Para Andrés Caleca, la oposición venezolana se encuentra sin rumbo estratégico, desmovilizada, incomunicada y en peligro de ser irrelevante ante los acontecimientos internacionales.
Durante su participación en el Espacio Runrunes, el expresidente del CNE y dirigente del Movimiento por Venezuela conversó con Luis Ernesto Blanco, director editorial del medio, y se refirió al panorama político venezolano actual el cuál calificó como un “salto cualitativo hacia atrás” .
Para el dirigente de Movimiento por Venezuela, la noche del 28 de julio ocurrió “el peor golpe de Estado que se ha dado en el país porque fue dirigido contra el voto, que es la base de la República de Venezuela”. Argumentó que la Fuerza Armada terminó el juego electoral a las siete y media de la noche, antes de que el CNE emitiera su primer boletín.
Según Caleca, a partir de ese momento, el gobierno quedó desprovisto de toda legitimidad, tanto constitucional como legal, y también desprovisto de su base social, base política e incluso de cualquier sustento moral para ejercer el poder.
En manos de Trump
En medio de la frustración generada por los sucesos posteriores a la elección de julio de 2024 y la desarticulación de la dirigencia política opositora, el factor de mayor incertidumbre en la actualidad es la operación militar antidroga de Estados Unidos, un evento en el que, según Caleca, los venezolanos no tienen “incidencia ni capacidad de decisión”.
Para Caleca lo peligroso es que la política exterior de Trump ha sido “totalmente errática y nadie sabe con certeza qué se va a decidir”. En ese sentido criticó la desmovilización opositora que está esperando que Trump venga a resolver el problema, porque el riesgo es que si Trump recoge los barcos y se regresa, la oposición no tendrá respuesta y facilitará la “estabilización de un régimen”.
La lucha por la libertad, según el expresidente del CNE, “es un problema fundamentalmente nuestro; la tarea de la dirigencia opositora en este momento está en movilizar a la sociedad y la dependencia de factores externos es peligrosa porque el centro de lo que pueda ocurrir en este momento ya no está en manos de los venezolanos sino en una operación gigantesca militar del gobierno de Estados Unidos”.
En cuanto a la mediación regional fue severo con Lula da Silva y Gustavo Petro, acusándolos de ser “alcahuetes en la práctica” del régimen, al retirarse tras el golpe de Estado. Si bien reconoce que “siempre hay un espacio para negociación” , criticó la posición ambivalente de Lula. que no lo hace un mediador creíble.
Contra la ambición totalitaria
Frente a un régimen cuya “verdadera vocación es totalitaria” y que busca el “control hasta del alma de los ciudadanos”, Caleca sostuvo que cada acción que busca preservar la vida civil es un desafío al totalitarismo. “En esa circunstancia hay que entender lo que significa un régimen totalitario… una empresa privada funcionando es un acto de resistencia”, dijo.
Sin embargo, recordó que el principal papel de los partidos que se dicen opositores es oponerse al Gobierno y la dirigencia política debe vencer el miedo para seguir movilizando a la gente.
Caleca recordó que el régimen no ha logrado imponer un totalitarismo porque la sociedad y la dirigencia política, a pesar de los errores que no han sido pocos, ha logrado contenerla.
Finalmente, rechazó la crítica que sugiere que cualquier intento de generar espacios de trabajo, empleo, o discusión termina lavándole la cara al régimen: “Yo no creo eso”, dijo, y negó que el esfuerzo por mantener vivos los espacios de la sociedad civil sean un acto de complacencia con el régimen. “Mi meta es que Venezuela deje de ser una anomalía política”.
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