¡Vamos bien! ¿seguro?, por Armando Martini Pietri - Runrun

¡Vamos bien! ¿seguro?, por Armando Martini Pietri

Camino.png

VOX POPULI, CONSIGNA POPULAR. En política nada está listo hasta que sucede. Que vayamos bien es un excelente síntoma, pero no significa que todo esté concluido. Queda un largo y escabroso trecho por recorrer.

Hasta hace poco, se escuchaba en reuniones y cónclaves asistidos por dirigentes opositores, de apariencia informada y protagonistas en círculos políticos, cuando se preguntaba con retraimiento ¿cómo va la cosa? Sin tartamudear ni pensarlo: “todo bien, cheverísimo”, y como remate arrogante: “Está caído, ¡Maduro se fregó!” Ante la contundencia, solo se escuchó en voz baja, la duda sobre el tema militar y sin sonrojo: “Eso está arreglado”. Lo mismo prometieron a nivel internacional y en especial a los norte americanos el 23E y que ratificaron altaneros, el 23F.

Desde entonces han trascurrido dos meses y días. 

La dictadura mantiene el control territorial, ¿Quién lo niega? Maduro ordena, el Alto Mando Militar obedece, el castrismo domina y las mafias continúan sus labores. Guste o no, el interino presidente no tiene poder real en lo interno. Para muestra, la detención arbitraria de su colaborador inmediato y de mayor confianza.

Sin embargo, ha sido significativo el decidido respaldo internacional, reconociéndolo, recibiéndolo con honores de Jefe de Estado, congelando activos, aceptando a sus representantes diplomáticos, atendiendo la visita de la primera dama, y, sobre todo, el cerco financiero que se intensificó con las medidas que afectan a PDVSA, CITGO, bancos venezolanos, que han ido cerrando el grifo a sedientos oficialistas, bolichicos, enchufados y secuaces cooperantes.

No obstante, hay que mantener prudencia y cabeza fría, separar el deseo de lo viable y realidad. Difícil será salir de este modelo corrupto y patibulario que secuestró al país. Sus garras están clavadas muy profundo. Es mucho lo que debe alinearse para decretar el fin del régimen que destrozó a Venezuela y condenó a la miseria a los venezolanos.

Maduro, en su altives y prepotencia, quedó sobrepasado, por los eventos ocurridos y decisiones tomadas a partir de su ilegítima juramentación el 10E. ¡Se le vino el mundo encima!, presumían situaciones complicadas, pero nunca tan complejas y embarazosas. Y se confiaron que la situación estaría bajo control a través de sus aliados en sectores adversos.

No previeron serían neutralizados, aunque sobrevivan, “dominando” nombramientos burocráticos, pero con relativa incidencia en las decisiones que cuentan, como en su momento, la sorpresiva juramentación de Guaidó. Sin embargo, en cumplimiento de compromisos, trabajan arduos en violar la ruta, “cese la usurpación, gobierno de transición, elecciones libres”, segmentos colaboracionistas, maniobran elecciones negociadas, ¡hasta con Maduro de candidato! Convenirlas, constituiría una burla mundial imposible de justificar.

Despreciaron la energía ciudadana ávida de cambio. La reacción ha sido abrumadora, y la recuperación de la esperanza inédita. Lo que parecía imposible ocurrió: se restauró la conexión emocional, de la mano del joven, inexperto y poco orador presidente, que lo hace original. Es percibido de moralidad política y cambio radical en la que es, la más innovadora estrategia política en 40 años, sin la engorrosa contaminación que caracteriza a los dinosaurios politiqueros de la oposición; pero que viene arruinando, convirtiendo su interinato en coto partidista excluyente, privilegiando a los fracasados de siempre, que contrarios al deseo y realidad venezolana, generan desconfianza y preocupación.

Es el hombre del momento, perturbando a sempiternos y tóxicos “presidenciables”, especialmente los zapateros locales acordados con la autocracia. Su juramentación los tumbó de la silla, les destrozó pactos previos que no pudieron cumplir. Guaidó hace su camino, pero ¡mucho cuidado! la oposición oficialista sigue al asecho, pendientes de emboscar y lo harán en la primera oportunidad.

Desprestigiado por el mundo libre y democrático, despreciado e impopular en Venezuela, el heredero busca superar la tormenta y consolidarse en el poder. El autoritarismo castrista se angustia, encallecidos por 70 años de tiranía, en lo que son expertos, sienten el pánico del perezoso que ganó la lotería y un día se da cuenta de que podría volver a ser pobre y miserable. El control se les resbala entre las manos, razón por la que continúan llamado al diálogo que solo busca tiempo y elecciones fráudenlas, presionando a sus amigos y socios de “simulación contraria”; pero que, el joven presidente no está dispuesto a concederles, a pesar de la grosera insistencia. ¿Podrá resistir la exigencia, o el G4 se impondrá? Por cierto, extraña la reaparición de Zapatero. Arribó casi en secreto, para recomendar el diálogo y salvar a su patrono, pero en las cumbres, se le adelantó el ex rector.

El castrismo madurismo cuenta con los siempre cooperantes asociados en la podredumbre política y económica, que chapotean en el fondo fangoso de la simulación, falsedad e hipocresía buscando incansables el olvido y anhelada inmunidad; connivencia vergonzosa que la sociedad decente, de principios éticos, valores morales, rechaza, y no consentirá.

De allí, la recomendación de la amnistía irresponsable, perdón artero y declaraciones de interinos funcionarios infortunadas e irreflexivas, que descartan intencionales la promulgación del 187.11. Es decir, la ayuda humanitaria supervisada; que convenientemente han justificado, alegando evitaría un conflicto violento, semejante estulticia se combina, con el chantaje acostumbrado y fastidioso de que si criticas divides.

No ha finalizado la partida. La victoria aun no llega, pero se vislumbra y revela brillante. Juan Guaidó es dueño de la convocatoria popular, pero no será por siempre. Ojalá, no incurra en la bobería de traicionar y malgastar la confianza otorgada por la ciudadanía, haciéndose acompañar en su campaña por desacreditados e indeseables. Al oficialismo y soterrados cooperadores sólo les queda como salida ceder el poder, aunque su discurso y acciones parezcan lo contrario.

A Maduro lo abandonarán. De allí, la inconveniencia de prolongar la súplica latosa a los militares, sin entender que no intervinieran por patriotismo, lo harán por supervivencia el día que no tengan opción. Y lo estará, cuando dejen de enseñar los dientes y actúen con otros gallos que cantarán en cualquier amanecer. Por lo pronto las medidas tomadas son efectivas, pero no lograrán en breve plazo derrocar al castrismo, que viene preparando un sistema de supervivencia con apoyo de Turquía, Rusia, China, Irán, y Cuba, para resistir frente a la auténtica resistencia popular ciudadana.

No endiosemos, reconocer lo bueno y señalar lo que se considere equivocado, se llama democracia. Debemos ser claros y firmes, en nuestro proceder. Ser neutral, políticamente correcto, o alcahuetear errores; nos convierte en cómplices liquidadores de la venezolanidad.

 

@ArmandoMartini 

Enviar Comentarios



© Manapro Consultores

Enviar Comentarios