Monitor de Víctimas - Runrun

MONITOR DE VICTIMAS

#MonitorDeVíctimas | Un hombre asesinó a su esposa y la enterró en el patio de su casa en Catia
Durante una semana los familiares buscaron a la joven que supuestamente había huido de su casa tras una discusión con el esposo

Carlos D’Hoy @carlos_dhoy / Fotografía: Carlos Ramírez

Una semana estuvo desaparecida Keiderly Morán, de 29 años de edad. Desde el pasado miércoles 20 de mayo no se sabía de su paradero. La joven no respondía las llamadas telefónicas ni se comunicaba con su familia. Su esposo, David Jesús Burguillos, decía que se había ido de la casa luego de una discusión y “no sabía dónde se encontraba”.

La desaparición de Keiderly Morán se hizo viral el sábado siguiente cuando sus familiares iniciaron una campaña a través de las redes sociales tratando de encontrar personas que pudieran dar pistas sobre su paradero.

Sus familiares abrigaban la esperanza de que la joven madre regresaría.

A pesar de que todo parecía indicar lo peor, ya que Keiderly era una joven mamá dedicada a su hijo de 4 años de edad, “a quien nunca dejaría abandonado”, la familia aguardaba con fe encontrarla con vida.
Su esposo había denunciado la desaparición ante el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC), donde repitió que discutieron, salió molesta de la casa y no sabía más nada de ella.

El hijo de la joven asesinada fue testigo del crimen

El pequeño hijo de ambos, de 4 años de edad, se constituyó en pieza clave para resolver el crimen. Los allegados creen que no solo habría sido testigo del asesinato de la joven estudiante sino que, además, habría visto cuando fue enterrada.

Esto lo deducen cuando el niño comentó: “Mi mamá abrió un hueco y se metió para irse a Catia”.
Días más tarde, dijo a una de sus tías que su mamá “estaba en una cama en un hospital y se había ido para no volver”.

Ante las revelaciones que suministraba el pequeño, la familia presionó a Burguillos y el sujeto dejó entrever otra hipótesis: él sospechaba que Keiderly tenía una relación otro hombre y sería ese sujeto quien estaría implicado en su desaparición.

En ese momento, los familiares de la joven le dijeron a David que si sabía algo, tenía que decirlo a la policía para ampliar la búsqueda y le pidieron que fuese a declarar al día siguiente, es decir, el lunes 25 de mayo.

Cuando Burguillos acudió al CICPC, los funcionarios lo dejaron detenido al encontrar inconsistencias en su declaración y, luego de intensos interrogatorios, terminó confesando que la había asfixiado y enterrado en una arenera situada detrás de la vivienda que ocupaban.

Lo tenía todo planificado

En opinión de los familiares el hombre tenía planificado el crimen.

La pareja había terminado su relación hacía más de un año, sin embargo, David Jesús Burguillos se mantenía en la casa porque no tenía otro lugar a dónde irse, compartían el techo, pero más nada.

El lunes 18 de mayo, Burguillos intentó reconciliarse con Keiderly, pero fue rechazado. El martes, la joven fue a visitar a unos familiares y regresó a su casa al finalizar la tarde.

“Esa noche la música sonó a todo volumen en la casa. Algunos dicen que escucharon a mi prima cantando, pero otros indicaron que oyeron a una persona pidiendo auxilio. En verdad lo que escucharon fue a Keiderly tratar, vanamente, de conseguir ayuda”, dijeron allegados.

El hueco para enterrarla lo cavó en una zona de difícil acceso con la intención de esperar a que llegaran las lluvias y en una crecida los restos fuesen arrastrados.

“Casi lo logra, a pesar de que iniciaron la búsqueda del cadáver los funcionarios no lo encontraban y tuvieron que llevar a David Burguillos hasta el lugar para que dijera dónde estaban los restos. Ese día, a las 4:00 pm, luego de mucho esfuerzo lograron sacar el cadáver. Pocos minutos después comenzó a llover fuerte y el río creció mucho, si hubiesen tardado más la crecida se hubiese llevado los restos de Keiderly”, dijeron los familiares de la joven.

Burguillos fue detenido y presentado ante el Ministerio Público.

#MonitorDeVíctimas | Funcionarios del CICPC mataron a dos hombres en Petare
En La Vega, un panadero fue asesinado por las FAES 

 

 @franzambranor | Fotografía: Carlos Ramírez

 

Dos hombres fueron asesinados en diferentes operativos del CICPC en Petare, municipio Sucre, de acuerdo a versiones que sus familiares aportaron en las adyacencias de la morgue de Bello Monte donde esperaban por la entrega de los cadáveres.

Edwin Enrique Marín Flores, de 23 años de edad, fue asesinado el 16 de mayo, seis días después de que se fugara del destacamento del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (CONAS) ubicado en la urbanización Alto Prado, municipio Baruta. 

Los familiares desconocen en qué lugar específico de Petare, municipio Sucre,  mataron a Marín Flores, solo saben que fueron funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) quienes llevaron su cadáver a la morgue. Creen que no fue llevado a centro asistencial alguno. 

Mientras, el 23 de mayo, mataron a Deykel Carvallo, de 22 años de edad, en el barrio El Carpintero, de Petare. Sus parientes dijeron que efectivos del CICPC  ingresaron a su casa situada en el sector Las Casitas y le propinaron un tiro en el pecho.

Carvallo dejó huérfana a una niña de 1 año de edad. 

Matan a panadero en La Vega

Según allegados a Moisés Alexander Caraballo Monasterios, funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), lo asesinaron en su casa ubicada en la calle Zulia de La Vega a las 5:00 am del pasado 26 de mayo.

Caraballo, de 19 años de edad, trabajaba en una panadería del mismo sector.

De acuerdo a la familia le dieron tres balazos por la espalda y se lo llevaron al hospital Miguel Pérez Carreño donde falleció. 

el futuro de la juventud en sectores populares

#MonitorDeVíctimas | Migrante fue asesinado por las FAES una semana después de salir del refugio
Una comisión del cuerpo élite de la PNB detuvo a Yender Arrieche en la casa de sus padres y seis horas más tarde reportó la muerte del joven en un presunto enfrentamiento

@lizgascon

 

Hace seis meses, Yender Javier Arrieche Mujica decidió migrar a Colombia. Tenía pocos días de haber salido de la cárcel con régimen de presentación por robo y tráfico de estupefacientes.

En el país vecino alcanzó a subsistir como vendedor ambulante así que, cuando entró la cuarentena por la pandemia de la COVID-19, y no teniendo ingresos económicos, decidió regresar.

Ya en Venezuela, cumplió la cuarentena en dos refugios y un Centro Diagnóstico Integral (CDI), hasta que al salir negativo a la prueba, pudo reunirse con su familia.

Se residenció en casa de sus padres, en el barrio La Victoria de Barquisimeto, donde, una comisión de la Base Territorial de Inteligencia (BTI) de las FAES, irrumpió el lunes 25 de mayo, a las 4:00 am, y se lo llevó detenido. 

Seis horas más tarde, a través de una nota de prensa, el cuerpo policial reportó su muerte en un presunto enfrentamiento en el barrio Santos Luzardo de la capital del estado Lara.

“A él lo sacaron vivo de su casa. Los funcionarios saltaron la pared, levantaron a sus hermanos menores y a sus padres, y los metieron en un cuarto. Yender apenas tuvo tiempo de pedirle la bendición a su papá. Los funcionarios dijeron que iban al comando de la calle 48, pero nosotros no teníamos cómo ir. Después nos avisaron que había un muerto en el barrio Santos Luzardo, caminamos hasta allá y, aunque no nos dejaban pasar para reconocerlo, logramos ver que no era él”, relató una tía de la víctima.

Entonces, sus allegados se trasladaron hasta la morgue del hospital central Antonio María Pineda y encontraron el cuerpo de Arrieche con dos disparos en el pecho y uno en el abdomen.

La familia negó la versión del enfrentamiento y aseguró que el joven no portaba el arma ni las municiones supuestamente incautadas en el procedimiento. Igualmente descartaron que lo llamaran “el virolo”, como lo indica la minuta policial.

 “Él no era el cabecilla de ninguna banda, se estaba reinsertando en la sociedad”, aclaró su tía. 

Fue asesinado dos días antes de cumplir 27 años de edad y a punto de conocer su quinto hijo pues su pareja está a semanas de dar a luz.

Allegados denunciaron que las FAES se llevaron las cédulas de identidad de su padre y su hermano menor, por lo que temen otra incursión policial en la vivienda. 

“Nosotros somos cristianos, somos gente humilde que a duras penas sobrevivimos. Queremos justicia porque no solamente fue mi familia, ya son muchas familias venezolanas que estamos padeciendo esto. El único que tiene derecho a quitarnos la vida es Dios”, agregó la tía, quien pidió la disolución de las FAES por sus actuaciones letales.  

 

Informe #MonitorDeVíctimas 2019. Hogares peligrosos y policías asesinos

El informe especial de Monitor de Víctimas 2019 muestra cómo la letalidad policial sigue liderando la violencia homicida en Caracas. El reporte va más allá de los datos, presenta historias y perfiles de las víctimas.

Hombres jóvenes que fueron sorprendidos de madrugada y en sus casas por policías enmascarados que acabaron sus vidas. Mujeres mayores que fueron asesinadas en sus viviendas para robarlas. Adolescentes que cayeron en medio de ajustes de cuentas por conflictos del pasado, fueron los más vulnerables a las balas, las armas blancas y los golpes, dando como resultado una tasa de 30 homicidios por cada 100.000 habitantes. Para conocer más detalles del informe anual, haga click en la imagen:

 

 

 

#MonitorDeVíctimas | Las FAES asesinaron a un joven un mes después de su detención
En otro hecho, un hombre de 50 años de edad fue asesinado por tener antecedentes policiales

 

A Witten José Durán Mendoza, funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) lo asesinaron un mes después de que lo detuvieron en Río Claro, al sur del municipio Iribarren, estado Lara, por el delito de porte ilícito de arma de fuego. En ese momento, presuntamente, cargaba una pistola 9 milímetros, pero luego de la audiencia de presentación quedó en libertad. 

Un familiar de la víctima, contó que el viernes 22 de mayo, a las 5:00 am, cinco funcionarios llegaron a la vivienda de Durán, treparon las paredes y tumbaron las puertas en busca del joven de 20 años de edad. Uno de los funcionarios le dijo: “Ponte una franela que nos vas a acompañar al comando”, mientras que al familiar le dijeron: “Cualquier cosa nosotros le avisamos” y de ahí no supieron más nada de él. 

A Durán lo mataron en la avenida Ribereña, cerca del Puente Macuto donde los funcionarios simularon un enfrentamiento. Todo ocurrió muy rápido. Los vecinos de las comunidades cercanas, aseguraron que escucharon alrededor de cinco detonaciones.

Aproximadamente a las 10:00 am, en un programa radial de Barquisimeto informaron que dos hombres habían muerto en un supuesto enfrentamiento con las FAES. Uno de ellos era Durán. 

“¿Cómo van a decir que era un enfrentamiento si a él lo sacaron de su casa y me lo mataron en otro sitio?”, comentó un familiar que estaba en la morgue del hospital central Antonio María Pineda. 

Según el reporte policial, era miembro de la banda de alias “Santanita”, uno de los delincuentes más buscados de Lara, pero los familiares aseguraron que el joven no lo conocía y tampoco se la pasaba en La Carucieña, comunidad en donde vivió “Santanita” cuando era un adolescente. 

Le tomaron una foto 

Nelson Enrique Suárez, de 50 años de edad, tenía catorce días de haber regresado, proveniente de Barinas, a la casa materna situada en la urbanización La Carucieña, al oeste de Barquisimeto. 

El jueves 21 de mayo, en horas de la noche, estaba en la plaza del sector II junto a unos amigos y vecinos, cuando llegaron funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) y le pidieron a todos su identidad. 

Vecinos comentaron que uno de los funcionarios les preguntó que quién tenía registros policiales y Suárez dijo que él. Se refería a una detención ocurrida ocho años atrás, aunque los familiares no especificaron el delito. 

Los funcionarios lo separaron del grupo, le tomaron una foto al rostro y se marcharon. Al día siguiente, a las 5:00 am, llegaron a la casa y se lo llevaron. Habitantes de la zona escucharon cuando Nelson gritaba: “No me maten, no me maten”. Seguidamente, en la vereda 15 del sector II de La Carucieña, se escucharon muchas detonaciones. 

“¿Quién se va a meter para defenderlo de esos hombres que lo que andan haciendo es matando a las personas?”, expresó una prima. 

Los familiares desconocen cómo pasaron los hechos porque Suárez estaba solo en la casa. Se enteraron de su muerte por un noticiario radial. 

“Él no era ningún delincuente y tampoco era de la banda del “Santanita”, que ni lo conocemos”, dijo la dama.  

 

el futuro de la juventud en sectores populares

#MonitorDeVíctimas | Asesinaron a dos hombres supuestamente implicados en intento de robo a funcionario de la PNB
Presuntamente integraban una banda de El Guarataro, parroquia San Juan

Sandra Guerrero @sandraguerrero1 / Fotografía: Carlos Ramírez

Dos hombres, identificados con los apodos de “el Jelsan” y “el Tavito”, murieron en un presunto enfrentamiento con una comisión de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), ocurrido en la torre A del edificio Corazón de Mi Patria, parroquia San Juan, del municipio Libertador.

Según la versión policial, ambos integraban un grupo delictivo de El Guarataro.

Las víctimas estaban siendo buscadas por su supuesta participación en el suceso donde resultó herido, con arma de fuego, el comisionado jefe de la PNB, José Valentín Hernández, director de Operaciones de ese organismo. Hernández se desplazaba por la autopista Caracas-La Guaira, , a las 2:00 am del domingo 24 de mayo en el auto Chery placas 7A8A3BU, conducido por el oficial jefe, Omar Infante, quien resultó ileso.

Al salir del túnel de La Planicie se topó con una barricada de piedras y al detenerse los intentaron robar a mano armada. Al repeler la acción, Hernández resultó herido en la mano derecha y en la frente.

Inicialmente fue llevado al hospital Periférico de Catia y luego de prestarle los primeros auxilios lo trasladaron al hospital Universitario de Caracas.

El procedimiento en relación a la muerte de “el Jelsan” y “el Tavito” fue notificado al Ministerio Público.

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#MonitorDeVíctimas | La DIEP mató un mecánico y su cliente en el caserío El Patriota del estado Lara
Las autoridades los vincularon con una banda dedicada al robo de vehículos en la carretera Quíbor-Carora. También detuvieron a otros cinco hombres

Un disparo en el pecho recibió Alvis Yoel Yustiz Hernández, de 26 años de edad, en un cuarto de su casa, ubicada en el caserío El Patriota del municipio Jiménez del estado Lara. Funcionarios de la Dirección de Inteligencia y Estrategias Preventivas (DIEP) de la Policía del estado Lara, mataron a Alvis junto a Alberto Suárez, de 36 años de edad, en un presunto enfrentamiento. 

El pasado 21 de mayo, alrededor de seis uniformados irrumpieron en la vivienda de Alvis, y lo encontraron en el patio donde estaba reparando el carro de su amigo Alberto, a quien conocían como “Peloncho”. 

No estaban solo ellos dos. En la casa también se encontraba el padre de Alvis a quien uno de los policías le colocó las esposas y le tapó el rostro con una franela. Luego lo montaron en un carro y se lo llevaron con rumbo desconocido. En el camino le dijeron que solo le harían un interrogatorio a su hijo, pero un par de horas después se enteró que lo había matado.  

Familiares aseguraron que los funcionarios, quienes andaban con chaquetas en las que se leía DIEP, se dispersaron por la vivienda. A Alvis lo metieron a uno de los cuartos mientras que a Alberto lo tenían en el patio. 

Habitantes del caserío, alertaron a unos familiares, que viven muy cerca, que el “gobierno” estaba en la casa. Los dos parientes salieron corriendo y, cuando les faltaban menos de una cuadra para llegar, escucharon una ráfaga de disparos. 

“En ese momento supimos que habían matado a Alvis. ¿Qué funcionario se va a meter para el caserío así de la nada?, ellos venían a matar. Nunca preguntaron por nadie, solo dispararon”, comentó un allegado que no se identificó por temor. 

Alvis quedó muerto dentro del cuarto. Uno de los familiares, presume que lo arrastraron hasta la puerta principal porque en el piso quedó el rastro de sangre. A Alberto le dispararon en el patio. 

“Cuando llegamos a la casa todavía se escuchaban detonaciones. Les gritábamos que pararan, pero lo que hicieron fue amenazarnos y sacarnos del sitio”, dijo otro de los parientes. 

A los dos hombres los montaron en una patrulla y se los llevaron para el hospital Baudilio Lara, de Quíbor, municipio Jiménez. Los familiares les gritaban a los policías que eran unos asesinos y ellos respondían que los dos estaban heridos.   

Mientras tanto, en el sector Las Torrecitas del mismo municipio, a unos 8 kilómetros de distancia, los funcionarios llegaron a la casa de Alberto y entraron sin ninguna orden judicial.

Allí estaba la esposa de Alberto junto a sus tres hijos de 1, 3 y  11 años de edad, además de dos cuñados de Alberto y tres amigos más. Los uniformados comenzaron a revisar una moto, una buseta y un carro Neón que estaban en la vivienda y pidieron los títulos de propiedad. Posteriormente se los llevaron con el argumento de que, presuntamente, los usaban para robar.

Asimismo, detuvieron a los cinco hombres y se los llevaron hasta la sede principal de la DIEP, en Barquisimeto, señalados de pertenecer a una banda de carretera dedicada a lanzar objetos cortantes, llamados “miguelitos”, para obligar a los choferes a detenerse y robarlos. Fueron liberados 48 horas después con régimen de presentación cada 30 días. Los carros serán entregados por la Fiscalía del municipio Jiménez.

Según la minuta policial, Alvis y Alberto también pertenecían a la banda delictiva dedicada al robo de transeúntes, en la carretera Quíbor-Carora. Sin embargo, los familiares de las dos víctimas desmintieron esta versión y señalaron que los funcionarios asesinaron a dos inocentes.

Además, la minuta de la DIEP señala que Alberto había estado detenido por el delito de extorsión en la cárcel de Uribana, ahora Centro Penitenciario David Viloria, en el año 2011.

“Esos eran unos muchachos sanos, no eran delincuentes. Los policías lo único que vinieron a hacer al caserío fue a robar porque se llevaron hasta ropa del muerto”, dijo una allegada a las víctimas.

 

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#MonitorDeVíctimas | Mataron a un buhonero de 72 años de edad en la plaza Sucre de Catia
Los asesinos le robaron la mercancía y el dinero en efectivo producto de las ventas

Lysaura Fuentes @lysaurafuentes / Fotografías: Carlos Ramírez

Un abuelo de 72 años de edad fue asesinado este domingo a las 02:00 pm, en la plaza Sucre de Catia, parroquia Sucre del municipio Libertador de Caracas. La víctima fue identificada como Luis Pérez, quien se desempeñaba como buhonero en el lugar donde fue asesinado. Vendía jabón líquido.

Familiares contaron, en la morgue de Bello Monte, que fue atacado por delincuentes para robarle su mercancía y dinero en efectivo.

Funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) lo trasladaron hasta el hospital Dr. Miguel Pérez Carreño, pero llegó sin signos vitales. A la víctima le diagnosticaron una herida por arma blanca en el pecho.

Los policías avisaron a sus parientes, gracias a un número telefónico que tenía la víctima en la parte posterior de su cédula para casos de emergencia. Pérez dejó cuatro hijos.

Unos sobrinos lo mataron

Otro crimen ocurrió el pasado 11 de febrero cuando fue asesinado un sexagenario identificado como Freddy Antonio Chacón López. La víctima fue encontrada en su residencia de la avenida Urdaneta de Caracas.

A Chacón López lo mataron dos de sus sobrinos, de 15 y 18 años de edad, para robarle unas cadenas y pulseras de plata y oro, además de relojes de diferentes marcas y otras pertenencias de valor, que mantenían escondidas en otro lugar con la intención de venderlas posteriormente.

Un adolescente de 16 años de edad y dos mujeres identificadas como Arianni Gabriela Sierra García, de 18 años de edad, y Omaira del Valle García Hernández, de 40 años de edad, pareja y suegra del joven de 18, respectivamente, también estuvieron implicados.

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