Escenarios futuros posibles, por Luis Fuenmayor Toro - Runrun
Dic 11, 2019 | Actualizado hace 2 meses

Algunos dirán que es una pérdida de tiempo presentar escenarios políticos futuros, pues la política depende de tantas circunstancias y fuerzas, que prácticamente es imposible predecir lo que va a suceder. No dejan de tener cierta razón. La política no es una ciencia y por lo tanto no responde a leyes precisas y determinadas, que nos permitan saber exactamente lo que va a suceder. Sin embargo, no podemos caer en el otro extremo y afirmar que no existan causalidades en el desarrollo de las situaciones políticas, ni que no se pueda hacer ciertas predicciones en torno a lo que va a ocurrir, si las cosas marchan en la misma dirección en que han venido marchando.

Con esta consideración en mente es que nos atreveremos a señalar algunos escenarios futuros posibles, unos más probables que otros, pero todos ellos producto de lo que viene ocurriendo por lo menos desde enero de este año, cuando se auto juramentó Juan Guaidó como Primer Mandatario y expuso su ya fracasada línea política para el corto plazo: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. En ese momento fue muy claro, y así lo hicimos saber en nuestros artículos, que la oposición extremista no había aprendido nada de 20 años de estrepitosos fracasos ni tampoco de sus escasos y puntuales éxitos. Predijimos el fracaso ocurrido.

El inmediatismo, la impaciencia, el voluntarismo, la subestimación del adversario y la ausencia de auto crítica producto de la soberbia, seguían estando presentes en aquel momento y siendo fundamentales en la conducta de la dirigencia opositora, principalmente de Voluntad Popular, un sector de Primero Justicia, Vente Venezuela y los “líderes” del exilio dorado. Repitieron sus errores como si no se tratara de seres pensantes sino entes arrastrados por reflejos y fuerzas innatas, que nada tiene que ver con el aprendizaje. Lo insólito es que así continúan, tratando de romper una pared de concreto dándole cabezazos.

Pero el mayor problema no es ése. No sería lo más importante que se rompieran las cabezas con su actitud absurda, pues en todo caso serían sus cabezas. El inconveniente es que no son sólo sus cabezas las que sufren, sino que han prolongado innecesariamente el sufrimiento de la nación venezolana, entre otras cosas porque realmente no les interesa el destino de la población ni de la República, sino la satisfacción de sus apetencias personales y grupales, sean éstas de carácter político, social o económico. No tiene como motivación la salud de la república, el desarrollo del país ni el bienestar de la gente.

Hoy mismo, con absoluta negligencia e indolencia, se niegan a aprobar en la Asamblea Nacional un crédito de la Corporación Andina de Fomento (CAF), el cual será administrado eficiente y transparentemente por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, dirigido a iniciar la recuperación del sistema eléctrico nacional en Zulia, Los Andes, Nueva Esparta y Caracas. El mismo Maduro aceptó las condiciones de la CAF, que exigió que la AN tenía que aprobarlo y que su administración no la haría el gobierno nacional. Los diputados opositores extremistas, supuestos representantes del pueblo que sufre los embates de los apagones, no lo aprueban pues piensan que el gobierno puede sacarle algún provecho político. No digo más.

Es claro que la candidatura de Guaidó para presidir nuevamente la AN se ha debilitado enormemente, no sólo por sus fracasos políticos sino por el lodazal de corrupción que casi lo sepulta. El gobierno, por su parte, trabaja intensamente, con los medios que conoce: el soborno y el chantaje, para impedir esa reelección y terminar de enterrar definitivamente a su principal adversario. Pienso que tendrán éxito y Guaidó no será Presidente de la AN. Por supuesto que me puedo equivocar, ya lo expresé cuando dije que las predicciones son muy difíciles por lo cambiante de la situación y las múltiples fuerzas actuantes, muchas de ellas muy poderosas como es el caso de EEUU.

Independientemente de lo que termine ocurriendo en enero en la AN, habrá elecciones parlamentarias el año próximo y en las mismas participarán partidos más allá de los que integran la Mesa Nacional de Diálogo. Es segura la participación de Acción Democrática y con ésta de Un Nuevo Tiempo y de una parte de Primero Justicia. Esas elecciones, con Maduro en la Presidencia, se darán con un nuevo Consejo Nacional Electoral, que será indudablemente mejor que el actual. Puede ser que no sea el mejor, pero será, repito, superior y generará mayor confianza, lo que contribuirá, junto con el fracaso de las líneas opositoras violentas y la existencia de proporcionalidad electoral, a una mayor participación electoral.

Elegiremos una nueva Asamblea Nacional plural y sin hegemonías, más democrática que la actual, que significará el inicio del proceso de normalización del país, que por supuesto seguirá teniendo sus enemigos dentro del gobierno y de los derrotados opositores, pero que se enrumbará con la vista puesta en la luz al final del túnel.