¿En qué se parecen las masacres de Barlovento y Tumeremo? - Runrun
¿En qué se parecen las masacres de Barlovento y Tumeremo?
Aunque los victimarios y las motivaciones de las dos tragedias son distintas, hay más puntos de encuentro en estos hechos de sangre de lo que se imagina. Runrun.es dice cuáles son

 

@loremelendez

VÍCTIMAS INDEFENSAS, CIFRAS INEXACTAS DE DESAPARECIDOS, fosas comunes, funcionarios de seguridad implicados. Las matanzas ocurridas en Tumeremo, en marzo pasado, y en Barlovento, hace mes y medio, comparten más que una simple coincidencia. Se trata de casos que han saltado a la opinión pública no sólo por la cantidad de muertos que han registrado, sino porque la mano de los uniformados, ya sea como cómplices o ejecutores, fue parte del escándalo.

Es cierto que lo ocurrido en Miranda con Elizer Ramírez, Antony Vargas, Antonio Aladejo, Luis Sanz, Dennys Acevedo, Oscar Rodríguez, Yorman Mejias, Freddy Hernández, Víctor Manuel Martínez, Jairo Rivas, Kenry González y Carlos Marchena fue distinto a lo que sucedió en Bolívar con los mineros. A ellos los detuvieron militares en medio de una Operación de Liberación del Pueblo (OLP), mientras que a los de Tumeremo los asesinó una banda de delincuentes que, supuestamente, perseguía el control de una mina pequeña. Sin embargo, los modos en los que actuaron los victimarios encuentran puntos de similitud entre sí.

Runrun.es repasa ambos hechos a través de los parecidos hallados entre sus víctimas, la forma en la que fue ejecutado el crimen y la manera en la que actuaron los familiares para intentar acercarse a la verdad:

Las víctimas

Dependían de la tierra

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En los dos casos, los asesinados se dedicaban a actividades relacionadas con el sector primario de la economía en cada una de sus entidades.

Los de Tumeremo eran mineros, es decir, estaban dedicados a la principal actividad de la zona del sur del estado Bolívar: la explotación del oro.

La mayoría de los de Barlovento eran campesinos. Estaban dedicados a trabajar la tierra como sustento.

Estatus: desaparecidos

El Ministerio Público declaró como desaparecidos a las víctimas de las dos masacres. Para ello, luego de que se reportara formalmente la denuncia, personal de esta instancia entrevistó a los familiares y testigos, quienes le dieron detalles de lo último que supieron de los suyos.

En el caso de Tumeremo, los cuerpos de los desaparecidos fueron hallados el 14 de marzo de 2016, 10 días después de haber salido de sus casas.

En Barlovento, las autoridades consiguieron los cadáveres 40 días después de haber sido detenidos.

De la Venezuela profunda

Las dos masacres tuvieron como escenario zonas alejadas de las capitales de los estados en donde ocurrieron. Tumeremo, por ejemplo, está al sur del estado Bolívar, a más de tres horas de las ciudades mayormente pobladas de esa región: Ciudad Bolívar y Puerto Ordaz.

La zona de Barlovento donde sucedieron los hechos está también lejos de las urbes, en un área rural. De Los Teques, capital de Miranda, está a dos horas y media de carretera. Del noreste de Caracas, a más de 80 kilómetros.

Sobre el crimen

Fueron masacres

La Real Academia Española define el término “masacre” como una “matanza de personas, por lo general indefensas, producida por ataque armado o causa parecida”. Eso fue lo que sucedió en ambos casos.

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Las víctimas de Tumeremo iban camino a la mina de Atenas, en el municipio Sifontes del estado Bolívar, cuando fueron detenidas en una alcabala de civiles armados que los amarraron y amordazaron. Dieciséis de ellos fueron ejecutados sin que pudieran defenderse.

En Barlovento, 20 hombres de distintos caseríos del este de Miranda fueron sacados de sus casas y detenidos por militares del Ejército venezolano que los llevaron a rumbo desconocido en medio de una OLP. Ninguno iba armado. Doce personas fueron asesinadas. Los sobrevivientes afirmaron que habían sido torturados.

Fosas comunes para los cuerpos

Los ejecutores de las masacres enterraron los cuerpos en fosas comunes. En Tumeremo usaron incluso una retroexcavadora para introducir los 16 cadáveres.

En Barlovento, los restos fueron depositados en dos puntos: en el sector La Maturetera del municipio Brión consiguieron dos cuerpos, mientras que en el sector Aragüita, en la vía hacia el Parque Nacional Guatopo, en Acevedo, encontraron 10 en una misma fosa.

Zonas boscosas como destino

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Las áreas agrestes y deshabitadas fueron las elegidas para enterrar los cuerpos. Se trata de lugares en donde las labores de escarbar en la tierra para hacer fosas se pueden hacer sin testigos, con todo el ruido que se requiera. A estos sitios es difícil llegar a pie.

En el caso de Tumeremo, los cadáveres fueron enterrados en la vía que conduce a la mina de Nuevo Callao, en Bolívar, en una carretera angosta y de tierra. El punto estaba a hora y media del pueblo donde vivía la mayoría de los desaparecidos.

En Barlovento, los cuerpos fueron llevados hasta zonas boscosas ubicadas en los municipio Gual y Acevedo del estado Miranda.

Participan funcionarios de seguridad

La masacre de Tumeremo fue cometida por la banda de “El Topo”. Sin embargo, durante las investigaciones, se informó que funcionarios del Cicpc y del Sebin estuvieron presuntamente involucrados en los hechos. De hecho, se comentó que sin la anuencia de estos hubiese sido imposible llevar a las víctimas a Nuevo Callao. Hasta el momento no se ha  informado si los funcionarios continúan tras las rejas.

Por el caso de Barlovento  fueron detenidos 12 miembros del Ejército venezolano que patrullaban la zona durante una OLP.

Trato con los familiares

Autoridades que no responden

En ambos casos, los familiares acudieron en repetidas oportunidades a las autoridades locales en busca de respuestas, pero no las obtuvieron.

Cuando la noche del 4 de marzo de 2016, los sobrevivientes de la masacre de Tumeremo volvieron al pueblo y contaron lo que había pasado, los familiares de los muertos fueron a denunciar las desapariciones en el las oficinas del Centro de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc). Pero allí desestimaron lo sucedido y ni siquiera dieron curso a su búsqueda. Luego se sabría que algunos de los funcionarios de esa oficina estaban implicados.

En el caso de Barlovento, fueron los militares ocultaron lo sucedido. En el Destacamento Camacaro 323 de la parroquia El Café, en el municipio Acevedo de Miranda, le dijeron a los familiares que no tenían información sobre las detenciones ni sobre el destino de los suyos. Tres días después, les comunicaron que los capturados habían sido llevados hasta el Fuerte Chaguaramal, ubicado en Cúpira, municipio Pedro Gual de la misma entidad. Al acudir al sitio, les indicaron que ninguno estaba ahí.

Familiares motivaron la búsqueda

Cuando ocurrió la masacre de Tumeremo, los familiares de los caídos trancaron la Troncal 9 que atraviesa el sur de Bolívar hasta llegar a Brasil. El paso de vehículos se cerró por completo. Ahí comenzó el escándalo por la tragedia y pronto se difundió en lo medios de comunicación.

Durante las primeras horas, la matanza de los mineros fue negada por el gobernador de Bolívar, Francisco Rangel Gómez, quien días después tuvo que retractarse y admitirla. La protesta continuada de los parientes, que duró una semana, activó al Ministerio Público y a una comisión especial del Cicpc que viajó desde Caracas para ocuparse del caso. Cuatro días después de lo sucedido, se tuvieron los primeros indicios de un hecho de sangre: en el camino a la mina Atenas, a donde iban los trabajadores, se encontraron prendas de vestir, manchas hemáticas y pertenencias de los desaparecidos.

En Barlovento, el reclamo de los familiares también tuvo un papel primordial. Aunque no iterrumpieron el tránsito por vías públicas, sí se movilizaron para hallar a los suyos en los calabozos a donde supuestamente habían sido trasladados. Al no conseguir respuesta, hicieron la denuncia ante el Ministerio Público y este activó la búsqueda. También acudieron a la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz, una ONG que ayuda a las víctimas de los excesos de los uniformados, que se encargó de mantener vivo el tema y darlo a conocer con mayores detalles.

En las dos ocasiones, las familias vencieron el miedo y defendieron sus derechos.

Números que no coinciden

En los dos casos, los familiares denunciaron que la cifra de desaparecidos era mayor a la difundida por las autoridades.

En Tumeremo nunca se difundió la lista oficial de nombres de los asesinados, sólo se dijo que eran 16. Los familiares no pudieron identificarlos y debieron conformarse sólo con las pruebas de ADN. Testigos afirmaron que los caídos superaban la veintena y el Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, respaldó la sentencia. Pero el MP luego de descubrir la fosa insistió en que ya no había nadie a quien buscar.

Hay dos familias de Barlovento que denunciaron que los cuerpos de los suyos no habían sido hallados. Mientras, la diputada Delsa Solórzano afirmó que, en lugar de 12 eran 14 los desaparecidos. El defensor del Pueblo, por su parte, señaló que  además de la docena, hay 5 personas que no se pudieron encontrar: Yulmar José Rengifo (31 años), Andris Bandres (37 años), Wilmer Enrique Serrano (22 años), Yefferson Suárez (27 años) y Rey Victores Campos (26 años).