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#EspañaEnAméricaSinLeyendas | Pedro Mártir de Anglería, un cronista ausente de trascendental presencia, por Elías Pino I.
Sin estar jamás en las Indias, Pedro Mártir de Anglería es uno de los autores que más influyeron en el entendimiento de estas tierras a partir de 1492

 

@eliaspino

Sin estar jamás en las Indias, el clérigo Pedro Mártir de Anglería es uno de los autores que más influyeron en el entendimiento de las tierras encontradas por los españoles a partir de 1492. Sin ser nativo de Castilla, pudo recoger información preciosa sobre la política y la cultura cortesana durante la administración de los reyes católicos, en cuyas cercanías fue figura de primera importancia. Produjo una de las versiones más conocidas y apreciadas sobre la expansión geográfica y espiritual que entonces conmueve a Europa, y de la cual se abocetarán ahora dos aspectos que parecen esenciales.

Disgustado por los desgarramientos que provocaban las discordias italianas, Pedro Mártir de Anglería abandonó su oficio de secretario del gobernador de Roma y relaciones de alto nivel en los despachos pontificios para trabajar con Fernando e Isabel, a quienes admiraba por los éxitos en la unificación de sus reinos. Debido a su esmerada educación, pero también a sus filigranas en el trato con los poderosos, se ganó el favor de los monarcas y ocupó posiciones estelares en el área de la diplomacia, en las decisiones eclesiásticas y en la educación de la princesa Juana, futura reina de España. Se enteró entonces, de primera mano, de las noticias llegadas de ultramar.

Las contaban sus protagonistas en palacio, o quedaba testimonio de ellas en centenares de documentos que pudo leer y copiar sin interferencias en los reales archivos. Trasmitió buena parte de sus anotaciones al cardenal Ascanio Sforza y al papa León X, a quienes conocía desde su juventud. Tales escritos adquirieron celebridad después de su publicación bajo el título de De orbe novo, en 1514.  Debido a su profusa circulación, De orbe novo es responsable de las primeras ideas de América y de sus habitantes originarios que se formaron en Europa, capaces de asentar opiniones de peso no solo en su época sino también en la posteridad. 

Sus descripciones sobre la vida de los aborígenes son primordiales, debido a que contribuyeron a la fragua de la idea del buen salvaje que provocó importantes climas de opinión y obras ineludibles durante el período de la Ilustración. También aportaron provisiones para el equipaje de la leyenda negra. Nos referimos a textos como el siguiente, susceptible de provocar inmensa curiosidad en una sociedad dispuesta a buscar horizontes diversos a su vida:

Los indios van desnudos, no conocen ni pesos ni medidas, ni esa fuente de todas las desgracias, el dinero; viven en una edad de oro, sin leyes, sin jueces mendaces, sin libros (…) entre ellos la tierra pertenece a todo el mundo, lo mismo que el sol y el agua. No conocen ninguna diferencia entre meum y tuum, esa fuente del mal.

Los estudiosos de Mártir de Anglería encuentran la influencia de la Metamorfosis de Ovidio en este tipo de reconstrucciones de la vida de los autóctonos de América, porque alude a la existencia de una convivencia anterior a la Caída de la humanidad presente en los escritos del autor clásico. Ahora conviene llamar la atención sobre cómo asomó una censura implícita a la Europa de la época, que podía animar las publicaciones de la modernidad cuando fuese oportuno. ¿No se refería a una sociedad comunista?

Otro de los asuntos en los cuales contribuyó fue el vinculado con el relativismo cultural que luego tendrá trascendencia. Después de examinar los objetos con los cuales adornaban su cuerpo los indígenas, dejó afirmaciones como estas:

Nunca he visto nada que con su belleza deleitara más al ojo humano. (…) Lo que a ellos les parece elegante, nos parece horrible. Este ejemplo muestra la ceguera y la insensatez de la especie humana: asimismo, muestra cuánto nos engañamos. Los etíopes creen que el negro es color más bello que el blanco, mientras que el hombre blanco piensa lo contrario. Cada país sigue su propia fantasía.

Esta propensión a aceptar la novedad y a animar la divergencia de las normas europeas concede puesto singular a De orbe novo, afirma el historiador David Brading, quien encuentra en Montaigne un profundizador de la tendencia en las postrimerías del siglo XVI, en su conocido ensayo sobre los caníbales.

Pero Pedro Mártir de Anglería condujo a otras explicaciones, críticas la mayoría, sobre los primeros pasos de los conquistadores en el universo indiano. Las puede rastrear el lector de nuestros días cuando quiera profundizar en el asunto, si no olvida que el cronista no fue protagonista de los hechos. Ni siquiera fue testigo presencial. Es la voz del humanismo del Renacimiento italiano reconstruyendo a su manera una historia.