Médico que superó el ébola: Ya no soy contagioso. Pido que nos concentremos en África

Médico que superó el ébola: Ya no soy contagioso. Pido que nos concentremos en África

Hospital.jpg

Hospital

Vía El País

“Hola, mi nombre es Craig Spencer. Soy médico y trabajador humanitario de Médicos sin Fronteras. Hoy estoy sano y ya no soy contagioso. Aunque mi caso ha captado la atención internacional, es importante recordar que mi infección representa apenas una fracción de los más de 13.000 casos de ébola reportados hasta la fecha. Por favor, concentremos de nuevo nuestra atención en África occidental y asegurémonos de que los voluntarios médicos y otros trabajadores humanitarios no se enfrenten a la estigmatización al volver a casa”. Sonriente, pero con gesto cansado, el doctor Spencer abandonó este martes el hospital Bellevue de Nueva York tras ganar su pulso con el virus. Su mensaje de agradecimiento y sus palabras de recuerdo para sus colegas mantuvieron siempre fija una idea: la batalla no ha terminado.

“El doctor Spencer está libre del ébola y la ciudad de Nueva York, también. Es agradable abrazar a un héroe, y aquí mismo tenemos uno”, dijo el alcalde, Bill de Blasio, tras estrechar en sus brazos al médico. El regidor se veía satisfecho. La sanación de Spencer es, sin duda, un éxito de los servicios sanitarios de la ciudad y de los protocolos establecidos por el Centro para el Control de Enfermedades de Atlanta (CDC), dependiente en esta crisis de la Casa Blanca. “Mi recuperación habla de la eficacia de los protocolos en vigor para el personal de salud que regresa de África occidental. Soy el ejemplo vivo de cómo funcionan, y de cómo la detección temprana y el aislamiento son fundamentales no sólo para sobrevivir al ébola sino para asegurar que tampoco se transmita a otros”, corroboró Spencer.

El médico emocionó a los presentes cuando recordó su experiencia en Guinea con Médicos sin Fronteras. “Me enorgullece estar en sus filas junto a más 3.300 trabajadores humanitarios que combaten el brote en África Occidental. Por esta razón me ofrecí para ir a Guinea. Allí, lloraba cuando sostenía a niños que no eran lo suficientemente fuertes para sobrevivir al virus, pero también experimentaba una alegría inmensa cuando se curaban los pacientes que atendía y me invitaban con su familia como si fuera un hermano”.

Spencer recordó las llamadas de aquellos a quienes curó y elogió a los profesionales que luchan sobre el terreno poniendo en riesgo sus vidas, como él: “Muchos de esos pacientes llamaron para preguntarme si podían contribuir a mi cuidado. Por más increíble que parezca, veía a mis colegas guineanos, que habían estado al frente desde el primer día y habían visto morir a familiares y amigos, cómo seguían luchando para salvar a sus comunidades con tanta compasión y dignidad. Ellos son los héroes de los que no hablamos”.Antes de abandonar el hospital camino de su casa en Hamilton Heigths, en el norte de Manhattan, el médico pidió respeto a su privacidad: “Después de esta declaración no haré más comentarios públicos; y les insto a centrar su atención en donde se necesita con mayor urgencia: en África occidental, el origen del brote de ébola”. El doctor Spencer ha sobrevivido a la enfermedad gracias al trabajo de la sanidad estadounidense, a un tratamiento con un medicamento experimental y a las transfusiones de la sangre deNancy Writebol, la misionera de 59 años que se infectó de ébola en Liberia y sobrevivió al virus. El primer caso de ébola en una metrópolis como Nueva York supuso, además, un enorme desafío logístico. Algunas medidas fueron polémicas. A las 24 horas del ingreso de Spencer, en plena alarma, el Gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, y su homólogo de Nueva Jersey, Chris Christie, anunciaron que todos los pasajeros llegados de África Occidental deberían someterse a una cuarentena obligatoria de 21 días.

La medida fue duramente criticada por la Casa Blanca y por las autoridades sanitarias federales por considerarla exagerada y alarmista. El CDC estableció que las personas afectadas no serían confinadas, pero que sí serían objeto de un seguimiento diario por si presentaban síntomas. En la actualidad, unas 300 personas están siendo contactadas a diario en Nueva York para que reporten su temperatura. De momento, ninguna de esas personas ha desarrollado los síntomas del virus.

El ébola ha matado a casi 5.000 personas e infectado a más de 13.000 desde que se manifestó en África Occidental a principios de año, según los datos de la Organización Mundial de la Salud. Los expertos insisten en que el contagio sólo se produce a través de los fluidos corporales cuando la persona enferma presenta los síntomas.

Enviar Comentarios



© Manapro Consultores

Enviar Comentarios