Protestas 2017 | Un año sin justicia para el escudero Neomar Lander

Protestas 2017 | Un año sin justicia para el escudero Neomar Lander

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Foto: Isaac Paniza

Neomar Lander fue uno de los 20 menores de edad asesinados en todo el país durante las protestas de 2017 y a un año de su muerte aún no hay ningún responsable detenido
Su caso es uno de los sometidos al examen preliminar ante la Fiscalía de la Corte Penal Internacional

 

@LuisiSolano

CAMISA BLANCA, UN SHORT CON ESTAMPADO MILITAR, zapatos deportivos y su equipo para las manifestaciones: casco blanco con la palabra “calle” impreso en letras negras, máscara antigas, un guante y un chaleco casero hecho con alfombra de carro donde se leía “Yo soy libertador”. Así vestía Neomar Alejandro Lander Armas el día que murió: miércoles 7 de junio de 2017. Era el mismo joven de 17 años recordado por la frase “la lucha de pocos vale por el futuro de todos”. Aquella tarde estaba en la avenida Francisco de Miranda, justo en el túnel que conecta al municipio Chacao de Miranda con Libertador del Distrito Capital,  participando en una de las cientos de protestas antigobierno del año pasado, cuando cayó en el asfalto por un impacto en el pecho.

Neomar fue el décimo de 20 menores de edad asesinados durante estas manifestaciones,  de acuerdo al especial de Runrun.esMemorias de calle, furia e impunidad”. Esta misma base de datos refleja que Lander también fue una de las cinco personas que murieron en Chacao.

El adolescente, residente de Guarenas, fue identificado por familiares, compañeros, periodistas y fotógrafos como uno de los jóvenes de la Resistencia, uno de los que siempre estaba entre los manifestantes y los cuerpos de seguridad del Estado. La marcha convocada hacia el Consejo Nacional Electoral (CNE), después de 68 días casi ininterrumpidos de protestas, no fue la excepción.

“La represión ese día empezó enseguida. No caminamos dos, tres cuadras porque cuando llegamos a Chacaito ya estaba la represión fuerte”, relata a Runrun.es la madre de Neomar, Zugeimar Armas. Por ello, agrega, los manifestantes regresaban a Altamira o agarraban vías alternas. Sin embargo, ella se dio cuenta cuando su hijo tomó hacia Las Mercedes y decidió seguirlo. “Ese fue el último momento en que lo vi”.

Zugeimar y el grupo con el que siempre subía a Caracas para participar en las protestas decidieron pasar el resto de la jornada en Las Mercedes. Cuando estaban por irse, se consiguió a uno de los compañeros de Neomar, quien le dijo que no lo había visto desde un altercado con una tanqueta en la Autopista Francisco Fajardo ya entrada la tarde. Ella insistió en esperarlo.

La madre marcó dos veces al celular de Neomar, pero no contestó. Pasadas las 4:30 p.m, diputados ya informaban de la muerte del joven y las redes sociales se llenaban de fotos y videos suyas.

– “No”

– “Pero no qué, ¿qué pasó?”

– “Neomar”

– “¿Neomar qué?”

– “No, Zugeimar”

Esa fue la respuesta que pudo darle su compadre a Zugeimar cuando ella lo vio llorando en uno de los bancos del Centro Venezolano Americano (CVA) y le preguntó qué le ocurría. Todavía sin entender, sonó el teléfono del compadre. Ella se lo arrebató de la mano y escuchó la voz de una joven que le explicó que por las redes sociales se informaba de la muerte de uno de los escuderos con las características de su hijo.

Foto: Juan Barreto / AFP

Armas agarró a su sobrino por un brazo, quien la acompañaba ese día, y emprendió camino hacia Chacaito. Caminó unas cuadras y, todavía conmocionada, un motorizado la detuvo y le preguntó hacia dónde iba. Ella le respondió que iba a Salud Chacao –donde solían llevar a los manifestantes heridos- porque a su hijo le había pasado algo. Él respondió que la trasladaría a Clínica Ávila porque el muchacho se encontraba allí. Días después se enteró que ese era el mismo motorizado que llevó a su hijo al centro de salud.

“Chacao era una bola de humo blanco. Se escuchaban gritos. Eran escombros, piedras, botellas”, comenta. Cuando la madre de Neomar logró llegar a la clínica, una médico le confirmó que su hijo había llegado sin signos vitales.

Zugeimar se tardó en identificar el cuerpo de su muchacho. No fue hasta que un abogado y una amiga de la familia hablaron con los médicos que pudo pasar a verlo. En la morgue de la clínica había funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) y del Ministerio Público, por lo que optó por solo dale un beso, un abrazo, la bendición y salir.

A ella y su sobrino les tocó testificar en el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc). A su esposo, Neomar, esperar la autopsia en Bello Monte. Él se había enterado de la muerte de su hijo por el Twitter de Dolartoday. Hacia el final de la tarde, ya el resto de su familia sabía lo que le había ocurrido al joven, incluyendo a la menor de los Lander Armas, Paola.

¿Qué lo mató?

Foto: Rayner Peña R. | El Pitazo

Desde un principio hubo controversia y contradicciones sobre qué le causó la muerte de Neomar Lander.

Al poco tiempo de darse a conocer lo sucedido, versiones oficiales indicaron que el adolescente había fallecido al tratar de activar un explosivo casero.

“Lander Armas Neomar Alejandro (17) acaba de fallecer producto de una explosión de arma de fabricación artesanal (MORTERO) que manipulaba”, tuiteó la cuenta oficial del Ministerio de Interior, Justicia y Paz a las 4:58 p.m. de este día.

Respaldando esta versión, Tarek William Saab, en ese momento Defensor del Pueblo, aseguró ese misma noche en su cuenta en Twitter que las “experticias médicas forenses revelan que la terrible muerte de Neomar Lander no fue por un disparo de bomba lacrimógena”.

El joven “presentó fractura de las costillas 4ta y 5ta, explosión de pulmón izquierdo con derrame hemorrágico interno y quemadura de antebrazo por un explosivo de fabricación artesanal”, indicó Saab.

Sin embargo, políticos opositores rechazaron esta versión y criticaron que se hablara de la causa de muerte sin haber realizado las pruebas pertinentes.

Un trabajo especial realizado por la Unidad de Investigación de Runrun.es reconstruyó el momento de la muerte de Lander a través de los videos captados desde un edificio cercano y relatos de algunos testigos. Se pudo conocer que momentos antes de que cayera, Neomar lanzó un fuego artificial que explotó en el aire cerca del piquete de la Policía Nacional Bolivariana (PNB). Un funcionario de ese cuerpo salió de su formación apuntando su escopeta modelo M79 hacia el túnel donde él se encontraba. Inmediatamente se escuchó otra detonación y se observó un destello y humo hacia donde estaba Neomar. Luego apareció el cuerpo del joven tendido en el asfalto boca abajo. Compañeros de “La Resistencia” lo recogieron para buscar atención médica.

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Patólogos, bomberos, funcionarios del Cicpc, expertos de la extinta Policía Técnica Judicial (PTJ) y abogados que analizaron el video y pruebas consultados para la realización de ese trabajo, no dudaron en descartar la versión oficial. Concluyeron que la muerte de Lander había sido ocasionada por un objeto contundente o proyectil disparado a corta distancia, más probablemente la bomba lacrimógena del arma del PNB.

Neomar fue uno de los tres manifestantes, todos menores de 25 años, que presuntamente fueron asesinado por el impacto de una bomba lacrimógena en el pecho durante las manifestaciones de abril a julio de 2017. De estas víctimas, el Ministerio Público, todavía bajo la dirección de Luisa Ortega Díaz, solo reconoció esta causa de muerte en uno: Juan Pablo Pernalete.

El único “acusado”

Además de su versión de lo ocurrido, el gobierno también señaló en principio a un presunto responsable: el diputado Miguel Pizarro.

Un día después de los hechos, el vicepresidente Tarek El Aissami aseguró en una rueda de prensa: el parlamentario “es el asesino que invocó la muerte de este joven venezolano (…) Todavía corría la sangre de Neomar Lander, cuando ya Miguel Pizarro estaba pretendiendo manipular”, añadió.

El Aissami se refería a las declaraciones ofrecidas por Pizarro momentos después de que vio cómo intentaban reanimar a Lander. En la avenida Libertador, frente a un grupo de periodistas y entre lágrimas, el militante de Primero Justicia aseguró que había que continuar.

“Este país lo tenemos que cambiar. Para que no siga pasando esto, este país lo tenemos que cambiar. Para que no nos sigan matando, este país lo tenemos que cambiar. Para que no sigan creyendo que la impunidad les va durar toda la vida, este país lo tenemos que cambiar”, expresó Pizarro aquel 7 de junio.

El diputado concuerda con la mamá de Neomar al señalar que aquella “fue una jornada de demasiada violencia por parte de la policía. Fue un día de saña”. Relata que estaba a unos 100 metros de donde se escuchó la detonación. Cuando se dió cuenta, vió a Neomar, ya herido, a punto de caerse de la moto, por lo que salió a ayudarlo y abrirle camino para que lo pudieran auxiliar. De ese momento, también recuerda la reacción y los gritos de los compañeros de Neomar al verle la herida.

De los señalamientos por parte del gobierno, asegura que lo que intentaban era desviar de lo que realmente ocurrió, no solo por la denuncia que hizo, sino por su llamado a la sensatez. “Uno jamás usaría la vida de nadie como herramienta de acción política”.

Afirma que no conocía personalmente a Neomar, pero que había hablado con él y otros compañeros en un par de ocasiones “por el ímpetu que tenían en las movilizaciones”.

Confiesa que era la primera vez que le tocaba pasar por una situación así y que no estaba preparado para afrontar la muerte y la violencia política.

“Yo soy otro después de ese día. Y no solo de ese día, después de todo ese proceso”, añade.

Pizarro comenta que si bien estos días son duros para él, considera que la experiencia le dejó un sentido mucho más profundo de la responsabilidad y una nueva familia, haciendo referencia a los Lander Armas, con quienes conversa y suele acompañar. “Estoy seguro que nada ha sido en vano”.

Sin avances

 Foto: Isaac Paniza

A un año de su muerte, el caso de Neomar se encuentra en la primera etapa del proceso penal: la fase preparatoria, donde se investiga y recaba evidencia. Están encargados desde un principios los fiscales 78º y 98º del Ministerio Público, Amis Mendoza y Renny Amundarain.

El representante legal de los Lander Armas, el abogado Juan Carlos Gutiérrez, explicó que hasta la fecha se han practicado varias experticias, entre ellas las pruebas químicas, cuyos resultados están en el expediente, y otras aún están pendiente por practicarse.

Actualmente, agrega, están pidiendo otras diligencias de investigación que permitan certificar la verdad de lo ocurrido y adelantó que existen más de 10 testigos del crimen cometido en contra del joven.

Sobre la actuación y afirmaciones de altos funcionarios sobre el caso en esta fase del proceso, asegura que el hecho per se “configura un grave vicio procesal”. Espera que todo esto “no afecte en la búsqueda de la verdad”. Además, denuncia que han constatado irregularidades en el manejo de las evidencias criminalística, lo cual pudiese afectar la validez de varios peritajes.

“No puede haber impunidad en este caso”, sentencia Gutiérrez y agrega que los principales organismos internacionales de DDHH están alertas de la decisión que emita el Ministerio Público. Al respecto, revela que el caso de Lander fue uno de los presentados ante la Fiscalía de la Corte Penal Internacional y está expresamente incluido en el examen preliminar acordado por la fiscal Fatou Bensouda en febrero de este año.

Al ser tratado como una ejecución extrajudicial, el delito es imprescriptible, por lo que el abogado señala que lo fundamental es la realización de una investigación “imparcial, técnica, seria e inobjetable.”

De los 158 casos de víctimas registrados por Runrun.es durante las protestas, al menos 60 están en su etapa inicial de investigación y otros 23, que ya tienen presuntos victimarios acusados, esperan por la decisión de una audiencia preliminar.

Continuar la lucha

Foto: Abrahan Moncada / Runrun.es

Al recordar a su hijo, Zugeimar sonríe y asegura que no era perfecto, pero que era un joven con futuro. Hiperactivo pero de buen humor y muy cercano a su hermana menor. “Era la alegría de la casa”.

Neomar se graduó de bachiller a los 16 años. Al ser tan joven, comenta su mamá, estaba buscando opciones. Uno de los vecinos más cercanos al adolescente se mudó a España y le propuso que hiciera un curso de bartender para luego recibirlo cuando cumpliese la mayoría de edad. Tenía un mes de haber terminado ese entrenamiento cuando lo asesinaron y faltaban cuatro meses para que cumpliera 18 años.

A pesar de haber tomado la decisión de emigrar, el joven afirmaba que no se quería ir del país. Después de haber acompañado una vez su familia a una convocatoria de la oposición, decidió seguir participando y estar en primera fila. El lente de un periodista llegó a captar a este escudero, en ese momento desconocido, explicando por qué hacía lo que hacía.

“Yo solo tengo 17 años, yo no estoy estudiando ahorita porque yo sinceramente me voy del país por cuestión de mi futuro, pero yo realmente no me quiero ir de Venezuela, este es mi país, yo nací aquí y estoy luchando por él”, expresó el joven en su momento.

Zugeimar asegura que este tiempo ha sido “fatal” para su familia, sobre todo para Paola. A pesar de su corta edad y lo apegada que era con su hermano “ha sido bastante madura”, señala la madre.

“Como estamos metidos en esto, no ha habido tiempo para el duelo”, agrega y asegura ha sentido el verdadero cariño de la gente cuando llega a algún sitio y le quieren abrazar sin  conocerla.

Con respecto a su activismo, explica que todo se ha ido dando y que mientras pueda seguirá pidiendo que la muerte de su hijo se aclare. “Cómo yo voy a dejar de estar en las calles, si precisamente yo estaba en las calles cuando Neomar murió”.

“La mejor manera de honrar a los caídos es continuar con la lucha. Para que sus muertes no sean en vano, no depende ni de la oposición ni del gobierno. Para que sus muertes no sean en vano, depende de cada uno de los venezolanos y las decisiones que tomemos”, dice Zugeimar.

 

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