El humor como problema, por Juan E. Fernández “Juanette” - Runrun
El humor como problema, por Juan E. Fernández “Juanette”

Ilustración de Alexander Almarza, @almarzaale

@SoyJuanette

El otro día escuché en el pódcast Que se vayan todos , que cada vez son más las personas que se informan a través de los humoristas. Y no solamente estoy de acuerdo con ese comentario, sino que soy una prueba viva de eso.  

Desde hace unos meses me informo únicamente por pódcast de humor, tipo el Pulso de la república, PDB, Reporte semanal, etc. Porque la verdad no soporto los noticieros… Sí, sé que soy periodista y también sé que hacer esta afirmación podría costarme espacios en alguno de los medios que publica mi columna, pero la verdad estoy un poco cansado.

Les pido disculpas por hacer de esta columna un espacio para desahogarme, pero cuando decidí escribir me puse como objetivo que solo fuesen textos graciosos; claro, la idea del humor es hacer reír mientras se invita, como quien no quiere la cosa, a la reflexión.

Toda esta introducción la hago para decirles: Señoras y señores, ¡está pasando! El humor, que es un un ejercicio tan peligroso, invadió los espacios de los medios de comunicación.

Y ya las personas, sean de izquierda o de derecha, se darán cuenta de que muchas de las cosas que se dicen o escriben (capaz también esta columna), sirven para mostrar una sola cara de la verdad ¿Cuál? La que más les convenga a los políticos de su preferencia. Pero ahora que el humor está tomando el lugar de los medios, todo se puede ir al garete. Imagínense ¿qué pasaría si los políticos no pudieran manipular a las masas? Justo por eso es que los humoristas son perseguidos, porque hay que evitar ese nuevo “desorden mundial”.

Ahora quiero mencionar un libro de Teodoro Petkoff que leí hace mucho. El libro me ayudó a entender que la política no es un dogma religioso, y que la mayoría de las veces los políticos se equivocan (aunque ellos, sus partidos y sus fanáticos digan lo contrario).

Teodoro también me enseñó la importancia de aprovechar el tiempo a través de una frase: “Bueno, muévete carajo, que no tengo todo el día”… pero eso se los contaré en otra ocasión.

Perdón, me desvié. Les decía que había leído un libro que me enseñó a entender la política: Checoslovaquia: el socialismo como problema, publicado por Teodoro en 1968, el mismo año del Mayo francés. En sus páginas Petkoff cuenta cómo, a partir de la invasión a Checoslovaquia, el socialismo soviético mostró lo que pasaría con el resto de los países que terminaron “invitados amablemente” a pertenecer a la Unión Soviética.

En aquel entonces nadie dijo nada, pues, “El comunismo no se equivoca” se decía en aquel tiempo. Y ahora se repite que “El Capitalismo es la única solución”. Así que quiero decirles algo: el mundo es más que un juego de Caracas Magallanes, o de un Boca Vs. River. ¿Saben cómo me di cuenta? Por dos cosas: primero, porque cubrí política algunos años, y conozco a muchos de un lado y del otro. Y segundo por culpa del humor, pues cuando eres comediante aprendes a cuestionarte todo.

Además, el humor es un antipoder, lean bien, no solo contra el gobierno de turno, sino de cualquier poder que quiera trastocar la sociedad. El humor es una alarma que nos avisa sonreídamente que algo no está bien…

Lo que pasa es que, en este contexto de todos contra todos, muchos humoristas se han convertido, casi sin querer, en la única guía para saber qué está pasando realmente.

Así que el llamado es a que cada cual retome su rol: los políticos a presentar propuestas serias para solucionar los problemas, las personas siendo críticas y cuestionando todo y a todos. Y los humoristas a hacer bromas. De no pasar esto, y tal como va el mundo, ¡todo terminará siendo un chiste!

Hasta la semana que viene (eso espero).

 

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