Maikel Moreno se extravió y Maduro apuró el discurso en el búnker del TSJ - Runrun

Maikel Moreno se extravió y Maduro apuró el discurso en el búnker del TSJ

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En un acto corto y frío, Nicolás Maduro juró ante el Tribunal Supremo de Justicia mandar durante el periodo 2019-2025

“Verificando, el, elm, elm, verificando, la, eh … Procurando en todo momento cualquier amenaza o agrasión (sic) a las garantías de los derechos y libertades de todos los venezolanos así como la soberanía e independencia de la patria de Venezuela…”. Así, sin ritmo ni encanto de orador, terminó la última frase del presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno, antes de juramentar a Nicolás Maduro por el periodo 2019-2025. Durante seis segundos -que en cámara parecieron seis años- el presidente del TSJ olvidó su parlamento y debió buscar en los apuntes para cumplir el protocolo del tenso acto de juramentación.

Después del bache de Moreno, a las 12 en punto y con la mano zurda, Maduro juró “a nombre del pueblo de Venezuela, por el legado de nuestros antepasados y el gran cacique Guaicaipuro, por el Negro Primero y nuestros pueblos afrodescendientes”, entre otros protagonistas del imaginario chavista.

En la Sala Plena, un búnker con poco acceso de señal telefónica y sin contacto con su base de apoyo popular -conformada el día de hoy a empleados públicos movilizados en buses oficiales-, Maduro dio un breve y poco emotivo discurso con énfasis en varios temas: reforzar la idea de la constitucionalidad de su elección el 20 de mayo de 2018 (cuestionada por la inconstitucionalidad del convocante); asegurar que hay una guerra imperial contra Venezuela y pedir que los gobiernos regionales se organicen para hallar concordia e integración.

El interlocutor que más mencionó Maduro fue Diosdado Cabello, presidente de la asamblea nacional constituyente, quien estaba sentado en el estrado junto con los representantes de los Poderes Públicos. En el público, solo los presidentes de El Salvador, Bolivia, Cuba y Osetia del Sur estaban presentes, además de representantes -ministros de Agricultura y Asuntos Rurales, por ejemplo- de 94 países, según Maduro, estuvieron presentes. Y, entre los invitados, la política colombiana Piedad Córdoba y el expresidente de Hondura Manuel Zelaya, con turbante y sin sombrero, respectivamente.

El acto, precedido por las noticias del no reconocimiento de más de 50 países de la legitimidad y legalidad del segundo gobierno de Maduro -además de mensajes no confirmados sobre cruzados sobre posibles quiebres dentro de las cúpula gobernante-, dejó pocas noticias. Apenas algunas frases para el recuerdo o el olvido, según se mire:

“Venezuela es centro de una guerra mundial”.

“No soy un magnate, ni he estudiado en Harvard ni en el comando Sur. Con el respeto de los que hayan estudiado en esas escuelas, nosotros no nos formamos en la escuela de los gorilas, de los golpistas”.

“A veces, entre tantos ataques, me pregunto ‘¿quién soy yo?’”.

“Pido perdón por lo que voy a decir, pero yo creo que tienen miedo de vernos cara a cara, de escuchar nuestra verdad”.

“Planteo que, ojalá, un grupo de países latinoamericanos o algún país poderoso del continente, tomaran la iniciativa para la reunificación de América Latina y el Caribe”.

“En Europa nos quieren, nos ven con buenos ojos. ‘Los chalecos amarillos’ me mandaron un chaleco amarillo de regalo. Quizás fundemos unas seccional de ‘Los chalecos amarillos’ en Venezuela porque somos los rebeldes del mundo.

-Comment ça va?

-Très bien”.

“Empresarios europeos importantes, bien importantes, están viniendo a invertir. Una ola”.

“Le digo a la Unión Europea ‘¡Detente! No vengas con tu viejo colonialismo y tus viejas agresiones; no vengas vieja Europa con tu viejo racismo. Ya fue bastante lo que nos hicieron, ya fue bastante el esclavismo, el saqueo, durante 500 años”.

“Aquí llevo la llave que abre el sarcófago del Libertador y del lugar donde reposa el Acta de la Independencia de 1811 firmada por los libertadores originales”.

“Esta banda y esta llave no me pertenecen a mí sino al pueblo rebelde y soberano de Venezuela”.

Fuera de la sala plenaria del TSJ, gobiernos del mundo occidental y democrático, así como organismos internacionales, formalizaban el desconocimiento al nuevo periodo presidencial venezolano. Mientras tanto, Maduro y los suyos seguían en el búnker de su propio discurso.

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