Opinión - Runrun

OPINIÓN

Feb 23, 2020 | Actualizado hace 6 horas

@vicevall   

 

Hace cuatro años indicamos, durante las primarias del partido demócrata en EUA, que el senador Bernie Sanders tenía una plataforma política que trascendería más allá de ese proceso, y eventualmente más allá de la elección presidencial, porque ese  planteamiento -inédito a ese nivel- parecía despertar entusiasmo en parte de la juventud y ello podía convertirse en un punto de inflexión en el partido demócrata y en la política doméstica como un todo, donde el debate clásico se extendía desde lo “conservador” hasta lo “progresista” o centro-izquierda; nunca hasta lo “socialista”. De modo que aquel giro a una izquierda plus, no nos parecía que entraría en el olvido por la retirada de Sanders, sino que ese movimiento podría más bien intensificarse en el futuro. 

El programa del senador Sanders proponía salidas revolucionarias a problemas esenciales que el estado liberal establecido no parecía afrontar o no podía ideológicamente resolver. El programa creó una conmoción limitada, pero que posiblemente obligó a la precandidata Clinton en forma tímida a tomar algunas de aquellas propuestas. Sanders perdió la nominación, pero había dejado el mensaje incorporado en el debate político. vid. La era Sanders.

Ha transcurrido todo un período presidencial con firme empuje a la reelección del presidente. El senador Sanders está allí de nuevo, repitiendo su plataforma con adaptaciones, buscando la nominación de su partido.

La coyuntura política nacional e internacional en el 2020 está lejos de ser aquella de los días del presidente Obama que hoy lucen bucólicos en comparación además con lo telúrico del presente.

El sistema internacional enfrenta cambios y EUA avanza en el marco de las premisas establecidas con claridad cristalina en el programa de gobierno actual, las cuales si ya eran antagónicas a la plataforma del precandidato Sanders en su versión 2016, ahora lo son mucho más en la v. 2020.

De modo que su renovado, pero persistente planteamiento va a sacudir aun más los cimientos de la política doméstica, si es que es elegido por el partido demócrata.

Algunas consideraciones

*En primer lugar, la coyuntura política en EUA indica que hay un país más dividido que en el 2016. Por una parte, el presidente Trump está consustanciado con un grueso grupo de votantes que aspira a que el país retome el camino del país líder, de la libre empresa en marco nacionalista, propiedad privada, no intervencionismo, democracia liberal dirigida, estado de derecho protector y garante del sistema político; rol de hegemonía mundial. La evidencia indica que Trump ha satisfecho las expectativas de esa parte de la población, según lo indican las estadísticas de apoyo a su gestión. Por el otro, un sector de la población radicalmente opuesto a esa política. Allí encuentra asidero el partido demócrata con sus variantes.

Además, estimulando la dialéctica están las redes sociales y medios de información participando abiertamente e inclinados hacia uno de los dos lados. La actividad parlamentaria definida por su confrontación partidista.

*Segundo. El partido demócrata tiene que escoger un candidato. En lo ideológico. Sanders concuerda con la senadora E. Warren en lo substantivo, pero lejos de Michael Bloomberg, o de los aspirantes P. Buttigieg o de Amy Klobuchar, quienes no se asimilan a la corriente más radical.

*Tercero. La interacción internacional se ha ido intensificado. La dinámica política en EUA y la formulación de una política exterior norteamericana sin precedentes, en su forma y fondo, ha tenido consecuencias en las políticas exteriores de otros estados y como resultado ha sido de enorme impacto en la política internacional (entiéndase esta última como la totalidad de las políticas exteriores en interacción y conflicto). De modo que se ha establecido una nueva generación de relaciones entre el resto de la comunidad internacional y los Estados Unidos. La cada vez más compleja red estructural de las finanzas, del comercio, de las comunicaciones y de la política de poder político hace que las repercusiones tengan carácter global a gran velocidad.

*Cuarto. No sabemos quién ganará la nominación demócrata. Si la gana Sanders, se planteará un debate fundamentalmente ideológico, conceptual. Basta recordar que en el pasado, ideas de cambio tímidamente “extremas” fueron vistas bajo sospecha en los tiempos posteriores a la segunda mitad del siglo XX, cuando se determinó que ese tipo de planteamiento era “enemigo potencial de la sociedad”, y surgió la llamada era del “Segundo Miedo Rojo” y la del McCarthyismo, que llevó a la supresión o autocensura. Ello paulatinamente fue perdiendo intensidad en los siguientes setenta años. Es decir, hasta ahora.

*Quinto. Sin ese velo prohibitivo del pasado bipolar, el candidato Sanders de ganar las primarias, avanzaría en aquellas ideas expuestas de manera general en el año 16. Si gana otro candidato, excepto la senadora Warren, el debate nacional volvería por sus fueros tradicionales.

Habría dos programas en la primera hipótesis de escenario. Trump vs. Sanders. Ambos definidos como antagonistas e irreconciliables entre los bandos republicano y demócrata.

El lado Sanders planteando un socialismo “made in the USA”, como forma de sistema político con educación y salud como elementos centrales estratégicos. Reformas de las estructuras del Estado liberal y de una participación estatal. Cambios en el sistema impositivo, en la reforma institucional, y otras tantas medidas del repertorio del centro-izquierda.

En el otro extremo, se plantearía una aceleración y profundización de ideas programáticas del primer período (según algunas mediciones, el Pres. Trump ha pasado su discurso de ser “Conservador Moderado” entre el 2016 -2017, a “Conservador Duro” desde el 2017 al presente) con cortes impositivos, desregulación, gasto militar, así como, profundización de los temas de política exterior en los campos de: comercio exterior (México, Canadá, UE), globales-regionales (Venezuela, Cuba), medio ambiente (cambio climático),  conflictos político militares (Irán, Corea del Norte, Irak, Afganistán) Medio Oriente (Siria, Israel, Palestina), inmigración (México), terrorismo, entre otros (listados no exhaustivos).

*Por último, si se dan las premisas anteriores y se desata ese debate antagónico que se centraría entre lo “pernicioso” o lo “benefactor” del socialismo, entonces el “caso Venezuela” como modelo “socialista” estaría en el centro del mismo. Este es el elemento nuevo que no estaba en la pantalla en 2016.  De hecho, ello parece haberse iniciado ya en el discurso sobre el Estado de la Unión.

De modo que Venezuela podría pasar de representar un conflicto prioritario de política exterior, para convertirse adicionalmente en un elemento de discusión en la campaña, al poner en el banquillo del examen cruzado el planteamiento socialista como modelo. Esa sería parte de la artillería pesada disuasiva de la candidatura republicana.

La estrategia a seguir para algunos demócratas pareciera entonces la de actuar “unidos” a la política de Trump frente al caso Venezuela para neutralizar y desmontar una homologación ideológica. Es difícil que el “efecto del socialismo” en la campaña no afecte la decisión de aquellos votantes que se han sentido atraídos desde el 2016 por la plataforma radical del sector demócrata. Podría ser uno de los argumentos fuertes en contra del partido demócrata. En consecuencia, veremos si logra remontar ese escollo o, si esa Era, entra en el olvido.

©Vicente Emilio Vallenilla. All rights reserved.

Humano Derecho #158 con Adriana Pérez, representante de Laboratorio Juvenil “Crea País”

@_humanoderecho

 

¿Qué es el laboratorio juvenil Crea País?, ¿por qué es importante involucrar a los jóvenes en los temas y defensa de los derechos humanos?, ¿cómo lograr el liderazgo colaborativo? Estos y otros temas los estaremos conversando con Adriana Pérez, representante y directora ejecutiva de CADEF, la cual es una Organización No Gubernamental (ONG) sin fines de lucro, que trabaja desde el año 2016 en la promoción, difusión y defensa de derechos humanos.

“Nosotros estamos, desde la juventud, haciendo proyectos en torno a derechos humanos, en torno a la democracia y en torno a la recuperación de los valores ciudadanos para construir un país, para crear un país”.

En la primera pausa musical escucharás el tema Dime tú, de Danny Ocean, seguido del tema ¿Qué dirías?, de Mau y Ricky, y finalmente escucharás el tema Quédate aquí, de Mike Bahía; estas son las pausas musicales que escucharás para este Humano Derecho #158.

En esta oportunidad contaremos con Génesis Zambrano (@medicenmouzo) como presentadora, quien le estará haciendo la suplencia a @fanzinero y @MelanioBar. Somos la radio web show semanal que mezcla la buena música con gente que ayuda a gente. Transmitido por diferentes plataformas del país, es producido por RedesAyuda y Provea. Más contenido en www.humanoderecho.com

 

Los rostros de la decadencia, por Asdrúbal Aguiar

@asdrubalaguiar

 

Hace 27 años Samuel Hungtinton escribe su ensayo seminal ¿Choque de civilizaciones?, acaso como explicación de lo que imagina se hará realidad en lo sucesivo y concluye, antes bien, en el fenómeno de la autodestrucción.

Al perder los Estados las bases de sustentación de su poder histórico como la unidad de las gentes varias y dispersas dentro de territorios comunes, luego del ingreso a la sociedad de la información y de la inteligencia artificial quedan al descubierto e intentan sobrevivir, en su defecto, las civilizaciones raizales subyacentes. Ser musulmán o judeocristiano, o confucionista, se supone para Hungtinton como lo definitorio del nuevo marco de las relaciones globales una vez llegado el siglo XXI.

De que la historia, que se nutre del tiempo y cuyos proventos germinan en los espacios llega a su final, es lo que predica Francis Fokuyama. Y que lo teóricamente deseable es el diálogo o la “alianza entre civilizaciones” como fuera posible en 1948 cuando se adopta la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, nadie lo pone en duda; pero ni parece que sobrevivirán las civilizaciones – al menos la judeocristiana – ni promete nada el diálogo que propone ante la ONU el tristemente célebre José Luis Rodríguez Zapatero.

Reclama España, en 2005, la compresión recíproca entre el Occidente y el islamismo, sobre una mesa de platos envenenados. Busca adormecer o adormecerse, neutralizar al primero mientras los musulmanes ganan terreno y avanzan. Tras las ideas de la amistad entre las culturas y la consolidación de la paz apenas le interesa ponerles freno a los norteamericanos, por depositarios de parte de la civilización judeocristiana y a quienes acusa de alimentar el militarismo y los males que sufre la Humanidad.

El resultado está a la vista

Los musulmanes, quienes aún se destruyen entre ellos – chiitas contra sunitas – invaden los suelos del Occidente a marcha forzada como en el año 711 d.C., siguen violentando a sus propias mujeres y practicando la pederastia como parte de sus tradiciones, mientras los chinos, cultores del confucianismo asumen la economía liberal y de mercado sin renunciar a su genética paternalista, negadora de las libertades fundamentales. Entre tanto los cristianos, como Saturno, devoramos nuestro futuro y callamos lo anterior.

Muy atrás, como antigualla queda así cuanto constata Jacques Maritain durante la reunión de la Comisión Nacional francesa de la UNESCO que evalúa la citada Declaración Universal: “Alguien manifestó su extrañeza al ver que ciertos defensores de ideologías violentamente opuestas se habían puesto de acuerdo para redactar una lista de derechos. «Claro – replicaron ellos – estamos de acuerdo en esos derechos a condición de que no se nos pregunte por qué»”.

Lo paradójico es que luego del portazo islámico sobre el Occidente, cuando se derriban las Torres Gemelas de Nueva York, símbolo del capitalismo cristiano y se cierra, es verdad, el ciclo de las relaciones y confrontaciones entre Estados que viene desde 1648, la propuesta “onusiana” de la alianza entre civilizaciones como distractor deja de lado lo esencial. Valora más conjugar en clave antinorteamericana y avanzar, ahora, hacia la destrucción de los sólidos romanos. El filme Dos Papas no es ingenuo, al respecto.

Lo destacable, sin embargo y como lo apunta Niall Ferguson en 2006, es la “civilización de conflictos” del mundo árabe, la propensión de su cultura política a resolver las disputas mediante la violencia y no a través de la negociación”. Lo constatable, asímismo, es que mientras una parte de los occidentales saluda y aplaude las alianzas con el mundo chino y musulmán, todos a uno se avergüenzan de sus propias raíces y las ocultan con vergüenza, comenzando por el señor Zapatero y sus muñecos de ventrílocuo, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Las Tablas de la Ley, destruidas hace 3.500 años por Moisés y no por ello desaparecidas sus prescripciones, pues son las leyes universales de la decencia humana, en suma, cristalizan en los derechos humanos que consagra el texto mencionado de 1948. Es el denominador común que ahora pisotean y relativizan los traficantes de ilusiones en Cuba, Venezuela, Nicaragua, la señalada España y sus aliados en el Lejano Oriente y en el Oriente Medio.

Que Donald Trump, sin relevarle de pecados, reivindique la defensa de lo nativo se presenta como escandaloso, obviamente. Que se obligue a las escuelas españolas retirar los crucifijos o que los alemanes de izquierda protesten a Benedicto XVI por hablar ante el parlamento y exigir la defensa del Estado liberal y democrático de Derecho en 2011 antes de su renuncia, se presenta como un signo de tolerancia.

Papa Francisco, por si faltasen las sorpresas, habla: “No estamos más en la cristiandad. Hoy no somos los únicos que producen cultura, ni los primeros, ni los más escuchados… No estamos ya en un régimen de cristianismo, porque la Fe – especialmente en Europa, pero incluso en gran parte de Occidente – ya no constituye un presupuesto obvio de la vida en común…”.

“Una civilización comienza a decaer – lo precisa con lucidez y sensiblemente un ateo, en su Breviario de podredumbre –a partir del momento en que la vida – el vivir para la experiencia instantánea y narcisista, agrego yo – se convierte en su única obsesión. Las épocas de apogeo cultivan los valores por sí mismos: la vida no es más que un medio de realizarlos”. En “el crepúsculo, usados y derrotados, son abolidos”, es la sentencia lapidaria de Cioran.

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El pobre regreso de Guaidó, por Elías Pino Iturrieta

DECÍAMOS EN ANTERIOR ARTÍCULO que el retorno de Guaidó conducía a pensar en sucesos de estreno en la política venezolana, en una mudanza  de los negocios públicos que nos distanciara de pesados y recientes fracasos. Sabemos que la aparición de elementos capaces de cambiar el rumbo de la vida no es cosa fácil, sino un moroso atisbo de evidencias distintas y prometedoras, de manera que no pensábamos que las cosas se harían radicalmente  diversas en cuestión de un par de días, pero lo que ha pasado desde la vuelta del líder no anuncia el inicio de un capítulo distinto de la lucha contra la usurpación que debe encabezar un viajero marcado por la victoria en plazas foráneas. 

Se esperaba la ceremonia de un triunfo de estilo imperial romano, una aglomeración rendida ante los pies del conquistador de fortalezas extranjeras, pero la recepción apenas se caracterizó por una escuálida compañía. La menguada asistencia que se hizo presente en el aeropuerto de Maiquetía no guardó correspondencia con la hazaña realizada por el viajero adornado por inesperados laureles. Solo un puñado de entusiastas se animó a servirle alfombra de honor, como si hubiera sido poco lo concretado en la víspera. Si el vínculo de un líder con sus seguidores se advierte en el calor demostrado en un contacto físico a través del cual se compruebe la profundidad de un nexo, la renovación de una promesa capaz de anunciar nuevos rumbos hacia la tierra prometida, el peregrino y los distantes mirones nos quedamos con los crespos hechos.

¿Qué debieron hacer los dirigentes de los partidos que acompañan a Guaidó, los jefes de las organizaciones que lo llevaron a la presidencia de la AN y al posterior estrellato? Pensar que el pueblo no saldría con facilidad de su modorra, o de su comodidad, o de su temor frente a las represalias del régimen, pese a la magnitud del trabajo realizado por su heraldo durante las semanas anteriores. En consecuencia, movilizar a sus vanguardias, llevar a sus militantes más constantes y convencidos, aprovechar la oportunidad para inaugurar, mediante un soporte multitudinario, el primer capítulo de lo que puede ser una historia flamante y vigorosa en la lucha por la restauración de la democracia. Pero no lo hicieron, por desdicha, para que presenciáramos un espectáculo de poca monta en todos los sentidos.

Se puede pensar que ahora se detiene la vista en detalles sin trascendencia, sin considerar las trabas puestas por la usurpación para impedir el éxito de la bienvenida, imposibles de superar, o muy arduas, como la interrupción  de tramos carreteros, los cortes de luz y el envío de fuerzas paramilitares con el objeto de convertir la fiesta en funeral, pero precisamente se trata de reprochar a la dirigencia cómo no tuvo presente lo que se esperaba sin necesidad de devanarse los sesos, sin el desafío de las sorpresas,  y cómo no lo superó partiendo de estrategias elementales. No exagera quien hable de la indiferencia de los partidos de la oposición ante un suceso que debieron explotar. ¿Acaso no sabían lo que podía suceder en el retorno de quien es la figura fundamental de la oposición? ¿Acaso esperaban la rutina de una vida escapada hace décadas de la normalidad escamoteada por la ¨revolución?

Peor si no lo sabían. Mucho peor si anhelaban un apacible fin de itinerario con caminos despejados, o sin ¨colectivos¨ que actuaran con la complicidad de las autoridades de Maiquetía. Sería como pensar un país de cohabitación civilizada que no existe y al cual se debe volver antes de que la república se ahogue en una ciénaga pestilente. Sería como soñar que el régimen tomó buenamente la decisión de reformarse porque estaba cansado de su arbitrariedad, o apenado por su arraigada vocación de desfachatez, o dispuesto a ofrecer un ramo de flores a su enemigo más significado. ¿No demuestran los líderes de la oposición, debido a indiferencias como la que nos ocupa, su divorcio tajante de la realidad venezolana o, lo cual sería escandaloso, su irrespeto a la figura de la cual dependen para sobrevivir?

El pobre regreso de Guaidó, después de una cruzada apoteósica en el extranjero, no es una nimiedad que se debe pasar por alto. Todo lo contrario, es el peor comienzo de lo que la sociedad espantadiza y cobardona esperaba para animarse a ser otra.

@ajmonagas

 

La graves crisis que aqueja a Venezuela ha provocado múltiples comentarios cuyos contenidos no terminan de depurar los intríngulis que se han tejido sobre el suelo nacional. Muchos no solo confunden al lector toda vez que quienes opinan suponen razones tan nimias, que solamente avivan conjeturas que no se corresponden con la exacta naturaleza del caos en curso. También hay opiniones que enmarañan la situación, dado que los análisis expuestos lucen redundantes de factores. Pero que además, son causas que si bien se muestran alineadas con la crisis en cuestión, carecen del manejo y precisión conceptual que las mismas entrañan. 

Vale aclarar que, en el fondo, dar cuenta de las motivaciones a partir de las cuales se acentuó lo que en principio fue un problema de estrategia política y económica, fundamentalmente, no es asunto de fácil explicación. Menos, si se busca la funcionalidad de la estructura sobre la cual se adosa la crisis. De sus articulaciones con ámbitos colindantes a la susodicha crisis. Asimismo, con elementos que confabulan en perjuicio de esfuerzos planteados alrededor de su contracción. Aunque cabe reconocer que más que dificultad en la explicación, el problema radica en entenderlo. Y en su comprensión, descansa cualquier inferencia que de la crisis pudiera erigirse. 

Sin embargo, la historia permite advertir consideraciones que han sido periódicas tanto como insistentes. No solo como secuelas de hechos contraproducentes. Igualmente, como condicionantes lo que ha repercutido en cuanto a la inducción y consolidación del problema propiamente. De manera que, en su esencia, esta o cualquier crisis que haya mellado la sociedad en alguna forma, tiene la capacidad para provocar carencias o agravios. Y de estos, se aprovecha el poder dominante para manipular complicaciones que detrás de todo, generan ganancias políticas. Y que de ser bien administradas, le proporcionan al poder dominante los dividendos suficientes de los que luego se sirve para infundir el temor necesario sobre el cual estriba el manejo político de la crisis. 

Y que esto no es otra cosa que el HAMBRE. Más, cuando se presenta asociado a la pobreza. Pero aunque del “hambre” se han levantado infinitas consideraciones, no siempre su explicación ha recorrido parajes contagiados de las afecciones del poder. Tampoco, por canales cundidos de podredumbres de la política. O de las argucias de la economía. Por esos ámbitos, no circula el “hambre” ya que las respuestas que de los mismos derivan, serían incapaces de descifrar el problema con base en la verdad, la justicia, la libertad y la igualdad. 

Hay que saber que cuando el hambre arrecia, se nubla el pensamiento. Y esa condición es la que aprovecha el poder para dominar a sus anchas y a merced de sus intereses. Por ello, reparte migajas. O para imponer sus decisiones, hace ofertas que se desvanecen al primer asomo de lluvia. Y en eso, el autoritarismo se las sabe todas. Igualmente el socialismo pues como decía Winston Churchill, “(…) su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”.

 

Por eso el populismo y la demagogia, en el fragor de lo que se plantean regímenes de oscuridad, intolerancia y engaño, manipulan a la población con discursos que rebasan realidades y transgreden verdades. De esa forma, sus deleznables economías movilizan disposiciones sin que las realidades descubran su verdadero contenido. En consecuencia, aparentando que se tiene un horizonte de impoluta imagen, toda gestión autoritaria o totalitaria termina provocando destrozos y corrupciones ocultas. 

Es ahí cuando se vive una sensación de sarcástica perplejidad toda vez que no hay forma de explicarse, con la contundencia del caso, la contradicción que se percibe del problema inducido por el poder dominante al infundir el ocio como recreación en medio de una celebración abultada por la publicidad y la propaganda. 

Eso termina siendo un vulgar ejercicio de control social mediante el cual todo régimen político, indistintamente de su condición ideológica, busca aliviar los padecimientos de aquellos sectores de la población de menores recursos y mermadas capacidades para superarse. Por tanto, propone medidas de política indolente, con base en espectáculos de gran impacto publicitario, para infundirle algún sentido a ilusiones y fantasías que hacen soportable la infeliz conciencia de pobreza bajo la cual estos sectores de la población viven.

El carnaval, las escandalosas ferias de pueblo o los días de asueto decretados populistamente por el régimen abusador, en virtud del oportunismo con el que desata sus medidas, son algunos de esos ensayos de los cuales se vale la política de minúscula condición para inducir ficciones de abundancia y felicidad sin que las realidades se compadezcan de tan desvergonzadas y utilitarias consideraciones.

Tan paradójica quimera inyecta, en la actitud de quienes son víctimas de tan burdas presunciones, el facilismo y la ociosidad como razones que sirven al populismo para aumentar su cuota de permanencia en la conciencia política de esas personas. Y por consiguiente, como factor que acentúa la ceguera ante la pobreza que se arrastra como problema social y económico. Por eso que a la política de “medio pelo” le resulta conveniente arrimar su gestión de gobierno a eventos que apunten siempre a animar una celebración. Solo que bajo el autoritarismo hegemónico, como el que padece Venezuela, es reiterativo el hecho humillante de observar siempre toda una celebración con HAMBRE.

Feb 22, 2020 | Actualizado hace 1 día
Foto Minci

@LFuenmayorToro

 

En artículos anteriores señalé con claridad que el gobierno de Maduro, a diferencia de la oposición extremista que lo enfrenta, no se cierra ninguna vía de salida de la situación actual. Que actúa en varios escenarios, inclusive los que aparecen con tan bajas probabilidades de ocurrencia, que pudieran ser considerados imposibles de suceder. En este sentido, el gobierno busca la salida electoral con la Mesa Nacional de Diálogo, mediante un acuerdo para designar un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) estructurado de forma que ni ellos ni la oposición tengan posibilidades de controlarlo. Un CNE imparcial y realmente autónomo.

Se ha hablado de dos miembros designados por el gobierno, dos por la oposición y un quinto de común acuerdo, que sería el fiel de la balanza. Su designación la haría el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), una vez declarada la omisión parlamentaria al no ser designado por la Asamblea Nacional.

Pero existen otras opciones en cuanto al nombramiento del CNE, que pudieran ser mejores en relación con la aceptación del mismo por la mayoría de los actores políticos existentes e, incluso, por parte de los países que hasta ahora han mantenido una actitud de desconocimiento del presidente Maduro. La ideal sería designarlo en la AN, para lo cual las dos versiones existentes de Asamblea deberían reunirse en una plenaria, con participación de los diputados del gobierno, y proceder a efectuar la designación tal y como lo establece la Constitución. Sería este un CNE que contaría con el apoyo de la casi totalidad del mundo político actual, quedando fuera solamente los más extremistas del campo extremista. Posiblemente gente como María Corina Machado, Antonio Ledezma, Julio Borges, Voluntad Popular y parte de Primero Justicia.

Esta posibilidad la hemos calificado como la más improbable, lo cual no significa que sea imposible. Hace unos días hemos visto con extrañeza, pero con satisfacción, la ocurrencia de una reunión entre diputados de las dos asambleas señaladas y del gobierno, para discutir en el marco del Comité de  Postulaciones la designación de un nuevo CNE. Es decir, la hipótesis menos probable pareciera dar pasos en función de concertarse. Es difícil aventurarse a saber lo que ocurrirá, pues la política de Juan Guaidó y EE. UU. está sostenida sobre la tesis de que Maduro debe salir de la Presidencia (cese de la usurpación) antes de cualquier acuerdo de ningún otro tipo. El gobierno por su parte ha remarcado una y otra vez que la salida de Maduro no es negociable, lo que nos hace pensar que esta posibilidad sigue siendo muy improbable que ocurra, aunque sin duda ninguna sería la más conveniente a los intereses de la nación venezolana.

Existen sin embargo otras opciones en el escenario político, que no han sido descartadas por el gobierno y a las que podría recurrir o impulsar, para abortar las que le parezcan inconvenientes. Podría estar “mareando” a la oposición con la reunión antes señalada, para que transcurrido el tiempo sin decisiones y entonces proceder a designar con urgencia al nuevo CNE en la Asamblea Nacional Constituyente. Podría también plantearse que los lapsos de las distintas etapas para la elección de la AN no permiten cambiar al CNE, por lo que las elecciones parlamentarias se harían con el CNE existente presidido por Tibisay Lucena. Pero esta táctica dilatoria puede ser también de la oposición. Guaidó y EE. UU. podrían estar “mareando” a todo el mundo, mientras ganan tiempo, impiden la elección del nuevo CNE en la AN y obligan al gobierno a tener que actuar en las formas alternas que hemos señalado, para continuar con su política de desconocimiento.

Esto les permitiría continuar reforzando la tesis del cese de la usurpación como elemento primigenio de cualquier cambio, así como robusteciendo el apoyo internacional que les es vital para su subsistencia. Los partidos opositores de la Mesa Nacional de Cambio seguramente están atentos al desarrollo de estos procesos, a las contradicciones existentes en los sectores antagónicos, a sus “vivezas y sinvergüenzura”, de manera de no dejar frustrar una salida que por lo menos mejore la situación existente actualmente. Y que privilegie los intereses de la nación venezolana y la satisfacción de las necesidades de la gente.

Sanciones a Rosneft aceleran apertura económica Víctor Álvarez R.

@victoralvarezr

 

La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de EEUU (OFAC) acaba de sancionar a Rosneft Trading S.A., la comercializadora de petróleo filial de Rosneft constituida en Suiza, por negociar con Pdvsa.

Con la Orden Ejecutiva dictada en agosto pasado se extendieron las sanciones a terceros que mantengan negocios con empresas del Estado venezolano, al considerar que, por esa vía, prestan auxilio financiero al régimen de Maduro. Sin embargo, las petroleras rusas decidieron correr ese riesgo de ser sancionadas. Rosneft Trading comercializa petróleo venezolano que compra con gran descuento y luego lo revenden a precios de mercado. Se estima que las compañías rusas manejan más del 60 % de las exportaciones totales del petróleo venezolano. 

Los acuerdos entre Pdvsa y esta filial de Rosneft para transportar y vender el petróleo venezolano en otros mercados se convirtieron en un jugoso negocio para Rusia. Se  estima en 400 mil barriles por día la reventa de crudo venezolano para una ganancia de al menos $ 120 millones al mes y $ 2.000 millones al año.

Ahora bien, las divisas que ya no aporta la exportación petrolera a través de Rosneft en adelante tendrán que ser generadas por la actividad privada y esto exige terminar de desmontar los controles a la actividad económica y ampliar los grados de libertad con los que opera la inversión extranjera en Venezuela. 

Cobra fuerza la tesis de ofrecer a los socios extranjeros el control operativo en algunas empresas mixtas y hacer del negocio petrolero algo tan atractivo que las propias compañías estadounidenses hagan lobby en la Casa Blanca para que prorroguen sus licencias para operar en Venezuela y se moderen las sanciones.

Para sobrevivir a las sanciones y compensar el endurecimiento del cerco comercial y financiero, el gobierno de Maduro acelerará el proceso de apertura económica que puso en marcha a partir de la derogación de la Ley de Ilícitos Cambiarios y que amplió con la derogación de 39 convenios cambiarios que imponían rígidos controles a la libre convertibilidad de la moneda en el territorio nacional. La liberalización económica continuó luego con la apertura del mercado interno a importaciones sin arancel, la autorización de mesas de cambio en la banca, la apertura de cuentas en divisas y la permisividad de una creciente dolarización, la cual ahora se considera un mecanismo de ajuste de la economía nacional..

Sin lugar a dudas, el régimen necesita activar con urgencia nuevas fuentes de divisas, bien sea por la vía de las inversiones extranjeras, el aumento de las exportaciones privadas, la repatriación de capitales depositados en la banca internacional y la recepción de remesas. Con este fin, en las semanas siguientes veremos cómo las regulaciones y controles que todavía restringen estas operaciones terminarán de ser desmontadas. Asimismo veremos un proceso de apertura a la inversión extranjera en sectores antes considerados estratégicos, como también un proceso de privatización de empresas expropiadas que terminaron quebradas por el burocratismo y la corrupción.

Video original de @ConflictsW

Las últimas maniobras de la Fuerza Armada colocan a una buena parte de la población como “enemiga” del régimen, y por ende susceptible de ser objetivo militar en un contexto de conflicto.

 

@javiermayorca

 

Las maniobras Escudo Bolivariano fueron mucho más que lo reflejado en el video de la gordita miliciana atascada en el caucho de un circuito de entrenamiento.

Ese episodio contribuye a reforzar una imagen de los milicianos, que puede ser parcialmente cierta, pero que no explica el denodado interés del régimen por promover el crecimiento de la institución, caracterizada como “pueblo en armas”. La banalización de uno de los factores del conflicto no es conveniente, aun si la iniciativa parte de sectores del propio oficialismo.

Escudo Bolivariano fue mucho más que esa anécdota. Los milicianos, como el resto de la Fuerza Armada, participaron en unas maniobras que perfilaron las acciones a emprender si en Venezuela llegase a declararse un estado de conmoción, en virtud de la intervención de factores externos.

En primer lugar, cabría preguntarse qué se intentará proteger con el mentado escudo. Sobre ello hay varias pistas. Una muy significativa es que en la fase preparatoria se ordenó el traslado de tropas de la Guardia Nacional desde el estado Miranda hacia el municipio Libertador. Allí, los militares y los grupos civiles armados conformarían una serie de anillos en torno a Miraflores, lugar donde tiene su asiento el Poder Ejecutivo.

En algunos documentos revisados para este trabajo en torno a los recientes ejercicios militares se pudo apreciar una premisa común: las acciones de la Fuerza Armada y los grupos civiles del oficialismo eran la respuesta a la incursión de “fuerzas invasoras” de Estados Unidos, en hipotética alianza con factores locales. El “enemigo”, entonces, no solo son los militares estadounidenses sino todos los que rechacen al actual régimen.

Esta línea ha sido trabajada desde hace varios años. Ya el famoso Plan Zamora y sus catorce planes subsidiarios adelantaron algunas cuestiones al respecto. Incluso, las primeras maniobras Escudo Bolivariano, llevadas a cabo en 2015, hacían referencia a esta misma situación. Solo que ahora la respuesta perfilada por los militares ha sido mucho más contundente. Por ejemplo, el despliegue de los sistemas de misiles BUK y Pechora en torno a los aeropuertos que sirven a la capital, y el apostamiento de tanques T-72, así como otros blindados en los principales accesos a la capital pareciera indicar una mayor disposición del Ejército a participar en situaciones que no necesariamente tienen las características de conflicto regular.

Otro elemento se refiere a la gestación en el Ejército de los llamados “grupos tácticos de batallón”, o GTB, que son unidades especiales de dimensiones reducidas, cuyo propósito es liderar las actividades de guerra irregular. En diciembre, la comandancia de este componente ofició a la Academia Militar para que se hiciera la escogencia de los estudiantes que pintaban mejor para esta tarea. Los GTB son creación directa del ejército ruso, y fueron puestos en acción en los conflictos de Ucrania y Siria.

Como parte de Escudo Bolivariano, se llevaron a cabo actividades en Higuerote y Carenero, en las que participaron efectivos de fuerzas especiales junto con milicianos. Se simuló la colocación de minas antipersonales en las vías que dan acceso a la capital y en las playas donde supuestamente desembarcarían las tropas invasoras. Otro tanto se hizo en el aeropuerto de Higuerote, donde fueron emplazadas baterías antiaéreas falsas o dummies, con el propósito de transmitir la impresión de que se posee una capacidad bélica mayor que la realmente disponible.

En el caso de los ejercicios llevados a cabo en Barlovento, las acciones estuvieron orientadas por el llamado “método táctico de resistencia revolucionaria”, que le confiere una importante participación a los civiles en la defensa de los intereses del régimen.

Este procedimiento ha sido objeto de estudio en las academias militares del país, por lo menos desde hace tres años, como parte de una materia más amplia referida a las guerras de cuarta generación. Las fuentes de inspiración son teóricos chinos. En los casos de la Armada y la Guardia Nacional, se da a entender que en las primeras de cambio el “ejército invasor” logrará establecer posiciones en el territorio nacional, luego de vencer la resistencia ofrecida por los conglomerados de tropas regulares y civiles. En este contexto, la victoria para los militares venezolanos estaría definida por la posterior expulsión de los contingentes extranjeros.

En el escenario de guerra planteado en el aeropuerto de Higuerote, por ejemplo, el tiempo tope de resistencia para los militares venezolanos sería de dos semanas. En esos días de duros combates, no contarían con refuerzo alguno.

Escudo Bolivariano, desde luego, tiene un guion de final feliz para los militares leales al régimen. Pero esta es una situación hipotética. La vida real, en cambio, se acerca más a lo declarado por el Protector del Táchira, Freddy Bernal: un conflicto con las fuerzas armadas de Estados Unidos sería “un suicidio”.

Breves

*En los últimos meses, la Fiscalía ha dado una mayor visibilidad a los casos en los que murieron mujeres a manos de sus parejas. Según este discurso, parece que la violencia homicida en Venezuela se ensaña contra las personas de sexo femenino, en contextos de intimidad. En realidad, las propias cifras manejadas por el Gobierno revelan que la victimización de este sector de la sociedad ha disminuido, tanto en números absolutos como en porcentaje con respecto a la población victimizada. En 2019, fallecieron en hechos de violencia 691 mujeres adultas, adolescentes y niñas. Esto equivale al 9 % de los casos. El año anterior fue 16 %. Según fuentes de Relaciones Interiores, la mayor cantidad de víctimas tiene edades entre 25 y 29 años. Y el móvil más frecuente, así como en el resto de los homicidios, es el llamado “ajuste de cuentas”. Desde luego, hubo una gran cantidad de casos en los que no se supo por qué mataron a la persona, toda vez que Cicpc no profundizó en las averiguaciones. Pero las muertes de mujeres por razones pasionales suelen dejar muchas evidencias, producto de los arrestos de ira y dolor. Y por eso se llegó a la cifra de 131 víctimas.

*La puesta en vigencia de la Ley Constitucional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana también tomó por sorpresa a buena parte de la institución militar. No por el hecho en sí, puesto que el ministro de la Defensa Vladimir Padrino había acudido en diciembre a entregar el proyecto correspondiente ante la Asamblea Nacional Constituyente, en un acto público. Lo que sorprendió fue la relevancia adquirida en este nuevo esquema por la Milicia Nacional Bolivariana, así como las nuevas funciones que asume todo el sector militar. En la entrega anterior se sostenía que con esta ley todo el país, y no solo la FANB, entraría en una nueva etapa. De ahora en adelante, lo militar estará mucho más presente en la vida de toda la ciudadanía, a pesar de la falta de popularidad que tiene la Fuerza Armada como institución. Cuarteles adentro, es tal el desconocimiento del nuevo texto que los comandantes de zonas en el interior del país ordenaron una ronda de charlas y conferencias para explicar su contenido, y compararlo con el de la ley recientemente derogada, que apenas tuvo cinco años de vigencia.