¡Que vivan los enemigos!, por Carlos Dorado - Runrun
¡Que vivan los enemigos!, por Carlos Dorado

enemigo_041117

Hace casi 20 siglos el filósofo griego Plutarco, que vivió en el siglo I y II, creó una nueva academia de inspiración platónica, y escribió un ensayo titulado “Cómo sacar provecho de los enemigos” en el que comparaba a los mismos con el agua del mar, que aunque no es potable, alimenta a los peces. La historia enseña que los enemigos, usados convenientemente pueden convertirse en el factor determinante del éxito de las personas.

El enemigo, es ese que se alegra sigilosamente o a voces, cuando las cosas  nos van mal, pero es quizás el mejor y el único espejo en el cual deberíamos mirarnos; pues la imagen que nos devuelve de nosotros es a menudo la más veraz, ya que ese espejo no está condicionado por la ceguera de quien nos ama.

Nuestros enemigos, son en teoría nuestros rivales, pero realmente son nuestros mejores maestros gratuitos, y unos jueces infatigables que velan constantemente y sin descanso por señalar nuestros errores, y por descubrir nuestros puntos débiles con una rapidez pasmosa y casi siempre en alta voz. ¡Los enemigos son muchas veces quienes te permiten descubrir tus virtudes y tus defectos!

También son muy persistentes, lo cual es otra gran ventaja ya que gracias a la fuerza de su constancia y perseverancia, te van obligando poco a poco a ir corrigiendo errores y comportamientos, y sin darte cuenta; gracias a ellos vas corrigiendo tu conducta y vas aprendiendo a cometer cada día menos fallas para ir mejorando; buscando inconscientemente disminuir el número de sus críticas, para darles menos satisfacciones y argumentos para que hablen de ti.

Igualmente nos hacen más sobrios, más reflexivos, menos negligentes, menos confiados y más prudentes, porque sabes que  siempre están al acecho. Con el tiempo nos llevan a los terrenos de la filosofía, ya que nos enseñan que el mutismo y el morderse la lengua, son las mejores respuestas que podemos darles.

Inclusive nos enseñan a comportarnos con calma, y con esa moderación típica de la gente sabia ante los insultos más infames. A usar el silencio como un arma eficiente que los desespera. A mantenernos todo el tiempo en alerta, vigilantes y sin bajar la guardia. A ser pacientes, tolerantes y a controlar nuestras pasiones e instintos. Pero lo mejor no es solamente que nos enseñan todas estas capacidades y virtudes, sino que por el hecho de que nos atacan constantemente, nos obligan también a practicarlas.

Sin embargo, hoy el mundo conspira contra los enemigos. Desde el hogar donde tratamos de sobreproteger y complacer en todo a los hijos, hasta la tecnología que nos permite filtrar opiniones, noticias, bloquear en la Web a gente y páginas que nos puedan afectar. Se nos presenta el mundo como un envoltorio amable, sonriente y homogéneo, tratando de eliminar cada vez más la figura del enemigo.

Sin darnos cuenta que tratando de eliminar al enemigo, estamos debilitando nuestras defensas, ya que el exceso de protección va a su vez disminuyendo la capacidad de hacernos más fuertes; haciéndonos irónicamente más débiles por el exceso de positividad y protección.

Por ello, esos enemigos ardientes que surgen en nuestra vida, no deben ser satanizados ya que terminan siendo unos grandes maestros, y como decía el escritor inglés Thomas Fuller: “Si no tienes enemigos es señal que la fortuna te ha olvidado”

Por eso: ¡Que vivan los enemigos! Esos maestros motivadores, dedicados, perseverantes y gratis; injustamente odiados, criticados e insultados por todos.

[email protected]