Estruendosa pita en el Teatro Teresa Carreño

Estruendosa pita en el Teatro Teresa Carreño

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El gobierno recibió una estruendosa  pita general del publico que acudió anoche al Teatro Teresa Carreño a la presentación de la ópera “La Boheme” de Giacomo Puccini, dirigida por Gustavo Dudamel.
Allí ocurrió lo inimaginable. La sala Ríos Reyna del complejo cultural estaba colmada del usualmente tranquilo público que acude a la ópera; eran las siete de la noche y el telón estaba por abrirse. La voz que de manera regular da inicio al evento con las palabras “buenas noches, distinguido público”, le “añadió” a su repertorio la siguiente frase: “el gobierno chavista y bolivariano les da la más cordial bienvenida”.
Todo el aforo de la sala se indignó y comenzaron  las ensordecedoras rechiflas y pitas. La cara de José Antonio Abreu era todo un poema. Nadie paró de gritar “fuera, fuera” hasta que la infortunada voz dejó de recitar consignas políticas. Pero cuando salió Gustavo Dudamel, ese mismo público que se había unido para condenar el abuso en la “bienvenida”, hizo lo propio para aclamar al director, pero la indignación generalizada y los comentarios no cesaron hasta las diez y media de la noche, hora en la que culminó el drama operístico. En los intermedios, todos estuvieron atentos a los llamados “de esa voz”, que no se atrevió de nuevo a usar consignas revolucionarias.
Primera vez que ocurre algo así. La molestia de la gente con el régimen está haciéndose palpable hasta en un escenario que, se supone, es cultural. Ese mismo escenario donde Hugo Chávez alguna vez exclamó: “esta sala era para la burguesía. ¡Ahora puede entrar el pueblo!”. Lo que vino años más tarde fue terrible: politizaron la cultura, igual que todos los gobiernos totalitarios,
¡Algo nunca visto en Venezuela!

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