Opinión - Runrun

OPINIÓN

¿Cuántos se han ido?, ¿cuántos volverán?, por Armando Martini Pietri

@ArmandoMartini  

Muchos más volverán -diría el poeta español Gustavo Adolfo Bécquer- sus nidos a colgar. Tienen que reconocer, salvo la minoría corrompida, acomplejada, asustada hasta los tuétanos, que esto no es una revolución.

Lo que chavistas llevan años desarrollando, entre robos, errores y corrupción, solo llega a nivel de catástrofe, al igual que la revolución castrocubana. La que dirigen los nefastos Castro es un colosal fracaso socioeconómico anidado en una astuta estrategia de propaganda y represión. La tragedia cubana es culpa de Fidel, el más siniestro que haya parido y conocido América. Se le escapó la vida entre discursos de interminable verborragia, palabrería y paja -estratégica, pero charlatanería-, profundización del poder militar y control social cavados en tierras secas de miseria y hambruna cubana.

A Chávez se le fue la existencia tratando de duplicar el modelo que finalmente lo dejó morir. A Maduro y a sus socios cohabitantes, amantes del diálogo y la negociación, atiborrados de errores pasados y presentes, con la propuesta verdulera de convivir en términos vergonzosos, se les está yendo el tiempo en resolver lo que no entienden, sin discernimiento ni carisma.

No tienen la menor idea de cómo se ajustan las cargas mientras se cruza el río, obstaculizando y perjudicando la solución. Lo demuestran años de pesadilla calamitosa e inviabilidad de ensayos constitucionales y diplomáticos negociados, a fin de restituir la libertad y democracia, sustituyendo a los patibularios que mantienen sojuzgada y cautiva a Venezuela.

La experiencia indica que las dictaduras comunes ceden ante apremios, presiones internas y externas. Pero los regímenes totalitarios, comprometidos en delitos de lesa humanidad, están dispuestos a arrasar antes que ceder el poder. El nazismo es un ejemplo.

Expropiaciones, salidas impuestas perjudican a la gran mayoría popular, la que, se supone, el castromadurismo necesita y protege. ¿O es que acaso el régimen está tan ciego y sordo que confía en que su parafernalia entretiene o distrae?

Contrarrevolución es lo que se opone a una revolución. Puede ser ideológica, activa en calles y actitudes, definida a grupos ciudadanos, sectores económicos o como vaya siendo necesario en cada país. ¿Cuál es la revolución y cuál la contrarrevolución? depende del cristal con que se mire, según quien defina una y otra.

Se abrió ante el oficialismo la alcabala de caída libre y, para la mayoría, una aparente rendija hacia la libertad. Quizá reflexionaron que disparar para frenar una multitud no era confiable, no solo porque al ordenarlo corrían el riesgo de una matanza de complicado manejo internacional ante quienes reclaman legitimidad, democracia, respeto por leyes y derechos humanos. También temieron que militares y uniformados, enmascarados o no, se animaran a apretar gatillos.

¿Se pueden detener a enfurecidos ciudadanos?, ¿a cuántos habría que dar de baja? ¿Qué estallaría primero, el miedo ciudadano hirviendo de emociones, o el temor de los castrenses de ser más represores de lo que han sido? Un despeñadero de furias y contrafurias, de esperanzas refrenadas y rechazadas.

El cangrejo bolivariano avanza de lado y hacia atrás. Para controlar que nadie pase muestran fusiles impresionantes, pero ineficientes contra el arrebato popular. Son uniformados enseñando dientes pero con hambre e incertidumbre del mañana.

Gobernar es hacer, no solo dejar caer. Chávez se murió creyendo que hacía una revolución sin entender que cada día más era un títere de ventrílocuos cubanos. Maduro envejece rodeado de guardaespaldas, payasos de ocasión, bufones utilitarios, hampones oportunistas; acosado por sus errores y el empeño inútil en ser lo que ni es ni podrá jamás llegar a ser: un líder apreciado, respetado y seguido.

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Crímenes sin Castigo | Desapariciones, por Javier Ignacio Mayorca
En los cuatro meses de 2020, las cifras de personas desaparecidas en Venezuela se han disparado de forma inexplicable. ¿Gente que se va sin decir adiós o policías fuera de control?

@javiermayorca 

El 18 de marzo, el escolta John Jairo Gasparini salió a hacer unas compras en el Farmatodo ubicado en la entrada de la urbanización La Lagunita. No regresó a su casa.

Los familiares de este hombre, de 42 años de edad, acudieron a la policía municipal, a la judicial y a otros organismos en la búsqueda de información que contribuyera a determinar su paradero. Solo supieron que lo vieron salir del referido local comercial en una motocicleta negra, que tampoco fue encontrada.

Los familiares suponían que la ausencia de Gasparini guardaba alguna relación con el posterior intento de allanamiento a un apartamento de las residencias Pacarima, en Los Naranjos, cuya ocupante es de su círculo familiar.

Pero pasaban los días, y nadie precisaba dónde se encontraba Gasparini.

El 20 de marzo, los familiares del guardaespaldas acudieron a la policía judicial para formalizar la denuncia sobre lo que parecía ser una desaparición.

El caso de este hombre forma parte de una creciente lista de personas desaparecidas, que está siendo procesada por la policía judicial.

Solo en los primeros cuatro meses de 2020, las distintas oficinas de este cuerpo han recibido 124 denuncias sobre la desaparición de personas. Lo que más llama la atención es que la curva ha ido en ascenso con el pasar de los meses. En enero fueron recibidas 16 denuncias; 28 en febrero; 39 en marzo y 41 en abril. Entre el primero y el cuarto mes, las cifras reflejan un incremento de 156 %

Todo esto, además, en un contexto en el que se supone que la gente no debería desaparecer, pues la mayoría debe permanecer en sus casas como consecuencia del decreto de alarma nacional, dictado el 13 de marzo.

Según el comisario Sergio González, exjefe de la división Antiextorsión y Secuestros de Cicpc, los cuerpos de seguridad pueden recibir y procesar denuncias sobre desapariciones luego de 72 horas contadas a partir del momento en que la víctima fue vista por última vez.

El funcionario (actual director de la policía de El Hatillo), explicó que cuando la persona no aparece luego de un tiempo prudencial, y no existe evidencia de que pueda haber sido secuestrada, la lógica policial indica que pudiera estar muerta o que pudo haber sido víctima de una privación ilegítima de libertad.

Los familiares del escolta Gasparini pudieron determinar su paradero dos semanas después, cuando les confirmaron que estaba en custodia de Contrainteligencia Militar. Sin embargo, para el momento de la redacción de esta nota todavía se preguntan con qué expediente lo están vinculando.

González se mostró sorprendido ante el crecimiento de las cifras de desapariciones, e indicó que la mayor probabilidad apunta hacia el accionar de la fuerza pública.

“La norma indica que no se puede retener a una persona por más de doce horas sin dar parte al Ministerio Público. Pero hemos visto casos de personas de las que no se sabe nada hace más de un mes, y luego se supo que estaban en poder de algún organismo”, indicó.

Sin rastro en pandemia

El problema de las desapariciones, y en especial las del tipo forzado, fue advertido por la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos Michelle Bachelet en los dos informes sobre Venezuela presentados durante 2019.

Según Marino Alvarado, miembro de Provea y de Amnistía Internacional, las desapariciones de personas se hicieron más frecuentes a partir de las operaciones de Liberación del Pueblo. Recordó el caso de la masacre en el sector El Café de Barlovento, en 2016, que comenzó con la desaparición forzada de 15 personas, en el curso de una razia por efectivos del Ejército, cuyos cadáveres fueron hallados posteriormente.

“En el caso de la operación Gedeón, hay familias que todavía no saben del paradero de las personas que supuestamente están detenidas”, afirmó.

Según las estadísticas conocidas extraoficialmente, el 49 % de las desapariciones ha ocurrido a partir del 13 de marzo, cuando Nicolás Maduro emitió el decreto de alarma nacional. Algo que luce paradójico, pues en este lapso se ha puesto énfasis en que las personas permanezcan en sus casas.

Por otra parte, el 35 % de las desapariciones correspondientes al lapso enero-abril han sido denunciadas en Distrito Capital y Miranda. El segundo estado con mayor cantidad es Bolívar, con 14; Monagas y Falcón tienen nueve casos cada uno, y en Zulia han iniciado ocho averiguaciones. Como aspecto curioso, en Táchira solo han consignado una denuncia.

En el actual contexto nacional, con una cifra de secuestros que está en baja con respecto a otros años, la mayoría de las desapariciones obedece a cuestiones políticas o son consecuencia del ocultamiento de las víctimas de homicidios.

De allí que, según González, en Caracas las denuncias sobre desapariciones son procesadas por la división contra Homicidios. No obstante, si se produce un contacto entre secuestradores y sus familiares, intervienen los agentes especializados en secuestros.

“Sin embargo, no podemos hablar de homicidio hasta que no aparece el cadáver de la víctima. Mientras tanto, la persona quedará en calidad de desaparecida”, indicó.

Breves

* Hay un tratamiento selectivo del régimen hacia los 67 detenidos por la Operación Gedeón. La discriminación comenzó cuando algunos fueron enviados a celdas de la Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim), mientras que otros quedaron en el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). Tal y como lo señala un reciente informe de la organización Una ventana para la libertad, en Boleíta las condiciones de reclusión son mucho más onerosas y degradantes que las existentes en el Helicoide. En Dgcim el hacinamiento superaba el 80 % antes del 3 de mayo, cuando comenzaron las detenciones de militares y policías que llegaron desde Colombia en lanchas, con el propósito declarado de capturar a Maduro y a elementos de su entorno. Allí han ido a parar aproximadamente 30 implicados. En lo que respecta al Sebin, hay detenidos por este caso que permanecen en celdas compartidas con varias personas, y soportan el confinamiento y las limitaciones en cuanto a la alimentación y la atención médica. Allí, sin embargo, padecen menos incomodidades que las de los reclusos en Boleíta. Pero hay tres individuos por los que tienen especial deferencia. Se trata de los exmarines estadounidenses y miembros de la corporación Silvercorp Airam Berry y Luke Denman, a quienes hasta ahora han tratado con guantes de seda, atendiendo incluso sus requerimientos de alimentación especial (Denman es vegano). Y está también el exdirectivo de Venoco, Franklin Durán, recluido en una celda especial que anteriormente era ocupada por el abogado José Rafael Parra Saluzzo. Hasta ahora, todas las audiencias se han celebrado en una sala ad hoc del Helicoide, a la que se trasladan las partes del caso. Los jueces que atienden el expediente Gedeón son los abogados Hilda Villanueva (Segundo de Terrorismo) y José Maximino Márquez (Cuarto de Terrorismo).

* ¿Quién es Seuxis Paucias Hernández Solarte, alias Jesús Santrich? Este hombre es, junto con Luciano Marín Arango (Iván Márquez), uno de los integrantes del nuevo Comando Central de las FARC. Su presencia en Caracas fue revelada hace pocos días por el comisario general Iván Simonovis, comisionado especial de Seguridad designado por el presidente del Parlamento Juan Guaidó. En las imágenes aportadas por el policía se puede apreciar al colombiano mientras es llevado de la mano por los pasillos de lo que aparentemente es la planta baja de uno de los bloques del sector 23 de Enero del municipio Libertador. Hernández Solarte padece una enfermedad degenerativa que le quitó la vista por completo en el ojo derecho, y que amenaza con tener el mismo efecto en el restante. Eso explica por qué casi siempre porta lentes oscuros. Alias Jesús Santrich fue uno de los causantes de la ruptura de los acuerdos de paz (La Habana, 2016) por una parte del referido grupo guerrillero. La tormenta se inició cuando EE. UU. lo acusó a él, junto con otros tres miembros de esa organización (Marlon Marín, Armando Gómez y Fabio Simón Younes Arboleda, alias Doctor) por tráfico de drogas, alegando que ellos habían cometido estos delitos con posterioridad a la firma de la paz en la capital cubana, entre junio de 2017 y abril de 2018. Por ende, se trata de acciones que no gozan de amnistía. Según esta acusación, ventilada en la corte del Distrito Sur de Nueva York, el grupo había intentado producir y distribuir unas diez toneladas de cocaína. Para llevar los alijos a EE. .UU., utilizarían aviones con matrícula norteamericana. Desde entonces, comenzó un intenso debate en Colombia, pues se presumía que si las autoridades neogranadinas detenían a Santrich los acuerdos de La Habana se vendrían abajo. En julio de 2019, Maduro afirmó en una alocución pública que tanto Hernández como Marín eran bienvenidos en Venezuela. Un mes después, los jefes guerrilleros divulgaron un video anunciando la creación de las nuevas FARC. Estas imágenes fueron grabadas en territorio venezolano, de acuerdo con el diario El Tiempo de Bogotá, que citaba fuentes de inteligencia del vecino país. En una nueva acusación, presentada el pasado 26 de marzo, el gobierno y la fiscalía estadounidenses involucraron a Hernández en el tráfico de drogas en supuesta complicidad con el alto gobierno venezolano, en hechos que habrían comenzado en 1999 y que supuestamente se han extendido hasta el año en curso. Las fotografías y el video de este integrante del Comando Central de las nuevas FARC llaman la atención. El hombre aparece rodeado de individuos armados, quienes según Simonovis pertenecerían a un colectivo de esa parroquia. Es muy probable, por lo tanto, que tales imágenes fuesen tomadas por un integrante del propio anillo de seguridad, que servía al líder guerrillero.

 

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Redes comunitarias frente a la censura oficial, por Roberto Patiño

@RobertoPatino 

Uno de los signos más claros de la deriva autoritaria del régimen de Nicolás Maduro ha sido el establecimiento de una política comunicacional de propaganda y censura.

El Estado cierra y hostiga medios independientes, establece una férrea restricción al acceso a internet, persigue y arresta a quienes protestan y promueve un sistema de propaganda, manipulación e ideologización que busca hacerse presente en todos los ámbitos de la cotidianidad.

La opacidad comunicacional es instrumentalizada por el poder para la generación de noticias falsas y la difamación sistematizada de grupos políticos y sociales que cuestionan o se oponen a él. Esta situación también incide negativamente en procesos de organización y articulación, así como en la difusión de iniciativas independientes.

En medio de una crisis sistémica y la pandemia de COVID-19, los venezolanos vivimos en estado de incertidumbre y desinformación, con una gran desconfianza sobre las noticias e informaciones oficiales.

Esta situación profundiza aun más la fragmentación social y dificulta los procesos convivenciales, ya que el acceso a información y la posibilidad de comunicarse se restringe y dificulta para amplios sectores del país.

En este sentido, desde el Movimiento Mi Convive reiteramos la importancia del establecimiento de redes solidarias que deben funcionar también como redes de información alternativas a las redes comunicacionales del poder. Su importancia es fundamental en varios niveles ya que estas redes permiten la comunicación no solo entre los integrantes de una comunidad sino también entre distintas comunidades.

En nuestro caso hemos establecido redes entre los líderes, que manejan informaciones generales que luego se distribuyen entre sus comunidades. Pero esta dinámica también funciona en el otro sentido, ya que gracias a la red, los vecinos pueden informar de manera inmediata sobre las situaciones que están viviendo.

Esto ha sido particularmente importante en el monitoreo de las acciones de las FAES en nuestros barrios, por ejemplo, en la que las redes han permitido recabar información real sobre las acciones así como denunciar los secuestros, ajusticiamientos y violaciones a los derechos humanos que son negados u ocultados por el Estado.

En el contexto de emergencia y cuarentena, nuestras redes han permitido a las personas el acceso a información, así como el contacto y la transmisión de experiencias entre diversos líderes y comunidades. Este ha sido un factor de enorme importancia para la continuidad de iniciativas como Alimenta la Solidaridad y Monitor de Víctimas, al tiempo que se generan fuentes de información confiables y con gran capacidad.

La reciente salida del servicio satelital de DirecTV, así como la enorme propaganda difundida por el régimen alrededor de la llegada de tanqueros iraníes al país, son la expresión del terrible proceso de desinformación y propaganda al que estamos sometidos, con un régimen que evidencia cada día más su verdadera naturaleza dictatorial y totalitaria.

Frente a esta realidad debemos redoblar los esfuerzos y las iniciativas para mejorar y ampliar redes de base que informen y comuniquen por sobre la censura y la manipulación gubernamental.

 

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América Latina, lo peor está por venir, por Alejandro Grisanti Capriles

@agrisanti 

Han pasado tan solo nueve semanas desde que comenzamos la cuarentena, y digo tan solo porque desde mi encierro en 50 m2 pareciera que hubieran pasado años.

La pandemia que ha azotado al mundo hoy está causando estragos en América Latina, y todo parece indicar que el proceso exponencial arrancó en Venezuela el 16 de mayo.

El aislamiento antes de la pandemia, la falta de movilidad por la escasez de gasolina y la presencia de un régimen que no considera los efectos económicos de las decisiones que toma habían mantenido a raya los nuevos contagios de la COVID-19.

Hagamos un breve recuento de lo que significa la entrada de la pandemia en la región y, por supuesto, muy especialmente en Venezuela.

Estamos viviendo una situación sin precedentes, de mucha incertidumbre, cuyo análisis precisa mucha humildad. Estos son momentos de mucho pragmatismo, pues debemos asimilar que se van a cometer errores y también se deben definir los errores que no se pueden cometer. Estos son momentos en los que hay que dar espacio a lo impensable. Ejemplo de ello ocurrió hace apenas cuatro semanas, cuando al no haber donde almacenar el petróleo de un contrato a futuro, los propietarios tuvieron que pagar casi 40 dólares por barril (precios negativos) para que el comprador recibiera el crudo.

La pandemia está atacando a los países que tienen sistemas de control de epidemias muy enflaquecidos. En términos relativos, países ricos como Italia y España, con excelentes centros de salud para el cáncer, o el Alzheimer, no estaban bien dotados para encarar una pandemia dado que tenían muchos años sin sufrirla.

Los países de América Latina, o África, con sistemas de salud con muchos menos recursos, suelen dedicar una proporción mayor de esos recursos a sus centros epidemiológicos, pero también recursos insuficientes. Es por ello, que la COVID-19 se sigue expandiendo con gran fuerza en el mundo, y ya voces calificadas, como la fundación Gates, están llamando a cambios para evitar que esta situación se repita.

Nuevos casos de covid-19 en el mundo. Universidad Jonhs Hopkins
Fuente: Universidad Johns Hopkins / Autor Carlos Delgado Salas.

Como resultado de lo anterior, la data que se está generando es de muy mala calidad, y lo más probable es que se esté subestimando tanto el número de casos infectados como el de fallecidos por la COVID-19. A pesar de estas deficiencias, toda la información que poseemos es que el pico en los países europeos se produjo a finales de marzo y que estos han sido capaces de reducir el número de nuevos casos de manera más acelerada que los Estados Unidos, donde el pico se produjo a mediados de abril y ha venido cayendo de una forma mucho más lenta.

Lo que llama profundamente la atención es que América Latina, que había logrado una tasa relativamente baja entre febrero y marzo, se halla ahora en una fase exponencial y está sufriendo el mayor número de casos nuevos en el mundo, a pesar de que su capacidad de hacer pruebas es mucho menor que la de Europa o Estados Unidos. De hecho, en los siete días anteriores al 26 de mayo el mundo presentaba 99.347 nuevos casos, de los cuales 30.885 o el 31,1 % correspondían a América Latina.

Desafortunadamente, es posible esperar que, ante la menor capacidad de infraestructura hospitalaria, los países de la región tendrán una mayor tasa de mortalidad que el resto del mundo. De hecho, de las 3978 muertes promedio por día que el mundo ha sufrido en los siete días previos al 26 de mayo, 1476 o el 37.1% de las muertes totales por COVID-19 se han producido en la región.

Nuevas muertes por covid-19. Universidad Jonhs Hopkins
Fuente: Universidad Johns Hopkins / Autor Carlos Delgado Salas.

Si bien ya somos la región con mayor número de nuevos contagiados y de muertes por COVID-19, dadas las altas tasas de informalidad laboral, muchos latinoamericanos tienen que salir todos los días a generar sus ingresos de subsistencia, lo que hará que la reducción en el número de nuevos casos y por ende el número de muertos sea mucho más lenta que la de Estados Unidos y Europa.

Por supuesto, el caso venezolano será como el del resto de América Latina, pero con esteroides, pues al colapso completo de la infraestructura hospitalaria se le suma el colapso de los servicios públicos, como luz, agua y, ahora, hasta entretenimiento con la salida de DirecTV.

Si bien muchos países están empezando a planificar la apertura, la verdad es que nadie sabe qué puede pasar cuando la sociedad empiece a suspender la cuarentena. La mayoría de los científicos han venido señalando la posibilidad de una segunda ola de infecciones. Y es que el problema está en que una vacuna se podrá aplicar masivamente en la población para el último trimestre de este año o principios de 2021, y el uso de la infección como mecanismo natural de vacunación tampoco ha sido efectivo hasta ahora.

Los diferentes estudios realizados a la fecha —casi todos con defectos en la selección de la muestra— apuntan a que las tasas de infección hasta ahora son relativamente bajas. Por supuesto que estas varían de una localidad a otra, pero, por ejemplo, la tasa de infección de Suecia, que es un país que nunca aplicó la cuarentena, está en alrededor del 33 %, la de Manhattan en torno al 21 % y la del estado de Nueva York en cerca del 13,9 %. A pesar de que estos son los lugares donde el brote de la COVID-19 fue mayor, la tasa de infección y el porcentaje de personas que han desarrollado inmunidad temporal dista mucho del 70 % – 80 % que se necesita para que puedan volver a una cierta normalidad.  

En este ambiente de tanta incertidumbre hay una sola certeza: las economías del mundo están en caída libre. La mayoría de los países, quizás con la excepción de China, van a mostrar contracciones de dos dígitos en el segundo trimestre del año, y la mayoría de las bancas de inversión han seguido incrementando sus estimados de contracción.

En Estados Unidos, principal economía del mundo, se prevé que el desempleo llegará al 25 % y que la contracción económica se situará entre el 30 % y el 40 % para el segundo trimestre del año. El intentar proyectar más allá, nos lleva de nuevo a un análisis de escenario donde la profundidad de la contracción dependerá de si viene una segunda ola.

En lo económico, al igual que en el caso de la pandemia, los países latinoamericanos serán los más afectados.

Y es que, en general, y aunque en diferente medida, los países latinoamericanos tienen muy poco espacio para hacer políticas fiscales y monetarias expansivas que detengan el efecto negativo de la COVID-19. Es decir, la mayoría de los países de la región van a ver reducidos sus ingresos por la caída del precio de las materias primas, la desaparición del turismo, la gran contracción de las remesas y el rompimiento de las cadenas de suministro, con una muy deteriorada capacidad de respuesta.

Cuando utilizamos a Venezuela como ejemplo encontramos que el precio del petróleo es el que más ha caído durante la pandemia dentro del grupo de las materias primas, con una reducción del consumo mundial de 30 millones de barriles diarios. Las remesas, que esperábamos que representaran la segunda fuente más importante de divisas, han tenido un paro súbito en el mes de abril. Si bien los ingresos por turismo eran ya mínimos por los altísimos niveles de inseguridad, el sector privado venezolano es muy dependiente de la importación de productos intermedios, y estos serán cada vez más inaccesibles por el rompimiento de las cadenas de suministro.

Al igual que en términos sanitarios, todo parece indicar que la crisis económica será mucho más fuerte en América Latina que en Europa o en Estados Unidos y que Venezuela volverá a liderar las cifras de contracción y crisis de los países de la región.

Quiero finalizar con la idea de que la única solución a esta crisis está en la posibilidad de que Nicolás Maduro se ponga a un lado y se instaure un gobierno de emergencia nacional.

Ciertamente es una condición necesaria, mas no suficiente. Es decir, la solución pasa inexorablemente por que Nicolás Maduro salga de Miraflores y se logre conformar un gobierno de amplio espectro que sea capaz de escuchar, inspirar y convocar con sinceridad a la sociedad civil, profesionales, empresarios, trabajadores y partidos políticos para comenzar a reconstruir al país.

Un gobierno que logre trabajar con otros gobiernos, multilaterales e inversionistas internacionales para atraer donaciones y financiamiento internacional y reestructurar los pasivos heredados en los últimos 20 años. Un gobierno que llame a elecciones libres y justas, en las que los venezolanos en cualquier parte del mundo tengan el derecho a elegir y a ser elegidos.

Tengo la certeza de que Venezuela cuenta con los recursos y las capacidades para salir adelante, pero la única manera de hacerlo es con el cambio político que la mayoría de los venezolanos estamos deseando. Lo que nos queda es seguir trabajando desde cualquier posición en que nos encontremos.

 

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Irán... ¡y volverán!, por Laureano Márquez P.

@laureanomar 

Es nuestro deber conocer un poco más de Irán, familiarizarnos con el país, con su sistema político, con su religión, con sus costumbres y no diré con su idioma, porque allí la cosa se complica.

Aunque usan el mismo alfabeto arábigo, la lengua que se habla en Irán es completamente diferente al árabe, pero, en todo caso, suponemos que las instrucciones y directrices vendrán en español.

Uno -equívocamente- suele englobar todo el Medio Oriente bajo la denominación de árabes. Para medio orientarnos, allí coexisten muchas culturas. Irán, por ejemplo, tiene como grupo étnico mayoritario el persa. Sí señor, la legendaria cultura persa que alguna vez intentó conquistar a occidente y fue contenida por los antiguos griegos en las llamadas guerras médicas, no porque en ellas participaran los profesionales de la medicina, no, el nombre tiene que ver con los “medos”, un antiguo pueblo de Persia, con el que los griegos denominaron la los invasores.

Las polis griegas, que eran independientes unas de otras, se aliaron para derrotar al enemigo común. Las batallas fueron memorables y cambiaron el destino de la cultura occidental: Termópilas, donde el general espartano Leónidas, con sus 300 valientes, defendió el estrecho paso del mismo nombre. Ya el oráculo había dicho que o los persas someterán a Esparta o moriría un rey. Leónidas entendió el mensaje y escogió para que le acompañasen en la irreversible aventura  solo a soldados que  tuviesen hijos. Ya lo dijo Churchill: “nunca tantos debieron tanto a tan pocos”.

También la batalla de Maratón (el nombre viene del lugar donde se desarrolló) y de allí también la denominación del maratón que se corre hoy en día rememorando a Filípides, el corredor que supuestamente recorrió los 42 kilómetros que separan el campo de Maratón de Atenas. Había que avisarles a las mujeres de la ciudad, porque si los persas ganaban ellas tenían instrucciones de matar a sus hijos y suicidarse para evitar el sometimiento y la deshonra que hoy día a otros tanto agrada y celebran.

Parece que de lo del maratón de Filípides es una exageración, de lo que sí quedó constancia es que recorrió corriendo los 225 kilómetros que separan el lugar de la batalla de Esparta (¡qué decepción! ¿no?), para pedir refuerzos .

Otra gran batalla fue la de Salamina, una contundente victoria naval contra la inmensa flota persa, gracias a la brillante estrategia (del griego “strategos”, que quiere decir general) de Temístocles. Jerjes contempló la destrucción de sus portapersas y la derrota fue tal que el invasor tuvo que bajar la persiana de sus ambiciones de conquistar el mundo y los barcos persas, hasta el sol de hoy, no se habían atrevido a retar de nuevo a occidente.

El Irán actual, desde el derrocamiento del último Shah Mohammad Reza Pahlevi en 1979, es lo que se denomina una teocracia, que es aquella forma de Estado en la que se juntan el poder político y el religioso.

La religión oficial es el islam en su corriente chiita, así que nunca está de más saber orientarse hacia el lugar donde se encuentra La Meca, porsia.

En el sistema político iraní, puede decirse que -como en la Venezuela de Gómez- “aquí vive el presidente y el que manda vive enfrente”. Aunque hay un presidente de la república electo, el poder real lo ejerce la autoridad religiosa. Durante mucho tiempo (hasta su muerte) el célebre  ayatolá Ruholá Jomeini y hoy día el ayatolá Alí Jamenei (entre Jomeini y Jamenei, la diferencia no es más que el uno se llama Alí y el otro Ruholá).

Menester es decir que frente a la imagen de sometimiento que se tiene de la mujer en el medio oriente, la mujer en Irán goza casi de los mismos derechos que el hombre, que tampoco goza de muchos, por lo cual la situación es bastante igualitaria.

Muchas más cosas podrían decirse, pero mejor que cada uno investigue, mientras se pueda.

 

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Los rumores y el miedo, por Elías Pino Iturrieta

@eliaspino

En 1768, el colegio de los oratorianos de Lyon fue devastado por una multitud enfurecida. Había corrido la voz de que los religiosos albergaban en secreto a un príncipe manco, que necesitaba la colocación de partes provenientes de otros cuerpos para superar su  limitación física. ¿Cómo? Para lograr el cometido, de acuerdo con las historias que comenzaron a divulgarse, los sacerdotes capturaban a los jóvenes que pasaban por las cercanías con el objeto de amputarles un brazo para tratar de implantarlo en el cuerpo del presunto príncipe, quien aceptaba con entusiasmo la operación que le devolvería la plenitud de sus  facultades. Aterrada por la novedad, una muchedumbre asaltó el santo lugar e hirió de gravedad a veinticinco monjes.

Venían apareciendo en los periódicos las hipótesis sobre la posibilidad de la implantación de miembros en individuos sin el cuerpo completo, una probable cirugía hasta entonces desconocida que atrajo la atención de los lectores o se trasmitió a los analfabetos por comentarios incesantes en las tertulias y en la calle. A la vez, sufrían los oratorianos una campaña de desprestigio por haberse atrevido a reemplazar a los jesuitas en los planteles de enseñanza, después de su expulsión de Francia. Como la congregación de los hijos de san Ignacio gozaba de gran prestigio entre las élites, y también en estratos humildes de la sociedad, sus sustitutos fueron objeto de censuras generalizadas, la mayoría insostenibles, pero reiteradas sin freno. Pasto para los rumores, por lo tanto.

Más conocidos e impresionantes son los sucesos de la noche de san Bartolomé, año de 1572, cuando multitudes enfurecidas perpetraron una matanza de hugonotes en París y en otras ciudades francesas.

Durante cinco días ocurrió una masacre de hombres y mujeres indefensos, que eran desnudados en la calle y después ahogados en el Sena. Los jóvenes y los niños eran destripados frente a los templos en medio de general aplauso, y se perseguía con cuchillas a las mujeres encinta para evitar que trajeran al mundo una nueva generación de herejes. Fue tal el grado de inseguridad que se vivió en la capital, que se pensó en sacar a los reyes  del Louvre para evitar que fueran atacados.

Se habían interpretado unos recientes edictos de pacificación como regulaciones complacientes que preparaban el camino para el monopolio de la política por los reformados. Se había comentado en las calles que Montmorency, noble armado hasta los dientes y muy próximo al trono, quien avanzaba con tropas hacia París para evitar disturbios, simpatizaba  con algunos pastores cismáticos y estaba a punto de convertirse en uno de sus fieles. Para colmos, del matrimonio de Margarita de Valois con el protestante Enrique de Navarra, futuro candidato a la Corona, no se esperaba sino la entrega del poder a los hugonotes. Eran versiones insostenibles, porque la monarquía se mantenía fiel al papado y solo trataba de evitar el crecimiento de las tensiones; Montmorency seguía postrado ante el altar de la fe tradicional y la boda de los miembros de la familia real solo buscaba salidas de equilibrio ante las crecientes tensiones. Sin embargo, los temores del pueblo católico predominaron y sucedieron entonces los célebres desmanes.

Hay centenares de sucesos como los descritos, pero de todos se deducen elementos a través de los cuales se explica la aparición de los rumores y la cosecha de sus consecuencias. Vienen de un punto de partida asentado en la realidad, son fantasías con asidero en interpretaciones de hechos sucedidos anteriormente y sobre cuyo contenido real se exagera, pero que conducen a la manifestación de emociones colectivas que crecen progresivamente hasta llegar a la explosión.

La convergencia de varios episodios sometidos a las pulsiones de la sociedad, o relacionados con situaciones de injusticia o malestar que no parecen encontrar remedio mediante la acción de los poderes establecidos, desatan comportamientos irracionales que son capaces de modificar los procesos generales. No tienen un autor singular, debido a que son originados por la irracionalidad colectiva. De allí que aparezcan cuando los cálculos de los guardianes del orden no los esperan. Urden polvorines inadvertidos y de azarosa conclusión. Las inquietudes acumuladas se transforman en rumor, y el rumor influye en el rumbo de la historia por la inestabilidad que origina.

En general se considera a los rumores como productos de las sociedades preindustriales, cuyos poderes rudimentarios no pueden contener su divulgación. Se pudiera objetar la afirmación con solo recordar el pánico que se multiplica en New York a la altura de 1953, cuando Orson Wells anuncia en un programa de radio la invasión de los marcianos. Una propalación que podemos considerar como delirante produjo escenas de pánico colectivo como las que, según suponemos desde nuestras ínfulas de hombres civilizados del siglo XXI, solo podían suceder en la Edad Media cuando el predicador agitaba a masas ignorantes y sumisas.

Hoy las prédicas por los canales habituales de la tecnología, como el tuíter y otros conductos similares de gran penetración, no pocas veces son sabiamente fabricadas para producir conductas que se pueden considerar como esquizofrénicas, y aun como catatónicas.

Cuando la credulidad se enemista con la objetividad porque reina un descontento previo, o porque el entendimiento no puede superar sus limitaciones ante el desafío de comprender el entorno, o porque las frustraciones se pueden encaminar hacia un sendero hecho a la medida para poderes que actúan desde la trastienda, una ola de rumores de última generación no solo puede crear comportamientos pueriles, sino también pavores que no se descubren con facilidad porque son alimentados por la cotidianidad, porque no cuesta nada morder su carnada después de estar frente a la computadora.

 

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May 26, 2020 | Actualizado hace 2 días
Reformar la LOH es una necesidad, por Luis Oliveros

@luisoliveros13 

Siempre hemos dicho que la recuperación del sector petrolero es condición necesaria mas no suficiente para recuperar la economía de Venezuela. Pero sin lugar a dudas, hoy es la mejor y prácticamente única herramienta con la que cuenta el país para cambiar su economía y enfrentar los desafíos de los próximos años. Para hacerlo, hace falta un plan petrolero ambicioso, pro mercado, competitivo e innovador.

Ese plan petrolero requiere de una inversión gigantesca. El colapso actual de nuestra industria petrolera es de grandes y profundas dimensiones. Hay que tener muy claro que solos no podemos hacer frente a esa inversión, por lo que un porcentaje importante de la misma tendrá que venir del sector privado extranjero, pero también serán necesarios los préstamos de los organismos multilaterales.

Esa ayuda de los multilaterales, al igual que ese plan petrolero, mucho dependerá del instrumento legal que en materia de hidrocarburos tengamos en Venezuela.

Tal vez la ley más importante (desde el punto de vista económico) para Venezuela sea la Ley Orgánica de Hidrocarburos (LOH). Hoy el principal problema con esa ley, al igual que con otras en el país, es que no se cumple. Pdvsa es un muy mal socio, las empresas privadas no cuentan con seguridad jurídica. Si se quiere generar una recuperación del sector, irremediablemente hace falta reformar y hacer cumplir la LOH.

Actualmente en el país existe consenso sobre la necesidad de una reforma de la ley y en la importancia de aumentar el rol de las empresas privadas (por ejemplo, hoy nadie se molestaría en abrir el mercado interno a la inversión privada). Ese consenso fácilmente abarca a todos los partidos políticos que hacen vida en la actual Asamblea Nacional.

Una reforma a la LOH debe buscar que Venezuela pueda monetizar sus enormes reservas petroleras y adecuarnos a las nuevas realidades del mercado petrolero internacional.

La imprescindible transformación de la industria petrolera, el necesario aumento del rol de la empresa privada en la industria, el impulso que como sector tiene la industria y las cadenas de valor, se pueden hacer reformando algunos artículos de la ley actual, como por ejemplo el artículo 22. 

Por último, quiero dejar un comentario sobre el tema de regalía, el cual es fundamental: si bien hay que reconocer que no es despreciable otorgar reducciones en la regalía para incentivar proyectos, hay que tener en cuenta que el Estado venezolano necesitará recursos para enfrentar la crisis actual, necesitará espacio fiscal, necesitará una batería de instrumentos fiscales para trabajar en:

Salir de la brutal depresión

Establecer una política social

Generar condiciones para el crecimiento sostenible

Presentar a las multilaterales una fuente de ingresos acorde a los préstamos que se vayan a pedir.

Ese Estado necesitará capacidad para llevar a cabo políticas anticíclicas y sostenibilidad fiscal, más aun teniendo en cuenta lo complicado que será el periodo pospandemia.

El problema-desafío venezolano es aun mayor. Debilitar la obtención de recursos del Estado venezolano lo pone en una situación desventajosa de cara a enfrentar esos problemas o a estos próximos años poscovid-19. Se debe llevar a cabo un ejercicio fiscal para definir el tema de regalía de cara a la reforma de la LOH.

 

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Coronavirus y terrorismo antilaboral, por Froilán Barrios Nieves*

@froilanbarriosf 

Mientras la mayoría de los gobiernos del mundo dedican las 24 horas promoviendo políticas orientadas a superar los nefastos efectos de la pandemia, lamentablemente existe una minoría de mandatarios cuya permanente estrategia es esconder la cruenta realidad que azota a sus habitantes.

En América Latina varios presidentes se han dedicado, cual ruleta rusa, a subestimar el drama que ha ocasionado alrededor de 350.000 fallecimientos a nivel global y cerca de 50.000 en nuestro continente.

Es el caso de Daniel Ortega en Nicaragua, quien califica a los infectados de coronavirus como enfermos de neumonía; de Jair Bolsonaro en Brasil, quien tildó a la covid-19 de una “gripecinha” y que hoy registra en su país 360.000 contagiados y 23.000 fallecidos; y del régimen venezolano, que discrimina a los afectados por el virus, aun siendo venezolanos, como “armas biológicas” enviadas por el “imperio” y por el presidente Duque de Colombia, como si estos no fueran seres humanos amparados por nuestras leyes y los convenios internacionales.

Por el contrario: al ingresar al territorio nacional, los afectados denuncian que son maltratados y confinados en lugares similares a campos de concentración.

En ese objetivo se pretende difundir una sola versión del desarrollo de la pandemia en Venezuela, calificando de enemigos a todos aquellos que contradigan la versión de los conspicuos voceros gubernamentales, convirtiendo en terroristas y criminales a los profesionales de la salud y de los medios de Comunicación Social. Contra ellos el régimen ha dirigido en primera línea las baterías del Estado, intentando maquillar la tragedia que se expande en todo el territorio nacional.

La dictadura gobernante fue cuestionada por la OIT, previo al desarrollo de la pandemia, ante la persecución de sindicalistas por defender la libertad sindical en los casos de Rubén González, Rodney Álvarez, sindicalistas de Ferrominera en Guayana y a los directivos sindicales de la gobernación del estado Sucre.

A estos casos se agregan ahora las decenas de periodistas detenidos por comunicar lo que está sucediendo en los diferentes centros de asistencia médica, como es la proliferación de contagios y la ruina del sistema de salud para atenderlos.

Recientemente la presidenta del Colegio de Enfermeras del Estado Zulia, Hania Salazar, fue amenazada públicamente en una transmisión en cadena por el Secretario de Gobierno regional tras denunciar y convocar a una jornada pacífica de protesta por las críticas condiciones del sistema de salud, infraestructura ruinosa de los hospitales, inexistencia del servicio de agua para lavarse las manos, de jabón, alcohol, implementos de prevención, guantes, mascarillas, ni ventilación adecuada, además de una alimentación precaria y tener que cumplir jornadas laborales de 24 horas.

La respuesta del funcionario de marras fue “Debe saber la presidenta del Colegio de Enfermeras que su llamado a guarimba en medio de una pandemia tiene consecuencias penales”.

En este contexto, los trabajadores de la economía informal, que laboran por miles en el Mercado de las Pulgas en Maracaibo, fueron reprimidos por la GNB por exigir su derecho al trabajo, situación similar que se ha dado en otros estados del país. Recientemente en el estado Lara detuvieron a 6 ciudadanos por protestar por la escasez de gasolina, así como a trabajadores de SIDOR por denunciar la suspensión del contrato colectivo.

En definitiva, las protestas y microconflictos laborales se extienden en todo el territorio nacional exigiendo al régimen resolver sus reclamos, mientras confrontan las políticas represivas gubernamentales.

Todo, en un contexto de Estado fallido, somalizado, invadido por grupos militares y misiones extranjeras que saquean los diezmados recursos naturales que otrora hicieron de nuestro país la economía más próspera del continente.

* Movimiento Laborista

 

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