Yo tampoco soy Charlie por Luis Fuenmayor Toro
Ene 21, 2015 | Actualizado hace 5 años
Yo tampoco soy Charlie por Luis Fuenmayor Toro

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Nadie en su sano juicio dejaría de sentir repulsión por la masacre ocurrida en París, dirigida contra los periodistas de la revista satírica “Charlie Hebdo”. Estos actos de fanatismo religioso llevados a sus más trágicos extremos son repudiables, trátense de grupos, sectas o bandas o de estructuras más complejas y organizadas como ciertas entidades estatales, reconocidas o no. El terrorismo es repugnante, mucho más el terrorismo de Estado. Pero estas conmociones no deben nublarnos la mente a la hora del análisis de lo ocurrido, sus causas, las responsabilidades de todos los involucrados, los intereses religiosos o no detrás de los hechos y el aprovechamiento que se hace de estos horrores en función de beneficios nada humanos ni mucho menos altruistas.

No tengo creencias religiosas a pesar de ser bautizado y haber comulgado, pues fueron conductas impuestas en el mejor sentido de la palabra; era un niño cuando las realicé. Me casé por la Iglesia, aceptando, sin mayor resistencia ni sufrimiento, una imposición social y un deseo de nuevo familiar, ya no sólo de mi familia sino de la de quien sería mi pareja. Dejé de creer realmente en cuestiones sobrenaturales desde los 17 años, aunque en mi discurso lo expresaba desde 2 años atrás. Soy un libre pensador, no soy pacato, defiendo las libertades y los derechos ciudadanos, entre ellos las de expresión y de información, sin caer en fanatismos hipócritas que las consideran más importantes que el resto de los derechos. Ah… Enfrento todo fanatismo, religioso o no.

Dicho lo anterior, debo confesar que la primera vez que vi una caricatura de la revista “Charlie Hebdo”, independientemente que reconocí la calidad y efectividad de su trabajo, me impactó por lo blasfemo y por dejarme una impresión de desprecio e irrespeto hacia una parte grande de la población mundial que profesa la fe musulmana. La sentí muy racista, además de profundamente oportunista, al atacar a quienes en este momento son vistos por buena parte de la gente común como una amenaza para la humanidad, dadas las expresiones violentas generadas por sus extremistas fanáticos y la propaganda occidental, que los presentan como el centro del “mal”, en sustitución de la amenaza comunista inexistente por ahora.

Me pregunté y lo vuelvo a hacer, a raíz de los trágicos sucesos donde murió una decena de seres humanos: ¿Se permitiría la publicación de caricaturas similares cuyo objeto de burla fuera la religión judía? ¿Qué pasaría si las caricaturas hicieran mofa del cuestionado holocausto judío en la Alemania nazi? ¿Se defendería vehementemente la libertad de publicar este tipo de materiales como se ha hecho en el caso de “Charlie Hebdo”? Pienso en Alemania, por la presencia de la señora Merkel en la gran manifestación del domingo pasado, país que junto con Austria y varios otros europeos sancionan penalmente en forma severa a quienes nieguen la ocurrencia del holocausto, posición seria que sostienen numerosos investigadores estadounidenses, europeos e incluso israelíes. ¿Por qué en este caso la Merkel no impone el respeto de la libertad de expresión e información en Alemania? ¿Por qué no presiona para que se respete en Europa?

Y lo anterior nos lleva a la utilización que se hace de hechos trágicos de esta naturaleza con propósitos no tan humanistas. Francia mantiene sus resabios colonialistas e interviene en Libia y Siria, además quiere disipar y distraer la atención de sus responsabilidades en el actual caso, por la relación de los autores de la masacre con sus servicios secretos, por la ineficacia de la policía francesa en la protección de un blanco anunciado por años y por permitir libremente el ingreso y la movilidad de extremistas islámicos armados con fusiles en su territorio. Oculta François Hollande todas estas motivaciones, al engancharse brazo a brazo con Merkel y otros al frente de la manifestación.

Esconden todos ellos su participación en la creación y financiamiento de grupos fundamentalistas como Al Qaeda, causante de la masacre, e ISIS, utilizados en sus planes neocoloniales, que hoy generan terroristas incontrolables capaces de cualquier acción y de actuar en cualquier parte. Europa y EEUU son víctimas de sus propias creaciones o siguen utilizándolas malsanamente y manipulando la opinión pública a través de campañas desinformativas como la actual.

 

@LFuenmayorToro