El traje opositor hecho a la medida del Emperador - Runrun
El traje opositor hecho a la medida del Emperador
Analistas coinciden en que el diálogo entre representantes de partidos minoritarios de la oposición y el oficialismo es una fachada para barnizar de legitimidad al gobierno de Maduro. La movida de la Casa Amarilla podría poner en riesgo el liderazgo opositor

@franzambranor

De un lado de la mesa Timoteo Zambrano, Claudio Fermín, Felipe Mujica y Luis Augusto Romero; del otro, Jorge y Delcy Rodríguez, Aristóbulo Istúriz, Blanca Eekhout y Jorge Arreaza. Ninguno sonríe, todos con aspecto circunspecto y rostro impávido miran al fondo del salón de la Casa Amarilla, como si se tratase de una escena previamente ensayada. Uno a uno se levanta y rubrica un documento. Aplausos van y vienen mientras la peculiar voz del ministro de Comunicación Jorge Rodríguez anuncia acuerdos entre los representantes de los partidos minoritarios de la oposición y el chavismo que son, según el consultor político Oswaldo Ramírez, unos brochazos con un barniz de legitimidad al gobierno de Maduro y su supuesto interés por establecer un diálogo nacional.

“Los actores que están sentados por parte de la oposición son los mismos que el 20 de mayo generaron un proceso de legitimación de la elección fraudulenta convocada por la irrita asamblea nacional constituyente. Son un grupo de oposición conveniente, como el traje hecho a la medida al emperador”, dijo Ramírez, director de la firma ORC Consultores. 

A falta de humo blanco en las reuniones en Barbados, coordinadas por Noruega y avaladas por la comunidad internacional, con representantes del presidente interino Juan Guaidó, el gobierno montó en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores un cónclave entre miembros de las fracciones de Avanzada Progresista, Movimiento al Socialismo, Cambiemos y Soluciones y dejó por fuera a los partidos con mayoría en el parlamento, el denominado G4: Primero Justicia, Acción Democrática, Voluntad Popular y un Nuevo Tiempo.

Destaca entre lo suscrito la reincorporación de los diputados del Psuv a la Asamblea Nacional, la designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral, libertad para los presos políticos, la defensa del Esequibo, el rechazo a las sanciones y su levantamiento inmediato y el canje de petróleo por alimentos.

A juicio de Oswaldo Ramírez y del director de Datanálisis, Luis Vicente León la capacidad para ejecutar esta serie de acuerdos por parte de ambos bandos es nula y la reunión del pasado lunes arropa varios significados: 

 

Que las negociaciones formales, que incluyen a la oposición institucional mayoritaria, fracasaron y por ahora quedan a la espera de un mejor momento en el futuro.

“Esas negociaciones son las únicas que pueden provocar realmente cambios en la posición internacional de sanciones al gobierno de Maduro y no tienen nada que ver con el anuncio de este lunes. Son incomparables en términos de impacto potencial, pues estas últimas no recuperan ni confianza, ni legitimidad, ni derechos políticos reales, ni elecciones competitivas”, dijo Luis Vicente León. “Este grupo no tiene la capacidad de controlar la Asamblea Nacional, pero pueden tratar de comprar diputados. No tienen las herramientas para frenar sanciones, debido a que no poseen la interlocución válida con la comunidad internacional y muestra de ello es que parte del cuerpo diplomático que asistió a ese acto en la Casa Amarilla terminó parándose. Tampoco tienen la capacidad de generar una política pública de petróleo por alimentos, ellos no controlan la dinámica petrolera y no pueden comerciar con empresas debido a las sanciones”, señaló Oswaldo Ramírez. 

 

Con la medida el gobierno avanza en la estrategia de fracturar a la oposición.

Pone en guerra a una parte de los moderados con la mayoría institucional que rechaza un acuerdo considerado ilegítimo e inadecuado. “La batalla es ver quién conquista a los no alineados, que es el grupo más grande hoy en día. Estamos hablando de un número entre 45 y 52% de la población. Estas personas vieron la oportunidad de generar una especie de tesis de que ellos representan a los no alineados, cuando en realidad no aparecen en las encuestas de liderazgos, ni siquiera en el top 10”, dijo Ramírez de ORC Consultores. “Son actores que no tienen legitimidad y esta viene dada por los votos y salvo Timoteo Zambrano, que es diputado, los otros actores no tienen cargo alguno de elección popular y no han sido parte del ecosistema de la oposición”, añadió Ramírez. 

 

El gobierno persigue colocar en el debate nacional el tema de una elección parlamentaria para reemplazar la solicitud real y necesaria de una presidencial competitiva.

“No es la primera vez que este grupo de opositores está generando una matriz de opinión. Avalando las elecciones del 20 de mayo de 2018 no permitieron la participación de partidos políticos y la libertad plena. El objetivo hoy en día es que se hagan unas elecciones transparentes y creíbles”, dijo Ramírez. “Ninguno de los impactos de este acuerdo tiene oportunidad de rescatar legitimidad institucional, ni va a abrir la puerta a levantamiento de sanciones, ni recuperará confianza en los electores, ni unificará a la oposición camino a una elección competitiva, ni llevará al país a una elección presidencial que resuelva el conflicto político de manera democrática”, sentenció Luis Vicente León.

 

El regreso de los diputados chavistas a la Asamblea Nacional busca provocar un sismo dentro de esa institución.

“La AN está afectada en términos de sus miembros activos y con fracturas que le abren al gobierno la posibilidad de generar debates internos que le den validación de legitimidad y ejercicio de poder”, dijo León. “El oficialismo pudiera tratar de desbalancear a la AN. La oposición no cuenta con al menos 24 diputados. Eso puede poner en aprietos a la comunidad internacional al tener que reconocer a la AN como único organismo legítimo. La jugada que yo percibo es que el oficialismo trate el 5 de enero de 2020 de presionar para una directiva nueva. Además con un oficialismo incorporado pudiésemos tener unos debates eternos y el gobierno interino de Juan Guaidó sufriría”, indicó Ramírez.

 

La administración de Maduro intenta maquillar a nivel internacional el fracaso de las negociaciones apadrinadas por Oslo.

“Ese es un barniz que se da frente a los aliados de siempre como Nicaragua, Cuba, Rusia, China, Turquía e Irán y que probablemente pueda satisfacer a México y Uruguay, pero no a la Unión Europea y mucho menos al Grupo de Lima. Lo que busca el gobierno es un desequilibrio de poder en la oposición y su percepción fuera de nuestras fronteras”, dijo Oswaldo Ramírez. “Es fácil predecir que este acuerdo no cambie ni un ápice la tendencia explosiva de deterioro económico del país, lo que sí está amenazado es el liderazgo opositor”, agregó Luis Vicente León.