La administración del terror, por Antonio José Monagas - Runrun
La administración del terror, por Antonio José Monagas

@ajmonagas 

La teoría administrativa va mucho más allá de lo que concierne a la empresa. Toca razones y proyectos de vida, así como condiciones que limitan el devenir del ser humano. Condiciones que abarcan no solo virtudes, oportunidades o fortalezas. También, aquellas que rayan con debilidades, amenazas y temores.

Puede hablarse de la administración del tiempo, así como de la administración del terror. En nuestro caso, del terror que infunde un régimen político que paralizar o intimidar a la ciudadanía.

De ese modo, le resultará sencillo someterla a las imposiciones que improvisada o deliberadamente establezca.

La administración de empresas busca ordenar los procesos que facilitan el aprovechamiento de los recursos y capacidades en función de las situaciones por las que transitan los negocios y operaciones financieras. Todas son fases o momentos que comprometen la organización, planificación, coordinación, administración, control y evaluación de cada convenio transado para orientarse al éxito.

Asimismo sucede con los regímenes políticos cimentados sobre objetivos de poder (sin fondo). Estos diseñan sus estrategias en términos de metas que les asegure el arribo a sus tramados propósitos. Siempre, basando sus perspectivas en las intrigas que encierran la administración del terror.

Es así como regímenes de “pezuña larga”, acomodan su gestión apostando al “éxito” de la misión, esbozada esta con la mayor alevosía posible. Solo así puede garantizar el acceso a estadios de poder configurados según intereses pautados de antemano. Pero encubiertos por discursos disfrazados de amplitud. Y capaces de despertar el suficiente respaldo que se plantea endosando el acceso más inmediato al poder político.

Esos regímenes se cuidan de no dejar sus urdidos propósitos al descubierto. Por eso adecuan realidades que busquen propiciar la confianza necesaria entre quienes caen rendidos a las tentaciones expuestas. Esos mismos regímenes saben que en la ganancia de la confianza solventa buena parte del problema que genera la suspicacia. Así logran ganar el suficiente espacio político al conquistar las aspiraciones más escondidas del elector.

Luego van por los actores políticos que fácilmente se prestan a permutar su dignidad o conciencia por un cargo donde puedan cristalizar  sus apetencias. El “póngame donde haiga”.

Los procesos de administración del terror, propios de regímenes tramoyeros, explotan la imaginación de sus operadores políticos para esparcir la confusión con la que nublan la conciencia de la población. Por tanto, le resulta fácil complicar toda situación que el régimen presuma de alterada.

De manera que el miedo que pueda despertar cualquier pronunciamiento popular que llame a la rebelión de la sociedad, el régimen lo responde aguzando sus procedimientos con los que infunde terror. Pero terror este administrado con sus recursos de intimidación, violencia extrema y odio de retorno.

Repele el miedo creando terror. Aunque un terror impulsivo. Esa es la forma de cómo un régimen de manifiesto autoritarismo, o dictatorial, busca sobrevivir en el poder. Para ello afianza su praxis en depuradas técnicas y maniobras que solo entiende y explica bajo lo que se conoce como la administración del terror.

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es