Comentarios obligados por Luis Fuenmayor Toro
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Desde el alto gobierno nos disparan con informaciones tendenciosas, decisiones lamentables, comentarios absurdos, respuestas grotescas y explicaciones bochornosas. Es necesario comentarlas, para evitar que algún distraído se confunda y para abrir la posibilidad de reflexión y rectificación (2 de las 3 “erres”) de los protagonistas, de quienes no doy sus nombres pues no es algo personal ni electoral. Lo hago en nombre del buen juicio y de la verdad.

Ministros de educación y súper ministro del área: la pobreza en una calamidad para quien la sufre y para la sociedad donde existe, es por lo tanto un exabrupto convertirla en una credencial de mérito para el ingreso en las universidades. Los grados de pobreza no son iguales a los promedios de notas. La justicia no consiste en llevar a los muy pobres a las universidades dejando fuera de éstas a los menos pobres, sino en acabar con la pobreza y en dotar a toda la población estudiantil apta, pobre o menos pobre, con el conocimiento, las habilidades y las destrezas necesarias para ser exitosos en sus estudios superiores.

Escritores, periodistas y mercenarios del gobierno: No sigan mintiendo cuando dicen que este gobierno acabó con la pobreza, pues están atrasados en las cifras estadísticas que manejan. Hoy la miseria extrema está un poco por encima de 27 por ciento (igual a la de 1998) y la pobreza no extrema está alrededor de 28 por ciento (igual a la de 1998). Luego, no se engañen y menos aún traten de engañar a la gente: La miseria no ha sido erradicada, se redujo transitoriamente pues no el efecto positivo no se basó en mayor formación y capacitación de la fuerza laboral, ni de inversiones y producción de riquezas en el país.

Ministro del Trabajo y su caja de resonancia: es infeliz que trate de justificar los bajísimos sueldos médicos y del personal de salud, con el cuento de que son menos importantes que los barrenderos, pues éstos garantizan la limpieza y por ende la salud de las ciudades. La diferencia estriba en que un médico puede barrer las calles, mientras que un barrendero no puede realizar las funciones médicas más simples. Es un problema de estudios y formación que deben verse reflejados en los sueldos. Por otra parte, como médico le explico que la disponibilidad de agua potable en los hogares es muchísimo más importantes para la salud que barrer las calles. Y menos mal que es así, pues nuestras calles desde hace mucho tiempo siempre están sucias.

A los muy “honestos” y “socialistas” que abandonan hoy el PSUV y convocan a una magna auditoría y contraloría popular, les recomiendo que cuando hablen de corrupción no olviden el caso del FONDEN que, administrado sólo con las firmas de Chávez y Giordani, desapareció 116 mil millones de dólares. Y cuando se refieran al nepotismo, tampoco olviden referirse al llevado adelante por Hugo Chávez, madre de todos los nepotismos actuales.

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