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Runrunes de Bocaranda: ALTO – “¿TRANSPORTE DE VALORES?”

 “¿TRANSPORTE DE VALORES?”

Hace casi una semana el barranquillero preso en Cabo Verde -y señalado desde hace varios años por importantes medios de comunicación e investigación globales como supuesto intermediario de Nicolás Maduro- sufrió una baja de azúcar, por lo que fue llevado a una clínica privada. Desde allí, tras un rápido tratamiento, fue devuelto a la prisión donde espera la posible extradición a los Estados Unidos.

Su caso recobró notoriedad en los medios tras haber aparecido en el diario Nuevo Herald de Miami, el pasado 19/8, una información exclusiva sobre el viaje de dos prominentes ciudadanos de Cabo Verde a Venezuela, y más específicamente al Palacio presidencial de Miraflores en Caracas, para reunirse tanto en presencia como vía Skype con Nicolás y algunos de sus más cercanos colaboradores. Ello, en aras de ayudar en el tema del preso, con al menos 4 nacionalidades y miles de millones de dólares en negocios rojitos con las Cajas CLAP de comida subsidiada.

La pesquisa del propio gobierno del archipiélago africano fue más allá y consiguió algunas pruebas de “aprovechamiento” de las circunstancias, así que decidió abrir una causa. A través de un comunicado indicaron que contra el empresario Fernando Gil Évora y el exfuncionario Carlos Dos Anjos “se ordenó un proceso judicial contra dos supuestos emisarios que, en falso nombre del Gobierno del país africano, viajaron a Venezuela para presuntamente tratar con Nicolás Maduro e interceder en el caso del colombiano Álex Saab”.

La Procuraduría General de la República determinó abrir una “investigación judicial” por la “existencia de hechos susceptibles de integrar la práctica de un delito de usurpación de autoridad.

Gil Évora y Dos Anjos deberán responder ante los tribunales del archipiélago por el supuesto delito y podrían recibir condenas de entre uno y cinco años de prisión.

El Ministerio Público caboverdiano emprendió esa acción después de tener “conocimiento de las noticias publicadas en los medios de comunicación nacionales y extranjeros” sobre el viaje a Venezuela; y la declaración del Gobierno del presidente José Carlos Fonseca alegando que  “no había enviado a nadie a ninguna misión a ese país”.

Gil Évora pertenece a una compañía farmacéutica. Nadie puede hacer un viaje tan largo y costoso en un avión privado si no tiene ingentes recursos. Ellos se excusaron diciendo que “fueron invitados por los abogados de Saab con un fin puramente comercial, para promover negocios con el gobierno venezolano”.

La pesquisa que hacen incluirá indagar sobre el por qué de las paradas en Lisboa, donde tiene su despacho el abogado español Baltazar Garzón. La presunción del investigador principal es que podrían haber viajado a Caracas en una intermediación para transportar el pago del gobierno venezolano al exjuez Garzón. ¿Oro en barras o billetes de euros y dólares para esos gastos? Los enjuiciados no han encontrado todavía una explicación creíble de tan largo desplazamiento.

 EL “ROJO” PERIPLO

Según la primicia de El Nuevo Herald“, Oliveira Gomes Dos Anjos y Alves Évora llegaron a Venezuela tras una larga travesía que comenzó el lunes 17/8 a las 11:25 a. m. en Lisboa, donde los individuos tomaron una aeronave privada Gulfstream 5 con las siglas GES81M, alquilada a la empresa española Gestair, para llegar siete horas después a San Vicente y las Granadinas en el Caribe. De allí, según los registros públicos de vuelo, tomaron otro avión, un Citation C550, siglas YV3344, (venezolano), autorizado por el gobierno de Maduro, que los llevó hasta el aeropuerto de Maiquetía. La travesía representó más de ocho horas de vuelo, aterrizando en Maiquetía a las 3:51 p. m., debido a los diferentes horarios.

Para volar de regreso, el 16/8, los dos visitantes tomaron el Gulfstream 5 que el día anterior los había llevado hasta San Vicente. Su viaje tuvo una escala en ese país caribeño antes de continuar a Lisboa. Fue capcioso para quienes les hicieron seguimiento que partieran de Maiquetía con varias maletas (más que con las que entraron); y especialmente por su parada en Lisboa, donde tiene las oficinas el abogado Baltasar Garzón.

Las suspicacias caboverdianas llegan a pensar que podría ser allí donde transportarían los pagos para el bufete que defiende a Saab. El pago en lingotes de oro venezolanos y que ello habría sido el motivo principal del viaje.

Así se lo informaron a sus “amigos de Washington”. Como las dudas crecieron a medida que pasaban las horas, decidieron enjuiciar a los dos supuestos cómplices de esta nueva trama del caso Saab. Por cierto que la decisión anunciada oficialmente por el gobierno del archipiélago le permitió reiterar en su declaración pública la completa legalidad de la detención del negociante colombiano.

“Any second” me continúan diciendo desde Miami refiriéndose a su extradición