Ledezma, el insumergible por Luis DE LION
Luis De Lión Feb 21, 2015 | Actualizado hace 5 años
Ledezma, el insumergible por Luis DE LION

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Antonio Ledezma es de esos pocos políticos activos cuyas carreras han atravesado la era democrática y la era del bolifascismo.

Desde el 2000, cuando renunció a Acción Democrática, Ledezma, lo ha intentado prácticamente todo. Desde el abstencionismo, pasando por la huelga de hambre, hasta el electoralismo más activo.

En el 2008, una vez que, Leopoldo López, fue inhabilitado por el apartheid chavista, la candidatura de Ledezma se imponía para la Alcaldía Mayor de Caracas y sin embargo la “unidad” trató de imponer al inefable William Ojeda. Finalmente Ledezma ganó las elecciones derrotando a Aristóbulo Istúriz.

Resultados jamás reconocidos por Chávez, quien despojó al Alcalde recién electo de sus atribuciones. Eran los primeros meses del 2009, finalizaba la etapa de ajuste ideológico del régimen chavista y quedaba ratificado que el voto perdía todo su sentido, ante el acoso de la dictadura, que maltrata y destruye a los que elegimos.

Ledezma fue dejado solo y en julio 2009 se declaró en huelga de hambre. Un gesto política y humanamente suicida, que felizmente no duró mucho, pero que evidenciaba su desesperación.

Luego vinieron las primarias de la Unidad Democrática, allí Ledezma presentó su pre candidatura, a la cual desistió por falta de apoyo. Era febrero del 2012 y parecía el fin de la larga carrera política de Ledezma.

No obstante, en diciembre del 2013 fue reelecto como Alcalde Metropolitano al derrotar a Ernesto Villegas.

El perseverante Ledezma, en enero del 2014 acudió raudo a Miraflores al encuentro de los alcaldes con Nicolás Maduro. Fue el vocero de dicho grupo, seguía sin prerrogativas, pero era el que más votos había recibido.

Al mes siguiente, los muy activos Leopoldo López y María Corina Machado, insurgían ante el inmovilismo de la MUD, con el movimiento “La Salida” y el veterano Ledezma enseguida comprendió que esa era la vía y se unió a ellos.

De allí en adelante, Maduro, se lanzó por el tobogán de la infamia. Orgulloso con sus grupos de choque, su propaganda y sus esbirros.

Al mismo tiempo se agravó la carencia discursiva de la MUD prisionera de un electoralismo enfermizo que la hacía reiterar en el uso de la desgraciada expresión “trapo rojo” para que nada la sacara de su afán candidatural y el “no caer en provocaciones” nefasto invento de los publicistas de oposición cuando las primeras vejaciones contra Ledezma en el 2009.

Insistir en que esto se cae solo, ha banalizado, cosas muy graves, como si los efectos prácticos de la dictadura, presentes y asfixiantes, fueran imperceptibles.

Hoy cuando Maduro ha brutalmente encarcelado al insumergible Ledezma, no es hora de metáforas, ni de omisiones. Es imperioso que tengamos oradores con un contenido ilustrativo de una estrategia clara.

La realidad nos ha traído hasta aquí y con la realidad ya no se puede, Maduro es el nuevo dictador.

@ldelion

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