Rosanna Rodríguez es una madre, que al igual que muchas, está lidiando con la exposición de su hija a las redes sociales. El uso de estas plataformas ha generado que su niña de 9 años, intente imitar ciertas conductas y estilos que van más allá de los límites que considera para su edad.
“Ella siempre me ha manifestado que quiere tener su cabello largo, porque así lo ven en las redes, y porque ella misma me dice que no encaja entre sus amigas”, comenta.
Rosanna también es maestra, y asegura que esta situación no solo la vive en su familia, sino también en su salón de clases y en el colegio en general.
“Recientemente acabamos de vivir la experiencia de carnaval, y eso dejó de ser un evento de disfrute para los niños, para convertirse en una competencia entre quien estaba más maquillada, con las pestañas más largas o con algún accesorio extravagante”, relata.
Rosana Rodríguez ve con preocupación los intereses de su hija por productos de belleza a tan corta edad. Considera que actualmente, las niñas están perdiendo “la esencia de ser niñas” porque buscan imitar alguna conducta de mayores o “lo que está de moda”.
Hacerle frente a las redes sociales desde casa, con su hija; y en la escuela, con alumnos y alumnas, ha sido un reto para Rosana Rodríguez.
“Aunque trato de controlar esta situación, quizás limitando el uso de estas plataformas, de una u otra manera ella termina viendo esto, porque incluso en las comiquitas o películas, el prototipo de niña es con cabello largo, maquillada, entre tantas cosas que hacen que mi hija quiera parecerse a ellas”, enfatiza.
Tendencias peligrosas
Para diciembre del año 2023, la marca de maquillaje y cuidado personal Sephora se convirtió en tendencia tras el lanzamiento de los artículos de su línea “Sephora Kids”, productos de esta cadena internacional, que prometían el cuidado facial de las niñas. Sin embargo, el rechazo de algunos usuarios ante esta idea, generaron nuevas acciones de la marca.
Patricia León, cosmetóloga y cosmiatra, indica que el uso de productos que contienen elementos como retinol, ácidos exfoliantes fuertes, hidratantes, o tónicos, deben realizarse bajo la supervisión de especialistas. Además insiste en que no está recomendado para niñas, aún cuando la marca indique que está elaborado para el público infantil.
“Es necesario que se estudie lo que se va a utilizar en las niñas, sobre todo, si son nuestras hijas. Tengo clientas que vienen con sus hijas porque quieren que inicien tratamientos o inyecciones para evitar la flacidez”, añade.
Esto coincide con lo que identificó la psicóloga Sandra Belisario en pacientes que asisten a su consulta por la obsesión de llegar a cánones imposibles de belleza. Sobre ello resalta: “Esta obsesión no es solo de las hijas, sino de las madres también, porque si yo me veo bien, mi hija también se tiene que ver bien para no ser criticadas, y más cuando se imponen competencias nada sanas entre quien tiene más o quien se ve mejor”, puntualiza.
Según el último informe presentado por la Organización No Gubernamental de Venezuela, Centros Comunitarios de Aprendizaje (Cecodap), durante el año 2023, se contabilizaron 191 casos de riesgo suicida en niños y adolescentes en el país, lo que significó un aumento del 17,9% respecto al año 2022, cuando la organización documentó 162 casos.
Para la psicóloga infantil, Diana Barraez, supervisar los teléfonos de los niños o niñas, es una práctica que considera sana y necesaria para conocer qué tipo de contenido consumen a través de las redes sociales, o aplicaciones de mensajería instantánea.
“Es importante saber con quién hablan, qué están viendo, que están imitando, sobre todo para proteger a las adolescentes, porque las niñas no deberían andar con teléfono. Así de sencillo”, agrega.
Control y regulación de las redes sociales
Las preocupaciones de todas las personas adultas consultadas para este reportaje se basan en verdaderos peligros que trae consigo la presencia de niñas en redes sociales.
“El uso de teléfonos a temprana edad no solo alteran patrones de conducta, también modifican la identidad de la niña que está expuesta a esta herramienta. Y aquí no solo hablamos de la exigencia de querer comprar un producto que está en tendencia, o de querer adelantar los procesos de su desarrollo, también he visto en la consulta, el tema del inicio de la sexualidad para las niñas y adolescentes por la distorsión que se consigue en redes”, añade.
Países como Francia, han empezado a regular a influencers, a través de leyes que prohíben la promoción de productos “cuestionables”. Mientras estas soluciones no lleguen, queda en la familia y la escuela la responsabilidad de guiar a las niñas y niños en el uso responsable de las plataformas, y ser conscientes de que éstas también replican cánones de belleza inalcanzables, que puedan afectar negativamente la salud mental de las infancias.
*La Red de Mujeres Constructoras de Paz es una comunidad conformada por 239 periodistas y activistas que, con el impulso por el IPYS Venezuela y otras organizaciones, promueve el reconocimiento y la visibilización de la desigualdad de género. Desde su fundación, en 2021, se ha convertido en un espacio de intercambio de conocimiento y experiencias en materia de liderazgo y participación fundamental para lograr cambios en las comunidades de más 13 estados del país.




