Discusión por la libertad, por Antonio José Monagas - Runrun
Discusión por la libertad, por Antonio José Monagas

@ajmonagas 

La libertad no es solo un estado de bienestar humano. También es un proceso que toca intereses y necesidades. Y desde el cual se movilizan organizaciones e instituciones que le imprimen forma, sentido y esencia al país que circunscribe al hombre político. Pero también al hombre económico y al hombre social como ser racional. Como ser inteligente y objeto de respeto en ámbitos donde imperen la tolerancia, la solidaridad, la dignidad y la verdad.

La libertad debe considerarse como la conjugación de actitudes frente al abanico de posibilidades que tiene todo individuo en procura de su proyecto de vida.

Es decir, del proyecto de vida conveniente a su pensamiento y desempeño en el fragor de la sociedad. Razón le sobró al poeta español Ramón de Campoamor cuando expresó que “la libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en hacer lo que se debe”. La libertad debe enfocarse partiendo de esta perspectiva; lo contrario sería caer en un saco de vacuas explicaciones que no llevan a destino alguno.

Se ha escrito y dicho con abundancia sobre tan trascendente concepto, solo que no muchos lo comprenden. Y menos lo asumen como criterio de ejercicio político-gubernamental.

Interpretando a Otto Von Bismark, político alemán del siglo XIX, hay quienes como él aseguran que la libertad es un lujo que no todos pueden darse. Sin embargo, de cara a esta disertación, conviene considerar que, como valor, la libertad encierra solo lo que su praxis es capaz de dispensar. Afirmar que el hombre ha nacido libre no necesariamente deja ver que la libertad habrá de ampararlo en el curso de su vida.  

Es ahí cuando la libertad debe entenderse desde otros enfoques. Aquellos que sitúen su importancia más allá de las contingencias de la política, de la economía y de la sociología. No obstante, su importancia se halla cuando las realidades se prestan a dotar al hombre de las condiciones que han de permitirle una vida exenta de cadenas. Justo, es la razón que le endosa la justicia a la cual se supedita como ejercicio de vida.

Por eso, a decir del escritor y periodista mexicano Carlos Fuentes, “la libertad no existe, sino es su búsqueda. Y esa búsqueda, es la que hace libre al hombre”. Precisamente, en virtud de lo que esa búsqueda compromete, es por lo que el mundo se convirtió, literalmente, en un campo de batalla. Batalla esta que no solo ha requerido de recursos bélicos. También, se ha visto apuntalada en la palabra dirigida a excluir y, al mismo tiempo, a exaltar realidades primadas por valores de igualdad, tolerancia, solidaridad y responsabilidad.

Es entonces que luego de ver tanta agua correr hacia el mar, resulta perturbador dar cuenta de situaciones contradictorias precedidas y presididas por causas tendentes a frenar y trastornar la libertad como el derecho humano que en esencia es. Las mismas, particularmente apremiadas por la mezquindad de sistemas de gobiernos obtusos. En manos de resentidos, egoístas e individuos de pensamiento retrógrado.

Ha sido una cruda pelea entre la luz y la oscuridad bajo la cual muchos gobernantes han pretendido encerrar las libertades. El mismo Simón Bolívar manifestó en sus históricas correspondencias, su apego a las libertades. Su discusión por la libertad le distinguió como hombre ganado a la institucionalidad establecida por las libertades. A pesar de las dificultades que engendra mantenerlas por encima de las tiranías. Lo contrario, implicaba cultivar un país de esclavos. O sea, una sociedad que podía prestarse a fungir de cómplice de toda usurpación, para vivir hundida en la miseria.

La libertad, aunque sumergida en las más urdidas condiciones de penuria política, económica o social, siempre se caracterizará por su vehemencia. Una razón que solo puede brindarle su interpretación ante los hechos que la acosan y buscan someterla.

Por eso, las realidades apuestan a que su valor siga concibiéndose en terrenos en los que adquiere sentido su naturaleza epistemológica y fáctica. De ahí que debe haber siempre lugar para reivindicarla en todas sus dimensiones. Por eso bien vale una discusión por la libertad.

 

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