La necesidad de aumentar la producción petrolera, por Luis Oliveros - Runrun
La necesidad de aumentar la producción petrolera, por Luis Oliveros
Cada vez que revisemos nuestra industria petrolera, debemos recordar: En 1998 Colombia producía 775.000 bd, Brasil 1.003.000 bd y Venezuela 3.447.000 bd (Fuente BP).

En este inicio del 2020 Colombia está en torno a los 900.000 bd, Brasil 3.110.000 bd y Venezuela en 733.000 bd (Fuente OPEP). Pronto tendremos que meter a Guyana en estas comparaciones, quien va encaminado a una producción promedio de 100.000 bd y que en cuestión de 5 años estaría produciendo mucho más petróleo que nuestro país. Hace 10 años producíamos 6 veces más petróleo que Ecuador, todo parece indicar que para dentro de 1 año, ese país nos superará (ya se salieron de la OPEP para quitarse las ataduras de la organización y poder aumentar su producción).

¿Qué hicieron esos países para aumentar la producción? Todo lo contrario, a lo que hizo Venezuela, sobre todo en los últimos años.  Por ejemplo: colocar a personas que sean expertos del negocio petrolero al frente de la industria petrolera, parece algo obvio, pero hay países donde el reparto del poder entre la élite gobernante, impide que eso ocurra. 

La Junta Directiva actual de Pdvsa ha sido consistente, en cada inicio de año le prometen a Maduro y al país que ellos van a aumentar la producción petrolera en 1.000.000 bd. No por casualidad, su gestión muestra un descenso en la producción (desde que tomaron posesión de sus cargos hasta la fecha) de 1.000.000 bd (más del 50%). Mas allá de que podamos entender que hay un efecto sanciones, la realidad es que hoy nuestra industria petrolera muestra una exacerbación del deterioro y no hay muestras de que se estén tomando acciones concretas para revertir tal situación.

Sobre planes de recuperación de la industria petrolera, hay abundante literatura de gente seria. Desde economistas, ingenieros hasta organizaciones que agrupan a las empresas petroleras privadas, hay cierto consenso en torno a que se puede recuperar buena parte de lo perdido en estos últimos años, no obstante, pareciera que o no hay la voluntad política para hacerlo o no hay interés de quienes toman las decisiones o tan sencillo como la opción de dejar de ser un país petrolero para convertirnos en el nuevo Haití de la región ganó la batalla dentro del gobierno de Maduro. Esta última posibilidad, nos llevará a ser un país pobre para siempre.

Recuperar la producción petrolera debería ser una obsesión, el país necesita a toda costa aumentarla, la única industria capaz de generar en el corto plazo, de manera sostenible y en volúmenes importantes, divisas que sirvan para orientar esta economía al crecimiento económico, es la petrolera, además que sirva como palanca para los demás sectores económicos del país. 

Para eso, Venezuela necesita reformar la Ley Orgánica de Hidrocarburos en algunos artículos (no debe ser la prioridad, al menos en el corto – mediano plazo, una nueva ley, sobre todo por el difícil escenario político), para eso deben ocurrir consensos mínimos en el ámbito político para que esos cambios ocurran respetando la legalidad y las instituciones. El conflicto político actual en nuestro país hace que ese objetivo de lograr cambios en la Ley Orgánica de Hidrocarburos luzca lejano. Aumentar la participación de las empresas privadas en las empresas mixtas, atrayendo con esto tecnología, recursos financieros y humanos, es un punto fundamental para lograr un aumento en la producción petrolera y no debe ser para nada complicado lograr acuerdos en relación a esa idea. Nadie en su sano juicio en la actual Venezuela puede criticar la entrada y aumento de responsabilidades del sector privado en el sector petrolero. 

La revisión de la Ley Orgánica de Hidrocarburos también debe tomar en cuenta la no satanización de la inversión extranjera, como ha sido la practica común de algunos sectores radicales de izquierda venezolanos. Hoy Venezuela compite con Brasil, con Guyana, con Colombia, con Ecuador, con Argentina, con Ecuador (por solo nombrar 6 países), en la región, para atraer inversión extranjera. Esto indica que hay que ser agresivo, entender la situación actual del mercado de nuestra industria y la necesidad que como país tenemos en la actualidad.

El debate estéril sobre la soberanía debe quedar atrás. Otorgarles mayor participación a los privados, buscando más divisas para el país debería ser un argumento suficiente. Generar ingresos que permitan al gobierno de turno mejorarle la calidad de vida a sus habitantes es ser mucho más soberano que insistir en que los recursos naturales solo los pueden explotar las empresas públicas de ese país. Menos pobreza y más bienestar es soberanía.

Ojalá y las cosas cambien en la industria petrolera de Venezuela. Es necesario para disminuir la pobreza, atacar la hiperinflación e impulsar esta economía que se empequeñece a un ritmo preocupante.