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Lecciones de ajedrez para una partida impredecible

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A juicio de expertos en el juego de mesa, los contrarios a Nicolás Maduro iniciaron una estrategia el pasado 23 de enero con un golpe táctico

Opinan que la partida está por la mitad y que la jugada oficialista del sábado pasado de impedir el acceso de la ayuda humanitaria fue dura

Sostienen que Juan Guaidó posee mayor cifra de peones, pero Maduro más caballos, alfiles y torres. Advierte que las jugadas en el ajedrez tienen un tiempo que no puede perderse

 

@franzambranor
Ilustración Mayerlin Perdomo 

 

“EN EL AJEDREZ COMO EN LA REALIDAD, es necesario analizar, descartar, organizar el pensamiento, comprender las acciones que pueden ocurrir, tener soluciones preparadas, saber concluir y estudiar todas las variantes posibles, ser capaz de hacer de la necesidad una virtud y entender las facultades del adversario para darles la vuelta en beneficio propio”.

Así reza un extracto del libro del ex campeón mundial de ajedrez, el ruso Garri Kásparov, quien luego de retirarse de la competición deportiva se dedicó a la política y actualmente es un férreo opositor al gobierno del presidente, Vladimir Putin.

Con la situación política actual venezolana se puede hacer una analogía con una partida de ajedrez, especialmente después del 23 de enero, fecha en la que Juan Guaidó se proclamó presidente interino de la República.

 

El juego va por la mitad

Para Fidel González, presidente de la Federación Venezolana de Ajedrez, el juego está en la mitad. “El 23 de enero, la oposición o Guaidó dio un golpe táctico fuerte”, dijo.

Con golpe táctico, González se refiere a un movimiento especial cuyo objetivo es quitar piezas al adversario, mejorar la posición o facilitar el jaque mate.

A juicio de González, el pasado 23 de enero la oposición inició una combinación de movimientos con la intención de neutralizar a su rival y obtener una victoria. Regularmente las combinaciones constan de 12 o 13 movimientos.

“Tanto en el ajedrez como en la política hay un objetivo que es ganar y para ello se deben hacer varios movimientos, algunos se piensan con antelación. También hay que estudiar los movimientos del rival”¨, argumentó González.

 

Gobierno jugó duro las piezas el 23F

“Por supuesto que la política siempre se podrá comparar con una partida de ajedrez porque es un conflicto de poderes”, señaló Luis Vicente León, director de la empresa Datanálisis. “El objetivo definitivo es ver cómo terminas de sacar del tablero al rey que en este caso es Nicolás Maduro”, agregó.

Para Félix Seijas, director de la empresa encuestadora Delphos, el gobierno optó por jugar duro el pasado sábado cuando impidió el ingreso de la ayuda humanitaria. “Lo que hizo fue retar a la comunidad internacional diciéndole que estaba dispuesto a enfrentar sus amenazas o que simplemente no las creía. El objetivo mayor de la oposición el 23 de enero no se alcanzó, que era producir la fractura definitiva en el estamento militar”, dijo.

 

El que se demora, pierde

Según el presidente de la Federación Venezolana de Ajedrez, Fidel González, el comienzo de la partida entre gobierno y oposición ha sido vertiginoso, pero podría caer en una ralentización, dependiendo de la estrategia de los jugadores.

“En el ajedrez el tiempo también es importante, no te puedes tardar una eternidad haciendo una jugada, hay un tiempo estipulado y si te demoras en reaccionar…pierdes”, dijo González.  

Quien juega primero tiene ventaja

Para González, la oposición tiene la iniciativa en el juego de ajedrez por el poder. Es el oponente que plantea una estrategia más definida. El gobierno de Nicolás Maduro solo se dedica a responder las jugadas.

“En el ajedrez también hay uno que juega primero y plantea una estrategia y otro que copia. Regularmente ese que juega de último pierde, porque el que juega primero tiene un movimiento de ventaja siempre”, dijo González.

 

Peones versus torres y alfiles

“Las piezas que tiene Maduro son perfectamente identificables y allí destacan los militares que podrían ser los caballos, los alfiles e incluso las torres. El objetivo fundamental del adversario es quebrar esa fuerza de contención que protege al rey para poder hacer jaque mate”, dijo Luis Vicente León. “Maduro tiene esas fichas de su lado y las está moviendo. Tiene muy pocos peones que en esta caso representan al pueblo. Los peones por definición son más, pero su capacidad de movimiento y acción son menores. Guaidó tiene más peones, pero no tiene las fichas del juego militar”, agregó León.

Para González la oposición está en desequilibrio material porque tiene menos piezas fuertes como consecuencia de inhabilitaciones y gente en el exilio, pero posee a un jugador con una estrategia.

“Guaidó podría usar caballos, alfiles y torres de otro tablero, de un tablero internacional. Son piezas obviamente más fuertes que pueden aniquilar con rapidez al adversario”, sentenció León.

 

No necesariamente se gana con jaque mate

Advierte Luis Vicente León que en el caso venezolano, el juego no necesariamente podría terminar con un jaque mate. “Puedes sacar al rey por la fuerza con los caballos y alfiles y dejar un conflicto interno donde reine la anarquía. La partida puede seguir sobre un tablero distinto, el de la guerra asimétrica. Se puede plantear un conflicto incluso más largo”.

Para Fidel González la comunidad internacional igualmente juega en la contienda. “Las sanciones a funcionarios del gobierno Maduro son claro ejemplo”, manifestó.

 

Las piezas internacionales pesan

“El peso de las acciones se traslada casi en su totalidad al ámbito internacional, con lo que los aliados estén dispuestos a hacer. Estos deben comenzar a concretar las amenazas que venían poniendo sobre la mesa. Si la comunidad internacional no responde, el juego se vuelve cuesta arriba para la oposición. También Guaidó deberá extender puentes más atractivos de salida al sector militar”, dijo Félix Seijas.

 

Aunque en el ajedrez moderno las reglas indican que cada jugador tiene 90 minutos para toda la partida, más 30 segundos por cada jugada, una contienda sin normas podría decantar en una similar a la de Kasparov contra un grupo de aficionados, en 1990: cuatro meses y concluyó con la victoria agónica del ruso tras 62 movimientos.

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