A Trump rogando y con el mazo dando, por Armando Martini Pietri - Runrun

A Trump rogando y con el mazo dando, por Armando Martini Pietri

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A LO MEJOR ES ASI COMO TENDREMOS que cambiar el viejo refrán. Según chismosos confiesan, la gran tranca en la negociadera de Barbados con sueños de Premio Nobel, es por sólo dos temas. El primero, aceptar elecciones parciales o generales, elegir un nuevo CNE que con descaro y mutuo acuerdo serán designados; elecciones convocadas y realizadas con o sin Maduro. Los socios interlocutores en la incomprensible y al parecer, inagotable conversa, coinciden en la chifladura, que propiciarle una derrota al usurpador, sería mortal para el socialismo del siglo XXI.

El otro tema, según cuentan viperinas y malas lenguas con aún más terquedad, es que Estados Unidos suspenda las sanciones que ha impuesto al malandraje oficialista de empresas y operaciones que le generan ingresos al régimen castrista venezolano.

El asunto no es sencillo, excepto lo de las sanciones, porque como Dios con la vida, Trump la impone y él mismo las elimina. A través del Departamento de Justicia o del Tesoro, si se quiere, pero sin trabas de simpatizantes representantes castro-demócratas en el Congreso ni observaciones judiciales.

Transitamos ya seis meses del 2019, comienza agosto, continuamos sin descansar el camino que conduce inexorable al abismo. Error tras error, como en un remolino que zarandea, una y otra vez. La misma estrategia, afirmaciones, ultimátum, réplicas, faenas y decisiones, siempre lo mismo, preguntamos: ¿cómo vamos a cambiar? Sin tomar en consideración, que en el medio hay ciudadanos muriendo de mengua. Rostros tristes, desencajados e infelices, famélicos, hambrientos, recogiendo comida de la basura y muriendo por falta de medicina y tratamiento.

Que aspiren a que el presidente estadounidense suspenda sanciones se entiende. Es como si se trabaja, gana un salario, y después que cobra la compañía dice que no puede usar los reales porque le mentó la madre al jefe. Con una diferencia importante, en casos del bolichicaje putrefacto y demás oficialismos chavistas si bien laboraron para conquistar modestos ingresos de miles de millones de dólares, en realidad robaron porque no estaban destinados a ellos sino a proyectos y obras que demandamos los venezolanos. The Big Trump no los ha sancionado por trabajar sino por robarse el tesoro público y, abusar de su fuerza, habitual en el comportamiento delincuencial.

Entonces surge la interrogante, ¿de qué sirve haber trabajado tanto y ser tan imaginativos para hacerse asquerosamente ricos a costa del hambre y muerte, si después no van a poder disfrutar sus riquezas? El poder es efímero, suelen darse cuenta tarde los poderosos, el mundo voltea la cara y les pierde miedo. O cuando, como ahora, viene uno más poderoso, con deseo justiciero, y reclama justicia.

Parece lejana la época, cuando las leyes eran leyes y la justicia independiente. Vivimos en sopor y angustia, hablan de paz, pero amenazan sin rubor ni pudor. Son momentos revueltos e inéditos. Millones se han ido en busca de nuevos horizontes para levantar sus familias, proveerlas de una mejor calidad de vida y educación.

Los fuertes vigorosos apresurados que de repente ya no tienen veinte años y varios ascensos, sino un futuro chiquito frente al borde de un barranco, por donde el justiciero va a empujarlos en castigo por haber ejercido el poder sin misericordia ni piedad, con el abuso como mazo, sin ley, capricho y terror como textos a seguir. Es fácil comprender que el castro madurismo esté dispuesto a todo, con tal de que eliminen las sanciones. Se especula que habrían exigido a sus socios proponer a los Estados Unidos levantar o suavizarlas. Sería requisito para aceptar exigencias. De allí la nueva campaña comunicacional por parte de emisarios, diputados y demás hierbas aromáticas, que buscan afiliarse al pretexto de que las malignas sanciones son afrenta que causa el padecimiento de venezolanos, y no el mal manejo, la corrupción y socialismo del siglo XXI implantado e implementado por el chavismo.

Existen haberes y beneficios aislados: dinero, espacios y acuerdos políticos, legitimación de imagen, cobros de bonos congelados, libertad para comerciar con y por la dictadura. Estas asignaciones, con o sin intención, persiguen un interés común: la continuidad del statu quo. El gatopardismo en todo su esplendor. Canallada sin perdón de Dios ni de los venezolanos, ultraje contra la decencia, libertad y democracia.

Lo del usurpador aferrado a la Presidencia no es cosa de ideología castro-chavista, sólo un recurso para tener un guachimán que los proteja mientras se acomodan. Después se fregará, pero será su problema.

Entretanto, habrá que seguir rogando a Trump, dando mazazos para que venezolanos y el mundo crean que no han sido derrotados. Pero sí lo están; son pancadas de ahogados con piernas tembleques y agotadas. Todo parece indicar que hacer maletas es lo prudente y aconsejable. Venezuela volverá a la libertad y democracia, sin la menor duda. La dictadura castrista venezolana a diario se hace menos viable, menos sustentable. La crisis es inmensa, ¡de proporciones catastróficas!

 @ArmandoMartini

 

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