En todas partes se cuecen habas, por Armando Martini Pietri - Runrun
En todas partes se cuecen habas, por Armando Martini Pietri

@ArmandoMartini  

Si es de los que sigue creyendo que Venezuela es un paisito botado y olvidado en el Caribe, se equivoca. La verdad es un enorme problema, detalle llamativo, asunto perenne a tratar si no de solución inmediata, de constante análisis y discusión.

Estados Unidos

Washington, entre elecciones presidenciales donde Donald Trump se juega el tipo y la gloria, discusiones económicas con los chinos, presiones al mandatario mexicano López Obrador para que cierre el paso a miles de migrantes en busca del cacareado y no siempre real milagro americano; tejes y manejes con el camarada capitalista arruinado ruso Vladimir Putin; sospechas, vigilancia y castigos a los fanáticos iraníes que malinterpretan el Corán -libro sagrado del islam. Amapuches cariñosos e interesados a los sauditas y la siempre cordial pero firme atención a los afanes israelíes, la Casa Blanca abre su agenda diaria con un ligero vistazo a la castrista Venezuela, sus gritos maduristas, revolucionarios y antiimperialistas.

China

Con su paciencia milenaria, ensartados hasta el cuello por miles de millones de dólares que les deben y van pagando barril a barril de petróleo. Preocupados porque los pone nerviosos la epidemia creada por ellos mismos; inquietos por los errores, cabezazos, sandeces y majaderías que el castro-madurismo suelta a diestra y siniestra en la que podría ser tierra de alta rentabilidad y por los momentos es solo dominio arrasado, los camaradas que manejan China tratan de entender cada mañana en Pekín qué pasa y cómo resolverán su atasco venezolano.

Rusia

En medio del abrumador calor de agosto y el frío asesino de sus inviernos, los rusos se toman la molestia de sonreírles a los que hasta sus propios rosnefteros han abandonado y discuten qué diablos pueden hacer con este estorbo mal formado; no todo en geopolítica es molestar y hacerle ver a los estadounidenses que ellos están en todas partes, incluyendo Venezuela. Y les gustaría no solo estar aquí, que cada día están menos, sino cobrar con intereses el montón de plata que el castro-chavismo les debe y, la verdad sea dicha, día que pasa, sus reservas y posibilidades de cancelar disminuyen.

Irán

En Teherán los ayatolás rezan varias veces al día con cara hacia la Meca y, entre oraciones protocolares reconociendo que solo Alá es Dios y Mahoma su profeta, piden los amparen contra drones y precisos misiles, para que sus esfuerzos en esta lejana tierra llena de libaneses y sirios atornillados al régimen les resulten rentables y provechosos. Que sus terroristas amigos no sean finalmente desmantelados no tanto por el poderío del gran enemigo gringo, sino por la abrumadora deficiente y lerda gestión de quienes ingenuamente les han abierto puertas y campamentos a sus matones fanáticos y, ahora lo sabe el mundo, además de los satélites.

Cuba

En La Habana el gruñón anciano al mando y su enguayaberizado segundo le están rezando a la Virgen de la Caridad del Cobre para que la ubre venezolana no termine de secarse entre errores, sandeces y necedades para que en la isla el pueblo, necesitado de lo más básico y elemental desde hace algo más de sesenta años, perseguido y aun así animoso, pueda seguir recibiendo algo de petróleo. Dólares para comer miseria. Y que el hambre, desasosiego y la desesperanza no lleguen finalmente al hundimiento total.

América Latina zurda

Por si no fuera suficiente, el perverso Foro de Sao Paulo, donde conviven movimientos revolucionarios, progresistas, populistas, embusteros y otras alimañas izquierdosas, prentende erigirse como la gran fuerza democratizadora y de avanzada en América Latina y el Caribe. Es que la izquierda del mundo -la venezolana especialmente- persiste terca en no renovarse. Como un montón de carajitos malcriados pegan alaridos, chillando fastidiosos las mismas arengas bobas, vacías y fatuas de todas las épocas. Se creyeron con la verdad absoluta, enriqueciéndose sin graduarse, a pesar de que los tiempos cambiaron.

Venezuela

Es que la revolución socialista, chavista y comunista, de brutalidad institucionalizada, presente en todas partes, sin buscar aliados, se echa encima a medio mundo. Aunque sus propios líderes empiecen a enfermarse del maldito coronavirus sobre el cual han ocultado tanto inútilmente. Porque no se puede apreciar ni respetar, menos temer, lo que nació mal y se desarrolla peor.

Mientras todo ocurre, los venezolanos seguimos resistiendo, soportando infortunios, sobrellevando carestía y penurias inmerecidas. Y el interinato a punto de concluir sin gloria y con mucha pena, víctima de su propia torpeza, golpeado por la dura realidad. Que siempre se impone, inmisericorde.

 

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