Acuerdo petrolero con EE. UU. se firma sin legitimidad democrática y con infraestructura en ruinas

El anuncio del presidente estadounidense Donald Trump sobre el “mayor acuerdo petrolero de la historia mundial” con Venezuela ha generado una ola de interrogantes dentro y fuera del país.

El pasado viernes, Trump informó que el pacto permitiría reabastecer la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos con 65.000 millones de barriles de reservas venezolanas crudo venezolano; sin embargo, dos análisis publicados por los medios internacionales The New York Times y The Economist coinciden en que esa promesa es, por ahora, “técnicamente inviable y políticamente riesgosa“.

En una publicación en The New York Times, analistas aseguraron que los nuevos proyectos podrían tardar años en producir cantidades significativas de petróleo, y esto es especialmente cierto en Venezuela, donde la infraestructura se encuentra en mal estado. Además, cualquier decisión de comprar petróleo para la Reserva Estratégica de Petróleo requeriría aprobación, incluida la del Congreso, que tendría que autorizar el gasto.

El diario también subraya que cualquier compra de crudo para la Reserva Estratégica estadounidense requeriría autorización del Congreso, un paso que no ha sido mencionado por la Casa Blanca.

Un socio polémico y una empresa conjunta

El diario The Economist publicó una nota en la que aportó detalles adicionales sobre el anuncio realizado por Donald Trump.

Según el portal, el acuerdo no implica que Estados Unidos “posea” las reservas venezolanas, sino que se convertiría en accionista mayoritario de una nueva empresa con derecho a operar 17 yacimientos en la Faja del Orinoco y el lago de Maracaibo.

La operación tendría una duración potencial de 50 años renovables por otros 50, un esquema inusualmente largo para la industria.

Según The Economist, la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP), controlada por el empresario venezolano Alejandro Betancourt López, investigado en varios países por presunto lavado de dinero, sería la encargada de llevar a cabo el proyecto de cooperación.

Falta de legitimidad

Ambos medios destacan que el acuerdo anunciado por Trump carece de legitimidad debido a que Delcy Rodríguez, quien asumió el poder tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses no fue elegida democráticamente, y que cualquier contrato firmado por su administración podría ser considerado inconstitucional.

“Será un fiasco para todos los implicados”, afirmó Ricardo Hausmann, exministro de Planificación de Venezuela y actual académico de Harvard, al referirse al acuerdo, el cual calificó de inconstitucional.

El medio señaló que el riesgo para quienes firmen los contratos es que un futuro gobierno democrático podría adoptar la misma postura. Esto plantea la posibilidad de que tanto la administración Trump como el régimen de Rodríguez compartan ahora un incentivo para impedir que cualquier gobierno electo asuma el poder. 

En medio de la controversia, el exembajador Roberto Smith Perera señaló que el país necesita inversión, tecnología y producción, no más petróleo bajo tierra. Venezuela posee el 17 % de las reservas mundiales, pero aporta apenas 1 % de la producción global diaria.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

En una publicación en The New York Times, analistas aseguraron que los nuevos proyectos podrían tardar años en producir cantidades significativas de petróleo
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El anuncio del presidente estadounidense Donald Trump sobre el “mayor acuerdo petrolero de la historia mundial” con Venezuela ha generado una ola de interrogantes dentro y fuera del país.

El pasado viernes, Trump informó que el pacto permitiría reabastecer la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos con 65.000 millones de barriles de reservas venezolanas crudo venezolano; sin embargo, dos análisis publicados por los medios internacionales The New York Times y The Economist coinciden en que esa promesa es, por ahora, “técnicamente inviable y políticamente riesgosa“.

En una publicación en The New York Times, analistas aseguraron que los nuevos proyectos podrían tardar años en producir cantidades significativas de petróleo, y esto es especialmente cierto en Venezuela, donde la infraestructura se encuentra en mal estado. Además, cualquier decisión de comprar petróleo para la Reserva Estratégica de Petróleo requeriría aprobación, incluida la del Congreso, que tendría que autorizar el gasto.

El diario también subraya que cualquier compra de crudo para la Reserva Estratégica estadounidense requeriría autorización del Congreso, un paso que no ha sido mencionado por la Casa Blanca.

Un socio polémico y una empresa conjunta

El diario The Economist publicó una nota en la que aportó detalles adicionales sobre el anuncio realizado por Donald Trump.

Según el portal, el acuerdo no implica que Estados Unidos “posea” las reservas venezolanas, sino que se convertiría en accionista mayoritario de una nueva empresa con derecho a operar 17 yacimientos en la Faja del Orinoco y el lago de Maracaibo.

La operación tendría una duración potencial de 50 años renovables por otros 50, un esquema inusualmente largo para la industria.

Según The Economist, la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP), controlada por el empresario venezolano Alejandro Betancourt López, investigado en varios países por presunto lavado de dinero, sería la encargada de llevar a cabo el proyecto de cooperación.

Falta de legitimidad

Ambos medios destacan que el acuerdo anunciado por Trump carece de legitimidad debido a que Delcy Rodríguez, quien asumió el poder tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses no fue elegida democráticamente, y que cualquier contrato firmado por su administración podría ser considerado inconstitucional.

“Será un fiasco para todos los implicados”, afirmó Ricardo Hausmann, exministro de Planificación de Venezuela y actual académico de Harvard, al referirse al acuerdo, el cual calificó de inconstitucional.

El medio señaló que el riesgo para quienes firmen los contratos es que un futuro gobierno democrático podría adoptar la misma postura. Esto plantea la posibilidad de que tanto la administración Trump como el régimen de Rodríguez compartan ahora un incentivo para impedir que cualquier gobierno electo asuma el poder. 

En medio de la controversia, el exembajador Roberto Smith Perera señaló que el país necesita inversión, tecnología y producción, no más petróleo bajo tierra. Venezuela posee el 17 % de las reservas mundiales, pero aporta apenas 1 % de la producción global diaria.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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