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Opinión

El método Raúl Cimas, por Juan E. Fernández

Ilustración de Alexander Almarza, @almarzaale

@SoyJuanette

Como comediante obviamente he tenido muchos referentes, ya les he contado muchas veces de la admiración que siento por mi querido amigo Laureano Márquez, por Andreu Buenafuente y qué decir de mi maestro Reuben Morales, que, para mí, es uno de los mejores teóricos del humor de nuestro continente.

Pero hoy les quiero hablar de un visionario, un genio de esos que nacen una vez cada 200 años en Albacete: Raúl Cimas. ¿Y qué lo hace tan especial? Que el tipo dio con la fórmula que llevará a las producciones audiovisuales al siguiente nivel. Cimas es un emprendedor, un empresario del entretenimiento que ha creado un modelo de negocio que llevará a la quiebra a Disney, MGM, FOX, y Paramount, pero ¿cómo?

Hace unos tres años, antes de que estuviésemos confinados por esto de la pandemia, Raúl Cimas inventó, sin saberlo, un nuevo sistema para filmar películas y series desde casa y con un presupuesto bastante acotado ¿Qué impulsó a Cimas a dar este paso trascendental para la historia del cine? Pues sin duda la modorra. Y el desgano de tener que bañarse y vestirse para ir a un set de grabación.

Paradójicamente, en la nueva normalidad, el sistema Cimas será el usado por las productoras más laureadas, hasta las menos conocidas y pobre de aquella compañía que no lo haga, pues estará condenada a desaparecer.

Seguro te estás preguntando ¿por qué el método Cimas es tan exitoso? Porque bajo este modelo de producción no necesitas pagar actores, ni pagar viajes, ni pagar nada…  

Para producir bajo el método Cimas, lo recomendable es contar con vecinos bastante variopintos, pues Raúl hizo muchas de sus superproducciones con gente que vive en su barrio. Personas que no son actores de oficio, pero que sin duda tienen un talento innato. Ver una de las Series de saldo o algún capítulo de Juancar qué te pasa, es una experiencia felliniana. Al final de este artículo les dejo un par de muestras para que vean de lo que les hablo.

Lo primero que debes tener en cuenta para iniciar la filmación de tu primer video bajo el método “Cimas” es la historia. Acá tienes dos modalidades: La primera, que llamaremos “Primera”; y la segunda, que llamaremos “Segunda”.

 La “Primera”

Consiste en versionar una serie o película, pero desde tu perspectiva. Tú y yo sabemos que no estarías plagiando nada, pero ya ves como son los estudios. Así que cambiales un poquito el nombre para que te evites una demanda. Te pongo un ejemplo: imagínate que quieres filmar tu propia versión de Pinocho; te recomiendo que no lo llames así, más bien titúlalo “Mi hijo se quedó duro”, o “Qué palo de hijo tengo” (palo de madera obvio).

 La “Segunda”

Ya es una cosa más trabajada, pues, tal vez dentro de tu barrio, o en tu edificio hay una o varias historias que contar. Así que haz una reunión con la persona que más sabe de la historia del barrio. “El portero”, o tal vez alguna señora jubilada que siempre está asomada al balcón cual centinela. Ella puede ser de gran ayuda para escribir el guion.

Ahora bien, para entrar en este mundo de la nueva producción cinematográfica, creada por el gran Raúl Cimas, y que está llamada a salvar la industria del entretenimiento pospandemia, tienes que vivir en un barrio abierto. No me refiero a que las puertas estén abiertas, sino donde los vecinos sean de todas las etnias posibles. Es decir, si vives en un barrio de ricos donde todos son rubios, no hay nada que hacer, y si vives en un barrio donde todos son de color (de color negro), pues tampoco. Recuerden aquel viejo dicho de la cocina que aplica también al cine: en la variedad está el gusto. Porque imagínense que quieran hacer una peli de kung fu, o un homenaje a Bruce Lee o Jackie Chang y no tengan a un chino…

Ahora bien, si decides seguir con tu idea ¿No sería genial contar con una app donde puedas pedir el personaje que te falta? Por ejemplo, si te falta el chino para rodar Dragón simplemente lo solicitas a la aplicación y un delivery te lo lleva hasta el set de filmación, es decir, a la sala de tu casa.

Solo espero que Raúl Cimas pueda leer esto porque me gustaría plantearle un par de nombres para la app que hará universal El Método Cimas, y que lo hará millonario a él: Uber Film o ¡Filmemos Ya!, con esos nombres no puede fallar.

Y ya para terminar, cumplo con mi promesa: acá les dejo dos ejemplos del maravilloso resultado de filmar bajo el sistema inventado por este hijo ilustre de Albacete:

Juancar que te pasa: Las bragas de la señora remedios

Juego de tronos

 

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Discusión por la libertad, por Antonio José Monagas

@ajmonagas 

La libertad no es solo un estado de bienestar humano. También es un proceso que toca intereses y necesidades. Y desde el cual se movilizan organizaciones e instituciones que le imprimen forma, sentido y esencia al país que circunscribe al hombre político. Pero también al hombre económico y al hombre social como ser racional. Como ser inteligente y objeto de respeto en ámbitos donde imperen la tolerancia, la solidaridad, la dignidad y la verdad.

La libertad debe considerarse como la conjugación de actitudes frente al abanico de posibilidades que tiene todo individuo en procura de su proyecto de vida.

Es decir, del proyecto de vida conveniente a su pensamiento y desempeño en el fragor de la sociedad. Razón le sobró al poeta español Ramón de Campoamor cuando expresó que “la libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en hacer lo que se debe”. La libertad debe enfocarse partiendo de esta perspectiva; lo contrario sería caer en un saco de vacuas explicaciones que no llevan a destino alguno.

Se ha escrito y dicho con abundancia sobre tan trascendente concepto, solo que no muchos lo comprenden. Y menos lo asumen como criterio de ejercicio político-gubernamental.

Interpretando a Otto Von Bismark, político alemán del siglo XIX, hay quienes como él aseguran que la libertad es un lujo que no todos pueden darse. Sin embargo, de cara a esta disertación, conviene considerar que, como valor, la libertad encierra solo lo que su praxis es capaz de dispensar. Afirmar que el hombre ha nacido libre no necesariamente deja ver que la libertad habrá de ampararlo en el curso de su vida.  

Es ahí cuando la libertad debe entenderse desde otros enfoques. Aquellos que sitúen su importancia más allá de las contingencias de la política, de la economía y de la sociología. No obstante, su importancia se halla cuando las realidades se prestan a dotar al hombre de las condiciones que han de permitirle una vida exenta de cadenas. Justo, es la razón que le endosa la justicia a la cual se supedita como ejercicio de vida.

Por eso, a decir del escritor y periodista mexicano Carlos Fuentes, “la libertad no existe, sino es su búsqueda. Y esa búsqueda, es la que hace libre al hombre”. Precisamente, en virtud de lo que esa búsqueda compromete, es por lo que el mundo se convirtió, literalmente, en un campo de batalla. Batalla esta que no solo ha requerido de recursos bélicos. También, se ha visto apuntalada en la palabra dirigida a excluir y, al mismo tiempo, a exaltar realidades primadas por valores de igualdad, tolerancia, solidaridad y responsabilidad.

Es entonces que luego de ver tanta agua correr hacia el mar, resulta perturbador dar cuenta de situaciones contradictorias precedidas y presididas por causas tendentes a frenar y trastornar la libertad como el derecho humano que en esencia es. Las mismas, particularmente apremiadas por la mezquindad de sistemas de gobiernos obtusos. En manos de resentidos, egoístas e individuos de pensamiento retrógrado.

Ha sido una cruda pelea entre la luz y la oscuridad bajo la cual muchos gobernantes han pretendido encerrar las libertades. El mismo Simón Bolívar manifestó en sus históricas correspondencias, su apego a las libertades. Su discusión por la libertad le distinguió como hombre ganado a la institucionalidad establecida por las libertades. A pesar de las dificultades que engendra mantenerlas por encima de las tiranías. Lo contrario, implicaba cultivar un país de esclavos. O sea, una sociedad que podía prestarse a fungir de cómplice de toda usurpación, para vivir hundida en la miseria.

La libertad, aunque sumergida en las más urdidas condiciones de penuria política, económica o social, siempre se caracterizará por su vehemencia. Una razón que solo puede brindarle su interpretación ante los hechos que la acosan y buscan someterla.

Por eso, las realidades apuestan a que su valor siga concibiéndose en terrenos en los que adquiere sentido su naturaleza epistemológica y fáctica. De ahí que debe haber siempre lugar para reivindicarla en todas sus dimensiones. Por eso bien vale una discusión por la libertad.

 

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Cómo evaluar a Juan Vicente Gómez, por Alejandro Armas

Juan Vicente Gómez en 1928. Foto restaurada por Wilfredor en Wikimedia Commons, dominio público.

@AAAD25 

Cada 23 de enero inundan las redes sociales, como almas en pena. Son los admiradores de Marcos Pérez Jiménez, afligidos por el recuerdo de lo que, según ellos, fue el punto de partida de la decadencia venezolana. De un cáncer cuya primera etapa fue la hegemonía de AD y Copei, y la metástasis, el chavismo. Recuerdo que en algún momento del año pasado, atónito por semejante nivel de ignorancia reaccionaria, hice un comentario sarcástico en Twitter desdeñando a estos neoperezjimenistas como un puñado de “progres” e instando a celebrar al verdadero redentor de Venezuela: Juan Vicente Gómez.

Pues bien, tristemente aquella ironía mía se volvió realidad. Este último 24 de julio, a propósito de los 163 años del nacimiento del “Bagre”, descubrí una nueva cloaca digital poblada por confesos y orgullosos fanáticos suyos.

Al igual que sus hermanos neoperezjimenistas, a estos neogomecistas los distingue una aversión muy visceral a la democracia y los DD. HH., así como una intolerancia extrema a todo lo que sea de “izquierda” (y por “izquierda” entienden todo lo que no se cuadre con su conservadurismo rancio y patriotero). Están convencidos de que solo un mandatario autoritario, a quien no le tiemble el pulso para torturar y asesinar, será capaz de impedir que se apodere de Venezuela una izquierda destructora, bien sea moderada (adeca) o extrema (chavista).

Además, para justificar sus ansias filotiránicas, tienden a exaltar de manera exagerada (y no pocas veces mentirosa) los logros de Gómez y Pérez Jiménez. Con este último se enfocan en el cliché de las obras de infraestructura. En cuanto al Benemérito, el legado que nos presentan es algo más intangible y, por lo tanto, más difícil de evaluar. Vale la pena, no obstante, hacer el esfuerzo, de cara al surgimiento perturbador de una corriente de opinión que lo reivindica.

Quiero comenzar aclarando que, a diferencia de Pérez Jiménez y el mito palurdo creado en torno suyo, Gómez sí dejó una Venezuela considerablemente mejor que la que tomó. Fue de esos personajes que marcaron un antes y un después en la historia nacional. Después de todo, no es poca cosa poner fin a las guerras civiles que durante el siglo XIX frustraron cualquier estabilidad política y desarrollo económico para el largo plazo. Tampoco lo es construir un Estado moderno y pagar una deuda externa que al país por poco le costó antes su soberanía territorial.

Todo bien hasta ahora, pero… Aunque no me lo crean, mi objeción no se afincará en la brutalidad de Nereo Pacheco ni en las condiciones inhumanas de las mazmorras de La Rotunda y el Castillo San Felipe. Estos horrores fueron inexcusables, incluso para estándares de aquellos tiempos, pero la putrefacción moral de los neogomecistas sí les permite justificarlos y hasta aplaudirlos. Y como además son conocidos por todo aquel con un mínimo conocimiento de la historia venezolana, prefiero poner la lupa en otro lugar.

Gómez no actuó guiado por una aspiración ilustrada y altruista de ver a su país salir del atraso y la miseria.

Fue simplemente uno de tantos caudillos que vieron en el poder político una oportunidad de oro para el beneficio personal de ellos y sus allegados. Como Monagas, Zamora, Crespo y, por supuesto, su compadre Castro. Pero Gómez fue más astuto que sus predecesores y se dio cuenta de que la estabilidad de ese poder político y los privilegios asociados pasaban por una transformación verdadera en el ordenamiento de la nación, encarnado sobre todo en unas Fuerzas Armadas profesionales y relaciones positivas con las potencias del mundo (especialmente con Estados Unidos).

Así que la estructura que construyó Juan Vicente Gómez no era una casa del pueblo. Era su casa. En otras palabras, no era una república con autoridades despersonalizadas e imperio de la ley, sino un Estado monárquico, faraónico, donde la única ley era la voluntad privada del dueño. Basta con recordar que en 27 años de dictadura gomecista, Venezuela no tuvo una, ni dos, sino seis constituciones. Hay quienes sostienen que en realidad fue la misma ley suprema, reformada varias veces. Pero esta es una distinción baladí, ya que, como sea, los cambios obedecían a los caprichos y necesidades de Gómez. Por supuesto, el déspota se valió de este poder absoluto para enriquecerse, junto con su entorno cercano.

Este fue, a mi juicio, el mayor pecado del gomecismo. Señalarlo no es anacrónico. Soy el primero en desestimar la condena a figuras históricas por quienes los examinan con un lente moral contemporáneo (caso del grueso de los atacantes de estatuas). Pero eso no quiere decir que todo juicio de esa naturaleza sea anacrónico. Hay que empaparse de historia de las ideas para entender la mentalidad de las personas en tiempos del evaluado.

Si hacemos el examen con los principios del siglo XX descubriremos que las autocracias como la de Gómez ya eran cosa caduca. Las tesis republicanas circulaban desde el Siglo de las Luces y habían ganado bastante terreno. Esto era así no solo en el Occidente desarrollado. Hasta en Latinoamérica ya habían echado raíces. Prueba de ello es el hecho de que, para finales del siglo XIX, todos los Estados latinoamericanos se identificaban como repúblicas (otra cosa es que en la mayoría de ellos las elites políticas no practicaran lo que pregonaban).

No es cierto que un pasado lleno de guerras civiles obligara a imponer una dictadura férrea como garantía de paz y desarrollo, como sugiere el harto desmentido “cesarismo democrático”. Argentina lo demostró. Al igual que Venezuela, la vecina austral estuvo sumida en querellas intestinas entre caudillos luego de lograr la independencia. El último de esos caudillos fue Bartolomé Mitre. Pero tras consolidar su poder en el campo de batalla en 1861, Mitre no se volvió un Gómez rioplatense. De hecho, no suprimió la Constitución vigente, que había sido redactada ni más ni menos que bajo la protección de su rival, Justo José de Urquiza. Mitre fue presidente por seis años, como lo establecía la Carta Magna, y no volvió a gobernar más nunca, a pesar de que cuando dejó el poder le quedaban 38 años de vida por delante.

Fue así como Argentina salió de lo peor de sus guerras civiles no solo como un Estado moderno, sino como una república.

Ciertamente no una república democrática (el sufragio universal masculino no fue una realidad sino hasta 1916, mientras que el voto femenino no vio luz hasta 1947), pero república al fin. Hubo posteriormente otras guerras civiles menores, pero nada que interrumpiera el orden constitucional (así como Gómez tuvo que lidiar con revueltas que no lograron derrocarlo). Vuelvo a mencionar la fecha del triunfo de Mitre: 1861. Noten que todo esto ocurrió medio siglo antes de que Gómez comenzara su dictadura. ¿Es entonces anacrónico condenar su falta de visión republicana?

La Venezuela pacificada, por el contrario, tuvo que esperar a que Gómez muriera para dejar de ser un coto privado. Le tocó a Eleazar López Contreras despersonalizar el poder, convirtiéndonos así en una república moderna, preludio para la democracia por venir y que marcó la cumbre de nuestro desarrollo cívico y prosperidad socioeconómica. Tal faena debió requerir mucha gallardía del “Flaquito”,  teniendo en cuenta las intenciones conservadoras de Eustoquio Gómez y otros matones, deseosos de establecer una dinastía. Antes de ser consciente de esta realidad, veía en López Contreras a uno de los mandatarios venezolanos menos memorables. Ahora creo que fue uno de nuestros mejores presidentes.

Podrá parecer tonto preocuparse por un grupo de venezolanos reivindicando a nuestros dictadores más crueles y señalándolos como modelos que deberíamos seguir hoy, en nombre de ideas de extrema derecha, cuando estamos obligados a lidiar con un régimen autoritario de extrema izquierda.

Pero no me canso de repetir que es muy importante pensar desde ya el tipo de gobierno que queremos luego de que la pesadilla actual termine.

Yo al menos me opondré rotundamente a un imitador de Gómez o de Pérez Jiménez. Así que preguntémonos: ¿qué peso tienen estas corrientes residuales de pensamiento en la opinión pública? Me aventuro a decir que poco, pero quizá no tan poco como me gustaría.

Recientemente tuve la oportunidad de leer la tesis de grado de Daniela Torres para optar a la licenciatura en Estudios Liberales por la Universidad Metropolitana (2020), a propósito del surgimiento de tendencias de la nueva extrema derecha en Venezuela, a las que la autora se refiere como “derecha no tradicional”. Entre los rasgos que definen a esta ideología, menciona la aversión al pluralismo (p. 15). Ello explica la admiración por dictadores que suprimen la competencia democrática entre ideologías opuestas.

Esta investigación se enfoca en el movimiento venezolano ultraconservador Rumbo Libertad. Torres señala que la recepción de su activismo en redes sociales pudiera sugerir que “las ideas publicadas con una ideología de derecha no tradicional generan en las personas interés de conocer más sobre su contenido” (p. 57). Rumbo Libertad tiene por ejemplo muchos más seguidores en Twitter (88.337 al momento de escribir estas líneas) que partidos que han conseguido cargos de elección popular en años recientes, como La Causa R (17.885) o Avanzada Progresista (16.437).

No es un movimiento explícitamente neogomecista o neoperezjimenista. Más bien pareciera que ha hallado en dos extranjeros (Donald Trump y, sobre todo, Jair Bolsonaro) sus principales referentes.

Sin embargo, a todos los podemos considerar parte del ecosistema de “derecha no tradicional” descrito por Torres. De hecho, me consta que al menos uno de los activistas más prominentes de Rumbo Libertad ha usado su cuenta personal de Twitter para difundir mensajes que reivindican a Gómez y Pérez Jiménez.

Creo por todo lo anterior que este no es un problema que debamos pasar por alto. Es necesario exponer los desatinos autoritarios de estos grupos, cosa que solo se puede hacer efectivamente con argumentos veraces. Ello incluye desarmar sus cultos a dictadores. Si denunciamos a los aduladores de Castro y Pol Pot, no veo por qué los que hacen otro tanto con Gómez y Pérez Jiménez merezcan un trato más indulgente. No se los demos.

 

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Presos con covid-19, por Carlos Nieto Palma

Presos hacinados en un calabozo de Polisalias, en Altos Mirandinos, estado Miranda. Foto en el pódcast Voces del desamparo.

@cnietopalma 

Después de 4 meses de que la covid-19 llegara a Venezuela sin que se hubiesen reportado casos de privados de libertad con esta terrible enfermedad, comenzamos a ver la aparición de esta pandemia en centros de reclusión en Venezuela.

Habíamos advertido muchas veces, desde este espacio, de los peligros que representa la llegada del coronavirus tanto a las cárceles como a los centros de detención preventiva. Era imposible cumplir con las medidas básicas para evitar la propagación de la enfermedad por el grave hacinamiento que existe en estos sitios. A esta situación se suma la falta de higiene y enfermedades preexistentes como la tuberculosis y la desnutrición, que ya ocurre desde hace varios años.

Riesgo de contagio masivo

Igualmente, a pesar de las innumerables recomendaciones que se han hecho desde la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la única medida que ha tomado el Estado venezolano, es suspender las visitas de familiares y el otorgamiento de unas cuantas medidas sustitutivas a la prisión. Algunas bajo una medida algo turbia que existe en el Código Orgánico Penitenciario llamada Régimen de Confianza Tutelado, a la que,  en mi opinión, le están dando una aplicación diferente a la estipulada en la norma.

Dijimos en artículos anteriores que la llegada de la covid-19 a nuestras cárceles sería una gran tragedia porque las posibilidades de contagiar en forma masiva a los demás presos eran evidentes. Principalmente por el hacinamiento extremo que vivimos en las cárceles y centros de detención preventiva, que impide que las medidas de prevención como el distanciamiento social, lavarse las manos con frecuencia y el uso del tapabocas sean imposibles de cumplir.

Lamentablemente, y con gran dolor, hoy debo de decir que ya el coronavirus llego a la población penitenciaria de Venezuela.

42 casos de presos con covid-19

Al momento de escribir estas líneas tenemos 42 casos confirmados por autoridades regionales de los estados Miranda, Lara y Nueva Esparta.

El primer caso de un preso contagiado con coronavirus en la entidad larense se detectó el 22 de junio en un comando vial de la Policía de Lara que se ubica en Tintorero, municipio Jiménez. Específicamente en el kilómetro 22 de la carretera Panamericana que comunica a Lara con los estados Zulia y Trujillo. Dicho caso fue anunciado por la gobernadora del estado, Carmen Meléndez. El segundo caso lo dio a conocer Meléndez el pasado 30 de junio en un programa radial que tiene. Se encuentra en un CDP de la Guardia Nacional Bolivariana, ubicado en el peaje Jacinto Lara del municipio Torres, frontera con Zulia.

El día 15 de julio, la alcaldesa del municipio Guaicaipuro, Wisely Álvarez, indicó que hay 4 reclusos contagiados en la sede del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), ubicada en Los Teques, capital del estado Miranda. Mientras que en la cárcel de Ramo Verde hay uno. En ese recinto se encuentran privados de libertad un número importante de los presos políticos de Venezuela. Esto nos da una cifra de 5 reclusos con covid-19 en el estado Miranda.

Los últimos casos de covid-19 de reclusos en Venezuela las dio a conocer el representante del régimen de Nicolás Maduro en Nueva Esparta, Dante Rivas. El vocero informó el pasado sábado 25 de julio, a través de sus redes sociales, que 35 reclusos dieron positivos a COVID-19 en el Centro de Detención Preventiva (CDP) de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), ubicado en el sector Sabanamar de Porlamar, municipio Mariño.

Síntomas sin despistaje

Aun y cuando en los reportes que dan diariamente diversos representantes del régimen, nunca han hablado de esto. Estas cifras, sin embargo, se basan en declaraciones de voceros autorizados.

Como siempre ocurre, la ministra para el Servicio Penitenciario, Iris Varela, guarda silencio o miente en casos como estos. Algo que no debe extrañarnos.

Quiero finalizar expresando mi preocupación por esto: en los últimos días en las cárceles de Lara, Carabobo y Miranda han ocurrido varias muertes causadas por tuberculosis y desnutrición. Igualmente, en diferentes centros de detención preventiva del país se han reportado cuadros febriles y problemas respiratorios. Sin embargo, a muy pocos se les ha practicado la prueba para determinar si hay más presos con covid-19.

Mientras no se atienda a los reclusos en Venezuela y se les practique la prueba de despistaje será muy difícil determinar cuántos tienen la enfermedad o no. Lo cierto es que ya llegó y lamentablemente creo que para quedarse.

Es responsabilidad del régimen garantizar el respeto a los derechos humanos de los reclusos y la salud es uno de estos. En las manos de sus funcionarios está la solución.

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Rufián y el odio, por Sebastián de la Nuez

@sdelanuez 

Para quien no haya visto nunca a Gabriel Rufián en persona: igualito al chico en la caja del Excélsior Gama, el que te mete los productos en las bolsas y luego en el carrito a cambio de una propina. Solo que en España ese oficio no existe (cada quien se las arregla con su compra como bien puede), así que, en vez de ser el chico de la caja, Gabriel es el vocero en el Congreso de los Diputados por Esquerra Republicana de Catalunya, principal fuerza independentista catalana. Su modo de hacer política es una clave. No sabría decir qué categoría de clave.

Hay una ventaja que tienen los políticos venezolanos (o los que se dedican a la política en Venezuela, aun cuando no se les pueda llamar políticos) sobre los de la misma profesión en España: nunca sabrán odiar como saben odiar los españoles. O sea, con las vísceras y hasta el infinito. Esto da como para un tratado comparativo, y este no es el espacio adecuado para ello. Bastará, por ahora, con lo siguiente: los políticos chavistas o maduristas actúan con el odio aprendido de los cubanos que vinieron a enseñarles eso y las herramientas para canalizarlo y explotarlo; eran, originalmente, acaso resentidos huérfanos de una izquierda trasnochada. Pero el resentimiento no es odio, le falta un buen trecho.

Este Gabriel Rufián, promesa de las nuevas generaciones catalanas, es ya, con su cara de chico de los mandados, un aquilatado exponente del odio catalán contra lo español.

Me hizo recordar la primera vez que llegué al terminal de trenes de Barcelona: decía «salida» primero en catalán, luego en inglés y, por último, en español. Ayer grabé completo a Rufián en su refinada alocución en el Congreso de los Diputados, contestándole al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un pleno sobre el rescate financiero del que ha sido objeto España por parte de la Comunidad Europea. Pues eso es, por mucho que lo maquillen, el conjunto de ayudas directas, una parte de ellas a fondo perdido: parte de un Plan Marshall de nuevo cuño. La CE se paga y se da el vuelto, que para eso fue creada, desde luego, y está muy bien que así sea.

Lo curioso es el pedagógico uso de la palabra en el discurso de Rufián, esa estructura retórica con fuerza persuasiva y sentido de la ilación (sin hache) jalonada de preguntas más o menos retóricas para conducir al abismo inminente: hay unos países malucos y derechistas en la UE que han condicionado el préstamo a España. Son el vecino del primero A, ese que siempre pospone la instalación del ascensor que beneficiará a todos en el edificio. Al cribar el discurso de Rufián, al darle machete al gamelote, quedan la teoría conspirativa, la derecha maquiavélica liderada por Alemania-Francia-Holanda y un plan recesivo en el horizonte. Telón. Con eso en Europa, el PSOE no puede pactar nada con los locales de Ciudadanos. ¿Para qué, para abrir bares y cerrar ambulatorios? 

Rufián tiene músculo cerebral, hace fitness para mantener su odio en buena forma. Es su trabajo.

No es un personaje que odie ciegamente, ni siquiera por ser un mala entraña, no. En verdad no parece ser un tipo mala entraña. Solo que odiar es su oficio, el puesto social que tiene se lo debe al odio. La promesa básica de su producto es hacerle una tronera a España de 32.108 kilómetros cuadrados, la extensión de una comunidad que desde hace tiempo ya es autónoma. Lo más divertido que he visto hasta ahora en la televisión española ha sido el encontronazo entre José María Aznar y Gabriel Rufián en una interpelación en el Congreso para que el expresidente respondiera por la espantosa corrupción que hubo durante su mandato. Era como ver a Godzilla contra Alien frente a frente, sin tocarse, rugiendo, mostrándose colmillos y pezuñas.

Pero el partido Ciudadanos no es Aznar, personaje despreciable. El partido Ciudadanos, con todo y sus equivocaciones, trabaja por la unidad de España y su diputado Edmundo Bal pide dos cosas muy simples: moderación y sensatez. Sencillo, ¿no? ¿Podrá Rufián aprender que no todo lo que viene de la derecha es repugnante y digno de su odio? Seguramente ya lo ha aprendido, pero lo disimula con esmero.

Un detalle adicional sobre el pleno de ayer en la capital del Reino, pues se repite un esquema: ¿por qué el PSOE, siendo un partido tan feminista, utiliza a la señora Adriana Lastra como un perro de presa, una fiera rabiosa con rango de «señoría» para que se le tire a la yugular a Pablo Casado, el del Partido Popular, el principal de oposición? En eso, el PSOE también se parece al chavismo: ponen a las mujeres en los roles más sucios, sin miramientos. Y algunas parecen encantadas de ejercer ese papelón, tristemente.

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En todas partes se cuecen habas, por Armando Martini Pietri

@ArmandoMartini  

Si es de los que sigue creyendo que Venezuela es un paisito botado y olvidado en el Caribe, se equivoca. La verdad es un enorme problema, detalle llamativo, asunto perenne a tratar si no de solución inmediata, de constante análisis y discusión.

Estados Unidos

Washington, entre elecciones presidenciales donde Donald Trump se juega el tipo y la gloria, discusiones económicas con los chinos, presiones al mandatario mexicano López Obrador para que cierre el paso a miles de migrantes en busca del cacareado y no siempre real milagro americano; tejes y manejes con el camarada capitalista arruinado ruso Vladimir Putin; sospechas, vigilancia y castigos a los fanáticos iraníes que malinterpretan el Corán -libro sagrado del islam. Amapuches cariñosos e interesados a los sauditas y la siempre cordial pero firme atención a los afanes israelíes, la Casa Blanca abre su agenda diaria con un ligero vistazo a la castrista Venezuela, sus gritos maduristas, revolucionarios y antiimperialistas.

China

Con su paciencia milenaria, ensartados hasta el cuello por miles de millones de dólares que les deben y van pagando barril a barril de petróleo. Preocupados porque los pone nerviosos la epidemia creada por ellos mismos; inquietos por los errores, cabezazos, sandeces y majaderías que el castro-madurismo suelta a diestra y siniestra en la que podría ser tierra de alta rentabilidad y por los momentos es solo dominio arrasado, los camaradas que manejan China tratan de entender cada mañana en Pekín qué pasa y cómo resolverán su atasco venezolano.

Rusia

En medio del abrumador calor de agosto y el frío asesino de sus inviernos, los rusos se toman la molestia de sonreírles a los que hasta sus propios rosnefteros han abandonado y discuten qué diablos pueden hacer con este estorbo mal formado; no todo en geopolítica es molestar y hacerle ver a los estadounidenses que ellos están en todas partes, incluyendo Venezuela. Y les gustaría no solo estar aquí, que cada día están menos, sino cobrar con intereses el montón de plata que el castro-chavismo les debe y, la verdad sea dicha, día que pasa, sus reservas y posibilidades de cancelar disminuyen.

Irán

En Teherán los ayatolás rezan varias veces al día con cara hacia la Meca y, entre oraciones protocolares reconociendo que solo Alá es Dios y Mahoma su profeta, piden los amparen contra drones y precisos misiles, para que sus esfuerzos en esta lejana tierra llena de libaneses y sirios atornillados al régimen les resulten rentables y provechosos. Que sus terroristas amigos no sean finalmente desmantelados no tanto por el poderío del gran enemigo gringo, sino por la abrumadora deficiente y lerda gestión de quienes ingenuamente les han abierto puertas y campamentos a sus matones fanáticos y, ahora lo sabe el mundo, además de los satélites.

Cuba

En La Habana el gruñón anciano al mando y su enguayaberizado segundo le están rezando a la Virgen de la Caridad del Cobre para que la ubre venezolana no termine de secarse entre errores, sandeces y necedades para que en la isla el pueblo, necesitado de lo más básico y elemental desde hace algo más de sesenta años, perseguido y aun así animoso, pueda seguir recibiendo algo de petróleo. Dólares para comer miseria. Y que el hambre, desasosiego y la desesperanza no lleguen finalmente al hundimiento total.

América Latina zurda

Por si no fuera suficiente, el perverso Foro de Sao Paulo, donde conviven movimientos revolucionarios, progresistas, populistas, embusteros y otras alimañas izquierdosas, prentende erigirse como la gran fuerza democratizadora y de avanzada en América Latina y el Caribe. Es que la izquierda del mundo -la venezolana especialmente- persiste terca en no renovarse. Como un montón de carajitos malcriados pegan alaridos, chillando fastidiosos las mismas arengas bobas, vacías y fatuas de todas las épocas. Se creyeron con la verdad absoluta, enriqueciéndose sin graduarse, a pesar de que los tiempos cambiaron.

Venezuela

Es que la revolución socialista, chavista y comunista, de brutalidad institucionalizada, presente en todas partes, sin buscar aliados, se echa encima a medio mundo. Aunque sus propios líderes empiecen a enfermarse del maldito coronavirus sobre el cual han ocultado tanto inútilmente. Porque no se puede apreciar ni respetar, menos temer, lo que nació mal y se desarrolla peor.

Mientras todo ocurre, los venezolanos seguimos resistiendo, soportando infortunios, sobrellevando carestía y penurias inmerecidas. Y el interinato a punto de concluir sin gloria y con mucha pena, víctima de su propia torpeza, golpeado por la dura realidad. Que siempre se impone, inmisericorde.

 

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Jul 30, 2020 | Actualizado hace 6 días
COVID-19 y la mujer, por Luis Oliveros

@luisoliveros13

De los resultados publicados hace unos días por la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI), resalta la alta feminización de la jefatura de los hogares venezolanos. Entre las causas estaría la migración y las ayudas sociales gubernamentales que están más enfocadas en la mujer.

Ese dato contrasta con los niveles de participación en la actividad económica: mientras entre los hombres se ubica en un 71 %, en las mujeres apenas alcanza un 43 %. Con la llegada de la COVID-19 estos números deben empeorar. Recordemos que el ENCOVI fue realizado antes de la aparición de la pandemia.

Kristalina Georgieva, Stefania Fabrizio, Cheng Hoon Lim y Marina M. Tavares presentaron un informe para el FMI donde analizan los efectos de la COVID-19 en la brecha de género.

Afirman que la pandemia está teniendo efectos desproporcionados sobre las mujeres y su situación económica.

La primera razón es que ellas tienden a trabajar en los sectores más afectados por las medidas de mitigación y distanciamiento social, como industrias de servicios, comercio minorista, turismo y hospitalidad.

Por otra parte, las autoras explican que más mujeres que hombres trabajan el sector informal en los países de bajo ingreso. Y la situación de los trabajadores informales se ha visto afectada de manera negativa por la crisis de COVID-19.

Una tercera causa es que las mujeres realizan más labores domésticas no remuneradas que los hombres. Estas responsabilidades han aumentado por el cierre de colegios, restricciones a actividades recreativas/deportivas, precauciones para los padres mayores y vulnerables, etc.

A pesar de que en muchos países ya están ocurriendo levantamientos de las medidas de paralización, la evidencia indica que la vuelta al trabajo de las mujeres está siendo más lenta

El informe recomienda que las autoridades adopten medidas que limiten los efectos de la pandemia en las mujeres. Entre estas destacan crear transferencias directas a familias vulnerables, preservar los vínculos laborales, ofrecer incentivos para compaginar el trabajo con las responsabilidades del cuidado familiar, mejorar el acceso a la atención sanitaria y la planificación familiar y ampliar el apoyo a las pequeñas empresas y trabajadores independientes.

También destaca el informe que se deben formular políticas que aborden la desigualdad de género. Al respecto, sugiere establecer condiciones e incentivos para que las mujeres se introduzcan en el mercado de trabajo formal. Hay sólida evidencia de que políticas fiscales con perspectiva de género, como la inversión en educación e infraestructura, los subsidios para el cuidado de los hijos y los permisos de parentales son eficaces para lograr el objetivo.

¿Qué se está haciendo en Venezuela en tal sentido?

Un dato de la encuesta que llamó mucho la atención es que el 16 % de las niñas que no van regularmente al colegio lo hacen porque están embarazadas.

Sin lugar a dudas hay muchas cosas por hacer en Venezuela en cuanto a la brecha de género. Y preocupa mucho que desde el Estado sea muy poco lo que se esté haciendo.

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.e

El talón de Aquiles de la tiranía, por Froilan Barrios Nieves

Protestas en Venezuela. Foto Jamez42 / Wikimedia Commons, 2014.

@froilanbarriosf 

Para los regímenes autoritarios que se ufanan de populistas y de proletarios no existe mayor paradoja que los supuestos beneficiarios les protesten sus políticas sociales. Sus precarias condiciones los convierten en la prueba del fracaso de su demagogia. 

Un dato monumental, destacado a nivel global, ha sido la diáspora. Se proyecta que para 2021 la cifra de desplazados venezolanos llegue a los 7 millones. Una hemorragia poblacional hoy solo contenida por la pandemia. Así que esa especie de río humano continuará fluyendo tras superarse la tempestad que afecta al mundo. 

En el seminario internacional “Promoviendo los Derechos Laborales y Sindicales de los Trabajadores Migrantes Venezolanos en América del Sur”, organizado del 28 al 30 de julio 2020 por la ONG Solidarity Center, pudimos conocer las diferentes posturas sobre este tema en el continente.

La realidad, el talón de Aquiles

Ante la posición presentada por la Confederación Sindical de las Américas (CSA), que insiste en que la diáspora es producida por las sanciones, argumentamos simplemente nuestra realidad: ¿quién se queda a vivir en un país con un salario de 4 dólares mensuales? Donde sus habitantes ven morir a sus familiares víctimas de COVID-19 en diferentes ciudades del mundo. Un país que los condena a la ruina, a la indigencia y a la precariedad. A no tener futuro. 

Las precarias condiciones socioeconómicas de la población se están convirtiendo en el tribunal popular contra la tiranía.

Al demostrar la incapacidad absoluta para gobernar y buscar soluciones inmediatas, la protesta general se manifiesta en diferentes regiones. Incluso a pesar de la feroz represión gubernamental.

Si mencionamos lo laboral, en los últimos 15 días resurgieron manifestaciones de jubilados y trabajadores petroleros ante la oferta engañosa de algunas empresas mixtas que ofrecieron bonos mensuales de 150 dólares a cambio de engavetar, en la práctica, el contrato colectivo. Pues bien, ni una cosa ni la otra. Hoy no le aplican los beneficios contractuales y no ven el bono caramelo de cianuro ofrecido.

Los jubilados y pensionados del IVSS generaron una protesta exitosa a nivel internacional, motivando la solidaridad global de asociaciones similares en el continente. Estas no comprenden cómo los jubilados y pensionados nuestros pueden sobrevivir con pensiones menores a 2 dólares mensuales, sin asistencia médica alguna. 

La crítica situación también ha motivado movilizaciones en las empresas básicas de Guayana, en el sector salud y educación. También de profesores universitarios y obreros petroleros activos, quienes actúan por encima de sus sindicatos y federaciones afines al gobierno madurista.

Pandemia de mentiras

Por otra parte, al régimen le ha surgido una hidra de mil cabezas con la pandemia. Esta revela todos los problemas de la sufrida población al demostrar el montaje de mentiras, que denuncia su indolencia para atender los peligros de un virus mortal que amenaza a millones de venezolanos. 

Curiosamente la tiranía se cree fortalecida en lo político por sentir que tiene controlado los hilos del poder ante el fracaso del opositor Frente Amplio. Pero, al mismo tiempo, sabe de su extrema debilidad en lo social y económico. El régimen no puede frenar el repudio generalizado de un pueblo que lo percibe como enemigo por llevarlo a la postración de la miseria y la indigencia. Que sabe que su objetivo es mantenerse en el gobierno mediante la manipulación del poder electoral y elecciones fraudulentas.

Movimiento Laborista

 

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