Protestas 2017| Compañero de Xiomara Scott: “No puede ser que en este país los asesinatos queden impunes”

Protestas 2017 | Compañero de Xiomara Scott: “No puede ser que en este país los asesinatos queden impunes”

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“Hacemos un llamado al pueblo de Venezuela y al gremio de enfermería a mantenerse firmes en la lucha por la democracia, en honor a nuestros colegas que han caído producto de la violencia generada por seres humanos sin escrúpulos que se niegan a oír la voz del pueblo en su grito de libertad. En honor a Xiomara Scott”

Comunicado del Colegio de Profesionales de la Enfermería del Distrito Capital

17 de julio de 2017

 

LA MAYOR PARTE DE SU TIEMPO lo pasaba en dos centros de salud pública. Xiomara Soledad Scott, de 60 años, vivía en el 23 de Enero, en Caracas, y era enfermera jubilada de los hospitales Dr. Miguel Pérez Carreño y Dr. Ricardo Baquero González (conocido como Periférico de Catia), pero el domingo 16 de julio de 2017 pasó de ser trabajadora a paciente. Minutos más tarde se convirtió en víctima de homicidio, cuando un proyectil le impactó en las costillas mientras estaba en la avenida Sucre, a pocos metros de la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, en Catia, al oeste de la capital venezolana, luego de participar en la consulta popular convocada por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en rechazo a la asamblea nacional constituyente y al gobierno de Nicolás Maduro. Durante ese hecho, 4 mujeres y un hombre resultaron heridos.

“Ese día ella salió a participar porque estaba preocupada por la escasez de medicamentos, ella lo vivía diariamente y me lo decía todos los días. Yo me enteré por Twitter. Cuando vi en las fotos que era Xiomara la que había muerto, me llené de rabia e impotencia porque ella solo estaba ejerciendo su derecho a decidir y va y pierde la vida”, dice vía telefónica uno de sus compañeros trabajo, Gustavo Millán.

Xiomara fue una de las 27 personas asesinadas por los colectivos paramilitares durante las protestas del año pasado. También es una de las 12 mujeres que cayeron en medio de estos hechos. En Distrito Capital, su nombre se unió al de Natalie Martínez y Estefani Tapias, quienes murieron el 20 de abril en los sucesos registrados en El Valle; y al de Almelina Carrillo, la camarera que fue herida en la cabeza con una botella con líquido congelado, mientras caminaba por la parroquia Candelaria y atravesaba una marcha pro gobierno.

La enfermera jubilada es además una de las dos personas mayores de 60 años que fueron víctimas de las balas en los cuatro meses de manifestaciones de calle. El otro fue Ynigo Jesús Leiva, un comerciante de 66 años que fue impactado por un proyectil cuando cerraba la santamaría de su negocio ante los disturbios que se desataron en el barrio San Andrés de El Valle, en Caracas. Su caso no fue reseñado en la lista difundida por la Fiscalía General de la República sobre las muertes en las protestas.

Aquel 16 de julio

Los expresidentes latinoamericanos Jorge Tuto Quiroga, de Bolivia; Laura Chinchilla, de Costa Rica; Vicente Fox, de México; y Andrés Pastrana de Colombia, invitados por la MUD, recorrían Caracas para presenciar la consulta popular.

Al mismo tiempo, el gobierno había organizado un simulacro electoral para la asamblea nacional constituyente y a las afueras de algunos centros electorales se veían colas que prácticamente no se movían. La confluencia de ambos eventos tenían las calles llenas de gente.

“Hay un solo camino y lo vamos a defender con el arma más poderosa que tenemos, que es el arma de la verdad, de la palabra, del ejemplo, de la movilización popular, del voto. Hoy decimos votos sí, balas no, paz sí, guerra no, constituyente sí, guarimba no”, afirmó un día antes, el 15 de julio, Nicolás Maduro en el acto de incorporación al Panteón Nacional de los restos de Argimiro Gabaldón. Los colectivos de Catia, sin embargo, eligieron empuñar las armas de fuego.

Era el día 107 de protesta en Venezuela. El llamado de los opositores al gobierno nacional era el mismo: participar. Incluso el piloto rebelde y ex inspector del Cuerpo de Investigaciones, Penales y Criminalísticas (Cicpc), Oscar Pérez, apuntó en esa dirección.

“Nuestras próximas acciones a tomar son con una Venezuela unida que haga la diferencia, el próximo 16 de julio saldremos todos a firmar tres veces sí”, expresó durante una entrevista realizada por el canal Telemundo.
Xiomara fue una de las que acudió al llamado de la alianza opositora. Luego de esperar bajo un sol inclemente, al oeste de la ciudad de Caracas, logró estampar su triple sí en la boleta. A las 2 de la tarde, cuando salía de la consulta, hecha bajo un toldo frente a la Iglesia Nuestra Señora del Carmen de Catia, fue asesinada por hombres armados identificados por el Cicpc como miembros de los colectivos “Vencedores en Cristo” que opera en barrio Ruperto Lugo, “Frente Miliciano Sucre” y “Fundación Guaicaipuro”.


Esa no fue la única oportunidad en la que los paramilitares oficialistas arremetieron contra las personas que participaron en la parroquia 23 de Enero. Desde las 8 de la mañana los delincuentes acudieron hasta las mesas de votación para robar planillas y cuadernos. El equipo de Runrun.es conversó con uno de los electores una hora después del asesinato de Xiomara.


El hecho ocurrió a la vista de los cuerpos de seguridad que se encontraban en el lugar. Los colectivos llegaron al “punto soberano” de la Iglesia El Carmen y abrieron fuego contra los votantes. Alrededor de 500 personas se resguardaron dentro del templo, entre ellos el cardenal Jorge Urosa Savino. Mientras, los colectivos se mantenían a las afueras y arengaban a los manifestantes refugiados quienes, horas después, tuvieron que salir de la capilla en autobuses y escoltados por oficiales de la Policía Nacional Bolivariana para evitar cualquier otro ataque.


Caraota Digital captó en video el momento en que se escuchan las detonaciones frente a la Iglesia, en Catia.


“Xiomara era una mujer de carácter fuerte, de férreas convicciones, súper trabajadora y muy comprometida. La última vez que conversé con ella fue días antes y me dijo: ‘Millán y ahora qué vamos a hacer con esta situación, no podemos vivir, tenemos el doble de los pacientes y nada de insumos, el sueldo no nos alcanza para nada’. Su preocupación era muy grande al igual que la de cualquier trabajador de la salud”, rememora su compañero por más de 30 años en el Hospital Pérez Carreño.

La sociedad estaba indignada por este suceso. La junta directiva del Colegio de Profesionales de Enfermería del Distrito Capital, condenó el asesinato de Xiomara y exigió a la Fiscalía General de la República que “individualizara” las acciones de los autores materiales e intelectuales del crimen.

El Ministerio Público comisionó a la fiscal 124° del Área Metropolitana de Caracas para investigar la muerte de la enfermera. El 20 de julio de ese mismo año, el organismo logró privativa de libertad para José Gregorio Rangel (43), Gregooriths Isrraelys Solórzano (33) y Yosbe Alexander Libera (22), por su presunta responsabilidad en la muerte de Xiomara Soledad Scott.

En la audiencia de presentación, las fiscales de la Sala de Flagrancia del Área Metropolitana de Caracas, Dora Guerra y Tamar Camacaro, respectivamente, imputaron a los hombres por presuntamente ser coautores en el delito de homicidio intencional calificado con alevosía y por motivos innobles en perjuicio de Scott.

En junio de este año, asesinaron con varios disparos al miembro y líder del colectivo Frente Miliciano Sucre, David Delgado, presunto implicado en el homicidio de Xiomara Scott. El sicario que lo mató cayó en el mismo sitio luego de que lo baleara un funcionario de la Policía Nacional. El Bloque Bolivariano Ejército del Pueblo –que agrupa a diversos colectivos y movimientos sociales de Caracas, Vargas y Miranda– solicitó una investigación profunda sobre el asesinato del paramilitar.

Hasta la fecha, no se conoce un reciente avance con respecto al caso de la enfermera. Para esta publicación, Runrun.es contactó a los familiares directos de la víctima, pero se negaron a realizar declaraciones. Xiomara no tuvo hijos, vivía con su hermana.

“Yo quisiera que realmente existiera justicia y una investigación seria por lo que pasó. No puede ser que en este país los asesinatos queden impunes. No es posible que una persona pierda la vida por ir a ejercer un derecho, por ir a decidir lo que considera mejor para el país, por pensar distinto”, dice Millán.

Los restos de Xiomara reposan en el Cementerio General del Sur. Sus colegas y amigos cercanos solo quieren que se haga justicia.

“Yo quiero que Xiomara sea recordada como la buena enfermera que fue, como la mujer venezolana luchadora que nunca se dejó amedrentar. Que sea un ejemplo. Lamentablemente perdió la vida, pero defendiendo sus ideales”, asegura su amigo Gustavo Millán.

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