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OPINIÓN

Tanta diplomacia como sea posible, tanta presión como sea necesaria, por Brian Fincheltub

@BrianFincheltub 

La diplomacia europea ha sido blanco de muchas críticas, producto de la posición que han asumido los países de la unión respecto a la crisis venezolana.

Para muchos, sobre todo para los venezolanos que sufren y padecen la dictadura en Venezuela, los tiempos del Viejo Continente se alejan de todo sentido de urgencia. Y, peor aun, se sitúan en el extremo contrario.

Prueba de ello fue el llamado “Grupo de Contacto”. Este protagonizó un sinnúmero de dilaciones que, lejos de favorecer la causa de la libertad y la democracia, le permitieron al régimen chavista ganar tiempo en momentos donde el contexto interno e internacional exigía la máxima presión posible.

Aunque no haya justificación para quienes hemos vivido esta tragedia durante más de veinte años, está situación quizás tenga explicación en la propia naturaleza de la Unión Europea. Resulta extremadamente difícil para veintisiete Estados, con gobiernos de distintas orientaciones políticas, adoptar una posición común. La exigencia del consenso en la toma de decisiones hace que las posiciones más fuertes terminen siendo abandonadas en favor de soluciones intermedias, menos radicales.

Sí, valiosas en términos de apoyo y solidaridad del concierto de naciones para con Venezuela. Pero ineficaces a la hora de obtener lo esperado: salir de la dictadura de una vez por todas.

Este tipo de limitaciones de la diplomacia europea se traduce, lamentablemente, en el debilitamiento del prestigio del bloque de naciones en la escena internacional. Las consecuencias son más que evidentes y tienen en Venezuela un perfecto caso de estudio.

Esta semana, por ejemplo, frente a la decisión de los países miembros de la Unión Europea de implementar un conjunto de sanciones individuales contra funcionarios del chavismo, el dictador se atrevió no solamente a amenazar con expulsar a la embajadora de Bruselas en Caracas, sino que, cual matón, lanzó ataques contra el representante del gobierno español.

Aunque estas medidas finalmente nunca fueron ejecutadas, dejan en una posición muy incómoda a la Unión Europa. Sobre todo en momentos donde algunos rectores del ministerio de votaciones de la dictadura han asomado la posibilidad de invitar como “acompañantes electorales” a una misión de la Unión Europea.

Personalmente no creo que Bruselas considere esa posibilidad. Pero más allá de rechazarla, lo que se espera es una escalada en el cerco a un régimen que le ha negado a su población la posibilidad de una salida pacífica del poder.

Mientras esperamos que se aclare el panorama, no queda más que decirles a los países del Viejo Continente: tanta diplomacia como sea posible, tanta presión como sea necesaria.

Hoy, como nunca, la presión es más que necesaria.

 

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¿Libertad o anarquía?, por Carolina Jaimes Branger

@cjaimesb 

A los ignorantes los disculpo. “Perdónalos, Señor, porque no saben lo que hacen”, dijo el mismo Jesucristo. Pero a quienes lo hacen por arrogancia, estupidez o por sentimiento de superioridad “mi vida es más importante que la tuya”… “no me importa lo que les pase a los otros”… “hago lo que me da la gana”… ¡no!

¡No, no y no! En esta pandemia el uso de la mascarilla no es que sea obligatorio: es imprescindible. Es la única manera cierta de evitar el contagio. Pero resulta que entre los ignorantes y los anárquicos van a matar a una buena parte de la población mundial.

Empezando por el presidente Trump, quien afirma cada vez que se le pregunta que el uso de la máscara es una recomendación, no una obligación. Claro, él está más que protegido, porque todas las personas que se le acercan son sometidas a un test rápido, a ver si tienen o no coronavirus. Pero… ¿y los demás?

En un rally que realizó en Tulsa, Oklahoma, hizo alarde de no llevar máscara e instó a los participantes a que no la llevaran tampoco. La soberbia ha matado mucha gente en el mundo. La gente coreaba –fascinada- que no llevaban máscaras…

Menos mal que ese grupo de muchachos llamados los “K-poppers” reservaron miles de entradas al rally y luego no se presentaron. Porque estoy segura que de allí salieron muchos contagiados. Han podido haberse contaminado muchos más.

Si alguien quiere matarse, está en su pleno derecho a hacerlo. Pero exponer a los demás, es intento de asesinato.

Si alguien en la infinitud de su estupidez decide no llevar máscara, el problema no es que él o ella se contaminen. El problema es que puede contaminar a los demás. Muchas de esas personas han alegado que es “su libertad” decidir si usar o no la mascarilla. No. Eso no es libertad. Eso es anarquía. Además de egoísmo. Y por encima de todo, estupidez.

En España, por ejemplo, es obligatorio usar las mascarillas. A quien no la lleve lo multan con 600 euros, y si no tiene el dinero, va para la cárcel. Y en España la curva de la COVID-19 ha bajado. No así en los Estados Unidos, donde los repuntes son alarmantes, sobre todo en los estados de Texas y Florida.

En Venezuela no sabemos –ni sabremos- los verdaderos números de enfermos y fallecidos, porque el régimen los oculta. Y ciertamente, no se le puede pedir a alguien que gana $3 mensuales que compre una mascarilla. Sin embargo, muchos han fabricado sus mascarillas domésticas, que, si bien no protegen en un cien por ciento, algo ayudan.

Hay muchos todavía que no creen en la pandemia. Pero en este estado de precariedad en el que vivimos los venezolanos, acusar a alguien de no hacer lo que debe hacer, sería irresponsable. Pero ahí está Maduro, bien protegido y bien encerrado. Las ironías de la vida…

Lo que sí me queda meridianamente claro es que quienes -como Trump- se niegan a usar las mascarillas pudiéndolas usar, no están haciendo uso de su libertad. Están manifestando su estupidez y convirtiendo un Estado de derecho en una anarquía total.

 

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Informe Otálvora: Unión Europea mantiene contacto con Guaidó y Maduro, por Edgar C. Otálvora

El enviado de la Unión Europea para Venezuela, Enrique Iglesias, reunido con el canciller argentino Felipe Solá el 27FEB20 en Buenos Aires. Foto Cancillería Argentina.

@ecotalvora

La Unión Europea mantiene puentes de contacto con Juan Guaidó y Nicolás Maduro. El Asesor Especial de la UE para Venezuela, el uruguayo-español Enrique Iglesias, participó el 24JUN20 en la telerreunión sostenida por el denominado Grupo de Contacto, el mecanismo creado en 2019 por la UE para concertar acciones internacionales sobre Venezuela.

A la teleconferencia se conectaron representantes de alto nivel de la propia Unión Europea y de siete de sus miembros (Alemania, España Francia, Italia, Países Bajos, Portugal y Suecia), Reino Unido, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Panamá y Uruguay. El propósito de esa reunión fue reactivar el Grupo de Contacto que ya el 16JUN20 se había movilizado para emitir un comunicado rechazando la designación de autoridades electorales por parte del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela “en contra de lo previsto en la Constitución venezolana”.

Por cierto, el Reino Unido tras su salida de la UE el 31ENE20 optó por permanecer en el Grupo de Contacto. El gobierno del primer ministro Boris Johnson reconoce a Guaidó como presidente interino, lo que sirvió de base a la decisión tomada el 02JUL20 por un juez del Tribunal Superior de Inglaterra y Gales para desconocer a Maduro como cabeza del Estado venezolano. Esa sentencia abrió puertas legales para que funcionarios designados por Guaidó tomen control de reservas de oro depositadas en el Banco de Inglaterra.

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Ante el Grupo de Contacto, Enrique Iglesias presentó el 24JUN20 un informe de sus recientes gestiones sobre Venezuela. Consultada para el Informe Otálvora, la portavoz de la Unión Europea Virginie Battu-Henriksson dejó saber que Iglesias “ha mantenido contactos con actores políticos de las diferentes partes, varios líderes de la oposición y miembros del gobierno de Maduro, así como representantes de la sociedad civil”.

Los contactos se han producido en los últimos meses, mediante enlaces vía internet en razón de las restricciones de viaje por la pandemia de la COVID-19, la cual impidió parte de una gira de Iglesias que debía llevarlo a La Habana, Buenos Aires, Ciudad de México, Washington y Caracas. Iglesias sostuvo el 27FEB20 un encuentro con el canciller argentino Felipe Solá para discutir sobre la situación venezolana.

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Juan Guaidó ha atendido directamente a Iglesias en conversaciones vía web, mientras los contactos con el régimen chavista se habrían realizado con su canciller Jorge Arreaza. Iglesias, a su vez, mantiene también contacto con varias ONG que operan en Venezuela.

Si bien la UE promueve “negociaciones significativas y conclusivas” entre Guaidó y Maduro, en las conversaciones con Iglesias no se habría mencionado la posibilidad de promover un “diálogo político” y por parte del enviado europeo se habría utilizado el término crear “mecanismos de entendimiento” entre las partes.

Como consecuencia de la crisis por la pandemia, las conversaciones de Guaidó con Iglesias derivaron hacia el asunto de la ayuda humanitaria internacional lo que, según fuentes cercanas a estas gestiones, facilitaron el acuerdo del 01JUN20 entre Guaidó y Maduro para la recepción de material médico por intermedio de la Organización Panamericana de la Salud OPS.

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Desde su llegada al cargo de alto representante de la UE el 01DIC19, Josep Borrell asomó la necesidad de rediseñar la estrategia europea hacia Venezuela. Borrell habría ofrecido una nueva “hoja de ruta” ante la situación en Venezuela dado que las perspectivas de cambio político se estaban diluyendo. La frustrada gira de Iglesias habría sido una iniciativa en función de esa nueva “hoja de ruta” la cual aún no ha sido presentada según varias fuentes consultadas en Caracas.

El régimen chavista rechazó las propuestas promovidas por EE. UU., el Grupo de Lima y buena parte de la Unión Europea para la realización de elecciones generales con plenas garantías electorales.

En contraste, el régimen optó por designar una ilegal junta directiva de la Asamblea Nacional presidida por el diputado Luis Parra que fue reconocida el 26MAY20 por el Tribunal Supremo de Justicia controlado por Maduro. Luego, ese mismo Tribunal Supremo de Justicia designó el 12JUN20 un nuevo directorio del Consejo Nacional Electoral y en los siguientes días ilegalizó en la práctica a varios partidos de oposición mediante la destitución de sus juntas directivas.

Las nuevas autoridades electorales rápidamente decidieron la convocatoria solo a elecciones parlamentarias así como una reforma de la composición de la Asamblea Nacional y de los métodos para la elección de sus miembros.

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En ese contexto, el Grupo de Contacto emitió el 24JUN20 un comunicado en el cual ratificaban que “una solución sostenible a la profunda crisis venezolana debe incluir elecciones legislativas y presidenciales libres, transparentes, creíbles y justas. El GCI insta al régimen a detener las acciones unilaterales y llama a ambas partes a entablar negociaciones significativas e inclusivas que puedan conducir a una salida democrática de la crisis”.

El comunicado reflejaba, además, el clima existente en varias cancillerías europeas de rechazo a lo que estaba ocurriendo en Caracas. Además la diplomacia de EE. UU. ha pedido sistemáticamente a sus socios europeos un aumento de la presión sobre el régimen chavista.

Ratificando su respaldo a Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional y alegando la designación de una junta directiva ilegal de la AN además de acciones de la “asamblea constituyente” que dejaban sin inmunidad parlamentaria a diputados, el Consejo de la Unión Europea decidió aplicar sanciones a once funcionarios del régimen “debido a su papel en los actos y decisiones que socavan la democracia y el Estado de derecho en Venezuela”.

El listado de nuevos sancionados fue publicado en el Diario Oficial de la UE el 29JUN20. Con ello se elevó a 36 el número de altos jerarcas chavistas, encabezados por Nicolás Maduro, que son objeto de sanciones europeas que implican el congelamiento de bienes y prohibición de ingreso a territorio comunitario.

El nuevo listado incluyó al propio diputado Luis Parra y demás miembros de la ilegal junta directiva de la Asamblea Nacional, al director de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones encargado de la censura de medios de comunicación, a fiscales “con despacho en la Dirección General de Contrainteligencia Militar”, así como miembros de la “asamblea constituyente” y del TSJ. La UE retomó de esta manera la línea sancionatoria que Josep Borrell había relativizado a su llegada al cargo.

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Nicolás Maduro reaccionó la noche del 29JUN10 con usual virulencia ante la decisión europea. Durante la entrega televisada de premios a periodistas del régimen, Maduro anunció que expulsaba a la jefe de la delegación de la UE en Venezuela, embajadora Isabel Brilhante Pedrosa. Maduro incluso ofreció suministrarle transporte aéreo a la embajadora para que abandonara el país en 72 horas.

En la mañana de 30JUN20, Borrell mediante un tuit, anunció que la UE reaccionaría con “las medidas necesarias habituales de reciprocidad”. Esa reciprocidad significaba el retiro del reconocimiento a la representante de Maduro ante la UE, Claudia Salerno Caldera, pero además el endurecimiento de la posición europea. La sorpresa europea ante la expulsión de su embajadora hizo que el gobierno de Eslovaquia anunciara su reconocimiento a Guaidó como presidente interino, declaración a la que se había negado desde principios del 2019.

Quedaba en evidencia una de esas situaciones extrañas provocadas por la existencia de dos gobiernos paralelos en Venezuela. La mayoría de los países de la UE reconocen a Juan Guaidó como presidente de la República interino pero toleran la presencia de diplomáticos designados por Maduro. La falta de acuerdo dentro de la UE hace que esa comunidad reconozca a Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional y no como presidente de la República, por lo cual la UE acepta a la representante de Maduro.

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Tras su tuiteo, Borrel emitió un comunicado mediante el cual la UE condenó “firmemente esta decisión y lamenta profundamente el mayor aislamiento internacional que provocará. Pedimos que se anule esta decisión”. Borrell, quien es el jefe del servicio exterior europeo, pedía que se dejara sin efecto la expulsión de la funcionaria bajo su responsabilidad pero igualmente ratificó la posición de la UE afirmando que la salida a la “profunda crisis política y socioeconómica que atraviesa actualmente Venezuela”  (…) “debe basarse en unas elecciones dignas de crédito, en el reconocimiento y el respeto de la función e independencia de todas las instituciones elegidas democráticamente, en particular la Asamblea Nacional, en la liberación de todos los presos políticos y en la defensa de los derechos humanos y de las libertades fundamentales”.

Con extrañeza, los jefes del aparato diplomático europea observaban que la orden de expulsión ordenada por Maduro la noche del 29JUN20 no se había concretado en una comunicación oficial de la cancillería a la UE. La mañana del 02JUL20 el vocero de la UE Peter Stano dijo, durante una rueda de prensa vía web, que hasta ese momento el gobierno Maduro no había notificado formalmente la expulsión de su embajadora en Caracas. Socios internos y externos de Maduro lo habían aconsejado para que diera marcha atrás en su afrenta a la UE.

En tanto, el canciller del régimen chavista, Jorge Arreaza, procuró una conversación telefónica con Borrell en la cual le informó que Maduro dejaba sin efecto la expulsión. La tarde del 02JUL20 la cancillería de Maduro y el Servicio Exterior de la UE emitieron un comunicado simultáneo y conjunto para anunciar que “el Gobierno venezolano decidió rescindir la decisión según la cual la embajadora Isabel Brilhante Pedrosa fue declarada persona non grata”. Curiosamente la versión publicada por la cancillería chavista llevaba fecha del 01JUL20. El propio Arreaza confesó, en declaraciones al canal de propaganda Telesur, que las sanciones de la UE continuarían.

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Un golpe de Estado se está ejecutando en Guyana

El mandatario David Granger, quien gobierna desde el 16MAY15, fue objeto de un proceso de impeachment el 21DIC18 que obligaba a la convocatoria de elecciones en un plazo de noventa días. Mediante diversas maniobras, Granger logró permanecer en funciones y las elecciones parlamentarias fueron convocadas con un año de atraso. Las votaciones se realizaron finalmente el 02MAR20 pero desde entonces no se ha producido la proclamación de los resultados finales.

Bajo la supervisión de Caricom, la OEA y la Unión Europea, se han realizado varios reconteos de votos a pesar de que desde marzo es un hecho que la alianza opositora que respalda a Irfaan Ali habría obtenido mayoría en el parlamento. Funcionarios electorales asociados con Grager han obstaculizado los conteos de votos y obligaron a la realización de un reconteo a nivel nacional que duró varios meses y cuyos resultados son avalados por los observadores de Caricom.

Keith Lowenfield, el jefe de la Comisión Electoral de Guyana recibió la orden de la presidenta de la Comisión Electoral Claudette Singh, para presentar el informe conclusivo tras el reconteo de votos que darían la victoria a la alianza opositora. Lowenfield optó por elaborar un informe que anula 115.000 votos equivalente a 25 por ciento de los votantes. El informe de Lowenfield permitiría que David Granger fuera reelecto.

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La negativa de Granger para reconocer su derrota logró la inusual coincidencia de posiciones de EE. UU. y gobiernos de izquierda asociados con Cuba.

En una rueda de prensa el 01JUL20, el secretario de Estado de EE. UU., Mike Pompeo, hizo un nuevo pronunciamiento sobre Guyana porque “han pasado cuatro meses desde la elección de Guyana”. Resaltó que “CARICOM y la OEA ya han certificado los resultados del recuento”.

Pompeo pidió que se continuara el proceso de anuncio de los resultados con base en ese recuento y advirtió nuevamente que EE. UU. procederá a aplicar sanciones en caso de imponerse una salida fraudulenta. “He dado instrucciones a mi departamento para garantizar que quienes minen la democracia de Guyana rindan cuentas”.

Desde la acera izquierdista del continente, el entrante presidente de Caricom, Ralph Gonsalves de San Vicente y las Granadinas, quien es un leal aliado del régimen cubano y habitué del palacio presidencial en Caracas, también se ha pronunciado contra el fraude que se estaría produciendo en Guyana.

El 10JUN20, Gonsalves afirmó durante una entrevista “estoy satisfecho de que Caricom no se quedará de brazos cruzados y observará el recuento que se realizó correctamente para que los resultados se descarten” y agregó que “no toleraría que nadie robara una elección” en Guyana. El 01JUL20, durante una teleconferencia de mandatarios de Caricom para el cambio de mando, Gonsalves se refirió a Guyana apoyando la línea seguida por su antecesora la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, quien en las últimas semanas fue blanco del gobierno guyanés por su insistencia en que sean reconocidos los resultados electorales avalados por Caricom y la OEA.

Diarios Las Américas 

 

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Jose A. Guerra Jul 06, 2020 | Actualizado hace 1 día
Yo quiero votar, por José Guerra

@JoseAGuerra 

Hay básicamente tres formas de salir de un gobierno o de un régimen. El primero es mediante el voto popular, cuando este elige y expresa la decisión de la mayoría del pueblo; el segundo es con una revolución social, que depone al gobierno en funciones e instaura uno nuevo o abre paso mediante una transición; y el tercero es a través de un golpe de Estado. Lo ideal es que el pueblo vote y que su voto sea la manifestación de cambio.

Después de que perdieron las elecciones parlamentarias de 2015, el régimen de Maduro optó por la política de eliminar de facto el voto como instrumento de cambio, en una clara deriva dictatorial.

No se había todavía asimilado la victoria, cuando una maniobra de Jorge Rodríguez a finales de diciembre de 2015, usando a la magistrada del TSJ Indira Alfonzo y hoy presidenta ilegítima del CNE, con una medida cautelar que se ha extendido por cuatro años, desconoció a tres diputados indígenas y del estado Amazonas. Con esta confabulación nos quitaron la mayoría calificada de tres cuartas partes del parlamento que ganamos con votos

Luego, la también magistrada y presidenta entonces del TSJ, Gladys Gutiérrez, actualmente también miembro del CNE, dictó en enero de 2016 una sentencia absurdamente increíble, mediante la cual se dictaminó que la Asamblea Nacional estaba en desacato y que por tanto todos sus actos serían nulos.

En 2016, cuando se podía invocar la activación del referendo revocatorio contra Maduro, la misma magistrada Indira Alfonzo, usando una sentencia, liquidó ese proceso. Todo ello constituía una política para ir secando el voto como expresión popular y llevarnos a tomar derroteros no electorales.

Otra figura muy usada por Chávez y Maduro es la de los protectores. Cada vez que perdían una elección de gobernador, seguidamente colocaban a un títere suyo con más poder y recursos que el gobernador electo. Posteriormente, llamaron a una Asamblea Nacional Constituyente en mayo de 2017, violando las reglas elementales previstas en la Constitución.

El objetivo era terminar de anular a la Asamblea Nacional y ayudar a Maduro a gobernar de facto, pero con apariencia de legalidad.

Las dictaduras de este tiempo no son las mismas que las del pasado, pero son dictaduras igualmente y eso es lo que rige en Venezuela.

El de Maduro, es un régimen donde confluyen los elementos más atrasados y prehistóricos de la izquierda venezolana, con una derecha de vocación militarista y totalitaria para conformar una indigesta formación política pocas veces vista en el mundo.

La manera más eficaz de luchar contra ella es apelando a la voluntad del pueblo y haciendo todo el esfuerzo por rescatar el derecho al voto y que este permita elegir. Intentos de golpes lo que hacen y han hecho es fortalecer a la crápula en el poder y darle los argumentos para que repriman.

Por ello, en esta coyuntura dramática que vive Venezuela, la política correcta es levantar un movimiento nacional fuerte, con apoyo internacional por el rescate de la soberanía popular usurpada, para que el pueblo pueda votar libremente. Sin embargo, cualquier medio para restituir el orden constitucional y esa soberanía popular es moralmente válido.

5 de julio de 2020.

 

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En busca del 5-J, por Víctor Maldonado C.

A Luis Barragán

@vjmc 

Doscientos nueve años y un inmenso vacío. Ese sería un epitafio perfecto para un país fallido. Es poco lo que se puede evocar de la declaración de independencia y de aquellas gestas gloriosas que se narran todavía hoy en tono peripatético e infatuado, cuando la realidad es otra. Si acaso hubo independencia, ahora mismo no somos libres. Si alguna vez tuvimos país, en la actualidad eso es poco menos que una nostalgia. Ahora somos más colonia bastarda que país libre.

Y el millón de kilómetros cuadrados que casi somos se lo disputan cualesquiera de las variopintas versiones de fuerza cuyo único interés es el saqueo y la depredación. Hemos vuelto al pavoroso año 1814, cuando las ciudades se vaciaron queriendo huir de Boves, esa tiranía hecha de resentimiento, y que iba montada a caballo para arrasar con todo.

Nuestro éxodo contemporáneo huye de lo mismo, de la reivindicación del odio, capaz de matarnos de hambre mientras suena al fondo la última versión de “patria querida”. La historia sirve para apreciar la secuencia que nos ha traído hasta aquí.

Ahora todo el tiempo del país transcurre encerrados en una terrible cuarentena que hiede a control social y a condicionamiento operante. El miedo a todo y a todos es la negación fisiológica de la libertad y la esperanza. Y no es que alguno piense que la pandemia sea eterna, como sí lo parece ser el control férreo que tiene el caos que nos aplasta bajo el imperativo ideológico tenaz del socialismo del siglo XXI.

La pandemia cesará, solo para indicarnos que no tenemos independencia alguna. Que vivimos la ruina y el fallido en la inmensa soledad de lo poco importante. Pero además lo experimentamos sabiendo que quienes deberían dirigirnos son tan fatuos y escasos, más aun que los que debieron improvisar un rol en aquellos tiempos de nuestra revolución germinal.

¿Acaso tuvo sentido?

Los venezolanos solemos perdernos en los recovecos de una historia mal contada, pero que nos ha acomplejado hasta el presente. Porque ¿cómo podemos volver a ser esos héroes magnánimos que arruinaron sus vidas y haciendas para parir la libertad de todo el continente? Peor aún ¿acaso lo fueron? ¿Hubo alguna vez esa coincidencia de semidioses esclarecidos que se dedicaron a la libertad? ¿Y si no fue así? ¿Si solo fueron intereses, emociones, envidias y desencuentros que al final se sintetizaron en un curso de acción posible, el más posible, el que aprovechó las circunstancias de la debilidad y la confusión de los borbones?

¿Qué pasa si en lugar de ser nosotros los protagonistas de nuestro destino, solamente fuimos la consecuencia de la capacidad rapaz y depredadora del “emperador de los franceses”, que puso de rodillas a una familia real venida a menos por las conjuras internas y el fétido manejo de la sucesión? ¿Y si los interinatos de aquellas épocas, las cortes y la regencia, lo hicieron tan mal que nos abrieron un espacio de justificación de los hechos cumplidos, tan incapaces que eran de comprender nada, víctimas de su propia contradicción, y si, de las brutales embestidas del ejército napoleónico?

¿Qué vamos a responder si llegamos a la conclusión de que para la época el imperio ya no era posible, y finalmente fuimos resultado y no causa, a pesar del guion que dijimos que interpretamos con esa solidez de las proclamas? ¿Y si solo fue una huida hacia ningún sitio? ¿Y cómo podemos justificar lo que después ocurrió? La primera república estaba condenada antes de nacer. ¿Por qué?

Mariano Picón Salas en su ensayo sobre Francisco de Miranda nos va relatando la trama. Para finales de 1810 los saldos eran agridulces. La Junta Suprema no había podido incorporar al movimiento autonomista a Maracaibo, Coro y Guayana. Ellas seguían como garantes del poder español. Divididos llegaron al 5 de julio, y por eso el documento fundamental de la nacionalidad fue suscrito por representantes de las provincias de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Mérida, Barcelona y Trujillo.

Un sitio, la capilla del seminario Santa Rosa de Lima. Una hora, 3:00 p. m. “Nosotros, reunidos en Congreso, queremos reafirmar nuestros derechos y autorizar el libre uso que vamos a hacer de nuestra soberanía”. ¿Nosotros?

Al parecer pugnaban tres partidos, digamos que tres puntos de vista sobre las razones y alcances de la movida independentista. No había, por lo tanto, una antorcha de luz que los guiara hacia los senderos inefables de la unidad. Ni luz, ni música de fondo. Cada grupo tenía una apuesta que poco a poco iba a colocar sobre la única mesa posible. Tres partidos y “algunas individualidades sobresalientes y enérgicas como Rivas y Bolívar”, y de seguro, la de Francisco de Miranda.

El primer grupo estaba integrado por “los aristócratas autonomistas que querían aprovechar la excelente coyuntura de la guerra española para mandarse solos”. Picón Salas sigue escudriñando en las razones. “Su vigorosa patria potestad sobre hijos, esclavos, hatos de ganado, haciendas de cacao y tanques de añil, no encuentra otra restricción que la política. Ser poder político, así como ya son poder familiar y poder económico, es lo que en el fondo auspician. Hay buenos y malos hombres en esta primera ficción autonomista”. Como siempre, a un preclaro Martín Tovar Ponte se opondrá un tortuoso e integrante Marques de Casa León.

El segundo grupo estará formado por una juventud ilustrada, y embriagada con la lectura de los textos y autores de la revolución francesa. Estos “sienten, románticamente, el deseo de un cambio; abominan de todo lo viejo, ven en la revolución una maravillosa aventura cargada de sorpresas, y para escándalo de las antiguas familias y los prejuicios vigentes, cultivan la amistad de los pardos y gentes de color. Ellos serán el núcleo dirigente de la Sociedad Patriótica.

El tercer grupo es la reacción. Son los comerciantes y funcionarios españoles que se ven desplazados por el patriarcado criollo, demasiado cerca, y, por lo tanto, una imposición más interesada que el lejano rey. Ellos, y el pueblo mismo, preferían esa justicia y ley aplicadas en nombre del borbón, y no lo que se venía venir, “el ensoberbecido patricio criollo que subrayaba su altanera preeminencia”.

“En nombre de Dios, todopoderoso, nosotros los representantes…”. Así comienza la larga fundamentación encomendada al diputado Juan Germán Roscio y al secretario del congreso, Francisco Isnardi. España no puede seguir rigiendo debido al “trastorno, desorden y conquista que tiene ya disuelta a la nación española”.

No deja de considerarse una larga y exhaustiva lista de agravios, desencuentros y desplantes practicados por los gobiernos de España, que no les dejan ninguna otra alternativa que declarar solemnemente que las provincias unidas de Venezuela son, de hecho y de Derecho, estados libres, soberanos e independientes, creyendo y defendiendo la santa, católica y apostólica religión de Jesucristo, como el primero de los deberes.

El Diccionario de historia de Venezuela de la Fundación Polar señala que el manuscrito original se perdió. Cosas de la larga guerra. No se tiene el original que llevaba las firmas de los cuarenta y un diputados, el sello del congreso, la firma de secretario Isnardi y el decreto refrendatorio suscrito por los triunviros Mendoza, Escalona y Padrón.

Afortunadamente el texto había sido reproducido en El Publicista de Venezuela del 11 de julio de 1811, y en la Gaceta de Caracas del 16 de julio del mismo año. Los primeros cien años de independencia tuvieron como referencias esas fuentes. Pero en 1907 se consiguió en Valencia un libro de actas manuscrito del Congreso Constituyente de 1811-1812. Ese es el que está en el Salón Elíptico del Palacio Federal, que se abre solemnemente una vez al año.

Al llegar Chávez al poder, lo primero que hizo fue abrir el cofre y manipular el libro de actas. Las profanaciones siempre van contra los símbolos. El que haya sido él, debió advertirnos sobre la catástrofe que luego nos iba a venir por él.

Pero antes a alguien se le ocurrió que el mismo día de la independencia se celebrara también el día de la fuerza armada venezolana. Ese maridaje constante entre la ficción militar y una independencia que fue proclamada por civiles siempre ha atentado contra la comprensión de lo que somos, por una parte, y lo que nunca fuimos por la otra.

Buscando el 5 de julio caigo en cuenta de que todas nuestras efemérides se han perdido entre marchas militares, arengas marciales y esa visión epopéyica, ridícula y mentirosa que no nos pone a pensar en las fisuras de lo humano, que bien nos haría saber y reconocer para comprender esta inercia laberíntica que nos asola una y otra vez.

Los días previos fueron obviamente tensos. Tres partidos y dos puntos de vista. ¿Centralistas a favor de Caracas, o federales en desmedro de la fortaleza que iba a ser necesaria para enfrentar una guerra civil pavorosa, y la reacción de un imperio que no iba a quedarse de brazos cruzados? La decisión no fue la más conveniente. Y la república se perdió. Había quienes preferían hacer las cosas con calma, apostando a la progresividad. Bolívar respondía febrilmente que “vacilar es perdernos”. La sabiduría a veces no se lleva demasiado bien con el ímpetu. Miranda, diputado por El Pao, gracias a uno de los varios desplantes de la petulancia caraqueña, observaba con temor. Él quería la independencia, pero sabía de riesgos, y presentía el bochinche.

En el congreso, un arrollador discurso de Miranda a favor de la independencia fue respondido con una bofetada de Ramón Ignacio Méndez. Se fueron a las manos porque los argumentos en contra se habían agotado. La verdad es que declararon dejar de ser colonia española, pero no podían dejar de ser cultura colonial, esa que por más de trescientos años había regido sus vidas.

No es fácil dejar de ser a través de un acta. No es fácil dejar de ser, por más que la emoción del momento suscriba lo contrario.

Esta búsqueda nos confronta con algunos hallazgos: No fueron todos, no estaban claros, no estaban realmente unidos alrededor de un propósito unívoco, no previeron los costos. Fue una época de confusa agitación. El bochinche estaba a la vuelta de la esquina.

El resultado no podía ser otra que “la patria boba”. Una cosa era la declaración de la independencia, además suscrita con la prosa encendida de Roscio, y otra muy diferente encarar la realidad, que tuvo efectos telúricos para los que no estaban preparados los constituyentes.

Mariano Picón Salas lo describe maravillosamente: “la guerra había sido actividad ajena a aquellos patricios caraqueños que gozaron de un mundo tan próspero y pacífico como el de los últimos años del coloniaje. Los capitanes de milicia de la provincia venezolana apenas lucían su hermoso tricornio, su espadín diplomático, su casaca azul, su camisa de seda en las fiestas oficiales, además regidas por el más cortesano ceremonial”. Será la guerra de las primeras sorpresas con que tropezarán los magnates. La guerra y la necesidad de reconocer la capacidad de quien la tuviera, que no todo podía darse graciosamente por el merecimiento de un buen nombre, o por riqueza.

Dos mundos se enfrentaban fratricidamente. Por una parte, los privilegios que pretendían conducir lo que ignoraban. Por la otra, la experiencia comprobada de Miranda, que por pardo, tenía los días contados. Lo odiaban. Le envidiaban su trayectoria. No lo soportaban. Pero más allá de la inquina, del quítate tú para ponerme yo, de la pretensión de que fueran los demás los que pagaran los costos, lo cierto es que después de las proclamas, y más allá de los encendidos debates del congreso, la realidad se iba a imponer y a dar todas las lecciones que fueran necesarias.

El pretender que fue un momento idílico es totalmente falso. Seguían siendo colonia.

Culturalmente restringidos a sus propios fueros, tuvieron que ocurrir muchas cosas para que cayeran en cuenta que el desafío podía atropellarlos hasta dejarlos fuera de combate. Que podía ser más grande que ellos y lo que significaban. Y que nada ni nadie podían asegurarles nada. Que probablemente iban a perderlo todo, que el camino era largo, sangriento y extenuante. Pero, sobre todo, que las categorías con las que trataban de comprender al mundo no les iban a servir. Estaban inmersos en una revolución saturniana, ávida de devorar a sus perpetradores.

Lo cierto es que en los albores de esa primera experiencia de adultez republicana la acción política y militar de 1811 estaba atascada entre el problema regionalista, el de las castas, el problema hacendado, el miedo a la igualdad que en realidad pocos, muy pocos querían, la querella constitucional, y los costos de ese experimento que, invocando a Dios todopoderoso, llamaron independencia.

Desde nuestra época fundacional improvisamos, despreciamos la realidad tal y como es, creemos que los detalles que estorban a nuestros planes, ellos mismos se disuelven. Desde el principio el delirio se posesiona de nuestras decisiones.

A doscientos nueve años mi parecer es que queda poco de esa independencia proclamada. Pasaron cosas. No nos hemos reconciliado con nuestros propios mitos.

Bolívar fue también profanado, no solamente en sus huesos, peor aun, en su significado, quedando sumergido en la vorágine que nunca quiso ser. Su nombre pisoteado e igualado a la peor barbarie posible. Su legado escarnecido. Su pueblo diezmado.

¿No habrá llegado el momento de ofrendarle la paz y el silencio que nunca le hemos dado? Y nosotros ¿advertiremos que llevamos poco más de dos siglos sin encontrar el reposo de la libertad y la verdadera prosperidad, que solo producen repúblicas con instituciones fuertes y un apego irrestricto al derecho? ¿Seguiremos invocando los trágicos espectros del caudillismo, la violencia, el poder mal entendido, la corrupción y el populismo? ¿No tenemos acaso los mismos problemas de la época fundacional?

Mario Briceño Iragorry señaló alguna vez que Venezuela se debía a sí misma un mea culpa colectivo. Porque mientras no adoptemos una aptitud humilde y serena, no seremos capaces de tener la claridad requerida para entender nuestra función social. Yo coincido con el intelectual trujillano en que necesitamos abrirnos a un proceso de sinceridad y austeridad capaz de llevarnos a la salvación de nuestro destino histórico y darnos las razones de nuestro desfigurado rostro presente. No podemos dejar de buscar la ocasión para que ese proceso, doloroso pero fructuoso, se dé alguna vez.

Mientras tanto yo seguiré buscando en el 5J los rastros perdidos de esa libertad que quiero y que no encuentro.

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Humano Derecho #167 con Rodrigo Gonsalves, cocreador de la historia de

@_humanoderecho 

¿De qué va Ota el Hipopótamo? ¿Estaremos viendo más de esta historia? ¿En el algún momento veremos en la música colaboraciones con otros artistas? Estaremos conversando de estos y otros  con Rodrigo Gonsalves, creador de la historia de Ota el Hipopótamo junto con su esposa Marcia Arocha.

Ota el Hipopótamo es un proyecto de literatura y música infantil que hice junto con mi esposa Marcia Arocha, un proyecto que desarrollamos en familia de manera muy orgánica originalmente.

“Ota el Hipopótamo es algo que surgió honestamente de una canción cuya inspiración nace de la fascinación que tenía nuestro hijo con los hipopótamos.”

En la primera pausa musical escucharás el tema Amigos, de Okills; seguido del tema Quiero agradecer, de Simon Grossmann, y finalmente escucharás el tema Roma de Lagos; estas son las tres pausas musicales de Humano Derecho #167.

Presentado por Génesis Zambrano (@medicenmouzo) y Giovanna Grippa (@giovanna_agl), quien le estará haciendo la suplencia por el programa de hoy a Luis Serrano (@akaLuisSerrano).

Somos el radio web show semanal que mezcla la buena música con gente que ayuda a gente. Transmitido por diferentes plataformas del país, es producido por RedesAyuda y Provea.

Más contenido en www.humanoderecho.com

 

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Tiempo de descuento, por Juan E. Fernández

@SoyJuanette 

Ya llevamos 100 días, y no estoy hablando de aquella novela protagonizada por Juan Minujín y Carla Peterson que se llamaba 100 días para enamorarse; aunque un poco sí, porque después de 100 días viviendo con alguien o terminas odiándole o amándole. En mi caso afortunadamente ya tengo una relación muy bonita con mi computadora, quien me acompaña las 24 horas sin quejarse y yo, para demostrarle mi amor, la desconecto en la noche para que descanse la pobre.

Pero hoy no les quiero hablar del affaire que tengo con mi computadora, sino más bien quiero usar este espacio para pedirle a los gobiernos del mundo, a la OMS, a la reina Isabel, a don Felipe y al papa, que nos den a todos “Un tiempo de descuento”.

Esto sería un acto de justicia. Hasta ahora nosotros cuidándonos y esforzándonos en no salir (a menos que seas gringo, brasilero o López Obrador), por lo que estaría muy bueno que los poderosos nos den al pueblo, al ciudadano de a pie algo en compensación por esos sacrificios que hacemos por la salud del mundo.  

Ojo, no se trata de una exigencia enardecida ni nada por el estilo. No es que ahora vamos a salir todos a las calles a manifestar, porque recuerden que no se puede, hay que cuidarnos. Pero sí creo que es un acto de justicia, así que les propongo una idea:

¿Qué les parece si este año cuando suenen las 12 campanadas el 31 de diciembre, nos hacemos los locos y hacemos como que no escuchamos?  Para hacérselas más clara ¿Por qué no nos descuentan este año?

Por ejemplo, yo el domingo cumplí 41 años y aunque mucha gente me felicitó yo no les contesté. No porque sea un grosero, o un mal agradecido, sino que preferiría que este año no me lo cuenten. Así que sigo teniendo 40 años.

Si a por ejemplo a tu hijo le correspondía graduarse este año, pues que siga estudiando y se gradúe el que viene, pero sin armar problema en el colegio ni nada. O si su jefe le pide algo “ASAP” (más rápido que Flash), usted busque la manera de hacerse el boludo (el guevón, para mis lectores de Colombia, Venezuela y Chile) y entrégueselo en 2021.

Yo, por ejemplo, estoy haciendo eso con las facturas de la luz, del agua y del gas, no estoy pagando nada; no porque sea un abusador o un aprovechado, sino porque me puse a pensar lo siguiente:

Y si el 2020 es una realidad paralela como Lost, y todo lo que está pasando en realidad no está pasando, entonces… ¿voy a tener que pagar la factura de la luz en aquella realidad y en esta? La verdad el sueldo no me da… Además ¿eso no sería un cobro doble? Porque yo estoy disfrutando la luz en esta realidad, así que el Juanette de la otra realidad que pague lo suyo.

La idea es hacerles creer a todos que seguimos en 2020, pero estando en 2021, o simplemente eliminarlo, hacer de cuenta que no pasó.

Muchas señoras entradas en años me darán la razón, porque así la hermosa costumbre de quitarse la edad no les creará culpa alguna.

Sé que los poderosos del mundo tardarán en contestar mi petición, porque si antes no trabajaban cuando se podía, imagínense cómo estarán ahora. Esa gente ni se levantará de la cama. Por eso les pido que cada uno haga una acción, la que quiera, para aportar su granito de arena y así logramos que nos terminen de descontar este año.

Ojalá no sea demasiado tarde…

 

 

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“El narco-neo-comunismo, por Asdrúbal Aguiar

@asdrubalaguiar 

Dos textos de Jacques Maritain me resultan sugestivos como contexto de valor y de orientación ante las ideas que definen al narco-neo-comunismo. Desde 1989 llamado socialismo del siglo XXI, rebautizado como progresismo treinta años después, en 2019.

Tales ideas se expresan más como tácticas “líquidas” que como una suerte de cosmovisión renovada. Predican la globalidad o el globalismo –si cabe el neologismo, para el manejo utilitario y corrupto de la disolución social – y el impulso de las migraciones hacia casas enemigas; la fractura de la memoria colectiva, tras saltos al pasado remoto e inmemorial y su revisionismo; el integrismo ambientalista y panteísta; la negación del personalismo judeocristiano; en fin y como soporte de fondo el relativismo, esa dictadura posmoderna que no discierne entre la criminalidad o la corrección política y las leyes universales de la decencia.

Los albaceas de esta renovada desviación histórica y de la conducta, miembros del Foro de Sao Paulo y algunos de su Grupo de Puebla, se han curado en salud.

En los varios documentos que suscriben entre 1990 y 1991 alertan que los verán y perseguirán como terroristas y narcotraficantes. En 2019, junto con el partido de la izquierda europea reclaman la libertad de Simón Trinidad.

El debilitamiento de los espacios geopolíticos por impulso de la sociedad de la información ha propiciado la fragmentación social y la fragua de miríadas de núcleos “de diferentes”, y la predica del final de los grandes relatos culturales y de sus solideces hoy sirven de aliciente a lo señalado en una hora de oscurana e incertidumbres.

Maritain tuvo el privilegio de trabajar en una síntesis de civilizaciones que provee a la convivencia pacífica y permite superar el régimen de la mentira que hace ebullición y llega a su término con la Segunda Gran Guerra del siglo XX. A propósito de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 narra su vivencia: “Estamos de acuerdo en esos derechos a condición de que no se nos pregunte por qué». Es con el «por qué» con lo que la discusión comienza”, dice.

Transcurridos doce años desde el desmoronamiento del Muro de Berlín y advertido por el Club de Roma que “el mundo está pasando un período de trastornos y fluctuaciones en su evolución hacia una sociedad global” (Bruselas, 1996), en 2001 acoge la ONU la iniciativa del Diálogo de Civilizaciones propuesta por el presidente de Irán, Muhammad Jatami; quien “a diferencia de otros mandatarios iraníes se caracterizó por la búsqueda de una cercanía con Occidente y por enfatizar la necesidad de un diálogo, donde Irán fuese el punto de encuentro de las culturas orientales y occidentales”.

En mala hora se le opuso el galimatías de la Alianza de Civilizaciones, en 2005, de manos de José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del gobierno de España, montado sobre los atentados de Atocha (2004) en Madrid. Han tenido lugar los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York (2001), precedidos por los atentados en Buenos Aires a la embajada de Israel (1992) y la Asociación Mutual Israelita Argentina, AMIA (1994).

Tras explicar que también busca impedir la teoría del “choque de civilizaciones” esgrimida desde la academia norteamericana por Samuel P. Huntington (“The clash of civilizations”, Foreign Affairs, Vol. 72, N°3), admite que le importa frenar las acciones represivas contra el terrorismo. El documento oficial suyo declara la necesidad de comprender “los factores que alimentan los radicalismos y la violencia” y que, a la luz del tiempo transcurrido hasta el instante tienen nombre propio, Estados Unidos y la cultura occidental que sostiene mientras los europeos la entierran.

No por azar en la declaración conjunta de 2019 mencionada, las izquierdas del Foro y las de Europa anuncian su batalla “contra la política agresiva de Donald Trump” y para defender, precisan, a la “democracia” y los “procesos revolucionarios”.

Pues bien, advirtiéndose de inviable lo que pretenden algunos desde hace dos décadas, a saber, un “diálogo” o sincretismo de laboratorio entre quienes asociados a la criminalidad “política” predican la muerte de Dios y los que sostienen los principios que guían a “la conciencia de los pueblos libres” y son comunes a sus varias civilizaciones, Maritain, uno de los exponentes más reconocidos de la corriente humanista cristiana, apuesta por una metodología de aproximación fundada en la razón práctica moderna.

Juzga de posible enunciar los predicados “que constituyen grosso modo una especie de residuo compartido, una especie de ley común no escrita, en el punto de convergencia práctica de las ideologías teóricas y las tradiciones espirituales más diferentes”. Pero juntando las dimensiones de la realidad [la descriptiva o normativa, la de la efectividad sociológica de las prescripciones de la conducta, y la adecuación de ambas al principio de Justicia o de mayor libertad para la persona humana], conjura, aquí sí, las desviaciones marxista y fascista que se retroalimentan de maldad en doble vía.

Con los pies sobre la tierra las denuncia. Cree y está demostrado que someten “al hombre a un humanismo inhumano, el humanismo ateo de la dictadura del proletariado, el humanismo idolátrico del César o el humanismo zoológico de la sangre y de la raza”. Son taras sociales que justamente vuelven por sus fueros bajo la fórmula progresista del narco-neo-comunismo y en medio de la disolución social en avance, haciendo posible la epidemia de neopopulismos corruptos y posdemocráticos que se expande por el mundo.

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