Reflujo de caminantes evidencia profundización de la emergencia humanitaria en Venezuela - Runrun
Reflujo de caminantes evidencia profundización de la emergencia humanitaria en Venezuela
El Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello presentó los resultados de una investigación que destaca una nueva huida de venezolanos por la hostilidad de las condiciones de vida 

Huir por segunda vez de Venezuela y hacerlo a pie es una particularidad del éxodo venezolano que evidencia la profundización de la emergencia humanitaria compleja en Venezuela. Los caminantes vuelven a escapar masivamente, a pesar del incremento de los riesgos derivados de la pandemia de COVID-19 y el cierre de fronteras.

El Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello (CDH UCAB)  presentó este miércoles los resultados de una investigación dirigida por Ligia Bolívar, la cual muestra el grado de desesperación que expulsa los venezolanos y venezolanas de su país.

“Un factor novedoso en el tránsito de caminantes en el contexto de la pandemia es el del reflujo. Para efectos de este informe, se entiende por reflujo el evento de salida de personas desde Venezuela por segunda vez, después de haber regresado a pie desde Colombia, Ecuador, Perú y Chile”, destaca el informe titulado “Caminantes de ida y vuelta”.

“Este fenómeno comenzó a presentarse desde junio de 2020, cuando algunos retornados llegan a la frontera entre Colombia y Venezuela, donde se encuentran con escenas de caos, o logran cruzar para enfrentarse con una Venezuela que los recibe con hostilidad y sin oportunidades”, prosigue el documento.

Antes, en un informe previo, el CDH UCAB había advertido: “a medida que la decisión de restringir el retorno por la frontera de entre Colombia y Venezuela comenzó a generar represamiento, empezó a observarse un reflujo de caminantes que habían llegado hasta poblaciones fronterizas y, después de varios días deambulando a la intemperie y sin certeza de poder cruzar la frontera, decidieron volver sobre sus pasos, adentrándose nuevamente en territorio colombiano”.

Según la investigación del CDH UCAB, el reflujo de caminantes corresponde a un mayor deterioro de las condiciones de vida en Venezuela, entre ellas la escasez de combustible y el incremento de las tarifas del transporte público que dificultan la movilización de las personas y, en definitiva, solo les queda la opción de huir a pie.

“Como consecuencia de esta situación, los caminantes comienzan su trayecto a pie entre 300 y 1000 kilómetros antes de llegar al límite con Colombia o Brasil. Esto significa que, cuando llegan a lo que debe ser el inicio de su viaje en la frontera, ya se encuentran agotados por el trayecto recorrido dentro del país”, se indica en el informe.

Familias extendidas y niños, niñas y adolescentes

Sobre la base de los registros de Migración Colombia, el CDH UCAB destaca que la pandemia de COVID-19 no ha detenido el éxodo y, por el contrario, “en este proceso de reflujo, cada migrante traería a una persona adicional”.

El reflujo de caminantes, indica la investigación, amerita una atención diferenciada de la situación de niños, niñas y adolescentes (NNA): “un dato preocupante es el aumento de niños, niñas y adolescentes no acompañados. Según datos aportados por la organización Apoyar, en la región de Arauca se registró un incremento de los NNA no acompañados o separados durante 2020, a pesar de la pandemia. La mayoría de estos NNA son caminantes y viajan en grupos con otros NNA que se conocen previamente o en el camino, a veces acompañados por un joven mayor de edad”.

Lejos de proteger a los y las caminantes, funcionarios del Estado venezolano se aprovechan de su situación de vulnerabilidad extrema para atropellarlos: “El CDH UCAB recibió testimonios de personas que fueron detenidas sin razón alguna en alcabalas a lo largo de las rutas por Venezuela, solo para retenerles su cédula de identidad, alegando una supuesta verificación”.

“Algunas personas afirman (continúa el documento) haber esperado por hasta seis horas sin que les devolvieran su cédula; en estos casos, estas personas decidieron proseguir su recorrido, dejando atrás la cédula, asumiendo que de todas maneras sería un documento innecesario en el país de destino. En otros casos, las cédulas fueron destruidas y sus titulares sometidos a maltratos verbales. Los documentos también son usados como forma de extorsión, ya que son retenidos y solo entregados a cambio de dinero, generalmente en divisas”.

El testimonio de un adulto mayor procedente de Barinas es revelador: “Yo traía un bolso con comida cruda y en todas las alcabalas que me fueron parando me fueron quitando, que si dos kilos de pasta, que si dos de arroz. (…) Muchas veces me tocó pasar por el monte, siendo venezolano, allá en Venezuela, para evitar la alcabala”.

De la frontera en adelante

El cruce por las trochas, que están controladas por grupos del crimen organizado, implica peligro de muerte: “El muchacho me dijo “por aquí pueden pasar, pero tiene que pagar algo”, entonces agarramos unas cosas que teníamos y se las dimos para que nos pasaran. Pasé por una trocha que daba miedo Eso era pura selva. Agarré a mis dos hijos y a mi sobrino. Yo le decía a mi sobrino que no me soltara, que caminara sin mirar para atrás (…)”, cuenta una venezolana que ingresó a Colombia por Maicao.

Antes de la pandemia, las y los caminantes que recorrían las carreteras colombianas encontraban ayuda de organizaciones humanitarias desplegadas en las principales vías. Sin embargo, la acción humanitaria mermó por razones de bioseguridad y la respuesta del Grupo Interagencial sobre Flujos Migratorios Mixtos (GIFMM) se ha quedado corta ante la confirmación de que el reflujo de caminantes va en aumento.

En todo caso, una de las recomendaciones del CDH UCAB es “reactivar los puntos de apoyo a caminantes en los países de tránsito y destino, con énfasis en elementos de higiene, bioseguridad y orientación sobre los riesgos en la ruta”.