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OPINIÓN

La ONU es mala, la OEA es buena, por Eduardo Semtei

Antonio Guterres es un traidor. Un canalla. Un bandido. Luis Leonardo Almagro Lemes es un héroe. Un ejemplo. Un caballero. Este análisis profundo, metódico, científico, analítico, dialéctico, histórico y político corresponde a las frases más comunes pronunciadas por los sabios opositores de la extrema. No dicen más nada.

Por fuera quedaron los análisis relativos a la presencia del chavismo/madurismo en la comunidad de las naciones. Obtuvieron 105 votos. Mientras que los voceros de Guaidó hablan de 50 países que los apoyan: Estados Unidos, Brasil, la Unión Europea, Japón. Una indudable fuerza militar, económica y política. Los de Maduro apuestan: China, Rusia, la India, Irán, Turquía, Vietnam, Corea del Norte, Suráfrica. Otra indudable fuerza militar, económica y política.

Sin entrar en profundidades metafísicas y mucho menos en estados de pureza nirvana, diríamos, sin lugar a dudas, que en materia internacional hay por lo menos un cierto equilibrio. Si se refiere a la población mundial, Maduro tiene más de 60% de los habitantes del planeta.

Volviendo al principio; Guterres habla de negociaciones, de salidas pacíficas, de entendimiento, de paz. Almagro habla del TIAR, de salida militar, de alzamiento, de golpe de Estado. Dos visiones absolutamente distintas. En las antípodas. Los bocazas de un lado empezaron a vociferar que el gobierno de Maduro estaba liquidado, que era imposible que ganara un puesto en la honorable, honesta, inmaculada, poderosa y universal Comisión de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Cuando Maduro aparece como electo, aquella comisión tan admirada se convirtió por arte de magia en un antro de cobardes, en una vergüenza universal, en una cueva de ladrones, un arreo de innombrables. Buena táctica para ganarse la buena voluntad de la ONU.

Esta reiterada y sempiterna conducta del “extremo” se evidencia en todos los actos a lo largo del tiempo. Lo evidenciamos en sus opiniones sobre las dos mesas de negociaciones. En la buena, la honesta, la mayoritaria, la chévere, la inteligente formada por el G4; y la mala, la perversa, la colaboradora, la hiperminoritaria, la pobre, formada por el otro G4 (AP, MAS, Cambiemos, Soluciones) Un Gcuatrote y un gcuatrito.

El Gcuatrote viene desde 2016 en reuniones, secretas algunas y abiertas otras. Miraflores, La Rinconada, Santo Domingo, la Nunciatura, Gran Meliá, Hotel Lido, Oslo y Barbados por nombrar algunas. Son 8 encuentros. Si los que se reúnen con el gobierno son colaboradores, señores, 8 veces es suficiente argumento como para que se ganan limpiamente ese mote. Tienen casi 48 meses en esos encuentros. Más de 17.000 días con evidentes y públicas suspensiones y diferimientos.

En esos 17.000 días no han logrado nada. Nada de nada. Nadita. Niente. 没什么. Nothing. Nichts. Nic. Intet. Rien. Niets. Semmi. Ingenting. (en varios idiomas, incluido el chino, para complacer a todos mis lectores en el mundo). Nosotros llevamos 3 semanas.

Regreso de los diputados del PSUV a la Asamblea Nacional como un claro reconocimiento de la potestad y majestad del Poder Legislativo y el paso inicial para levantar la sentencia sobre desacato; la libertad de Edgar Zambrano y de otros 35 venezolanos como el inicio de un proceso de libertad masiva de todos los presos políticos; instalación de varias mesas complementarias; una de ellas para iniciar el nombramiento del nuevo Consejo Nacional Electoral y las reformas a la ley en relación con la representación de las minorías; otra de ellas destinada a procurar un intercambio de petróleo por alimentos, medicinas y equipos; una tercera a la organización y ejecución del proceso de paz y libertad de todos los presos políticos, en fin, iniciativas que se van concretando en tan solo 21 días frente a más de 17.000.

Pero qué dice el “extremis Gcuatrote”. Lo de Zambrano era obvio. El resto fue por el informe de Bachelet. Lo del regreso de la bancada oficial a la AN era obligatorio, no podían hacer más nada. Lo del nuevo CNE es una maniobra para nombrar los 5 magistrados en el TSJ. La libertad de otros presos políticos es totalmente mentira, esos los van a meter presos nuevamente. Petróleo por alimentos es imposible, Estados Unidos no lo permitirá. Dios mío. Que gentecita.

Nosotros en Avanzada vemos la cosa tan simple. Nosotros apoyamos Oslo y Barbados y si nos invitan, vamos. Nosotros invitamos al Gcuatrote a incorporarse a la mesa del gcuatrito. Vénganse con sus aperos, dudas y tribulaciones. Recuerden, grábense esto, se sabe que los militares venezolanos no están precisamente inclinados a reconocer a Guaidó. Mucho menos cuando frente al accidente del Sukhoi en lugar de ofrecer condolencias a los familiares de los fallecidos y en general a la Fuerza Armada, decidieron afirmar que era culpa de los rusos que no hacían buen mantenimiento, convirtiendo el luto en un discurso político. Ya sabemos que los norteamericanos no vendrán ni de vaina a librar una guerra en favor de la presidencia de Leopoldo López, basta examinar el caso de Siria y las relaciones con Turquía. Y sabemos, además, según la última votación de la ONU, que Maduro tiene al menos 105 países que lo apoyan.

Entonces, mon chèri, qué esperan para darle fuerza a las negociaciones buscando una salida constitucional, pacífica, democrática y electoral. Y hasta nos olvidaremos del pastel de la deuda, los intereses y los bonos 2020. Que hoy pagaron los intereses por 72 millones de dólares porque eran perfectamente legales y mañana aprueban que son ilegales bajo el argumento pueril, baladí y pobretón según el cual cuando pagaron los intereses y alguien cobró 5% de comisión, unos 3 millones de dólares, no sabían mucho del asunto y no estaban muy preparados. Es decir, pagamos por brutos, por ignorantes, por desconocimiento… vaya argumento Señor del Cielo. Es todo por ahora.

@eduardo_semtei

Informe Otálvora: Movimientos para retomar negociaciones Guaidó - Maduro

La ministra de Exteriores de Noruega Ine Marie Eriksen reunida con el Secretario de Estado Mike Pompeo el 19DIC18 en Washington. Foto: Departamento de Estado.

 

Diario Las Américas

 

Diversas gestiones internacionales estarían produciéndose para reiniciar las negociaciones entre Juan Guaidó y Nicolás Maduro.

El diputado vicepresidente de la Asamblea Nacional Stalin González y el también negociador Fernando Martínez Mottola habrían viajado a Washington alrededor del 15OCT19. Previamente Martínez habría visitado Madrid donde habría sostenido contactos con el gobierno español. En la capital estadounidense durante esos días también habría estado una delegación noruega encabezada por Dag Nylander quien ejerce como director de la sección “Paz y Reconciliación” en el Ministerio de Exteriores de Noruega. Nylander ha sido el responsable de motorizar las negociaciones entre Guaidó y Maduro promovidas por Noruega y que fueron suspendidas el 07AGO19 tras varios encuentros celebrados en Oslo y Barbados. La delegación noruega llegó a Washington con el propósito de sostener encuentros de bajo perfil con los enviados de Guaidó y con el Departamento de Estado de EEUU. Según fuentes no oficiales consultadas en Washington, Noruega procura que EEUU apoye una nueva ronda de negociaciones entre Guaidó y Maduro. Fuentes consultadas en Caracas, conocedoras de los procesos de negociación, aseguraron que el tema de esa hipotética nueva ronda sería definir los términos para celebrar elecciones generales (presidenciales adelantadas y parlamentarias) durante el año 2020.

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Desde que las negociaciones celebradas en Barbados fueron suspendidas, la cancillería noruega ha enviado emisarios a Caracas para reuniones tanto con representantes de Maduro como de Guaidó. Ninguna de las tres partes se ha manifestado sobre una posible reanudación de las negociaciones.

El Departamento de Estado de EEUU, consultado por este Informe, no se pronunció sobre posibles encuentros con venezolanos o noruegos sobre la reanudación de las negociaciones. Gustavo Marcano, quien forma parte del equipo diplomático de Guaidó en EEUU con cargo de “ministro consejero”, fue visto junto a Stalin González el día 15OCT19, lo que hace suponer que la presencia del negociador en Washington era una actividad oficial del gobierno interino de Venezuela.  

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En la que pudiera ser su última visita a Latinoamérica en condición de Ministro de Exteriores de España, Josep Borrell viajó a Cuba y Colombia en un periplo que arrancó el 15OCT19. Borrell debería asumir el 01NOV19 el cargo de Alto Representante de Política Exterior de la Unión Europea por lo que su visita a La Habana se produce a dos aguas entre su actual cargo y su inminente nueva posición. Aparte de su reunión de trabajo con el canciller cubano Bruno Rodríguez, Borrell fue recibido por Miguel Díaz-Canel y su encuentro fue reseñado con gran despliegue en la primera plana de los periódicos Granma y Juventud Rebelde. Borrell prometió continuar desde el alto cargo en la UE su línea de rechazo “a la aplicación extraterritorial de las leyes de EEUU”, es decir a las sanciones que el gobierno Trump ha implementado contra el régimen cubano incluyendo la aplicación de la Ley Helms-Burton como parte del paquete de presión sobre el eje castrochavista. Borrel, en su condición de jefe de la diplomacia española, se ha mostrado contrario a la aplicación de sanciones económicas contra el régimen venezolano afirmando que prefiere las de tipo individual. Borrell igualmente confirmó un inminente y polémico viaje del rey Felipe VI a La Habana, el cual había sido ofrecido por Pedro Sánchez en su visita del 2018 a Cuba. La reanudación de las negociaciones entre Juan Guaidó y Nicolás Maduro amparadas por Noruega habría sido un tema incluido por Borrell en sus conversaciones con el régimen cubano, según fuentes de la oposición venezolana. 

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Tanto el Departamento de Estado de EEUU como el aparato diplomático de Guaidó ha estado enviando numerosos mensajes públicos o reservados a la Unión Europea promoviendo una ampliación de las sanciones europeas contra el régimen de Maduro. En una carta fechada el 11OCT19 cuyo texto no ha sido hecho público, Julio Borges, el “Comisionado para las Relaciones Exteriores” de Guaidó, se dirigió a los veintiocho ministros de exteriores de la UE informándoles sobre las razones para la paralización de las negociaciones Guaidó-Maduro y pidiéndoles aumentar la presión sobre el régimen chavista. La llegada de Borrell pudiera significar una reducción de esa presión a juicio de varios operadores internacionales de la oposición venezolana.

Aunque desde Managua, Borrell ha recibido fuertes ataques por parte de Daniel Ortega quien lo acusa de actuar en alianza con EEUU. Ortega ha desatado insultos contra el español a raíz de la aprobación el 14OCT19 por el Consejo de Relaciones Exteriores de la UE de las normas para sancionar a altos jerarcas del régimen sandinista. El marco legal “establece la posibilidad de imponer sanciones específicas e individuales a personas y entidades responsables de violaciones o abusos de los derechos humanos o de la represión de la sociedad civil y la oposición democrática en Nicaragua, así como a personas y entidades cuyas acciones, políticas o actividades menoscaben de otro modo la democracia y el estado de Derecho en Nicaragua”. El 16OCT19 durante un acto de recepción de nuevos embajadores ante su gobierno, Ortega afirmó que “es una vergüenza para Comunidad Europea tener al frente de la política exterior a un personaje como Borrell, ¿Con qué seriedad se podrá hablar con Borrell?, no tiene el mínimo tacto de alguien que parece más bien enloquecido en la forma que habla, en la forma en que despotrica”.

Por cierto, Borrell incluyó en su periplo una visita el 19OCT19 a la ciudad de Cúcuta en la frontera de Colombia con Venezuela, para conocer de primera mano el impacto de la crisis migratoria venezolana en esa zona.

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En paralelo al Foro de Sao Paulo, la izquierda latinoamericana está procurando estructurar un nuevo ente referencial denominado Grupo de Puebla. Creado el 14JUL19 en Puebla, México, tiene entre sus fundadores a un grupo de políticos “socialistas” de Latinoamérica y España entre los cuales aparece el mexicano Cuauhtémoc Cárdenas, los argentinos Alberto Fernández (candidato presidencial actual), Jorge Taiana y Felipe Solá, los chilenos Marco Enríquez-Ominami, Alejandro Navarro y José Miguel Insulza, los brasileños Lula da Silva, Dilma Rousseff, Fernando Haddad y Aloizio Mercadante, los colombianos Ernesto Samper y Clara López, el paraguayo Fernando Lugo, Rafael Correa y Gabriela Rivadeneira por Ecuador, el dominicano Leonel Fernández y el español José Luis Rodríguez Zapatero, entre otros. El PT brasileño, el kirchnerismo argentino, el correismo ecuatoriano, los socialistas chilenos conforman el epicentro de la operación.

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Según su primera declaración, el Grupo de Puebla se propone “construir un nuevo proyecto común aprendiendo de nuestros errores y recuperando nuestra vocación de mayorías y de gobierno”. Algunos de sus voceros ya adelantan un giro en la política continental hacia la izquierda basado en las próximas elecciones argentinas del 27OCT19 para las cuales el candidato kirchnerista cuenta con ventaja en las encuestas.

El Grupo de Puebla se mostró particularmente activo, mediante la difusión de comunicados de ataque al gobierno de Lenin Moreno, durante las violentas escenas vividas en Ecuador en las dos primeras semanas del mes de octubre. Gabriela Rivadaneira, una de las fundadoras del grupo, ingresó a la Embajada de México en Quito el 12OCT19 para solicitar asilo político. El gobierno de Ecuador señaló a los seguidores de Rafael Correa congregados en el “Movimiento Revolución Ciudadana” de haber estimulado la violencia callejera en Ecuador.

El Grupo de Puebla buscaría compensar, en cuanto a presencia en los medios, la acción del grupo de expresidente democráticos que conforman la “Iniciativa Democrática de España y las Américas” y que congrega nombres como Fernando Henrique Cardoso, Oscar Arias, José María Aznar, Felipe González, Laura Chinchilla, Sebastián Piñera, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe Vélez, Jorge Quiroga, Eduardo Frei entre otros, el cual es coordinado por el venezolano Asdrúbal Aguiar.

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El 16JUL15, el entonces presidente de Ecuador Rafael Correa, anunció que su Ministro de Exteriores Ricardo Patiño, abandonaría por un plazo de dos meses su cargo oficial. Durante esos meses Patiño tendría la tarea de organizar el aparato de acción callejera para el partido Alianza País controlado entonces por Correa. El propósito de Correa era crear mecanismos para movilizar grupos organizados hacia las calles de Quito para proteger el palacio presidencial y enfrentar violentamente a potenciales grupos opositores. Desde los “centros de la Revolución Ciudadana” Correa aspiraba a movilizar a más de diez mil militantes en un lapso de dos horas. 

El 01OCT19, Lenin Moreno anunció el fin del subsidio estatal a los combustibles como parte de un programa de ajuste económico. La medida generó dos vertientes de movilizaciones en contra. Movimientos indígenas centrados en la Confederación de Nacionalidades Indígenas desplegaron su usual esquema de acción de protesta con una marcha hacia Quito. En la capital ecuatoriana y en otras poblaciones se registró el accionar de grupos claramente organizados, desvinculados del movimiento indígena, que mostraban tácticas de combate urbano en sus enfrentamientos con cuerpos policiales y militares desplegados por el Gobierno. Según la versión oficial ecuatoriana, los grupos violentos estaban directamente vinculados con el correismo.

Ricardo Patiño, el organizador del aparato de acción callejera del correismo, se encuentra fuera de Ecuador desde el mes de abril de 2019 y actualmente es beneficiario de la condición de asilado político en México. Un tribunal ecuatoriano le sigue proceso por “ instigación a la violencia contra el Estado”.

 

@ecotalvora

Bailando al son del régimen, por Carolina Jaimes Branger

Ciertamente el chavismo ha sacado lo peor en todos nosotros. Y eso, en sí mismo, es un triunfo. No sólo porque nos mantiene divididos, sino porque se anota centenares de miles de victorias al día cada vez que un opositor denuesta de otro, bailando al compás de la música que pone el régimen.

No deja de sorprenderme, sin embargo, que muchos opositores muestran más rabia hacia los mismos opositores que hacia el régimen ¡Caramba! por mero asunto de supervivencia, deberíamos tomar una bocanada de aire, contar hasta diez y pensar las cosas antes de reaccionar.

Sin saber si había sido invitado al juego de béisbol (que lo fue), a Stalin González lo crucificaron, literalmente. Las críticas fueron desde tontas a severas y de severas a peligrosas. Las especulaciones, millones. La mayoría opinó y se sintió empoderada a volverlo papilla sin poseer elementos de juicio ni darle el beneficio de la duda. No así con los híper corruptos y asesinos del régimen, quienes andan por el mundo groseramente alardeando de sus riquezas, trotando en la Muralla China, comiendo y bebiendo en los mejores restaurantes de Europa, Asia y África, sin que nadie siquiera comente ni se pregunte de dónde provino ese dinero. A ellos pareciera que no hay que pedirles rendición de cuentas. ¡Yo creo en la rendición de cuentas! Pero la salsa del pavo tiene que ser buena para la pava.

Otro aspecto de esa táctica perversa que lleva a cabo el régimen es sembrar en el alma de quienes están afuera una inquina terrible hacia quienes vivimos aquí. Pareciera que quienes estamos resistiendo no tenemos derecho a pasar ratos de distensión y esparcimiento. Según los comentarios, la conclusión es que deberíamos estar encerrados en nuestras casas, saliendo solo a registrar la basura, como sucede con tantos. ¿Exigirán también que cortemos la luz y el agua porque hay quienes no poseen esos servicios?… Quienes todavía emprenden en Venezuela merecen apoyo y respeto. Quienes resistimos, también. Entonces necesitamos que nuestros compatriotas afuera tengan sindéresis y empatía.

Resistiremos en la medida en que podamos recargar nuestras baterías. Si nos echamos a morir todos, no habrá remedio sino irnos… o morirnos. Por mi parte, ni me quiero ir, ni morirme por ahora y mucho menos, bailar al son del régimen.

@cjaimesb

La política entre la virtud y la malicia, por Víctor Maldonado C.

NO HAY LIDERAZGO BUENO SIN IDEAS CLARAS. Por eso no se puede convalidar el nihilismo con el que actualmente se quiere abordar la política venezolana. No es cierto que cualquier posición tenga el mismo valor y tampoco lo es que cualquier decisión que se tome provoque resultados equivalentes. La nueva generación de dirigentes está demasiado acostumbrada a que le compren como buenas los juegos de palabras, las reinterpretaciones de los conceptos y la ambigüedad declarativa que luego les permite tener salidas supuestamente honorables. Entre otras cosas, ese “ingenio ilustrado” que exhiben, al carecer de fortaleza moral, los hace parte de una incapacidad estructural de la actual oposición venezolana para identificar salidas y provocar rupturas.

El cese de la usurpación es un constructo político que los venezolanos tenemos absolutamente claro en su significado. Porque lo teníamos muy claro apoyamos masivamente a la Asamblea Nacional cuando invocó el 233 constitucional, declaró la vacancia por usurpación, y designó un presidente interino, al que se le encomendó por medio de un estatuto (el marco legal de su presidencia) que concentrara sus esfuerzos para que cesara la usurpación, presidiera un gobierno de transición, y en el menor corto plazo posible convocara y realizara elecciones libres. Que nadie se llame a engaños. Se acordó un sólido y unívoco compromiso moral entre los ciudadanos y la Asamblea Nacional para que esa estrategia se llevara adelante.

¿Qué entendimos por cese de la usurpación? Un curso estratégico que implica hacer todo el esfuerzo posible para derrocar y sustituir un sistema ideológico y político que es totalitario, radical-comunista, militarista, corrupto y absolutamente ajeno al derecho y a la justicia. No es por tanto reducible ni “encarnable” en una persona o un grupo de ellas, dejando indemne la institucionalidad que le da soporte y le otorga significado. El desafío encomendado fue sustituir al comunismo por un régimen de libertades, respeto por los derechos y garantías y con una orientación determinante hacia el sistema de mercado. Nadie dijo que el cese de la usurpación era equivalente a sacar a Nicolás Maduro. El que así lo exprese ahora está traicionando con alevosía el espíritu y propósito de la invocación del 233 constitucional. Y además está demostrando pobreza de espíritu, incapacidad estratégica y un inmenso desprecio por la razón ciudadana.

Por eso mismo, el que haya una oposición que quiera violentar el concepto para que en lugar de una sustitución radical se practique una fatal connivencia donde nada va a cambiar en su esencia, es la ratificación de que hay un déficit muy grave en la constitución del liderazgo venezolano, que es capaz de replantear las metas y subordinarlas a sus intereses, a su comodidad y peor aún, a una versión lujuriosa y concupiscente de la política, centrada en el disfrute, la acumulación de poder, la captación de recursos sin preocuparse por su origen, la constitución de grupos de interés ajenos a las expectativas ciudadanas, una impropia cercanía a los gestores del dinero sucio, y lo que resulta de todo esto como conclusión necesaria: la insana pretensión de esa coalición de malos intereses de postergar los cambios, alejar la competencia política y pagar el menos costo posible por dejar las cosas como están, pero con un barniz diferente, para que no se note que se está trabajando muy duro para que nada cambie en la esencia, aunque en la apariencia se intente al menos presentar lo contrario.

El cese de la usurpación es una meta de esencia y no de apariencia. O se rompe con el actual ecosistema criminal y comunista, o devorará a los que simulan ser sus adversarios. Porque hay diferencias entre una cosa y otra es que, esa coalición de malos intereses, centrada en mantener las cosas como están, se molesta tanto cuando se le impugna argumentalmente, se le increpa la traición narrativa y se le deslegitima y deja sin respaldo. Por eso mismo, cuando el presidente Juan Guaidó insiste en ese terceto de errores, a saber, despojarse del cargo, facilitar un consejo de transición con obvia mayoría del régimen usurpador, y prestar su nombre (sin autorización o legitimación alguna) para unas votaciones sin cumplir los requisitos para poder ser llamadas elecciones libres, no queda otro remedio que “tirarlo a pérdida” y comenzar a imaginar qué vamos a hacer cuando esta etapa termine de colapsar.

Un líder político eficaz es a la vez virtuoso y malicioso. Vale la pena explicar lo que quiero decir. Comencemos por lo más fácil. Cuando invoco la malicia me refiero a esa mirada desconfiada y suspicaz que impide el que te tomen por pendejo. Es decir, lo que le faltó a la rana de la fábula. ¿A quien se le ocurre montar un alacrán en el lomo y confiar en que no te va a hacer daño? ¿A quien se le ocurre sentarse a negociar con un ecosistema criminal, experto en salirse con la suya, mentiroso, cruel, represivo, saqueador y deseoso de ganar tiempo, estabilizar su posición internacional y salir de la trampa de las sanciones? ¿A quien se le ocurre renunciar a la constitución de una amenaza creíble que sirva como respaldo al conflicto planteado? ¿A quien se le ocurre tratar de estar simultáneamente en dos estrategias que son mutuamente contraproducentes? Les voy a abreviar el interrogatorio:  Eso solo se le ocurre a un líder que cree en la falsa virtud de la candidez, que no tiene malicia y por lo tanto está fatalmente condenado a ser aguijoneado una y mil veces por el alacrán totalitario. Ese tipo de liderazgo pasa por decente, dice que deja el pellejo y pone el pecho, pero en realidad es un tipo de dirigencia pendeja y por ende condenada al fracaso. Porque se creen Mandela y se resisten a Sun Tzu, porque carecen de suficiente entereza para comprender el momento que se vive, y porque les falta virtud.

Manuel García Pelayo recordaba alguna vez que desde los antiguos se exige a los líderes la suprema virtud política de la prudencia, “esa sabiduría de triple mirada que, considerando cómo han sido las cosas pasadas y previniendo las futuras, sabe lo que hay que hacer u omitir en el presente”. Todo lo contrario a ese fatal incrementalismo desarticulado que intenta foguearse entre la improvisación y la necedad juvenil. Aplaudir el “así como va viniendo vamos viendo” es una loa a la flojera intelectual, al déficit de pensamiento analítico, a la aridez estratégica y al conformismo que no quiere tomar la iniciativa y que le perturba el riesgo. Del político se espera reflexión y buen talante. José Luis López Aranguren insistía en la forja del carácter, en los buenos hábitos que te hacen fuerte y resistente a las tentaciones de los pecados capitales. Un mal político gusta de aduladores, se rodea de seres insignificantes que solo aportan aquiescencia y hambre de poder. Y por supuesto, sin compromiso con ideas, pero si con clichés como “soy de izquierda” y todas las derivaciones que de esa declaración puedan hacerse.

Un líder virtuoso tiene ideas claras y principios sólidos. Nosotros lamentablemente compramos liderazgos inconsistentes y afectos a la mentira y la simulación. ¿Cuántas veces se negó el proceso de negociación tutelado por Noruega? ¿Cuántas veces se ha tergiversado el contenido pactado al cese de la usurpación? ¿Cuántas veces se ha negado el debate, la rendición de cuentas, y la exigencia de una unívoca decisión de luchar hasta el final? ¿Cuántas veces se ha advertido sobre la fatalidad del dinero sucio y su agenda perniciosa? ¿Cuántas veces han vestido los falsos hábitos de la resignación debajo del que se esconden trácalas y acuerdos inconfesables? ¿Cuántas veces nos han puesto a depender de aspiraciones personales o de partido?

La virtud política obliga a la definición de conceptos. Desde las ideas se forjan realidades luminosas. Sin ideas claras, cualquier cosa tiene el mismo sentido y valor. Si nos referimos a liberación es porque sabemos urgente y necesario el sacar a los ciudadanos de la condición de servidumbre y la victimización masiva que estamos sufriendo. Nada menos que eso significa esa palabra. Si nos referimos a libertad estamos haciendo ver que los ciudadanos quieren vivir sin miedo, sin estar sometidos a la lucha diaria por sobrevivir, que no quieren ver cómo se destruye la familia porque se tiene que separar para intentar tener alguna probabilidad. Y que necesitan replantearse sus proyectos, con alegría y sentido de patria. Concebida así, la libertad es una idea poderosa, muy diferente a la fatalidad resignada de un liderazgo que ni quiere, ni sabe, ni puede encontrar la ruta del coraje. ¿Pero cómo puede romper con lo actual alguien que pretender hacerlo mejor con las mismas condiciones? ¿Cómo hacemos con los que no quieren ruptura sino enmienda, porque son igualmente socialistas, estatistas, intervencionistas e incapaces de confiar en el poder de creación de riqueza de la gente? ¿Cómo hacemos con los líderes que improvisan al ritmo de las mentiras que proponen?

Claro que un líder liberador necesita demostrar fortaleza para mantener la constancia en la ruta acordada; prudencia para discernir con “malicia” lo bueno y lo malo, los que están a favor del bien y los que son tentación para la perdición; justicia para determinar qué es lo importante y diferenciarlo de lo accesorio; y templanza para no caer víctima de los vicios, los atractivos del poder auto-referenciado y las perniciosas agendas del dinero sucio.

El peor vicio de nuestro liderazgo es el fingimiento del plano de imposibilidades con las que intentan persuadir al país de que sus logros son los máximos posibles de obtener, cuando en realidad son menos que los mínimos exigibles. Nosotros hemos encarado un liderazgo que ha planteado las siguientes falacias: 

  1. No puede haber injerencia internacional porque nadie está interesado en una salida de fuerza para Venezuela. (La falacia de la falsa predicción política). Como si no existieran la persuasión, el mercadeo, el lobby y la diplomacia, la negociación, la teoría de los juegos y la estrategia del conflicto. Detrás de eso hay decisiones tomadas que, al parecer, son inconfesables. Adelanto una: Ellos dicen “que como no hay posibilidad de injerencia internacional, deben ir a negociar a Barbados y con la tutela de los noruegos”. Facilitan una ruta desprestigiando a la alternativa.
  2. No puede haber cese de la usurpación, pero podemos despojarnos “ambos” del poder para ir a unas elecciones dirigidas por un consejo de estado donde cuatro (4) miembros son del régimen usurpador. (La falacia de la rana cándida y el alacrán confiable). Detrás de esto hay un ángel caído en el pecado de la soberbia. El presidente Guaidó confundió el respaldo popular a la invocación del 233 constitucional con un respaldo incondicional a su persona, incluso si se lanza como candidato. Alguien le hizo ver que era demasiado fácil ganar. Le presentaron encuestas falseadas, le entregaron dinero para la campaña, organizaron un comando, y están prestos para lanzarse al ruedo. Depende, por cierto, de que el régimen acceda a ese acuerdo, y no solamente convoque unas elecciones parlamentarias.
  3. La ley es menos importante que la coyuntura política. (La falacia del “vivo pendejo”). Por eso violan el estatuto y dejan sin resguardo a la asamblea nacional. De la misma forma quieren negociar unas votaciones sin que importe que quede viva la asamblea constituyente. No les importa recibir eufóricos a los diputados del bloque de la patria, aun violando el 191 constitucional, y sin que por eso estos reconozcan la legitimidad de la asamblea y la validez de su junta directiva. Y sin exigir algo a cambio, por ejemplo, darle el mismo tratamiento de impunidad a los diputados que están presos o en el exilio.
  4. Los tiempos de Dios son perfectos. Por eso “aguanta papá, aguanta”. (La falacia de la falsa paciencia). Los ciudadanos, con razón, los ven cómodos y sin apuro. Los aprecian sin ese sentido de urgencia que los hace impresentables y en fatal contraste con una población exánime, devastada por el tiempo presente, y que con mucha razón exige la demostración de que se está haciendo lo indecible para salir de esto. Y no es tiempo que se toma para reflexionar. Es tiempo que se pierde esperando a que pase algo, a que cuajen las negociaciones, como si el milagro fuese el resultado de la política activa. ¡Me temo que no es así! No hay milagros, hay decisiones acertadas y buenas estrategias, o malos resultados precisamente por falta de virtud y malicia. El milagro, en todo caso, sería que se atrevieran a hacer lo correcto.
  5. El esfuerzo es más loable que los resultados. (La falacia de la falsa valentía como excusa al fracaso aunque “ha dejado el pellejo y dado el pecho”). Es muy fácil argumentar sobre el esfuerzo superlativo como excusa cuando no hay resultados apreciables. Eso se llama manipulación emocional deliberada, exacerbación sentimental y, por supuesto, perversidad, una versión muy despreciable del mal que quiere escamotear toda responsabilidad por los fracasos y quiere además reconocimiento y admiración.

No podemos especular con sesgo hacia el buen desempeño. No debemos celebrar supuestos esfuerzos sin resultados plausibles. Pedro Emilio Coll lo determina muy bien en su cuento “El diente roto”. Lo que vemos puede ser mal interpretado, sobre todo si somos proclives a la ligereza cuando valoramos a los demás.  Recordemos el asombro y la complacencia de toda la sociedad con quien “con la punta de la lengua, tentaba sin cesar el diente roto; el cuerpo inmóvil, vaga la mirada sin pensar”. La gente creyó que era pensamiento y reflexión profundas, y no era así, solo un hombre infeliz y reducido a un mal hábito. Porque eso puede ser realidad, los ciudadanos debemos ser impenitentes y obstinados en la exigencia de rendición de cuentas, explicaciones y definiciones políticas. A los “diente roto” les conviene nuestra aquiescencia, nuestro aplauso incondicional, nuestra docilidad y nuestro silencio.

¿Por qué son importantes las ideas y los valores en el ejercicio de la política? Porque el arte de la política se trata de posicionamiento de las convicciones y movimientos estratégicos para lograr los cambios deseados. Sin ideas es poco probable mantener la ruta del coraje. Y sin coraje es imposible lograr los cambios que la gente exige y desea con desesperación vital. No es para cualquier lado a donde queremos ir. Es hacia la libertad y la prosperidad. Todo aquello que lo retarde es malo, reprobable y descartable. Todo aquello que lo anticipe es bueno y aprovechable.

@vjmc

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Humano Derecho #140 con Loisa Urbina y Karolay Hernández  representantes del Proyecto “Desiguales”

 ¿Porqué se crea “Desiguales”? ¿A quienes quieren llegar?, ¿Les gustaría que nuevas personas se unan a este proyecto? Estos y otros temas los estaremos conversando con Loisa Urbina y Karolay Hernández representantes de “Desiguales”, proyecto que nace de la necesidad de informar a la ciudadanía en la defensa y promoción de los derechos de la comunidad sexo diverso. Este proyecto cuenta con el apoyo de distintas organizaciones como, Provea, Humano Derecho y Redes Ayuda quienes han apoyado a Desiguales en distintas actividades culturales en las que se ha difundido la lucha por los derechos de la comunidad LGTB+. 

“No son derechos gays, son derechos humanos”. 

En la primera pausa musical escucharás el tema “Ritmo” de The Black Eyed Peas ft J Balvin seguido del tema “Sweet Dreams” de Eurythmics, y finalmente escucharás el tema “Let’s Have A Kiki” de Scissor Sisters; estas son las pausas musicales planeadas por nuestras invitadas para este Humano Derecho. 

En esta oportunidad contaremos con Luis Serrano (@Akaluisserrano) y Genesis Zambrano (@medicenmouzo), como presentadores, quien le estará haciendo la suplencia a @fanzinero y @MelanioBar. Somos el radio web show semanal que mezcla la buena música con gente que ayuda a gente. Transmitido por diferentes plataformas del país, es producido por RedesAyuda y Provea. Más contenido en www.humanoderecho.com

Oct 19, 2019 | Actualizado hace 3 días
Avanza lento, pero avanza, por Luis Fuenmayor Toro

La firma de un acuerdo entre el gobierno y la oposición democrática ha hecho que las aguas de la política, que se habían estancado luego del fracaso del diálogo impulsado por Noruega, hayan vuelto a agitarse y fluir en busca del mejor cauce para el bienestar futuro de Venezuela. Ya sólo esto debería ser considerado positivo, independientemente que no se sepa hacia dónde nos llevará el curso de los acontecimientos. La historia de la humanidad siempre ha estado signada por el movimiento y no por la parálisis, y así se comporta la política, pues lo que se mueve es lo susceptible de cambio, aunque la dirección de la corriente pueda llevar transitoriamente a la generación de retrocesos, que a la postre siempre serán superados. Así ha sido hasta ahora y así lo seguirá siendo, sin que nadie pueda alterarlo.

Y también siempre han existido quienes asumen la responsabilidad de facilitar el desarrollo de estos procesos abriendo vías, que permitan el flujo de los acontecimientos hacia mejores destinos que los vividos. También, por supuesto, aparecen quienes prefieren el estancamiento al libre flujo social, pues se empeñan tozudamente en marchar contracorriente cuando las condiciones no lo permiten. Veinte años tienen, quienes se autodenominan oposición mayoritaria en Venezuela, recorriendo un camino que no les han podido y que los ha llevado fracaso tras fracaso. Desde 2001-2002, sus ensayos han sido frustrados y lo que han logrado es consolidar la posición del adversario enfrentado. Pero lo más insólito es que luego de tantos fracasos mantengan la misma conducta.

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, cosa que realmente no sé si será cierta, pero sin duda la dirigencia opositora, hoy ya tradicional, ha demostrado que tropieza no dos sino decenas de veces con la misma piedra. Los “vete ya”, las exigencias de renuncias, las “marchas sin retorno”, las “guarimbas”, los golpes de Estado, son una clarísima demostración de lo que afirmamos. Mantener este tipo de política sólo puede conducir a otro estrepitoso fracaso o a un desastre mucho mayor que el vivido en estos últimos 10 años. Quienes, dentro de esa oposición que se dice mayoritaria y única, tengan un poco más de raciocinio y experiencia política deberían comenzar a cambiar esa dañina conducta si realmente, en alguna parte de sus cerebros, tienen alguna consideración con el pueblo venezolano.

Del otro lado está el gobierno y sus graves conflictos internos, situación que no les permite actuar con la celeridad debida y con acciones concretas de mucho mayor envergadura. Allí también tiene que haber una lucha y una derrota de los grupos extremistas, de quienes quieren también seguir tropezando constantemente con la misma piedra. Tiene que producirse un deslinde con estos sectores si se quiere evitar el fracaso de la iniciativa actual, que avanza positivamente aunque en forma extremadamente lenta. Y una de las materias más sensibles, nacional e internacionalmente, es la de los presos políticos., en la que podría darse una demostración palpable del interés gubernamental de enfrentar los odios y regresar al estricto respeto de los DDHH y del debido proceso. Liberar y no sólo excarcelar, cumplir en forma estricta el debido proceso y respetar los DDHH, serían las metas.

O se lo entiende de esta manera, o el proceso de diálogo iniciado hace muy poco no superará los obstáculos que se le están poniendo en el camino. La ruta ya tenía nubarrones muy obscuros y dentro y fuera del país hay quienes le colocan más obstáculos. El éxito derivará de todo lo que se haga para despejar cielo y tierra y avanzar hacia un desenlace positivo.

El sindicato de dictadores de la ONU, por Brian Fincheltub

Sin duda que esta semana la diplomacia mundial vivió un nuevo episodio de deshonra. Pero no solo la diplomacia, sino también la causa global de los Derechos Humanos. Que el régimen de Maduro haya obtenido una silla en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas es tan contradictorio como si el Departamento de Justicia de los Estados Unidos decidiera nombrar director de la DEA al “Chapo” Guzmán. Si no estuvieran en medio miles de víctimas, esto sería un muy mal chiste, pero no es el caso, por eso esta decisión ha causado indignación generalizada tanto en Venezuela como a nivel internacional.

Sin embargo, aunque la decisión indigna, no es sorpresa para nadie. Nicolás Maduro no es el primer sátrapa en ganar una silla en dicho consejo, antes de él ya otros sanguinarios lo habían logrado. Quizás el número de muertes, presos políticos y ciudadanos torturados sea lo que tomen en cuenta los Estados al momento de votar. Decimos “Estados” porque eso es básicamente lo que es la ONU, una organización de Estados, donde son los gobiernos de turno los que votan y no sus pueblos. Pero además de eso, es necesario saber que, entre los 193 miembros de las Naciones Unidas, las democracias son una minoría. Si esa mayoría antidemocrática debe entonces elegir a los integrantes de un órgano encargado de impulsar investigaciones contra violadores de los DDHH, lo más lógico es que elijan a uno de los suyos y la Venezuela de Maduro lo es, como también lo son Libia, Mauritania, Sudán y Cuba, que también son miembros del sindicato de matones y asesinos en la ONU. Perdonen, del Consejo de los DDHH. 

Aunque la burocracia de las Naciones Unidas pueda tener las mejores intenciones, los mecanismos internos de esta organización siguen permitiendo que este tipo de situaciones contradictorias se produzcan. De allí que los Estados Unidos haya tomado recientemente la decisión de abandonar su silla en el Consejo de DDHH, su justificación más que contundente: no es posible compartir espacio con Cuba en un foro que pretende defender los DDHH. Lo peor que le pudiera pasar a la ONU es que aunado a su ya grave crisis financiera producto de la morosidad de un gran número de naciones, entre ellas Venezuela, su proceso de deslegitimación se siga profundizando. Que la gente deje de creer que las instituciones multilaterales funcionan tendría un impacto en los países democráticos, donde la opinión de la mayoría si cuenta. Los ciudadanos comenzarían a cuestionar que sus gobiernos financien una organización contraria a los intereses de la democracia y la estabilidad mundial y eso sería aun más grave para las ya menguadas cuentas de la ONU. 

Si la ONU invirtiera toda la energía que ha invertido en los últimos años contra el gobierno de Israel en condenar regímenes totalitarios como el venezolano, otra sería la historia. Pero es el mundo que tenemos y con el tenemos que aprender a convivir. Esperando que las cosas cambien solo nos queda denunciar, algún día nuestro pueblo se hará escuchar y con fuerza.

@Brianfincheltub

No siempre el desdén, alcanza a marcar la indiferencia frente a lo que una vez pudo ser anhelado. Y es porque cuando se actúa con pereza, desgana, desidia o indolencia, se pone de relieve la tosquedad con la que se trata al otro. Sin embargo, el problema no se presenta bajo condiciones abierta y libremente manifiestas.  El hecho que puedan lucir excelsas, no lo hace de obligatoria incidencia por cuanto, muchas veces, pueden pasar inadvertidas. No sólo ante la vista. Sino fundamentalmente, ante la conciencia. O incluso, ante el sentido común. 

Precisamente, ese es el problema que políticamente surge cuando de apatía o de indiferencia se padece cual enfermedad provocada por la ausencia de ciudadanía. O también, por la ignorancia o la insensibilidad de quienes viven sujetos a las formalidades de una sociedad que su dinámica la lleva a ser displicente o despreocupada de lo que sucede a su alrededor. 

Aunque excepcionalmente, se ha observado que la indiferencia puede solucionar todo lo que acontece en el contexto de crudas realidades personales, en política, no es exactamente así. Muy por lo contrario, en política, o en medio de su praxis, la indiferencia provoca tantos estragos que sus consecuencias se tornan tan catastróficas como caótica es cualquier crisis que alcance y perjudique la funcionalidad social, política o económica de una sociedad.

A este respecto, puede inferirse que en Venezuela, tanto como en otras realidades apresadas por dictaduras o tiranías de realengo cuño, los problemas que inducen el caos que sacude espantosamente su idiosincrasia, es en buena medida todos aquellos que califican bajo el implante de la indolencia. Bajo su perverso amparo, se incita la práctica política que caracteriza los tiempos de crisis que corren. Tiempos estos que impulsan a quienes viven del ejercicio de la política, más en cargos de alta responsabilidad gubernamental, a actuar y a elaborar y tomar decisiones al margen de cualquier sentimiento. O sea, llamados por el resentimiento más rastrero y visceral. 

No hay consideración alguna ni hacia el otro, ni hacia las cosas que hacen. O hacia las ocupaciones laborales que por ley le corresponden. Especialmente, a decir de los preceptos prescritos por la Constitución de la República. Todo pareciera apuntar a hacer de la política, la mejor excusa para afirmar: “todo me da igual”. Frase manida en grado superlativo por la misma vulgarización en que la política sumida en estos tiempos de incoherencia total, se ha visto estúpidamente apellidada, “revolucionaria”.

Ahora Venezuela, se convirtió en un país donde las palabras se desvanecen creándose un ambiente en el que se extinguió la fuerza que movía montañas. Fue así como apenas quedó pululando una especie de silencio cómplice. Tal cual, como aire que incita el perverso influjo de la indiferencia y de su cómplice, la indolencia.

En política, la indiferencia tanto como la indolencia, juegan cualquier posición en la que la crueldad se ausenta. Aunque sea por un instante. Pero es exactamente ahí, cuando su preeminencia saca a flote los recursos que articulan sus alevosos y predeterminados movimientos. Es cuando sus efectos inciden en apresurar criterios políticos que rebasan los límites de la desesperanza y la maldad para entonces irrumpir un mundo ocupado por el desinterés, la sordidez y la dejadez. Un mundo aislado de las cuestiones que configuran la vida común de un constructivo y positivo entorno social. 

Por eso, la indolencia apostó a convertirse en la razón para que Venezuela transmutara su condición de país de gente magnánima, a ser un país oscurecido, afligido, reventado, humillado, apesadumbrado, enterrado y postrero. Y ganó con el apoyo de la desvergüenza como encubridora. Todo, por causa del desvergonzado desparpajo de la indiferencia que mantiene inanimada la gente. Siempre doblando la cerviz ante las oprobiosas decisiones del desalmado régimen “revolucionario”. Gente dormitada por la flojera y la obligada comodidad a la que insospechadamente conducen la indiferencia y la indolencia. 

Es la Venezuela de la escasez múltiple regida por el “manual del egoísmo, la envidia y la miseria (propia del socialismo nauseabundo)”.Es la Venezuela que progresa “hacia atrás” y su desarrollo ocurre en los espacios formados por la inmundicia política del “socialismo del siglo XXI”. Es la Venezuela en la que los venezolanos, apostados en cualquier bando, se encuentran tristemente: prisioneros de la indiferencia y la indolencia.

@ajmonagas