Del chavismo a la neurocisticercosis madurista

Del chavismo a la neurocisticercosis madurista

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@jorgemillant

Pensar en la situación de Venezuela nos obliga a hacer un gran esfuerzo de compresión de la conducta humana y su relación con sus gobernantes.

No es la primera vez en la historia del hombre, ni será la última, que gobernantes llevan a su pueblo al fracaso y la miseria. Y tampoco es inédito que parte de la sociedad se adhiera a ellos con un fanatismo inexplicable.

Ahora bien, ¿Qué hace que seres inteligentes y pensantes terminen siendo aducidos por procesos absolutamente irracionales y negativos para un país?

Judt, alegaba que en el caso del socialismo operaba la fe cuasi-religiosa como factor preponderante para que, incluso mentes privilegiadas, se desconectaran de los hechos, y así a cuenta de un futuro utópico justificaran,para preservar el poder, carnicerías humanas de quienes, viendo el resultado del sistema de gobierno, se oponían y procuraban cambiar a quienes hundían a la nación.

En nuestro país el deseo de cambio llevó al pueblo a buscar nuevos caminos para materializar expectativas y demandas que le permitieran lograr una vida mejor.

En este proceso, el chavismo logró sustituir la democracia de partidos que existía y condujo a Venezuela a un neocaudillismo militar que tenía como novedad la incorporación del castrocomunismo en su bagaje doctrinal.

Afortunadamente, para quienes apostaron a la transformación social del país a través del nuevo caudillo, los precios del petróleo permitieron que este nuevo populismo tuviera las alforjas llenas para implementar un clientelismo como nunca antes se había visto y dio espacio para la hipercorrupción de los adeptos, que garantizará las lealtades necesarias para convertir al líder del naciente proceso en un nuevo Mesías.

Ese ingreso petrolero extra que no tenía nada que ver con sus políticas no duró para siempre, y lamentablemente lejos de haber sido un motor para la transformación económica del país, la incapacidad y la corrupción de Gobierno devastó la producción nacional debido a los grandes negociados que reportaba el manejo arbitrario de las divisas.

Por otra parte, la certeza de la desaparición del Mesías obligó a la designación de un heredero, y aunque la seudorevolución no era un Edén, pareciera que tenía a su Caín y a su Abel.

En este ambiente emerge una nueva etapa política, la cual es muy difícil definir.

La pérdida de la capacidad clientelar, la incapacidad para satisfacer demandas y la ausencia de liderazgo de los nuevos conductores del proceso producen un quiebre en las bases de apoyo del chavismo, que da nacimiento a una nueva ciclo.

Esta fase del socialismo del siglo XXI que podría ser calificada como madurismo o madurocabellismo, es la expresión de la debacle del modelo y la inexorable consecuencia del más vulgar saqueo a nuestra nación.

Es en conclusión, tal cual como el proceso de neurocisticercosis que ocurre cuando a un ser humano se le alojan lombrices en el estómago desde allí viajan hasta el cerebro, afectando las funciones de este.

Es así como, la fase de neurocisticercosis madurista podría explicar la conducta del Gobierno ante tan significativa crisis que vivimos. Esa desconexión con la realidad, las acciones epilépticas, la parálisis general y sobretodo la falta de buen juicio y sentido común que le caracterizan, puesto que nunca podría ocurrir con gobernantes que gozarán de su sano juicio.

Corresponde a los venezolanos comprender que nuestros país lo han enfermado con el odio, la violencia, los engaños y la corrupción, y en pocos días le corresponde decir si continuar así o dar un paso para cambiar y lograr sanearlo.

El destino de la nación nos lo jugaremos en las elecciones parlamentarias, así que es nuestro deber comprometernos con el cambio.

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