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#EspañaEnAméricaSinLeyendas | La nueva Jerusalén y sus cruzados, por Elías Pino Iturrieta
La búsqueda de El Dorado pasaba por obras como las de los apóstoles de Cristo, de acuerdo con el capitán conquistador

 

@eliaspino

Como la dominación de las Indias se presentó como una empresa espiritual, abundaron los relatos sobre los sacrificios de los misioneros y sobre los portentos que realizaron en su misión. Las autoridades religiosas, pero también las civiles, se empeñaron en la divulgación de un relato a través del cual adquirieran relevancia sus hazañas, que no eran militares sino espirituales, para dar cuenta de la promesa que cumplían de una nueva redención del género humano encontrado en las colonias. Así no solo testimoniaban la fidelidad de España a su compromiso con el catolicismo, sino también su apego sin fisuras, y hasta situaciones heroicas, a los mandatos divinos.

Se trata, en general, de relatos exagerados, fantasiosos de principio a fin, pero fundamentales para la legitimación de un dominio capaz de asombrar a los hombres de la época. En la medida en que circulaban, no solo ponían en evidencia el compromiso salvacionista que justificaba la conquista, sino que también ofrecían pruebas para el crecimiento del santoral en una época amenazada por herejes y relapsos. Los relatos sobre el tema abundan en todos los territorios de ultramar, y ahora se ofrecerá un par de evidencias provenientes de Venezuela.

Entre los documentos más antiguos sobre el asunto se encuentra un texto de Felipe Hutten, incluido en su Diario y cartas de 1540, en el cual podemos leer:

Hace 10 u 11 años había un capitán de nombre Phamphilo de Narvais con 400 cristianos… a los cuales los indios dejaron vivir debido a su rareza, pues andaban entre los indios y donde encontraban indios enfermos los bendecían en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y los curaban de tal modo que de 100 millas de la redonda les llevaban enfermos y les seguían tanta gente que se tenían que esconder… Estos apóstoles hicieron aún más milagros en la tierra, pues han resucitado muertos, curado a sordos, ciegos y paralíticos; no hubo enfermedad que no curaran solo en el nombre del Padre etc. por la fuerte esperanza que en su apuro tenían en Dios».

Hutten formó parte de las expediciones de los Welser, famosos por su intensa persecución de bienes de fortuna y conocidos por la inhumanidad de muchos de sus procedimientos, pero ahora solo destaca esfuerzos y milagros para la salvación del alma de los indígenas. Tal vez buscara la justificación o el ocultamiento de delitos que no tardaron en divulgarse, y que llegaron hasta el trono con su carga de escándalo, pero en el testimonio no deja de estar presente la necesidad de referirse a los beneficios espirituales que abundan entonces, según decían. La búsqueda de El Dorado pasaba por obras como las de los apóstoles de Cristo, de acuerdo con el capitán conquistador.

En una correspondencia del fraile José de Carabantes para el marqués de Aytona, las escenas del santo de Asís se mudan a Caracas y a Cumaná en 1666, fecha del envío de su misiva desde Sevilla. Veamos:

También se dicen señor entre aquellas gentes muchas cosas de los religiosos, que han importado no poco para ayuda de la salvación de las almas. Y entre otras dicen que en cierta ocasión uno de ellos, como iba predicando, iban saliendo de su boca unas como estrellas. Y que, predicando otro en otra ocasión, vieron su rostro hecho un cielo, despidiendo como el de otro Moisés, rayos de resplandores y luces. Asimismo se dice que, en una de las entradas que los religiosos hicieron, llegando a un valle grande y de muchas casas de indios, salió de repente una inmensidad de aves tales, nunca vista por aquellas partes y de notable hermosura, y estas con mucha alegría y fiesta fueron, como en procesión, derechas al religioso acercándosele alguna de ellas al rostro y otras tocándole la cabeza, manos y hábito, y unas y otras con notables ademanes y demostraciones de alegría. Hubo muchos testigos de vista, que admiraron suceso tan notable y repentino, y se persuadieron que dichas aves eran tantos ángeles que festejaban o la entrada del religioso en aquella tierra, o la dicha que muchas ovejas perdidas de ella habían de gozar presto, agregándose al aprisco del Divino Pastor».

Evidencias como las mostradas son numerosas y provienen de todas las comarcas hispanoamericanas. Ahora apenas se han manejado dos fuentes de procedencia venezolana, o relativas a Venezuela, que recogen lo fundamental de la idea asomada arriba sobre el advenimiento de una nueva cruzada que completaría en los tiempos modernos un desafío pendiente desde el medioevo.

Así como ha existido una leyenda negra de España, relatos como los que se acaban de ver forman parte de su leyenda dorada. Ninguna de las versiones tiene fundamento, pero forman parte de una pretendida explicación de la conquista.