Jurunguemos el legado por Félix Alberto Quintero V
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Jurunguemos el legado por Félix Alberto Quintero V

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En estos días de preocupaciones múltiples (léase desabastecimiento, inseguridad, inflación, desempleo y las demás carencias generalizadas que agobian a los venezolanos) pareciera notarse un patrón en ciertas informaciones diseminadas por los medios de comunicación, algunos asociados al oficialismo y otros a la oposición. Han publicado artículos de opinión, entrevistas a transeúntes, mensajes de Twitter y conversaciones en radio que revelan una muy particular preocupación en un grupo de venezolanos. Es, precisamente, a este grupo de venezolanos a quien me dirijo en esta oportunidad.

Me refiero al miedo que le genera a algunos venezolanos que el gobierno nacional tome medidas que pudiesen alterar, revertir o distorsionar el legado del difunto ex-presidente Chávez. Es importante destacar, sin embargo, que incluso afectos al oficialismo parecieran demostrar cierta disposición a que se adopten políticas públicas que produzcan cambio (¿cuál cambio? no está claro pero, la verdad, tampoco es objeto de la presente crónica). La disposición a la que hago referencia, no obstante, está sujeta a que dichas medidas no “traicionen el legado” del ex-presidente Chávez.

Pero, ¿en qué consiste el legado? ¿Cuáles son sus características? Empecemos haciendo el ejercicio de comparar el desempeño del gobierno nacional durante el pasado año 2014, en áreas específicas y con relación a otros países, haciendo uso de fuentes diversas (gobiernos extranjeros, ONGs y organismos internacionales públicos):

 

Estado de Derecho

 

La ONG de nombre World Justice Project (Proyecto Justicia Global) publicó un informe comparativo llamado “Rule of Law Index” (Índice de Estado de Derecho) respecto al año 2014 en el que estudia el estado de derecho, por país, mediante el uso de ciertos indicadores, tales como (i) límites al poder gubernamental; (ii) ejercicio de derechos fundamentales; (iii) orden y seguridad; y (iv) justicia civil, penal e informal. El informe abarcó un total de 99 países de todo el mundo, incluyendo Afganistán (actualmente en guerra) y Zimbabue (gobernado por un dictador desde la década de los ’80). Los venezolanos ocupamos la casilla número 99 y no precisamente por orden alfabético.

 

Tráfico de Personas

 

El informe “Trafficking in Persons Report 2014” (Reporte de Tráfico de Personas) publicado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos de América incluye cuatro categorías, siendo la cuarta la que refleja los países con el peor desempeño. Estos países, según el informe, no cumplen con ciertos estándares mínimos y (peor aún) no muestran si quiera disposición de cumplir con dichos estándares. Venezuela y Cuba son los únicos países latinoamericanos que aparecen en esa categoría, junto con Corea del Norte, Irán y algunos otros países asiáticos y africanos que se caracterizan por tener serios déficits de rendición de cuentas gubernamentales.

 

Transparencia Gubernamental

 

La ONG alemana Transparencia Internacional también publicó para el 2014 un ambicioso informe titulado “Corruptions Perceptions Index” (Índice de Percepción de Corrupción), cuyo objeto es revelar los índices de percepción de la población sobre la corrupción en el sector público para un total de 175 países. En este caso nos encontramos en la casilla 161 de un total de 174, lo que supone, de acuerdo al informe, que la percepción de los venezolanos respecto a su gobierno es comparable con la de los yemeníes con su gobierno.

 

Facilidad para crear y desarrollar negocios

 

El Grupo del Banco Mundial publica el informe “Doing Business” (Haciendo Negocios), el cual pretende explicar los niveles de dificultad (o facilidad) para emprender y desarrollar una iniciativa asociadas a negocios en un país determinado. Este informe, que se caracteriza por ser aún más amplio (incorpora a 189 países), señala en su edición 2014 que Venezuela ocupa la casilla 181. Nótese que Haití, a pesar del terrible terremoto del 2009, se encuentra en la posición 177.

Algunos lectores escépticos podrían cuestionar el contenido de los informes, tildándolos de parcializados o incompletos. Incluso el semanario británico The Economist (El Economista) en un artículo llamado “Ranking the rankings” (Indexando los índices) publicado en noviembre del 2014 señala que algunos académicos han alertado que, en algunas oportunidades, existe el riesgo de que algunos índices simplifiquen la información en demasía y la interpreten más allá de lo que la data realmente permite.

A usted, estimado lector escéptico, quisiera proponerle como alternativa, un simple ejercicio que también le permitirá identificar las características del legado. Consiste en una pequeña encuesta en la que confío tendrá la certeza de que la metodología es impecable, por cuanto la propuesta es que usted mismo recoja su propia data y después analice los resultados en la comodidad de su hogar. Sí quisiera, sin embargo, sugerir algunas preguntas para la encuesta, a saber:

 

1.- Vaya al quiosco y pregunte cuánto cuesta una caja de chicles.

2.- Vaya al abasto y pregunte si hay leche.

3.- Vaya a la farmacia o al ambulatorio más cercano y pregunte si hay antibióticos o insumos para primeros auxilios.

4.- Vaya al hospital y pregunte sobre las condiciones de los quirófanos.

5.- Vaya a la iglesia de su parroquia y pregúntele al sacerdote cuántas misas ha tenido que celebrar en el último mes a causa de muertes por delincuencia.

6.- Vaya a la escuela y pregúntele a los profesores si cuentan con las instalaciones adecuadas.

7.- Vaya a la universidad y pregúntele a los muchachos cómo va la búsqueda de trabajo.

8.- Vaya a la casa del vecino y pregúntele cómo va su negocio.

9.- Vaya a la jefatura de policía y pregunte a los funcionarios si están en capacidad de dar seguimiento a las denuncias que les llegan.

10.- Vaya a los cuarteles y pregúntele a los militares venezolanos si siguen órdenes de superiores venezolanos o cubanos.

 

Finalmente, descanse y vaya a tomarse un trago en una discoteca (sólo si se atreve a salir de su casa después de que oscurezca, claro está).

Le deseo, estimado lector, la mejor de la suerte en su encuesta y por favor recuerde, mientras la vaya realizando, que Venezuela contó con la mayor bonanza petrolera de su historia durante los últimos años. Y, si por casualidad los resultados no son tan positivos como todos quisiéramos que fueran, lo invito a preguntarse ¿será que llegó el momento de que jurunguemos el legado?

 

 

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