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La protesta social en Venezuela también es digital
El malestar social en Venezuela se expresa casi al mismo nivel en las calles y canales  digitales. En dos meses de cuarentena, los venezolanos han dejado sus reclamos sobre las fallas continuas en servicios públicos, la escasez de gasolina y alimentos así como las violaciones a los derechos humanos, tanto en el asfalto como las redes sociales
Un estudio de Probox evidenció que en abril los reclamos en redes sociales referentes a Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (DESCA) aumentaron considerablemente desde el inicio de la cuarentena colectiva decretada en Venezuela por la pandemia de COVID-19

Sarai Coscojuela | Luisa Quintero

La conflictividad social en Venezuela también estalla en las redes sociales como Twitter. En el mes de abril las tendencias políticas y sociales registraron un crecimiento de 65% respecto al promedio de los seis meses anteriores. 

El malestar y el descontento no hace distinción entre la calle y la web para manifestarse. En un informe publicado a principios de mayo por el observatorio de actividad digital Probox, se determinó que 30% de las tendencias de abril fueron dedicadas a los reclamos colectivos por fallas en los servicios públicos, escasez de alimentos, gasolina, educación y violación de los Derechos Humanos.

Aunque Probox señaló que el oficialismo mantuvo su dominación en Twitter con 80% de los mensajes y 32,9% de las etiquetas, 73% del contenido de la sociedad civil fue generado por la acción de usuarios auténticos, mientras que 60% de los trinos del chavismo fueron producidos por posibles cuentas bots, que son programas informáticos diseñados para tuitear, replicar o ampliar mensajes.

El observatorio de comportamiento digital reportó  210 etiquetas en el mes de abril, de las cuales 63 están relacionadas con protestas de la sociedad civil. 

Estas 63 tendencias registradas en abril agruparon 322.309 tuits, lo que además representa un incremento con respecto a los tres primeros meses del año. En enero Probox registró nueve  tendencias y 31.714 tuits de la sociedad civil; en febrero fueron igualmente nueve  tendencias, pero 46.768 tuits y en marzo aumentaron a 22 tendencias y 103.367 trinos.

En promedio, en el primer trimestre del año, se contabilizaron 13 tendencias y 60.616 mensajes por Twitter de la sociedad civil. 

Dentro de la protesta social, Probox identificó seis subcategorías: Alimentos, Derechos Humanos, docentes, gasolina, servicios y otros (engloba tendencias sobre saqueos y una protesta directa contra Nicolás Maduro).

La subcategoría servicios, que agrupa las tendencias registradas referentes a la escasez o falta de agua, electricidad, gas, telefonía e internet; registró la mayor actividad durante el mes de abril según las mediciones hechas por Probox. Con un total de 20 tendencias posicionadas, 16 de ellas estuvieron relacionadas con la COVID-19.

Además, las subcategorías de Servicios, Derechos Humanos y Docentes son los sectores con mayor cantidad de tendencias posicionadas y tuits registrados. Juntos agrupan 50 de las 62 tendencias (79.37%). Concentran, además, 86.27% de los tuits registrados.

Protesta

Protesta en la calle se refleja en la red

Esto coincide con el análisis hecho por el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) para el mes de abril de este año, cuando registraron 716 protestas –equivalente a un promedio de 24 diarias- relacionadas con los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (DESCA), con un incremento de los reclamos por alimentos y gasolina.

Sobre gasolina se contabilizaron al menos 176 protestas en todo el país, mientras que Probox pudo identificar tres tendencias (#SinGasolina y #SinCombustibleNoHayAlimentos) donde la petición o reclamos por este rubro se hicieron presentes. Dos de esas tendencias posicionadas en Twitter también estuvieron relacionadas con la COVID-19.

El OVCS ha reportado que desde inicios de 2020 hasta la fecha se han registrado 2.693 protestas en todo el país por diversos motivos, de las cuales 44% (1.192) se refiere a la falta de servicios básicos y más de mil manifestaciones se han realizado en estos 60 días.

Con respecto a los reclamos por electricidad, agua y gas doméstico, los venezolanos protagonizaron 464 protestas. Otros derechos más demandados fueron alimentación (146), salud (102), laborales (97) y derechos civiles y políticos (50). Los estados en los que se registraron más manifestaciones fueron Táchira (125) y Mérida (115), seguidos de Miranda (72), Falcón (50) y Anzoátegui (46).

Para el observatorio de actividad digital Probox, “el crecimiento de la protesta social evidencia la disonancia entre lo que ocurre en el país y lo que comunica el oficialismo”, pues 73% del contenido de la sociedad civil como protesta social es real, mientras que 60% de las tendencias del oficialismo es generado por bots.

Derechos Humanos presentes

La tarde del 13 de marzo, Nicolás Maduro anunció los primeros casos confirmados de COVID-19 en el país. Para el 16 de marzo, se decretó una cuarentena “social  y colectiva” en el Área Metropolitana (Distrito Capital, Vargas y Miranda) y un día después se hizo efectiva para todo el territorio nacional.

En poco  más de 60 días de confinamiento para la gran mayoría de la población, las tendencias relacionadas con derechos humanos se ubicaron en el segundo lugar con mayor cantidad de trinos. De 16 tendencias registradas por Probox, nueve de ellas estuvieron relacionadas con la COVID-19.

56.106 tuits se registraron con respecto a exigencia o reclamos por la vulneración de DDHH. El observatorio de actividad digital detalló que solo el 7.99% de los trinos generados fueron provenientes de cuentas automatizadas o con características de bots.

Tan solo el primer día de abril se registraron cuatro tendencias relacionadas con derechos humanos. #LiberenAHenderson, #LiberenADarvinson, #Loppna20Años e #InformarNoEsDelito. Las dos primeras se refieren a las detenciones arbitrarias del abogado Henderson Maldonado en Barquisimeto y el periodista Darvinson Rojas en Caracas, respectivamente, debido a su participación en protestas o por haber emitido informaciones relacionadas con el coronavirus.

Cinco días después, una nueva tendencia relacionada con Derechos Humanos se posicionó en Twitter: #LiberenASerrano. Este reclamo fue por la retención del activista Luis Serrano, de Redes Ayuda, por tener material médico de protección que iba a ser distribuido a varios periodistas.

El OVCS destacó que en el marco de la emergencia sanitaria por la COVID-19, “el régimen de Nicolás Maduro profundizó el autoritarismo, los mecanismos de control social y restricción de derechos (…) La cuarentena además derivó en el recrudecimiento de la criminalización y ataque contra quienes defienden y exigen derechos humanos”.

Igualmente en abril las organizaciones Acceso a la Justicia y Provea, emitieron un comunicado alertando del agravamiento de la situación de los Derechos Humanos, desde la declaración del estado de alarma en el país.

“Lo que debería ser una situación que una al país para el control de la pandemia, y preservar la salud de la población, se ha convertido en un instrumento político de control y abuso contra la población”, expresaron.

Recordaron que la declaración de un estado de excepción no implica la derogación o supresión de los Derechos Humanos, “sino su limitación temporal, con el objetivo de superar una situación, la pandemia, que requiere medidas extraordinarias”.

Protesta

Reclamo real

Otro punto registrado por Probox en su informe es el de la inorganicidad de los mensajes y la cantidad de posibles bots -programa informático diseñado para tuitear, replicar o ampliar mensajes- que generen los tuits en la red social. 

Por parte del oficialismo destacan que en abril llegaron a 60,40% de inorganicidad, lo que quiere decir que aproximadamente más de la mitad de sus mensajes de las tendencias posicionadas, son producidos por posibles cuentas bots.

Un informe de las Universidad de Oxford, llamado El Nuevo Orden Mundial de Desinformación –publicado en octubre de 2019 – concluyó que Venezuela cuenta con una alta capacidad de cyber troop, de al menos 500 personas, para “operaciones psicológicas o guerra de información”.

Sobre las tendencias de protesta social en abril, esta cifra de posibles bots o inorganicidad se ve reducida. En el registro de Probox de las 63 tendencias de la sociedad civil, se mantuvieron en línea por 715 horas.

El observatorio del entorno digital examinó un total de 106.655 mensajes, del total de tuits que fueron 322.309, con el que determinaron que hubo una interacción de 43.865 usuarios y 2.160, son posibles cuentas bots, lo que representa un 5.87% y una inorganicidad de 26.73%.

En la subcategoría de Servicios, las tendencias tuvieron una duración de 262 horas y se registraron 102.537 tuits y con una muestra de 44.649 trinos, Probox solo detectó 3,05% posibles cuentas bots y una inorganicidad de 17,52%.

Sobre la subcategoría de Derechos Humanos, las tendencias se mantuvieron activas por 135 horas en la red social. La cantidad de mensajes fue de 56.106 y con una muestra de 15.585 tuits, el observatorio del entorno digital, registró 7,99% de posibles cuentas bots y la inorganicidad en 31,65%.

En tercer lugar se encuentra la subcategoría de Docentes, que mantuvieron tendencias y tuits en la red social Twitter por 176 horas, con un total de 119.424 mensajes. Con la muestra de 34.994 trinos, Probox determinó que solo hubo 7,84% de posibles cuentas bots y 37,49% de inorganicidad. 

Aunque en abril solo se registraron tres  tendencias sobre la gasolina, estas estuvieron en la red durante 28 horas con un 6.031 tuits. Probox examinó un total de 4.062 tuits, con un registro de 4,23% de posibles cuentas bot y 15,06% de inorganicidad. 

A finales de marzo la Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (REDESCA) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó preocupación por los efectos de la pandemia de la COVID-19 en Venezuela.

En un comunicado aseguraron que la situación de los venezolanos se ve agravada por la insuficiencia de alimentos en calidad y cantidad suficiente, la baja remuneración salarial y la hiperinflación. A eso se añade la suspensión generalizada y frecuente de servicios públicos como el agua, el gas y la energía eléctrica. 

“La confluencia de estos factores en el contexto de una pandemia conlleva a que las personas estén imposibilitadas para tomar las medidas necesarias esenciales de profilaxis y prevención, como el lavado frecuente de manos con jabón y agua o el aislamiento en sus casas, lo que aumentaría el riesgo de contacto con el virus y de contagio”, expresaron.

Sin embargo la crisis de los servicios básicos parece recrudecerse durante la cuarentena. El Centro de Comunicación Nacional (CCN), órgano creado para difundir las acciones del presidente de la Asamblea Nacional y presidente encargado, Juan Guaidó publicó el 27 de abril el resultado de la encuesta nacional, sobre el impacto de la COVID-19 en el país, hasta el domingo 26. Los venezolanos respondieron que los servicios públicos como el agua y la luz presentan fallas constantes. 

Entre el 18 de marzo y el 26 de abril el servicio de agua falló en 96,6% y el servicio presentó problemas en 96,1%. 

La situación persiste y en el mes de mayo los venezolanos siguen protestando por fallas en los servicios públicos, pero la respuesta de las autoridades dista de una resolución. El 20 de mayo funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) allanó la urbanización La Sucre, de Barquisimeto estado Lara, donde protestaron por dos noches consecutivas debido a los continuos apagones eléctricos, cuya duración llega hasta 10 horas por día.

Además de eso se llevaron detenidos a 7 personas, según informó el Foro Penal, entre ellos el dirigente de La Causa R, Pedro Zambrano y el dirigente de Acción Democrática, Giovanni Meza, que además sufre de epilepsia y debe tomar anticonvulsivos a diario. 

Confinamiento es causa de estrés en personas con síndrome de Down y autismo
La Asociación Internacional de Síndrome Down recomendó que los niños y adolescentes permanezcan aislados en sus casas, más si sufren de otras dificultades de salud
Para las personas con diversidad funcional, sobre todo aquellas que padecen autismo, volver a la normalidad va a ser difícil

 

Eileen Camacho tiene 10 años, es de tez blanca y cabellos muy finos. Su sonrisa es su carta de presentación. Le gusta bailar y jugar a la secretaria. Es muy coqueta, siempre lleva esmalte en sus uñas, lentes de sol y una cartera en donde guarda papeles, maquillaje y chucherías. Eileen saluda a cualquiera que pase por su lado, aunque después la timidez se apodere de ella, le gusta colaborar en la cocina y adora los animales. Cuenta Yuridia, la madre de Eileen, que justo al momento de nacer fue que le informaron que la niña presentaba trisomía 21 o Síndrome de Down, y antes de cumplir su primer año, los médicos confirmaron que debido al síndrome tenía un leve problema de audición. Sin embargo, eso no ha sido problema para que la niña llevara una vida normal y feliz al lado de sus seres queridos. 

El día a día de Eileen siempre fue bastante entretenido. Se levantaba muy temprano para ir al colegio, en las tardes iba a una fundación en donde le enseñan a desarrollar sus habilidades, mejorar su habla, movimientos y a relacionarse con otras personas. Después de sus terapias su padre, la llevaba al parque, a comer helados, al cine o a visitar a sus abuelos, cuando llegaba a casa hacía sus actividades escolares, veía sus programas de televisión, jugaba con su perrito y descansaba. 

Todo eso cambió con la llegada del coronavirus. Ahora, dice que “necesita salir”, que extraña a sus abuelos y que se le antoja un helado. Sus padres le explican la situación, pero muchas veces se molesta y llora. A Eileen le cuesta entender la situación y aceptar el proceso de cambio que la pandemia ha impuesto en su rutina.  

Confinado y con necesidades especiales

Sobrellevar una condición física, sensorial, intelectual, psíquica, visceral o múltiple, no es fácil bajo ninguna condición, pero la situación se complica aún más cuando hay constantes fallas eléctricas, escasez de agua, gas doméstico, sistemas de transporte colapsados, hiperinflación y altos precios en alimentos y medicinas. 

De acuerdo con el último Censo de Población y Vivienda, realizado por el INE en 2011, las personas con diversidad funcional representaban el 5,38% del total de la población, es decir, 1.454.845 venezolanos. Desde entonces, no se ha realizado otro estudio para determinar la cantidad actual de personas con necesidades especiales en Venezuela, lo que se traduce también en una vulneración a los derechos de estas personas. 

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para el año 2017 en Venezuela había 4.500.000 personas con limitaciones, es decir, casi 15% de la población. Desde entonces, de la cantidad personas con diversidad funcional, ubicación geográfica y condiciones socio-económicas, nada se sabe. 

La psicóloga, profesora de la Universidad Metropolitana y especialista psicoeducativa del autismo, Daniela Mendoza enfatiza que el confinamiento está afectando sobretodo a las personas que padecen de autismo, alguna diversidad funcional o intelectual. “Estar encerrados les genera mucho estrés y sé de algunos casos que en estos momentos han desarrollado conductas agresivas. Las personas que tienen déficit de atención e hiperactividad es delicado, porque ellos necesitan drenar toda la energía que acumulan y llevar un ritmo estructurado y consecuente en sus actividades”. 

En los casos de personas con limitaciones intelectuales la recomendación de Mendoza es evitar los rodeos y usar frases sencillas para no confundirlos. “A este grupo no se les debe negar información, pero se debe ser muy precisos para que no malinterpreten”.

Mendoza señaló que en estos momentos las complicaciones para las personas con diversidad funcional son mayormente de tipo emocional. Ansiedad, dificultad para expresar sus emociones, problemas conductuales, autoagresividad y depresión son algunas de las consecuencias de la cuarentena. 

La psicóloga recomienda para las personas que sufren de autismo que salgan a la calle en algún momento del día -aunque sea 15 minutos- pero respetando todas medidas de precaución ya conocidas para evitar contagiarse de coronavirus. Para los que sufren de hiperactividad es necesario que realicen alguna actividad física, así sea en un espacio pequeño para que drenen toda la energía que guardan. “Es importante mantener el contacto social así sea a través de plataformas tecnológicas, con amiguitos y demás familiares”.

Mendoza teme que “será difícil retornar a la normalidad sobretodo para las personas con autismo porque a ellos les cuesta mucho acostumbrarse a los cambios”.

Expertos en salud de DOWN ESPAÑA y científicos internacionales de T21Research Society afirmaron que por el momento no hay información estadística ni evidencias sobre cómo está afectando el coronavirus a las personas con síndrome de Down ni sobre su vulnerabilidad específica. Sin embargo, explicaron que entre 40 y 50% de los pacientes que tienen síndrome de Down padecen malformaciones cardíacas -muchas de ellas no intervenidas-, enfermedad pulmonar crónica y otras complicaciones como hipertensión arterial o diabetes lo que los hace más vulnerables a esta infección.

 

Una niña grande que sola no podría

Déborah Cordero cuida de su hermana menor desde que tenía 10 años. Cuando su mamá falleció, ella junto con su padre y su otra hermana cuidaron de Gisela que apenas tenía cinco años y había nacido con síndrome de Down. A Chelita, como le dicen todos sus familiares por cariño, en agosto de 2015 le diagnosticaron Alzheimer. Actualmente no reconoce, no camina, no se alimenta por sí misma, es totalmente discapacitada en extremidades superiores e inferiores. “Antes de la llegada del coronavirus contaba con dos personas que me ayudaban con el cuido de Gisela, ahora tengo que enfrentar sola la situación” dice Déborah quien ha tratado de no alterar la rutina de su hermana (exceptuando el paseo de las tardes). Todos los días en las mañanas se baña, desayuna, se deja en su silla hasta la hora del almuerzo, toma la siesta, luego la merienda, en la noche cena y para dormir Deborah la llena de caricias, cosquillas y mucho cariño.   

Ya han pasado más de 60 días desde que anunciaron la implementación de la cuarentena en todo el país, desde entonces, Deborah se cuida mucho para no contagiarse con la COVID-19, dice que debe estar muy sana para poder seguir cuidando de Gisela. “Ella es más vulnerable y no hay forma de saber que siente”. Deborah no solo debe lidiar con la preocupación que acarrea la pandemia, conseguir el tratamiento médico de Gisela, que no llega a Venezuela desde hace dos años es una odisea, pero gracias a la generosidad de amigos y compañeros que viven en Estados Unidos pueden conseguir gran parte del tratamiento. Chelita desde el año 2010, -al fallecer su padre, jubilado del INAVI-, comenzó a recibir la pensión de sobreviviente, lo que es igual en valor a lo que recibe un pensionado del seguro social 400 mil bolívares, 2.06 dólares a la tasa oficial del Banco Central de Venezuela. 

La Asociación Internacional de Síndrome Down recomendó que los niños y adolescentes permanezcan aislados en sus casas, más si sufren de otras dificultades de salud. Enfatizó que es de suma importancia contar con las herramientas necesarias (terapias) para no retroceder en estos meses de confinamiento. 

El Child Mind Institute también ofreció una serie de recomendaciones para apoyar a las personas que sufren de alguna diversidad funcional intelectual, entre ellas: usar el mismo sistema de recompensas que funcionaba antes de la crisis del coronavirus, mantener las rutinas de higiene, alimentación, descanso y demás actividades, lo que ayudará a que este grupo no sienta que su rutina se alteró por completo. La institución sugirió incorporar actividades físicas en el hogar, supervisar los tiempos de exposición a pantallas y dispositivos electrónicos, promover la comunicación y premiar el progreso y el alcance de metas. 

 

Con necesidades especiales y sin derechos

La Asociación Civil Buena Voluntad afirma que las personas con diversidad funcional en Venezuela necesitan un buen servicio de salud porque los que existen actualmente son deficientes. Caroline Ruiz detalló que a pesar del desabastecimiento de gasolina, las fallas eléctricas y las condiciones de los servicios públicos en Buena Voluntad están haciendo el trabajo a distancia para empoderar a las familias y brindarles herramientas para que las personas que atienden puedan seguir integrándose a la sociedad.  

Buena Voluntad atiende a personas desde los 17 a los 40 años de edad que padecen de diversidad intelectual, psicosocial, musculoesquelética o sensoriales leves. “Capacitamos y les buscamos trabajos dentro de las empresas. “No hemos parado de trabajar a pesar de la pandemia para que los jóvenes de Buena Voluntad tengan un futuro y un porvenir”, afirmó Ruiz.

Pese a la cuarentena por la pandemia de covid 19, la Asociación Civil Buena Voluntad trabaja incansablemente para que sus alumnos salgan adelante y logren sus metas, aquí una galería con algunos de sus miembros y las actividades que realizan: 

 

 

Para Luis Francisco Cabezas, director general de la Asociación Civil Convite -organización que vela por los derechos sociales de personas o grupos vulnerados- Venezuela es un país un país donde a las personas con diversidad funcional no se les garantizan sus derechos. No hay mayores prestaciones de servicios, vialidad urbana, transporte público en buenas condiciones y señalizaciones para personas con otro tipo de problemas. 

La Directora Ejecutiva de la Asociación Civil Buena Voluntad, Caroline Ruiz afirmó que las “las personas con necesidades especiales sufren mucho porque el país no está sensibilizado para vivir y trabajar en la diversidad”. 

“La ciudad y el país no están hechos, ni pensados ni programados para las personas con diversidad funcional. Una persona sorda va a un establecimiento de comida o a un hospital y no puede comunicarse porque las personas no manejan el lenguaje de señas. No hay la sensibilidad cuando las discapacidades son visibles porque la gente no sabe cómo conllevarlo”, dijo Ruiz. 

A finales de 2019, la sociedad civil liderada por la Confederación Sordos de Venezuela (Consorven) presentó ante el Comité sobre los Derechos de las Personas con diversidad funcional de la ONU, un informe donde se reflejó la situación de los derechos humanos de las personas discapacitadas.

El estudio se realizó en 16 estados del país entre mayo y junio de 2019, y determinó que 46% de 30 instituciones educativas visitadas en 12 estados del país, presentaban limitaciones de accesibilidad en su infraestructura, debido a que cuentan con más de un piso y carecen de rampas, y un 76% no tienen ascensores, condiciones que afectan a estudiantes con movilidad reducida o discapacidad motora. 

El análisis de Consorven arrojó que en 29 hospitales y ambulatorios visitados, el 40% carecían de rampas de acceso y 31% no tenía ascensores. Asimismo, entre las PcD consultadas, el 44% indicó que lo que dificulta el acceso hacia los centros de salud es la falta de transporte, 8,47% dice que los espacios no son accesibles y 96% de los centros de salud no brindan la posibilidad de acceso a intérpretes de Lengua de Señas Venezolana y de guías de interpretación para sordo-ciegos.

El Instituto Venezolano del Seguro Social y el Consejo Nacional para las Personas con Discapacidad (Conapdis), organismo creado por el gobierno para promover la inclusión e integración de las personas con necesidades especiales en la sociedad, el Ministerio de Educación, el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, el Instituto Nacional de los Servicios Sociales, el Ministerio del Poder Popular para el Proceso Social del Trabajo, la Misión José Gregorio Hernández y el Ministerio del Poder Popular para la Juventud y el Deporte, son organizaciones que tienen competencia en la materia, pero no ofrecen ningún tipo de información para los discapacitados en tiempos de coronavirus, a excepción noticias desactualizadas y altamente politizadas, efemérides y anuncios gubernamentales. 

#EnchufaDÍN | Felicita a Jorge Elieser Márquez por su nuevo cargo
Márquez fue edecán de Nicolás Maduro mientras fue Canciller y ahora tiene 5 cargos

Halagado por Nicolás Maduro como un experto en hablar chino y “varios idiomas”, además de ser edecán en su paso por la Cancillería, Jorge Elieser Márquez tiene toda la confianza de Maduro y ejerce 5 cargos en la actualidad, entre ellas la de director de Conatel, siendo responsable de la salida del aire de los canales colombianos RCN y Caracol, además del cierre de las emisoras de radio 92.9 FM y Mágica 99.1 FM. 

Sin embargo después de practicar la censura, Jorge Elieser Márquez se debe encargar de restituir la señal de Directv.

Una “supercisterna” son tres segundos de agua en Caracas
Los camiones con agua que prometió el ministro Néstor Reverol tienen una capacidad de 30 mil litros
En condiciones normales, a Caracas entran por tuberías 11 mil litros de líquido por segundo

@franzambranor

 

Como plan para solucionar la escasez de agua en Venezuela, el ministro de Interior y Justicia, Néstor Reverol, anunció el pasado sábado 16 de mayo el arribo de 252 “supercisternas” con capacidad de 30 mil litros cada una.  

Según el subordinado de Nicolás Maduro, los vehículos provenientes de China surtirán de líquido a habitantes de 188 municipios en el país y se hará especial hincapié en Distrito Capital y Miranda, recientemente afectados por una explosión en la estación de bombeo de la central Tuy II. 

De acuerdo al expresidente de Hidrocapital, José María De Viana, a Caracas entran por tuberías 11 mil litros de agua por segundo, por lo que una cisterna representaría solo tres segundos de suministro a la capital.

Tomando en cuenta que cada día tiene 86 mil 400 segundos, a la capital venezolana entran diariamente 950 millones 400 mil litros de agua, es decir, el equivalente a 31 mil cisternas diarias. 

De Viana indicó que una familia promedio consume 1.000 litros de agua al día por lo que una cisterna alcanzaría para la demanda cotidiana de 30 grupos familiares o lo que podría simplificarse a un edificio mediano de la capital.

Una cisterna de 30 mil litros tarda en llenarse aproximadamente 30 minutos. A eso hay que sumar el recorrido a los puntos de distribución y el tiempo que tarda la gente recolectando agua en recipientes. 

“Este es un mecanismo cosmético para ocultar un problema grande. Cualquiera de los hospitales de Caracas puede consumir entre 10 y 15 de estos camiones diarios”, dijo el ingeniero.

Por tubería es mejor 

El ex presidente de Hidrocapital sostuvo que la manera lógica de surtir de agua a los ciudadanos es a través de las tuberías. “Es la manera más rápida y eficiente”.

Caracas es abastecida de agua por los sistemas Tuy I, II y III. “Tuy I que provee 1.000 litros por segundo está trabajando a la cuarta parte de su capacidad, igual que Tuy II, mientras que Tuy III que transporta 9.000 litros por segundo tiene problemas mecánicos”, dijo De Viana.

El ingeniero manifestó que hace 20 años a Caracas ingresaban 20 mil litros de agua por segundo, pero la incapacidad de bombear líquido de los embalses hacia la ciudad, redujo la cifra casi a la mitad. 

“Las 14 estaciones de bombeo que llevan agua a la capital tienen sistemas electromecánicos que deben ser reparados de manera continua y eso no se hace. No hay mantenimiento preventivo”, acotó. 

De Viana sostiene que los embalses que surten de agua a Caracas como Taguaza y Camatagua están llenos, el problema impera en que los sistemas para trasladarla no sirven.

“Hay un proceso largo de abandono de la infraestructura que comenzó con el desprecio por el talento y continuó con la designación de militares en cargos importantes. En los últimos cinco años el deterioro se ha acentuado”, dijo De Viana.

El ingeniero aseveró que desde la inauguración del embalse de Taguaza en 1998, no se ha hecho una inversión de envergadura en el sistema hídrico nacional. “Se invirtieron 1.000 millones de dólares para Tuy 4 y no hay nada construido”.

Aumento polémico 

El ex presidente de Hidrocapital no se opuso a un incremento de la tarifa por el servicio de agua, que en algunos sectores de Caracas alcanzó un alza de hasta 400.000%. Sin embargo aclaró que el actual era un pésimo momento para hacerlo, debido a la acentuación de la escasez del líquido en la primera quincena del mes de mayo. 

“Parte del problema que tenemos hoy es que durante muchos años no se cobraba nada. Esta tragedia ocurre porque todos los servicios dependen del gobierno”, dijo.

De Viana manifestó que una familia en la ciudad colombiana de Medellín paga alrededor de 10 dólares al mes por agua. “Eso es algo lógico, pero allá el servicio es constante y de calidad”. 

Andrea González May 25, 2020 | Actualizado hace 1 semana
3×3 | ¿El humor debe tener límites?
Algunos humoristas han protagonizado polémicas y han sido criticados por hablar sobre ciertos temas que para algunas personas no deben tomarse como parte de un chiste
El comediante y guionista Ricardo del Búfalo cree que ningún humorista tiene la “obligación de dejar un mensaje moral”

@Andrea_GP21

 

“Los humoristas no son evangelizadores y no deben pedir permiso; de hacerlo, perderían uno de los mejores ejes del humor, la posibilidad de burlarnos de nosotros mismos, de burlarnos de lo que vamos siendo”, consideró la sociólogo y periodista Naky Soto, en cuanto a algunas críticas y polémicas de las que el comediante venezolano, en algunos casos, ha formado parte.

En Venezuela, durante muchos años, ha existido diversidad de humoristas que siempre han buscado transmitir a las personas momentos de esparcimiento y entretenimiento, desde sus propias estrategias para hacer reír.

El humor es una manifestación de arte y programas como Radio Rochela, Cheverísimo, Bienvenidos y A que te ríes, son algunos que a pesar de que son de distintas épocas y canales televisivos, tenía cada uno su propia esencia y audiencia. Muchos humoristas en la actualidad se han refugiado en el ‘stand up comedy’, de manera que pueden seguir trabajando y la gente los sigue escuchando.

Ahora, independientemente de la edad y la época de la que vengan, cada humorista tiene su estilo y personalidad a la hora de hacer su show, aunque muchas veces no sea del agrado de todo el público. Así fue el caso del humorista George Harris, quien protagonizó una polémica en redes sociales tras difundirse un fragmento de un show que realiza en un teatro en Miami y que también se transmite por Internet.

En el pasado reciente ocurrieron otros episodios que generaron discusión en redes sociales. Mientras unos los consideraban que el humorista había incurrido en excesos y sobrepasado los límites de la discriminación, para otros era intolerancia por parte de la crítica. Chucho Roldán, Verónica Gómez, entre otros fueron objeto de airadas críticas, aunque también defendidos por otra parte del público que no ve problemas en sus rutinas.

Runrun.es consultó a tres especialistas en el tema para saber su opinión sobre cuáles deben ser las formas en que estas personas puedan trabajar, o si el público debe ser más tolerante.

Ricardo del Búfalo, comediante y guionista; Joaquín Ortega, libretista, locutor y productor en radio y televisión; y la socióloga Naky Soto ofrecieron su punto de vista.

¿Poner límites a la comedia es equivalente a la censura o la autocensura?

Ricardo del Búfalo:

Poner límites a la comedia es equivalente a limitar la libertad de expresión. Los límites de la libertad de expresión están claramente expresados en la ley y aplican para la comedia o para cualquier otro discurso.

Joaquín Ortega:

Ningún creador puede separarse de su contexto vital, geográfico o cultural. Ya sea que utilices la realidad para hacer ficción, drama o humor siempre existen límites evidentes: los legales y los comúnmente llamados convencionalismos sociales.

Si trabajas en un programa para toda la familia tendrás que manejar contenidos y vocabulario acorde al público y al horario. Si lo haces para un programa para adultos las licencias serán mayores. En el arte y en la vida real hay que combinar sabiamente la libertad con la responsabilidad.

Yo soy libre de decir lo que quiera, pero también soy responsable para asumir las consecuencias de eso que digo o escribo. Si violo la ley o disgusto a alguien de las audiencias (sean éstas de mi público o les llegue mi contenido sin haberlo pedido) debo enfrentar las consecuencias.

Naky Soto:

Sí. El comediante, como los buenos voceros, aprende con su exposición, y el humor necesita contexto para tener sentido. Cuando sacas al chiste de contexto, crece el riesgo de que resulte hiriente para alguien, y en este mundo de redes cundidas de gente pendiente de errores para desatar susceptibilidades e indignaciones, la factura es altísima.

Un comediante construirá sus límites con su audiencia, los aprenderá del silencio, del bostezo, de la falta de comentarios o likes. Cada chiste sin respuesta es un coquito, un lepe y un aprendizaje, para explorar otras áreas, para no repetir “errores”, para darle la vuelta. Si se censura de entrada, no hay giros posibles.

¿El comediante tiene una obligación de moralizar o dejar mensaje en sus rutinas?

Ricardo del Búfalo:

No, el comediante no tiene la obligación de dejar un mensaje moral. Tiene la obligación de hacer reír. Cuando toca temas delicados, tiene que tener el suficiente respeto por el público de dominar el tema.

Joaquín Ortega:

El comediante, el humorista, el escritor de humor como cualquier creador no tiene ningún deber más allá de su propia propuesta artística. Eso sí, insisto debe ser responsable. Verdugo no pide clemencia. Lo que sí debe tener es un código de ética mínimo: no agredir a menos que se busque hacer reflexionar, a través de un ejemplo surreal o actual. No robar material ajeno, respetar a las audiencias en temas de horario y en función. Debe conocer a su público y no debe ser el que rompe la vajilla simplemente por el deseo de hacerlo. Eso no es ni irreverente ni punk es una explosión hormonal. Adolescencia en estado puro. Lo ideal es que se cultive, que sepa que no inventó la rueda y que no sea un ignorante con micrófono, cosa que vemos con más frecuencia cada vez.

Naky Soto:

No, y el ejemplo más reciente lo dejó muy claro: un comediante jugó con lo extraordinario que le resultaba a su “provinciano criterio venezolano de doña nacida en los 40”, la autonomía que sobre su sexualidad tiene ahora un niño en EEUU. Llovieron centenas de insultos e injurias contra él. Pasada la bulla, apareció una de las madres más famosas de un niño trans, y habló como la mejor vocera del tema, prescindiendo del error y abierta a ofrecer más información a quien la necesite. Eso hace una buena activista. No se trata de “moralizar”, sino de enseñar desde la mejor plataforma de aprendizaje que tenemos todos: el amor por los nuestros, la empatía, y la promesa de hacerlo mejor.

¿Qué opciones tiene alguien que se sienta ofendido por una rutina de un comediante?

Ricardo del Búfalo:

Tiene la opción de dejar de consumir esa comedia, tiene la opción de alzar la voz en contra de lo que escuchó, tiene la opción de criticar su trabajo. De lo que no tiene opción es de censurarlo, pedir que lo despidan o le quiten un trabajo. El público tiene el derecho de pedir que se aplique la ley y un juez se encarga de determinar si hubo perjuicio o no. Para eso está la justicia.

Joaquín Ortega:

Quien se sienta ofendido lo primero que debe hacer es revisarse y ver si esa fragilidad no es más que un efecto de la baja de las defensas intelectuales y morales de una civilización en franco deterioro, producto de una educación que no prepara para la vida real. Es el mal entendimiento de la cultura del Bullying. Fíjate, a lo mejor en mi colegio nadie me grita y nadie me pone sobrenombres, pero cuando salgo a la calle el malandro me atraca solo con decirme dos groserías.

Hasta el día de hoy la evolución es supervivencia y por decreto no voy a lograr que el pez chico sea el desayuno del pez grande. Las palabras no ofenden más allá de que tú le des poder a esa palabras. Levantar calumnia puede juzgarse en un tribunal. Un sobrenombre o una rutina sobre gente que se parece a uno, todavía no es un hecho punible. Si no te gusta algo, ponlo por escrito eso es derecho a disentir, derecho a réplica o derecho a la libre opinión. Si no te gusta algo y está en TV, entonces cambia de canal.

Si está en redes y no te gusta bloquéalo y siléncialo para que no llegue a tu Time Line por el Retweet de alguien más. El humor es la única venganza simbólica que nos queda frente al poder y el poder lo sabe, por eso no quiere que nos riamos de nosotros mismos. Todo autoritarismo le teme a la broma porque debajo de cada chiste hay un ciudadano despierto que sabe quién lo engaña.

Naky Soto:

Cada error que cometa alguien sobre la agenda de mi preocupación, abre la escena para hacer pedagogía sobre ese tema, lo que supone que, además de la sensibilidad para leer errores, debo desarrollar la sensibilidad para saber cómo enmendarlos, cómo quiero que sea tratado, qué espero de otras personas cuando hablan de él, y cómo pueden colaborar con mi causa.

La libertad de expresión no puede ser entendida como una enorme ponchera de cristal que cargamos con tacones sobre un piso recién pulido. La corrección política se aprende cuando hacemos a otros sensibles a nuestra causa, cuando logramos que nuestra causa sea también suya, y para eso necesita motivos, conectores, incentivos. Un insulto jamás será un buen motivo, como una historia desgarradora no es un incentivo.

Si sé lo que no me gusta, tengo que saber lo que sí, tener suficiente información para compartir con otros y buenas razones para que esos otros me acompañen en mi causa. Usa el error para exponer de manera correcta tu tema, tu causa, tus procuras. Usa el error como un corcho para exponer lo que sabes.

El venezolano que sobrevivió a la COVID-19 cuando le
Durante nueve días, un marabino que emigró hace tres años de Caracas a Burgos, recibió un tratamiento que se ha administrado apenas a un puñado de pacientes en España. El coronavirus casi lo mata cuando lo fue dejando sin oxígeno en la sangre. Runrun.es cuenta cómo lo superó

@loremelendez

 

Luis Comella se despertó en un lugar que no conocía, sin saber que llevaba días con los ojos cerrados. “¿Dónde estás?”, le preguntaron los médicos que lo rodeaban imbuidos en aquellos trajes blancos que solo dejaban ver sus ojos, como si se fuesen personajes salidos de una película de ciencia ficción recreada en el espacio.  Él respondió que estaba en el Hospital de Burgos, la ciudad española donde se estableció hace tres años, cuando dejó atrás la Venezuela en la que se crió. Pero lo cierto es que estaba a hora y media de allí. Lo habían trasladado a Valladolid, en la misma comunidad autónoma de Castilla y León, para hacerle un tratamiento especial que lo salvó de morir de COVID-19: un aparato que le lavó la sangre para que pudiera recuperar el oxígeno que le faltaba. Hasta entonces, no tenía ni la menor idea de lo que le había sucedido.

Cuando ocurrió aquel episodio, Luis ya tenía más de 10 días de haberse enterado de que el coronavirus había invadido su cuerpo. El 20 de marzo de 2020 sintió los primeros síntomas: un malestar que describe como una pesadez en el cuerpo, una fatiga, como esa sensación de que el organismo no responde igual porque está débil y se va a enfermar. Aquella jornada era la quinta después de que en España se decretara el confinamiento para evitar que el virus se propagara todavía más. A esas alturas, al menos 30 mil personas habían sido multadas, mientras que más de 300 personas habían sido detenidas por saltarse las reglas impuestas por la cuarentena.

Luis había seguido con su trabajo porque el confinamiento exceptuaba a su empresa familiar: un negocio de cultivo de langostinos que había abierto cuando la sede venezolana decidió expandirse a España. Justo días antes había mandado a colgar un cartel en la compañía que advertía a los trabajadores que si sentían fiebre, dificultad para respirar o tenían tos, lo imperativo era que se fueran a sus casas a tomar reposo. Cuando empezó a sentirse mal, paseaba por la planta y recordó aquel letrero. No tardó en irse a su residencia.

El malestar inicial vino acompañado de una fiebre de 37 grados centígrados. Más tarde, llegaron los escalofríos, mientras que su temperatura corporal escalaba a 38. La tos le siguió.  Dos días después, al ver que no mejoraba, se fue a una clínica privada. “Yo tengo una empresa, pero no soy empleado, por eso no tengo seguridad social”, explica.

Pero en aquel centro de salud apenas lo examinaron. Concluyeron que tenía amigdalitis y lo mandaron a su casa. Dos días después, regresó porque se sentía peor. Los médicos insistieron en el diagnóstico y le cambiaron el antibiótico recetado. Él desconfió, pero regresó a casa.

El 24 de marzo, por recomendación de su esposa, volvió a la clínica para exigir que le hicieran la prueba de coronavirus. El resultado fue lo que temía: positivo. Fue ahí cuando le dijeron que debía irse a un hospital público porque ellos no podrían hacerse cargo. Luis supo entonces que debía regresar a casa para recoger sus cosas y despedirse de su familia para internarse hasta que le dieran el alta médica. No sabía cuándo los volvería a ver.

 

Sin oxígeno en la sangre

Luis nunca supo cómo se contagió del brote viral que desde el 11 de marzo de 2020 fue declarado como pandemia por la Organización Mundial de la Salud. Lo que sí le alivió saber es que ninguno de sus empleados se enfermó por su culpa. Así lo aseguró desde la habitación de su casa en la que, una semana después de haber salido del hospital, guardaba aislamiento para no contagiar a su familia. Por esos días solo él usaba el baño que estaba en su cuarto. Su ropa se lavaba aparte de la de su esposa, su hija y su sobrina, con quienes comparte el techo. Si tenía que ir al otro lado de la casa, lo hacía brevemente y con tapabocas. También solía ir al patio para tomar un poco de sol. Fueron solo un quince días más para asegurarse de que el virus ya no estaba en su cuerpo.

La enfermedad lo mantuvo alejado de su hogar por 24 días. A sus 54 años, antes de sufrir la COVID-19, Luis jamás se había ausentado tanto tiempo por enfermedad alguna. Solo había pasado por pequeños procedimientos ambulatorios a consecuencia de los ligamentos de su rodilla, maltratados por el ejercicio físico. Nunca lo habían conectado a una máquina ni intubado, y eso le pasó con el virus.

Cuando llegó al Hospital de Burgos, Luis pensó que su estadía sería corta. Durante las primeras jornadas, decía, se estaba sintiendo mejor. Pero su organismo indicaba lo contrario. Los médicos le explicaron que sus niveles de oxígeno en la sangre disminuían cada vez más y ningún tratamiento lo mejoraba. Ni siquiera los respiradores artificiales le ayudaban. Poco a poco, los estragos de aquella falta se hicieron presentes a través de una debilidad que lo llevó a estar en cama. La neumonía con la que había ingresado dio paso a que se le formaran trombos en los pulmones. La obstrucción le inflamó los órganos. Al sexto día de estar internado, lo llevaron a la Unidad de Cuidados Intensivos. Poco después llamaron a su esposa: la recaída había sido tal que debían intubarlo. Él estaba inconsciente.

Fue ahí cuando la palabra ECMO apareció. Esas son las son siglas en inglés de “oxigenación por membrana extracorpórea”, una terapia que permite apoyar la función de los pulmones o el corazón cuando alguno de estos no trabaja de manera adecuada. Aunque fue creada hace más de 40 años con fines terapéuticos, no es sino en este siglo cuando su uso se ha masificado. Con esta se hicieron estudios para tratar a los pacientes de la Gripe A, conocida también como H1N1, el virus que entre 2009 y 2010 cobró la vida de 284 mil personas alrededor del mundo.

Luis rápidamente se convirtió en un candidato a recibir el tratamiento. A pesar de que su pronóstico era de cuidado – solamente le daban algunos días de vida, cosa de la que se enteró después – era un hombre sano y joven, con altas probabilidades de sobrevivir a la COVID-19 si la terapia hacía el efecto esperado. “Muchos de los que estaban contigo no lo van a poder contar”, le dijo uno de los médicos que lo trató mientras se recuperaba. La prensa española reseñó en la segunda semana de mayo que la ECMO había salvado la vida de 8 personas durante la pandemia en la misma ciudad en donde le practicaron el tratamiento a Luis. Uno de esos fue él. “Nunca vieron mi nacionalidad”, comenta.

El equipo de la ECMO no está en Burgos, sino en Valladolid, situada a hora y media de la ciudad donde vive Luis. Por eso, un grupo de médicos viajó hasta el hospital donde él estaba con la única unidad equipada en toda la comunidad autónoma para hacer ese tipo de traslados. Cuando Luis despertó, ya tenía varios días a más de un centenar de kilómetros de donde había cerrado los ojos.

Luis explica que la terapia que le aplicaron es similar a la que hace un equipo de diálisis. La sangre se drena desde su vena femoral por medio de un catéter y luego se bombea a través del oxigenador de membrana, que actúa como un pulmón artificial que le da oxígeno a la sangre al tiempo que le elimina el dióxido de carbono. Después de esa especie de lavado, otro catéter la lleva de vuelta al cuerpo del paciente a su arteria femoral. El mismo proceso se lo repitieron a Luis durante los nueves días que estuvo en Valladolid.

Conforme se recuperaba, Luis fue comprendiendo lo que había pasado. Desde que lo internaron, no había querido preguntar a qué tratamientos lo sometían. Dejaba su vida en manos de quienes sabían cómo curarlo. Pero solo al conocer todo lo que había atravesado, pudo medir la magnitud de su gravedad y del esfuerzo que habían hecho los médicos para salvarlo. A ese tema vuelve recurrentemente mientras conversa sobre su vida después de la COVID-19.

 “Dudo que exista un sistema público igual que este.  Estoy enamorado de la solidaridad de los españoles”, afirma Luis agradecido por todo lo que hicieron. Está convencido de que lo que mueve al personal sanitario de España es la mística y el amor con el que hacen cada tarea. El protocolo que siguieron con él, sirvió para practicarlo con otros enfermos de COVID-19. Hoy lamenta que en Venezuela, a donde no ha vuelto desde enero pasado, no haya posibilidad alguna de que le administren el mismo tratamiento a quienes contraigan el virus. De haber estado en Caracas, quizás no hubiese sobrevivido para contarlo.

 

El otro Luis

La primera vez que se vio al espejo después de que se despertó, Luis miró aterrado cuánto peso había perdido: se le habían ido 11 kilos en un par de semanas.

Lo otro que miró con asombro fue su aspecto desaliñado: barbudo y con el pelo largo. Le dieron un kit para que se afeitara y pudiera sentirse mejor con su nueva apariencia. A todo esto se sumaba que su cuerpo, de tanto tiempo en cama, había sufrido una atrofia muscular que le impedía moverse con vigor.

Cuando se pudo levantar fue directo a bañarse, porque sentía que su piel tenía el mismo olor a amoníaco con el que desinfectan todo el hospital. Recuerda que después de mejorar su aspecto quería abrazar a todos los médicos y enfermeras, a pesar de que nunca les había visto la cara más allá de las escafandras blancas que solo mostraban sus ojos. Si alguno entraba a su habitación, bromeaba con ellos. A todos les prometió que les regalaría algo, aunque en ese momento no sabía exactamente qué sería. También les enseñaría a bailar salsa.

La convalecencia de Luis y su aislamiento fue más llevadera al saberse rodeado de cariño. Su teléfono era su único contacto con el exterior que él conocía. Por eso, a través de él se pudo comunicar con su esposa, sus hijos, los parientes que tiene regados por toda España e incluso con antiguos compañeros de trabajo que conoció en Venezuela, a quienes formó, y que hoy están en países tan disímiles como Australia, Canadá, México, Perú y Ecuador. Con ellos se conectó por Zoom mientras estaba en el hospital. “El amor ayuda a mantenerte fuerte (…) Si el miedo se apodera de ti, el cuerpo lo sabe”, agrega.

Eso fue precisamente lo más terrible de la experiencia de Luis con la COVID-19: la necesidad de evadir el miedo a pesar de pensar que en algún momento podría morir lentamente y solo, como se muere cuando el cuerpo se envenena. Y así estuvo su organismo, contaminado por un agente extraño que, para el 22 de mayo, en España había dejado alrededor de 28.600 decesos y más de 335.000 en todo el planeta. 

Lo otro que impulsó a Luis a superar todo fue la compañía de don Eliseo, un antiguo panadero de 85 años proveniente de un pueblo pequeño a 80 kilómetros de Burgos, con quien compartió la habitación durante sus últimos 7 días internado. “Yo le atendía el teléfono, le cambiaba la tele, lo llevaba al baño, ayudaba a comer. En fin, nos hicimos panas (…) Eso me sirvió de ayuda. El sentirme útil y acompañado”, asegura. A ambos le dieron de alta el mismo 15 de abril.

Pocos días después de salir, Luis volvió al Hospital de Burgos para agradecer de la manera en la que podía hacerlo: con los mariscos de su empresa. Les llevó 50 kilos de langostinos, repartidos en 100 bandejas, a los 12 médicos que lo atendieron. A Valladolid envió cajas de frutos del mar a las 48 personas que trabajan en la unidad de la ECMO. “Es de bien nacidos ser agradecidos”, repite con insistencia, parafraseando la sentencia que Don Quijote de la Mancha pronuncia en el capítulo XXII de sus aventuras.

A Luis todavía le queda una promesa por cumplir: enseñar a bailar salsa a quienes lo curaron. Seguramente lo hará en el último trimestre del año, cuando confía que estará totalmente recuperado de aquellos nueve días de cuidados intensivos en los que permaneció inmóvil por haber contraído la COVID-19.

Gabriela Henriquez May 21, 2020 | Actualizado hace 2 semanas
Internet abre las puertas del templo
La Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales proyectó su último estudio que en Venezuela podría existir un aumento de la tasa de contagio a 4 mil casos por día en la primera semana de junio, o un pico de más de mil casos por día después de la primera semana de septiembre. 
Ante los resultados del estudio y la incertidumbre sobre la reapertura del país, las religiones se han tenido que adaptar para seguir brindando sus servicios espirituales. 

@gchenriquez1 / Imagen: Abrahan Moncada. 

Miedo, ansiedad, desesperanza, e incertidumbre son solo algunas de las emociones que pueden estar experimentando las personas en todo el mundo ante la pandemia del coronavirus. En Venezuela, se suma el instinto de supervivencia que ha aflorado a raíz de la imposibilidad de las personas de salir a trabajar. Recurrir a ahorros, luego de más de 60 días de confinamiento, no es una opción para muchos, ante la depresión económica que existe en el país. 

Miles de venezolanos han buscado consuelo en especialistas, pero en especial, han buscado refugio espiritual en las congregaciones religiosas. Runrun.es entrevistó a cuatro voceros de distintos credos religiosos en el país para consultarles cómo ha sido la experiencia de digitalización de sus actividades y cómo avizoran a largo plazo los cambios en sus tradiciones. 

Iglesia Católica: una oportunidad de globalizar la fe

El padre Honegger Molina, Vicario Episcopal para los medios de comunicación de la Arquidiócesis de Caracas aseguró que la Iglesia Católica en Venezuela activó sus servicios por medios digitales de manera  exitosa  cuando fue decretado el confinamiento en el país. 

Explicó que no solo las misas se han digitalizado, sino también actividades como las catequesis, las clases bíblicas, las reuniones de la jerarquía de la iglesia para la planificación de la acción social, las contribuciones monetarias de los creyentes, los pagos de nómina a los empleados, así como el servicio de petición de misa para quienes cumplen aniversario de fallecidos. 

Añadió que hay actividades presenciales que no se detienen, pero que han requerido del máximo cuidado con las medidas de seguridad sanitarias. Entre ellas, las visitas a los enfermos; los bautizos por riesgo de fallecimiento; los matrimonios de emergencia, sin público; la entrega de alimentos y auxilio de los pobres mediante servicios delivery; los programas de Cáritas; y en algunas parroquias, la recepción de los difuntos en cenizas, con la presencia reducida de sus familiares para el acto sagrado de la despedida y entierro. 

Todos los actos sacramentales fueron trasladados para reanudarse a partir del mes de septiembre, entre ellos, los bautizos, primeras comuniones y confirmaciones.

Asimismo, para la reanudación de las misas presenciales se está planificando la estrategia de diversificar los horarios en los que se atienda a grupos más reducidos de personas para poder cumplir con el distanciamiento social, tal y como ya se está realizando en España. “Ya esos planes están pensados para un proceso que será escalonado, será regulado de normalidad de vuelta a la normalidad”, sentenció Honegger. 

Finalmente, el Vicario aseguró que transmitir en vivo y grabar las misas por plataformas digitales ha permitido que los públicos sean universales. “Ahora tenemos a muchos venezolanos que nos están siguiendo de la diáspora venezolana por todo el mundo. Y hay venezolanos que también ven misas italiana y españolas. Se globalizó totalmente la fe a través de las redes sociales”, dijo. 

Evangelismo en Venezuela: Whatsapp sirve para orar

Oswaldo Zambrano, vocero de las Asambleas de Dios de Venezuela, una asociación de evangélicos en el país, explicó que han tomado medidas que se acoplan a las restricciones que el gobierno ha decretado. Cancelaron las misas, las reuniones celulares de familias que se llevan a cabo en hogares, y los perifoneos. 

Aseguró que las iglesias que forman parte de Asambleas de Dios tienen proyectado que van a poder retomar sus actividades presenciales en diciembre. No obstante, añadió que se encuentran realizando sus actividades en línea.

“Todos los días a las 12 del medio día se lleva a cabo una oración por redes sociales, a nivel internacional; en Venezuela todas las noches de 7 a 8 de la noche se hace una cadena de oración por Whatsapp en la que las personas se conectan y comentan sus aprendizajes bíblicos”, dijo. 

También están trabajando para conseguir fondos y estructuras para apoyar a los trabajadores de las iglesias que se encuentran desempleados. Del mismo modo, están en la coordinación de repartición de alimentos en la ciudad de Caracas, una vez estos sean verificados por el Ministerio de Justicia y Culto. 

Zambrano, adelantó que están observando cuáles mecanismos están siendo usados en Colombia para retomar sus actividades religiosas. “Si en una congregación existía la capacidad para 100 personas, ahora solo va a entrar un 30% y se abrirán más horarios de servicios. Así podemos dejar una distancia de dos metros entre cada silla. Las escuelas de niños, un espacio a donde son llevados mientras los padres asisten a las misas, no se están abriendo”, dijo. 

Consideró que lo primero que se podría reanudar presencialmente son las células familiares en casas, con máximo tres grupos de familia. Pero eso también depende de las aperturas que de el gobierno en Venezuela. 

Testigos de Jehová tocan la puerta de Zoom

Alberto Nunez, portavoz oficial de los Testigos de Jehová en Caracas explicó a Runrun.es que la comunidad de testigos se reúne dos veces a la semana en salones que, por los momentos, no están siendo utilizados. Las reuniones ahora se hacen a través de la aplicación de Zoom, la cual permite a las personas levantar la mano e intervenir en su tradicional sesión de preguntas y respuestas. “Ahí se han tocado muchos temas sobre la ansiedad, el desánimo, y el no inquietarse por el sustento diario que es algo que agobia a las personas”, detalló.

“En algunas partes en donde la velocidad de internet no es muy buena, estamos utilizando también las llamadas en conferencia, o las líneas móviles, y eso ha hecho posible que semana tras semana podamos mantener el contacto con nuestros compañeros”, aseguró Núnez. También se esfuerzan por ayudar a quienes no han podido salir a trabajar por el confinamiento. 

En referencia a la predicación en casas de vecinos que distingue la labor de los Testigos de Jehová, Núnez explicó que ya no se están realizando. Sin embargo, algunos testigos utilizan las llamadas telefónicas, mensajes y audios por Whatsapp para hablar con sus vecinos y poderles hacer llegar mensajes de esperanza y de consuelo. 

Los bautizos, que generalmente se llevaban a cabo en asambleas o convenciones grandes, ahora se hacen de manera privada. “Se hacen en casas particulares, en las que dos ministros ordenados los llevan a cabo”, detalló. Los matrimonios, por su parte, han sido realizados por Zoom. “Se presentan unas palabras de consejos bíblicos para la pareja en donde la persona encargada de dirigirlo lleva un tema llamado Un matrimonio honorable a la vista de Dios”, puntualizó. 

Finalmente, Núnez dijo que tuvieron que suspender su asamblea anual, generalmente realizada en el Poliedro de Caracas, y será suplantada por sesiones en línea, durante julio y agosto.

Comunidad Hebrea atiende caso por caso

Runrun.es consultó con un líder comunitario de la religión judía en Venezuela, quien prefirió hablar en condición de anonimato, y éste detalló que las sinagogas no están prestando servicios religiosos presenciales, pero algunas personas se las han ingeniado para poder estar en conjunto por Zoom o por Whatsapp. 

“La gente muy religiosa está angustiada y ha habido un impacto psicológico, pero tenemos un equipo médico de psicólogos que ha dado charlas para bajar el nivel de ansiedad. También los rabinos llaman a las personas que se sienten más solas o están en una condición más precaria”, dijo. 

Detalló que recientemente se llevó a cabo la celebración del Pesaj, en la que se recuerda durante ocho días el proceso de salida de Egipto de los judíos, las diez plagas por las que pasaron y la travesía de los 40 años. 

Explicó que tradicionalmente se realizan cenas familiares, y algunas sinagogas hacen cenas colectivas, que tuvieron que ser suspendidas. Este año, toda la comunidad judía hizo la celebración en sus hogares, con su núcleo familiar; sin reunir a la familia extendida.

“La mayoría de la gente comprende que es un tema de salud pública, de hecho en la religión judía lo más importante es la vida. Cualquier cosa que ponga en riesgo la vida no se puede hacer”, dijo.

La persona consultada también detalló que no tienen una planificación para sus actividades de los próximos meses. “A medida de que el gobierno va emitiendo sus resoluciones con la extensión de la cuarentena, vamos nosotros cumpliendo con los requerimientos. Nosotros no tenemos nada pre-planificado para el Año Nuevo que ocurre en septiembre. Tampoco para el día del perdón, que es entre mediados de septiembre e inicios de octubre.  Por ahora eso está en stand by. Generalmente eso no se planifica con seis meses de antelación entonces ya veremos qué pasa con las resoluciones del gobierno”,dijo. 

El pasado 14 de mayo se llevó a cabo un día de oración a nivel mundial, cuyo lema fue “rezar por la humanidad”. El objetivo fue que todos, sin importar su credo, rezaran por la humanidad en el marco de la pandemia del COVID-19. 

Líderes de todo el mundo ahora conversan sobre una nueva era de diálogo interreligioso. Si bien es cierto que por años han existido diferencias importantes y conflictos entre distintas religiones, también es certero que todas por igual se han tenido que adaptar por igual a una nueva realidad que demanda un consuelo espiritual para muchos. 

Economía en pandemia | Foodtrucks y restaurantes recortan la velocidad pero no se detienen
El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó que la recesión en Latinoamérica y El Caribe para 2020 será 5,2% y 3,4% en 2021
Las ventas de FatPanda se han reducido entre 50% y 60% desde que inició la cuarentena

@fefamaya

 

Periodo de aislamiento, distanciamiento social y escasez de gasolina serían la receta perfecta para acabar con un negocio de foodtrucks y en general, el de los restaurantes. Sin embargo, el paro de la actividad económica no ha logrado detener a los camiones de comida. Al menos no del todo.

En 2019 los camiones de comida dieron mucho de qué hablar en materia de innovación. Con presencia en todos los eventos masivos, tenía grandes expectativas de crecimiento en 2020, apoyados también en la incipiente apertura económica que estaba ocurriendo. Pero inició la pandemia de covid-19. Actualmente hay 42 foodtrucks operativos, cada uno desde su centro de producción con servicio de delivery propio. “Son 42 camiones que están dando la batalla en esta época tan dura”, dijo Errol Irausquín, chef y presidente de la Asociación de Foodtrucks.

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la pandemia de covid-19 causará la mayor contracción de la economía global desde la Gran Depresión de 1929 y dejará a millones de personas en la pobreza. La ONU estima que la contracción económica en el continente será de 5,5%. El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó que la recesión en Latinoamérica y El Caribe para 2020 será 5,2% y 3,4% en 2021. 

Para relatar cómo se encuentran, cuáles son los planes de contingencia y cuáles las apuestas para la etapa posterior del aislamiento de los diferentes rubros afectados por la pandemia de covid-19 económicamente Runrun.es está realizando una serie llamada “Economía en tiempos de pandemia”.  

 

Cuarentena sin previo aviso

Los buscan en sus hogares. Llegan al local, reciben pedidos del día anterior y los que se realizan ese mismo día. Luego, se preparan para elaborar los pedidos cumpliendo con todas las medidas sanitarias adecuadas y entregarlos a los clientes a través de delivery. Así se lleva a cabo un día laboral para los empleados del restaurante FatPanda. 

Tras la pandemia de covid-19, restaurantes, cines, teatros, foodtrucks se han visto en la obligación de cerrar sus puertas al público sin la posibilidad de ofrecer sus servicios a los clientes. Sin embargo, para FatPanda esa no era una opción. Irausquín, propietario del restaurante que inició como un foodtruck, aseguró que si bien las ventas se han visto mermadas por no contar con los eventos al aire libre con mucha gente y a la vista del público. “Nuestra estrategia es movernos a través de las redes sociales”, afirmó. 

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Las ventas de FatPanda se han reducido entre 50% y 60% desde que inició el periodo de distanciamiento social. Antes de la pandemia, Irausquín señaló que sus ventas se mantenían estables. “Enero siempre es medio lento en el mundo gastronómico porque en diciembre hay mucho consumo. Pero, en febrero y marzo veníamos normal”, dijo.

Para el inicio de la cuarentena, FatPanda aún no contaba con el servicio de delivery, por lo que decidió utilizar el primer mes del estado de alarma para planificar y diseñar los empaques, las bolsas y calcomanías para ofrecer un buen servicio a sus  clientes.

“Nos tomamos ese primer mes para planificar los empaques. Quisimos mantener nuestra identidad gráfica”, afirmó el chef. 

Para el segundo mes de aislamiento, comenzaron a ofrecer su servicio gastronómico al público de nuevo, aunque con una plantilla reducida. “Están trabajando solo tres personas en el local y tres personas en nuestro centro de producción”, señaló.  

Para proteger a sus empleados de la pandemia de covid-19, Irausquín indicó que se han tomado las medidas sanitarias necesarias. Además de ello, FatPanda se ha encargado de ofrecer un servicio de transporte y así evitar que tengan contacto con personas infectadas por el virus. “Por temas de gasolina, utilizamos un carro con gas y rellenamos el tanque todos los días”, dijo.

“La idea es tratar de mantener nuestra estructura como emprendedores y buscar no tener que salir del personal sino más bien mantener la estructura de la empresa”, reiteró el Chef. 

 

Planes post pandemia 

“Lo que teníamos planificado era continuar con nuestro primer local y comenzar a remodelar el segundo. El delivery ya estaba dentro de los planes pero no lo habíamos ejecutado como tal”, aseguró Errol Irausquín. 

El chef reiteró que la pandemia afectó el plan de abrir un segundo local de FatPanda. El plan fue pospuesto para 2021. “Creo que para 2020 nuestra apuesta como marca gastronómica es mantener nuestra estructura. No creo que sea un momento para buscar altas rentabilidades, sino más bien de cuidar a nuestro equipo, para que nuestro equipo cuide de nuestros clientes y tratar de mantener la estructura que llevábamos. Esperamos que para el 2021, post pandemia podamos seguir creando e innovando”, dijo.

Para el momento de publicación de este trabajo, Venezuela lleva 67 días en aislamiento y distanciamiento social, luego de que Nicolás Maduro decretara, el 13 de marzo, el estado de alarma para evitar la propagación del covid-19 en el país. Hasta los momentos, la cuarentena está pautada hasta el 13 de junio de 2020.