Protestas 2017 | Armando Cañizales: “prohibido rendirse, respira hondo y sigue”

Protestas 2017 | Armando Cañizales: “prohibido rendirse, respira hondo y sigue”

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A sólo dos meses de haber cumplido 18 años, el violista Armando Cañizales recibió un disparo en el cuello en medio de la represión de la Guardia Nacional Bolivariana a la manifestación del 3 de mayo de 2017, en Caracas. Su muerte involucró en la opinión pública, de forma inesperada, al Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela y a la voz, hasta ese momento silenciada, del director Gustavo Dudamel. A un año de su muerte aún no se ha hecho justicia

 

@Kathypennacchio

ELIZABETH Y SU ESPOSO EUGENIO aparecen en una foto mirando, con detenimiento, el mural en honor a su nieto Armando Cañizales que pintó su hermano Alejandro, en junio de 2017, en las canchas de básquet de la Unidad Educativa Colegio Fray Luis Amigó en Bello Monte, Caracas.

Una viola, unos audífonos y unas notas musicales envuelven las letras de colores amarillo, verde, rojo y azul que forman el nombre “Armando”. En la letra “D” se le hace honor a la bandera de Venezuela. Al lado derecho del nombre, en un tamaño más pequeño, los apellidos “Cañizales Carrillo” y en el lado izquierdo las fechas “3/3/99- 3/5/2017”.

Armando Cañizales Carrillo, con 18 años de edad recién cumplidos, fue asesinado tras recibir un disparo en el cuello en medio de la represión de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), en Las Mercedes, en el municipio Baruta  al este de la ciudad caraqueña. Él participaba en una manifestación convocada por la oposición venezolana con destino al Palacio Federal Legislativo, sede de la Asamblea Nacional, en rechazo al proceso constituyente propuesto por el presidente Nicolás Maduro. 

Abuelos de Armando Cañizales observando mural en honor a su nieto

El 3 de mayo de 2017  fue uno de los días más violentos de la ola de manifestaciones que vivió Venezuela durante casi cuatro meses. Ese día, además de la muerte de Cañizales,  más de 150 lesionados fueron recibidos en Salud Baruta, dos manifestantes resultaron con quemaduras en el cuerpo cuando atacaron una motocicleta de la GNB y un joven fue arrollado por una tanqueta militar en Altamira, en el municipio Chacao de Miranda.

El núcleo familiar de Armando dejó el país tras su muerte en búsqueda de bienestar. Su hermano Alejandro, quien también participaba activamente en las protestas y estaba en el momento de su asesinato, comenzó a recibir amenazas de encarcelamiento e inclusive a su integridad física.

“Armando una vez nos dijo: ‘si ustedes se quieren ir del país yo los dejo en el aeropuerto. Yo de este país no me voy.’ Y de hecho no se fue. ¿Por qué nos fuimos? Por el bienestar  de Alejandro. Llegó un momento que nos llamaban y decían “mira, lo están buscando” o “mira, está rodando una foto”, comenta Carrillo evidentemente afectada por haber tenido que dejar Venezuela y no poder seguir visitando la tumba de su hijo.

A Alejandro siempre le ha gustado la pintura, la iluminación y los graffitis. Además le quería rendir un homenaje a su hermano y que más que en su colegio, al lado de la concha acústica de Bello Monte, el lugar donde estudió, donde empezó como músico, donde jugó, donde hizo muchos amigos y donde disfrutó gran parte de su vida”, cuenta vía telefónica Mónica Carrillo, madre de Cañizales, desde España.

El muchacho músico

“Hago un llamado urgente al Presidente de la República y al gobierno nacional a que se rectifique y escuche la voz del pueblo venezolano. Los tiempos no pueden estar marcados por la sangre de nuestra gente… Es el momento de escuchar a la gente: Ya basta”, escribió en un comunicado el afamado director de orquesta, Gustavo Dudamel, luego de la muerte de Cañizales.

Era la primera vez que el músico criticaba públicamente al Gobierno venezolano. Hasta ese momento, desde la oposición se le acusaba por mantener una postura neutral a pesar de la crisis política y social que vive el país. Pero la muerte de Armando lo cambió todo.

Armando formó parte del Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela, conocido popularmente como El Sistema, durante 10 años. Tocaba viola en la Orquesta Sinfónica Juvenil José Francisco del Castillo y ensayaba semanalmente en Parque Central, en el centro de la ciudad de Caracas. Era el único hombre de su fila, lo que le desarrolló un instinto protector con sus colegas.

Armando Cañizales tocaba viola en la Orquesta Sinfónica Juvenil José Francisco del Castillo

Una de sus compañeras de clase recuerda cómo Armando la esperaba, religiosamente, a la salida de cada ensayo para ayudarla a cargar su instrumento pesado, un contrabajo. Sus amigos en la orquesta lo describen como un joven alegre, echador de broma, caballeroso, protector, lleno de vida y con un gran talento.

“Él era el único hombre de la fila, el que nos cuidaba. Él era nuestro chico. Al momento de enterarnos de la noticia fue bastante fuerte, nosotros como tal no sabíamos que él estaba marchando y que estaría ese día en la protesta. Habíamos hablado con él el día anterior, le dijimos que estuviera pendiente por si había ensayo… Cuando nos enteramos fue por una noticia que vimos y no lo podíamos creer”, cuenta Rosmary Isea, amiga de Armando y una de sus compañera de fila en la orquesta.

La séptima sinfonía de Beethoven fue tocada por sus compañeros en las capillas velatorias del cementerio del Este, el 5 de mayo de 2017, por ser  la última pieza que habían practicado al lado de Armando. También le rindieron homenaje tocando el himno nacional en lo que se convirtió en una de las despedidas más emotivas vividas durante las protestas. Hasta los instrumentos se llenaron de lágrimas.

La madre agradece el apoyo que recibió de la institución musical. “Una representación del Sistema de Orquestas estuvo allí, tanto en el  Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) que fue al primer lugar donde nos llevaron y luego en la morgue de Bello Monte. Gracias a ellos, y no a la gente de la morgue,  fue que la fiscalía hizo la autopsia de mi bebé. Ellos se portaron a la altura, Dudamel me llamó desde Los Ángeles y estuvimos hablando. No sólo él, también el director general, la hermana del maestro Abreu quien se portó excelente”, comenta Carrillo.

La fila de viola que creció con Armando en la José Francisco del Castillo se disolvió, algunas de sus compañeras pasaron a otras orquestas y otras buscaron diferentes caminos profesionales. Aún así siempre intentan buscar el tiempo para reunirse y tocar en nombre de su amigo.

Caso judicial detenido

Cuando la represión de la GNB contra la manifestación de ese miércoles de mayo cumplía cuatro horas, comenzó a rodar un vídeo en las redes sociales. Se veía cómo trasladaban, en una moto, a un joven hasta una ambulancia ubicada en la calle principal de Las Mercedes.  “No, Armando, no”, se escuchan los gritos de alguien al fondo.

Era Armando Cañizales, vestido con una chaqueta negra y un bolso del mismo color. Estaba inconsciente. Allí también se encontraba su hermano mayor, Alejandro, a quien a pesar de sus peticiones le negaron ir en la ambulancia.

A las 6:24 de la tarde, el ministro de Interior, Justicia y Paz de Venezuela, Nestor Luis Reverol, confirmó que Armando había ingresado al hospital Domingo Luciani sin signos vitales con una herida de arma de fuego a la altura del cuello. A su vez, aseguró que había designado equipos especiales del CICPC para la planimetría e investigación de campo.

Sin embargo, el caso a la fecha sigue impune. Durante meses los familiares de Cañizales enviaron comunicaciones a la Guardia Nacional solicitando el acta donde aparecen los nombres del comandante y del pelotón que estaba en Las Mercedes el día de lo ocurrido. Sólo recibieron negativas.

Los familiares también aseguran que la investigación está detenida por órdenes del nuevo fiscal general, Tarek William Saab.

El padre de Armando fue contactado por el Gobierno nacional en una ocasión, a menos de 10 días de la muerte de su hijo. Desde Vicepresidencia le preguntaron si necesitaba algún tipo de ayuda psicológica o monetaria. “A mi esposo lo contactaron preguntando si necesitábamos algún tipo de ayuda psicológica, dinero, carro o casa. Obviamente mi esposo dijo que no y pidió que no lo volvieran a llamar. Después de eso no se volvieron a comunicar con nosotros, ni lo queremos, ni lo necesitamos”, cuenta Mónica Carrillo.

La tumba de Cañizales está en el cementerio del este junto con las de Juan Pablo Pernalete y Miguel Castillo, también asesinados durante las protestas con pocos días de diferencia. Ninguno ha recibido justicia a pesar de las exigencias de sus familiares.

De los 158 casos de víctimas fatales registrados durante las manifestaciones que hubo en Venezuela entre abril y julio de 2017, al menos 60 están en su etapa inicial de investigación, mientras que 23 –que ya tienen a presuntos victimarios acusados– esperan por la decisión de una audiencia preliminar; según publicó Runrun.es el  pasado 1 de abril en el especial “Memorias de Calle, Furia e Impunidad”.  

El día en que Armando cumpliría 19 años, el pasado 3 de marzo, su abuela, quien quedó encargada de su tumba, junto con cuatro compañeros de clases de Cañizales le llevaron flores, globos y un torta de profiteroles al cementerio. La frase que antes tenía en el estado de su Whatsapp ahora está grabada en una placa sobre su tumba: “Prohibido rendirse, respira hondo y sigue”.

A Nuestro Querido Armando by KatherinePennacchio on Scribd

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