Las autoridades migratorias de Estados Unidos plantearon deportar a Ecuador Carlos García Odón, exalcalde del municipio Libertador de Mérida, quien fue detenido el pasado 23 de enero por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en una oficina en Cincinnati, Ohio, mientras asistía a una cita de control migratorio de rutina.
La exautoridad municipal fue posteriormente trasladado a un centro de detención del condado de Butler, en Hamilton, Ohio, donde reside con su esposa e hijos.
La denuncia la han hecho en las últimas semanas en su perfil en redes sociales, en donde han venido dando seguimiento al caso. El pasado 10 de febrero, en un audiencia, se informó que están evaluando enviar a García a Ecuador, pese que no tiene familia ni ningún tipo de apoyo en él, y que nunca ha solicitado protección allí.
“Solo pedimos que pueda defender su caso en el país donde pidió asilo formalmente. Como esposa y madre, me preocupa profundamente que sea enviado a un lugar donde estaría completamente solo, sin red de apoyo y lejos de su familia. Confiamos en que el proceso sea justo y que pueda continuar su caso donde lo inició”, escribió su esposa, María Gabriela Duarte, en un video compartido en redes sociales.
García, de 42 años, huyó de Venezuela en 2021 tras ser perseguido por el gobierno de Nicolás Maduro, que lo sentenció en ausencia a 15 meses de prisión en 2017. El régimen lo acusó de alentar las manifestaciones de jóvenes ocurridas ese año. Primero se refugió en Colombia, donde nacieron sus hijos, y posteriormente cruzó el Río Bravo para llegar a Estados Unidos.
Su esposa y diversos defensores de derechos humanos han alertado que su vida corre peligro si es deportado a Venezuela debido a su perfil como perseguido político.
María Gabriela Duarte aseguró en declaraciones a medios locales que García tenía su proceso migratorio activo, todos los papeles en regla y no registraba ningún récord criminal, así que no entiende el porqué de esta detención.
El caso ha generado una fuerte reacción en la comunidad venezolana en el exilio y ha sido reseñado por medios internacionales como The New York Times y El País.
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