¿Cómo arrebatarles el poder?, por Eddie A. Ramírez S. - Runrun

¿Cómo arrebatarles el poder?, por Eddie A. Ramírez S.

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Muchos de los que insurgieron en 1992 en abierta violación a la Constitución se creyeron destinados a componer entuertos de un un país que gradualmente había visto degenerar los valores de la democracia debido al clientelismo político, corrupción y estatismo. Extrañamente levantaron armas equivocadamente en un momento en que había un intento serio de descentralización y en el que se estaba privilegiando la designación de ministros por sus cualidades técnicas y no por su filiación política . Ese cambio que se iniciaba no lo entendieron los militares rebeldes, pero tampoco los civiles, ni los partidos políticos. Ello produjo la catástrofe electoral de 1998 y la de del 2000, de la cual hoy se cumplen diecinueve años.

Después de esas dos claras victorias electorales, los rojos fueron tomando alas. Ello fue posible por sus abusos desde el poder y por la permisividad de parte de nuestra dirigencia política apabullada por la derrota electoral. Los sucesos de abril del 2002 fueron una gesta de los ciudadanos de a pie y de oficiales sin mando de tropa. Como era de prever, los ataques al sector privado, la ineptitud y corrupción derrumbaron la economía y les hicieron perder el fervor popular. Para mantenerse compraron a muchos militares permitiendo que se enriquecieran y ascendiendo a los menos calificados; además, acudieron a los Castro, a los malandros criollos, al narcotráfico y a la alianza con el terrorismo internacional.

Evidentemente no quieren dejar el poder. Hay que arrebatárselo. Salvo alguno que otro que se dice opositor, pero que tiene interés en que permanezca la dictadura, la gran mayoría del sector político está de acuerdo en que Maduro y su pandilla no entregarán por las buenas. La diferencia está en cómo perciben las fortalezas y debilidades propias y las del régimen.

Los grandes luchadores que son María Corina y Antonio Ledezma apuestan por la intervención extranjera, ya que “se requiere una fuerza mayor que enfrente al régimen”. Tienen razón, pero el punto débil es que a pesar de que los países democráticos están de nuestro lado, ninguno parece dispuesto a intervenir, a pesar de que entienden que Maduro y compañía son una amenaza real para la estabilidad de los países vecinos.

El presidente ( e) Guaidó y el resto del sector político consideran que la dictadura cuenta con el apoyo de la Fuerza Armada y de los gobiernos de Cuba, Rusia y China, y que la Unión Europea y el Grupo de Lima ha optado por negociar una salida electoral. También este sector político de la oposición tiene razón, pero el punto débil es que los criminales que nos gobiernan no están dispuestos a aceptar una elección transparente que con toda seguridad los desplazaría. De allí que quienes critican la negociación alegan que no se llegará a un acuerdo favorable a la democracia y que es una estrategia del régimen para ganar tiempo. ¿Tienen razón? Claro que sí, pero ante la ausencia de otra opción real, no queda sino apostar a que las sanciones internacionales obliguen a la dictadura a ceder. ¿Probable? Quizá no, pero sí posible y hay que intentarlo. Lo demás es un deseo que muchos tenemos, pero que pareciera poco realizable.

Un factor que podría ayudar es que nuestra oposición se muestre unida, dentro de los disensos normales y necesarios. Sería deseable que la admirada María Corina y el respetado Ledezma declararan que piensan que la negociación no dará un resultado positivo y que insisten en la intervención extranjera, pero que le dan a las conversaciones el beneficio de la duda y que desean que tengan éxito en lograr la salida del régimen. Los demócratas se los agradeceríamos. No solicitamos que cedan en sus posiciones, sino que no se cierren a otra opción. Si el régimen no cede vendrán más sanciones, algunas de las cuales no les importa ya que son indiferentes a los sufrimientos de los venezolanos, pero otras los podría doblegar. Apostemos a estas últimas.

Como ( había) en botica: Lo sucedido en la Cota 905 es una prueba más de que el régimen considera que los malandros son sus aliados más confiables. El TIAR no es el deux ex machina que resolverá nuestro problema, sino una presión más que puede favorecer la negociación. Solidaridad con el ingeniero Winston Cabas y su familia. Mientras el Bernal colombiano se cubre de gloria ganando el Tour de France, el Bernal criollo se hunde cada vez más. El mundo y desde luego los venezolanos lloramos la partida del gran artista Carlos Cruz Diez ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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