La gran depresión chavista, por Francisco Ibarra Bravo
Ene 16, 2017 | Actualizado hace 4 años
La gran depresión chavista, por Francisco Ibarra Bravo

Bolívares0

 

Culminó 2016. Un año que hizo ver los dos anteriores como buenos cuando en realidad fueron desastrosos. Con lo ocurrido durante el año que recién finaliza ya son 12 trimestres consecutivos de contracción económica; algo que el país nunca antes había experimentado en tiempos de paz.

Entre 2013 y 2016 la economía venezolana se ha reducido alrededor de 20%. Una caída en la actividad económica de esta magnitud no puede ser considerada una recesión dentro de un ciclo económico normal. Lo que ha ocurrido en los últimos años en Venezuela es una depresión económica, no simplemente una recesión. A diferencia de un proceso recesivo, en el cuál la actividad económica decrece por algunos trimestres, y luego la economía retoma la senda de crecimiento, la depresión económica implica una prolongada y profunda recesión con efectos permanentes.

La depresión económica ha arrasado con una serie de empresas y de puestos de trabajo que, como decía aquella famosa filósofa de pelo teñido, no volverán. Esta es una de las mayores diferencias respecto una recesión: la depresión tiene efectos permanentes en la capacidad productiva de la economía destruyendo parte importante de su capital. Esta destrucción no solo se centra en aquellas empresas que desaparecen, aquellas que logran sobrevivir también quedan afectadas. También la fuerza de trabajo sufre daños permanentes. La prolongada contracción económica ha acentuado la migración, no ya de profesionales sino de todo tipo de personas. Muchas de los que quedan desempleados por largo tiempo tienen serios inconvenientes luego para regresar al mercado de trabajo. A medida que la recuperación se retrase más, será más difícil su reinserción en el mercado laboral.

El estado actual de la economía es el resultado de un cúmulo de malas decisiones de política económica. Estas decisiones preceden al actual gobierno que ha sido un digno heredero del anterior. La situación ha sido gestada durante largo tiempo y no llegó antes producto de los elevados precios del petróleo. Debemos recordar que cuando la economía entra en recesión la cesta petrolera venezolana superaba los 90 dólares por barril. Sería un error únicamente culpar al actual gobierno porque estaríamos eximiendo de responsabilidad a quienes le precedieron. La responsabilidad del calamitoso estado de la economía nacional es compartida entre quienes tomaron las decisiones antes, incluido por supuesto el mayor responsable, y el actual gobierno. Lo peor de todo es que esta situación era perfectamente evitable. La depresión económica actual ha sido autoinfligida.

El país no saldrá de la depresión sin la adopción de una batería de medidas económicas. El inmovilismo del Gobierno solo conduce a un agravamiento de la situación. Es necesario que como sociedad tengamos claro que hemos llegado a este punto por nuestro propio pie. No somos víctimas de los bajos precios del petróleo ni de ninguna confabulación económica. Estamos en una depresión económica por la exacerbación de las políticas de control económico por parte del Gobierno. Dicho sea de paso, el origen de estas tendencias antecede al chavismo. Como país tenemos en materia económica un doble reto considerable. El primero, ajustar y estabilizar la economía. El segundo, realizar una transformación estructural de la economía para lograr lo que nos ha sido esquivo durante casi 40 años: enrumbar al país por una senda de crecimiento sostenible. Para ambos requerimos un nuevo gobierno. Por ahora toca esperar y sobre todo, resistir.

@franibar10