#Opinión Residencia para los Estados Unidos, por Carlos Dorado
#Opinión Residencia para los Estados Unidos, por Carlos Dorado

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Por Carlos Dorado

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A raíz del artículo que escribí el domingo pasado: “Carta de un emigrante”; esta semana recibí un email que  merece la pena compartirlo con Ustedes, tanto por su contenido tan real, como por el hecho de que lo escribe un venezolano que vive en USA; quien se casó con una americana por amor, y debe  ir a la entrevista  para obtener la residencia. A continuación reproduzco el mensaje:

“Esta semana mi novia americana de varias generaciones y yo, tenemos la entrevista  para obtener la residencia; en la cual, un Agente del Gobierno que jamás en su vida ha cruzado palabras con ninguno de nosotros, va a intentar descifrar si nuestra relación está basada en amor o en conveniencia.

El hecho de que dos personas de distintas nacionalidades se encuentren, se gusten y decidan tratar de pasar el resto de la vida juntos, parece que es un escenario  extraño en un mundo supuestamente globalizado. A pesar de que  la mayoría de las relaciones exitosas que conozco, están formadas por dos personas de distintos entornos. Lo diferente siempre llama la atención, y los polos opuestos se atraen.

Pero independientemente de esto, para poder vivir juntos en Estados Unidos, una autoridad debe decidir si hay amor o no, por el hecho de que  según el Departamento de Inmigración; actualmente aproximadamente un 30% de los casamientos anuales son para conseguir el deseado estatus legal, creando así una nube de sospechas sobre todos los demás, y  poniendo en duda el verdadero amor e intenciones  del otro 70% que sí están enamorados. ¡Como siempre la inmoralidad de algunos termina castigando a la mayoría!

Quizás la culpable de todo esto no sea otra que la misma sociedad moderna, que decidió dejar los valores a un lado, y donde el fin justifica los medios, y si hay que casarse para después divorciarse, y así poder quedarse en esta tierra; el 30% están dispuestos a hacerlo, y existe toda una estructura legal que ayuda y vive de estos procesos ilegales.

Qué tremenda responsabilidad para ese funcionario que en una entrevista debe determinar si estamos enamorados o no. Necesitaría ser psicólogo, justo y ecuánime. Variables difíciles de conseguir en la mayoría de los ciudadanos. 

Hemos preparado todos los documentos: fotos, cuentas en conjunto, viajes que hemos hecho, y cualquier tipo de documento que le pueda demostrar que nos une un gran  amor.       

 Pero te confieso que estoy muy nervioso, porque si fuese por conveniencia quizás el abogado nos prepararía: qué decir, cómo responder, y cómo comportarnos. Algo así como el actuar en una película, que dura el tiempo de la entrevista, mientras nosotros tenemos que ser nosotros mismos. ¡Rezamos para que nos toque una mujer! ya que dicen que ellas tienen un sexto sentido, e intuyen mejor que los hombres, cuando están en presencia de un verdadero amor.

 Si nos la niegan, no sé qué vamos a hacer: ¿Separarnos? ¿Obligarla a ella a venir a  Venezuela, cuando nos conocimos y nuestra vida está aquí? ¿Irnos a otro país? ¿Quedarme ilegal? Estamos nerviosos, estamos durmiendo mal, y tratamos de prepararnos para lo peor, mientras  estamos escuchando más de lo habitual  la canción de nuestra boda “Home is wherever I’m with You”. (El hogar es en cualquier sitio que esté contigo).

Por favor deséame suerte, ya que encontré aquí un amor, un hogar, y como tú dices en tu artículo, sólo me faltaría encontrar un país; pero dependo de una tercera persona que determine que estamos enamorados para encontrarlo”