El país de los salmones, Luis Miguel Colmenares
Oct 26, 2016 | Actualizado hace 4 años
El país de los salmones, Luis Miguel Colmenares

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¿Quién puede querer vivir en Venezuela o quien puede querer regresar? ¿Quién puede seguir invirtiendo en este país y pensar que este algún día va a cambiar? Estas son solo pocas, de muchas preguntas que a diario miles de venezolanos nos hemos hecho, tildados de optimistas y hasta de ilusos, millones seguimos trabajando con la plena convicción de que estamos próximos a rescatar nuestro país, ¿por qué?

Si bien es cierto que hemos llegado a estar entre los países más felices del mundo a pesar de tantos problemas, podemos encontrar en este indicador entonces, que somos una sociedad que basa sus principios en emociones. Siendo las emociones algo primitivo, como nuestros instintos, carece de explicaciones lógicas, por ende encontramos difícil dar respuestas razonables al por que querer continuar viviendo en Venezuela y trabajar día a día en contra de tantos problemas.

El salmón es una especie que nace en aguas dulces, migra al océano y pasa la mayor parte de su vida luchando contra la corriente hasta regresar al agua dulce donde nació. Nadie sabe como hacen para orientarse, según los estudios, cerca del 90% de los salmones logra regresar a su lugar de origen, aparentemente basándose solo en un fino sentido del olfato, el cual basta para regresar a su lugar natal.

Veamos un segundo nuestra historia contemporánea. A nivel de América Latina, hace más de 200 años el único país que comienza a ir en contra de la corriente es Venezuela, no sé si para bien o para mal, pero de esa sublevación comienzan a liberarse más países de una corriente que llevaba años siendo dominada por los españoles.

En el siglo pasado, cuando la mayoría de países estaban luchando contra el atraso, en Venezuela se descubre el petróleo y se convierte en una tierra de oportunidades y pasa a ser uno de los países más prósperos del continente y de igual forma muchos países siguen el ejemplo y comienzan esa nueva etapa de su historia.

Pero justo para iniciar nuestra entrada al siglo XXI cuando todos los países están mejorando sus economías, modernizando sus sociedades, migrando a tecnologías nuevas, fortaleciendo sus democracias y disminuyendo sus índices de corrupción, Venezuela decide profundizar el populismo y entrar en el socialismo del siglo XXI.

Hoy en el transcurso del año 2016, el mundo ha sido testigo de cómo esa demagogia que los venezolanos hemos vivido en carne y hueso por años, comienza a presentarse de otras formas en países impensables, y se presenta el ¨Brexit¨ en Europa, Donald Trump peleando la presidencia de los EEUU, guerrilleros participando en política en otros países, son solo algunos de muchos ejemplos, ahora adivinen, ¿qué país quiere cambiar?

Comprendiendo nuestra situación actual como meramente circunstancial en el plano político global, confiando plenamente en ese olfato agudo para navegar en contra de la corriente que forma parte de nuestro ADN, sumado a los resultados que demuestran la inminente necesidad y deseo de cambio en el país, Venezuela se encuentra indudablemente remando en contra de la corriente para recuperar el país que fue.

Es una oportunidad de oro, capitalizar este cambio como sociedad para ser mejores, involucrándonos todos como actores desde nuestros diversos puestos, no es momento de dejarnos paralizar por la incertidumbre del no saber a ciencia cierta ¿Cuál? ¿Cómo? ni ¿Cuándo?, será la salida a un proceso que por simple inercia, el mundo y la historia entera, dan por cierto que tiene un fin próximo.

Si el salmón tuviese valores, distinto a su simple instinto, serían la paciencia y la perseverancia los pilares de su éxito, sean estos los valores que nos acompañen en estos días a todos los venezolanos para juntos salir triunfantes y volver a encontrarnos en ese gran país donde todos nacimos.

 

 

@lmcolmenares