Con lápiz y papel los alemanes sellan su confianza en uno de los sistemas electorales más sólidos del mundo

Con marcador y papel los alemanes sellan su confianza en uno de los sistemas electorales “más sólidos del mundo”

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Texto y fotos: @boonbar

Berlín. La lluvia de otoño no detuvo a los 60 mil atletas del 43º Maratón de Berlín aunque si retrasó  la llegada de los electores a los centros de votación para escoger al nuevo parlamento de Alemania que regirá hasta el 2021. Pero en la tarde del domingo 24 de septiembre, la inquietud por una posible abstención se disipó como el mal tiempo y las barreras de las calles luego que llegó a la meta el último corredor. Al cierre del proceso, a las 6 pm en punto, las elecciones del Bundestag 2017 habían alcanzado 76,2% de participación, 4 puntos porcentuales por encima del mismo proceso electoral de hace 4 años.

La alta participación es una muestra de que los alemanes mayores de 18 años siguen confiando en el sufragio universal, directo, libre y secreto como institución democrática. Cada 4 años no solo eligen a los miembros de la cámara baja del parlamento alemán sino que sellan su aprobación, marcando cruces con marcador sobre papel, a uno de los sistemas electorales considerado modelo en el mundo, correspondiente a la representación proporcional personalizada, con el cual el elector vota por el candidato específico de una circunscripción y por otro lado por una lista que representa a los partidos.

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Expertos en Alemania no le encuentran mucho sentido a suplantar el tradicional voto manual por el electrónico, como existe en Venezuela, al considerar que organizar las papeletas con los candidatos de cada uno de los 299 distritos electorales resulta “extremadamente complicada” e “implica una inversión muy costosa para un evento que sucede cada 4 años”. Es un método implantado hace casi 7 décadas. En 2009, la Corte Constitucional de Alemania, declaró inconstitucional el uso de computadoras en el proceso de emisión del voto.

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Sufragar en Alemania toma apenas algunos minutos. Al mediodía del domingo 24 de septiembre, la participación en un centro de votación asignado en una iglesia del distrito Charlottenburg Wilmersdorf, en el suroeste de Berlín, rondaban en 50%. Allí, los alemanes mayores de 18 años asignados a esa jurisdicción se acercaron a votar mostrando su carnet de identidad, pasaporte o recibo de algún servicio que permitiera comprobar su dirección. Luego de identificarse ante los miembros de mesa, estos  les entregaban la papeleta de votación correspondiente a ese distrito donde tenían que marcar de manera individual y secreta su elección tras una cabina, sin presencia de testigos. Tras doblar varias veces el documento para ser depositado en las urnas, los sufragistas volvían a ser chequeados. Nadie sale con los dedos meñiques manchados con tinta azul como prueba de haber votado sino un simple documento que lo certifica.

Ni dentro ni fuera de los centros de votación hay policías, militares ni “Plan República”. En Alemania no hay necesidad de que los uniformados custodien todo el proceso. Los miembros de mesa, que prestan servicio voluntario,  son entrenados para que todo el proceso se desarrolle en orden.

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El 43º Maratón de Berlín no alteró la participación en las elecciones de la capital alemana

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Papeleta de votación que indica en sendas columnas los dos votos dispuestos para cada votante

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Expectativas

La elecciones federales de este año son “muy importantes” apreciaron los sufragistas alemanes  consultados luego de emitir su voto el domingo 24. Exhibiendo su medalla del Maratón, Brigitta llegó directamente del asfalto a las urnas, luego de correr 42 kilómetros. “Espero que el próximo canciller trabaje por la paz sin olvidar el crecimiento  del país con mejores condiciones económicas para todos. Voté para que continuara Merkel 4 años más”.

A Stephanie, una diseñadora e ilustradora de 26 años, le sorprendió la atmósfera relajada que encontró dentro del centro de votación. “Estoy muy pendiente de estas elecciones por el fortalecimiento de la extrema derecha. Mi madre es inmigrante filipina que adquirió la nacionalidad alemana. Espero que este sea un país donde se respeten los derechos de todos los ciudadanos, independientemente de tu origen u orientación sexual. Que nos sintamos libres y no tengamos miedo de salir a la calle por ser diferentes”.

Lenard, de 31 años y simpatizante del partido de izquierda (Die Linke) también consideró que las elecciones de 2017 “son difíciles”, por el avance del partido de la extrema derecha (AfD). “Atraen a gente que se siente frustrada y que espera soluciones equivocadas. Es un fenómeno en Alemania que está relacionado con el efecto Trump en Estados Unidos. Voté por Die Linke porque apoya ideas de justicia social. Es importante plantearnos la lucha para frenar a la extrema derecha”.

A  las 6 de la tarde, luego del cierre de las urnas, se confirmó uno de recurrentes temores de los votantes: con 13% de los votos, el partido de ultraderecha logró entrar al parlamento alemán. La lucha política está planteada.

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