El padre José Urquijo SJ: una institución del movimiento obrero venezolano, por Froilán Barrios Nieves* - Runrun
El padre José Urquijo SJ: una institución del movimiento obrero venezolano, por Froilán Barrios Nieves*
El legado del padre José Urquijo JS es un aporte fundamental para la reconstrucción del movimiento de los trabajadores

 

@froilanbarriosf

El pasado 14 de septiembre 2022 recibimos la triste nota del fallecimiento del sacerdote José Urquijo. El reconocido jesuita formó a miles de profesionales en Relaciones Industriales en pregrado y postgrado en la UCAB y UCV. Además, fue un connotado investigador y asesor de relaciones laborales de innumerables proyectos en empresas del sector privado y público. 

Sus aportes abundaron en el campo de las ciencias sociales. Pero resalto su relación permanente con los trabajadores y el movimiento sindical venezolano, del que fue asesor en diversas etapas de su historia. Esta vocación se originó en sus vivencias juveniles como obrero, surgidas de las experiencias de los curas obreros de la Europa de mediados del siglo XX.

Sus aportes en los congresos de la CTV fueron notables. Estos se consideraron en el Consejo Consultivo para la reforma de la CTV (1992), del cual derivó un documento que contenía propuestas y recomendaciones para una profunda reforma del movimiento obrero de Venezuela. También integró el Consejo Intersectorial del Trabajo entre los años 1993 y 1994.

Promotor de la unidad sindical

Le conocí en el año 2000, cuando participamos en la Junta de Conducción Sindical Nacional de la CTV presidida por Jesús Urbieta. Allí el padre Urquijo asumió el rol de “observador imparcial” o “de buena fe” (amicus curiae). Eran momentos en que Gobierno de Hugo Chávez pretendía disolver el movimiento sindical con el referendo sindical de diciembre de ese mismo año.

En ese año publica su libro El movimiento obrero de Venezuela, auspiciado por la UCAB, la OIT y el INAESIN. La obra resume la historia del sindicalismo venezolano y las razones de su crisis, señalando las perspectivas de su reconstrucción como sindicalismo independiente de gobiernos y partidos políticos.

Fue un consecuente promotor de la unidad del sindicalismo venezolano. A tal efecto, y bajo los auspicios del equipo técnico multidisciplinario de la OIT en 2001, modera las actividades del Comité de Unidad Intersindical (Junta de Conducción Sindical de la CTV, CODESA, CUTV, FBT, CGT, Nuevo Sindicalismo) para la unificación, democratización y desarrollo del movimiento obrero venezolano.

Un seminario clave

La concreción de esta búsqueda fue el seminario realizado en la sede del Colegio de Ingenieros de Venezuela, del 1 al 10 de marzo de 2001, dirigido y organizado por el padre Urquijo. Allí destaca la labor del equipo integrado por Josué Bonilla, actualmente profesor universitario en España, y del profesor Gustavo García, hoy vicerrector administrativo UCAB, con estudiantes de la escuela de RRII-UCAB.

A pesar de no lograrse la ansiada unidad, el intercambio entre el sindicalismo oficialista y el opositor allanó el camino para las elecciones sindicales generales en octubre 2001, donde Urquijo se desempeñó como observador imparcial, amicus curiae. Este proceso electoral se realizó bajo la inspección del CNE, con apoyo de INAESIN y la Junta de Conducción Sindical Nacional de la CTV. Sus resultados y evolución posterior todos conocemos a lo largo del siglo XXI.

Labor docente

Posteriormente el padre Urquijo continuó con sus labores como docente e investigador. En el campo sindical se fue a las catacumbas del siglo XIX, conocida como la fase del obrerismo donde se ubican las primeras expresiones gremiales de los trabajadores venezolanos.

La muerte del padre José Urquijo es una irreparable pérdida para el sindicalismo venezolano. Su legado es un aporte fundamental para la reconstrucción del movimiento de los trabajadores, bajo los principios de autonomía e independencia de partidos políticos, empleadores privados y el Estado.

El padre Urquijo siempre estará presente entre nosotros por su legado, pero también por su amabilidad y humildad, su fino aguijón humorístico y su temple de pueblo vasco. Después de dar tanto, demostró la modestia de los sabios en esta respuesta a Josué Bonilla: “me considero una persona de talento promedio, nada brillante, nada excepcional, pero bien administrado”.