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Opinión

El totalitarismo Siglo XXI se ha logrado imponer por las armas y la corrupción, pero la oposición tiene una alícuota de responsabilidad por no alinearse en momentos requeridos. Hemos sido constantes defensores de la unidad y del liderazgo político, con sus más y sus menos. Sin embargo, aunque no somos dueño de la verdad, a veces es conveniente expresar algunos desacuerdos con la esperanza de que se produzcan rectificaciones, si es que son necesarias, o al menos que se aplique una dosis de prudencia a la hora de tomar decisiones. El desentono de la oposición, con algunas interrupciones que nos dieron esperanzas, no es nuevo. Tomemos como ejemplos un suceso del cual ayer se cumplieron diecisiete años, como fue el paro cívico, y la reciente destitución de Humberto Calderón Berti como embajador en Colombia.

El paro petrolero iniciado el 4-5 de abril del 2002 desencadenó un paro cívico al sumarse días después la CTV y Fedecámaras, con el desenlace de la renuncia de Chávez y su posterior regreso, consecuencia de errores de los protagonistas y también a la falta de sintonía de políticos de oposición. El paro cívico que arrancó tal día como ayer, hace diecisiete años, fue consecuencia del incumplimiento de la promesa de Hugo Chávez de rectificar su política económica y de no volver a violar la Constitución, ni perseguir a sus oponentes, lo cual ofreció cuando pidió perdón el 14 de abril de ese año. Este paro fue convocado por la CTV, Fedecámaras y la Coordinadora Democrática en la que estaban representados todos los partidos de oposición. Al mismo se sumaron los petroleros por decisión individual, sin ser convocados por las organizaciones Gente del Petróleo y Unapetrol, creadas en junio de ese año.

Gradualmente, la mayor parte del liderazgo político marcó distancia y tildaron el paro de petrolero. Lo que muchos olvidan o quieren olvidar es que ese paro cívico obligó al gobierno a firmar un acuerdo que contemplaba designar árbitro electoral confiable, desarme de la población civil, compromiso con la libertad de expresión, adhesión a la Carta Democrática Interamericana, no utilizar cuerpos de seguridad para reprimir arbitrariamente y en forma desproporcionada. Este Acuerdo fue suscrito por representantes del gobierno y de la oposición, por el Secretario General de la OEA, Centro Carter y PNUD. Desde luego el gobierno no cumplió y una oposición no sincronizada no protestó con firmeza, ni acudió a las instancias internacionales firmantes para reclamar el incumplimiento.

Diecisiete años después, cuando el régimen está en su momento más débil y cuando contamos con un joven valioso que ha despertado muchas esperanzas, nos cayó un balde de agua fría con la destitución torpe de Humberto Calderón Berti, quien era nuestro embajador en Colombia, designado por la Asamblea Nacional y por el presidente (e) Juan Guaidó. En su carta en respuesta a su destitución, Calderón Berti destaca que el presidente (e) Guaidó y su equipo se distanciaron de él desde que la auditoría ordenada detectó “manejo impropio de unos recursos”, por lo cual acatando las leyes colombianas, Calderón la pasó a la Fiscalía General de ese país.

Así mismo, Calderón señaló que la injerencia de la Asamblea Nacional y particularmente de dirigentes políticos en el manejo gerencial de la empresa Monómeros Colombo Venezolanos es inconveniente e impropia y ha sido una pésima señal. En su carta Calderón reconoce que en programa de televisión hizo una referencia “somera” al diálogo en Oslo, del cual “dudó sobre sus posibilidades y resultados reales”, punto sobre el cual se puede o no estar de acuerdo, pero que no correspondía juzgar a un embajador y que solo requería de un llamado de atención y no su destitución. Su señalamiento posterior de responsabilizar a Leopoldo López por los fracasos de la oposición, sea o no cierto, no venía al caso.

A raíz de estas declaraciones que Calderón tenía que dar para informar de su actuación y alertar al país sobre conductas inapropiadas, le han llovido aplausos, críticas y hasta calumnias. El presidente (e) Guaidó, a quien siempre hemos apoyado, cometió un grave error al destituir al embajador, quien venía cumpliendo una excelente ¿Fue una pifia del presidente (e)? ¿ Tomó esa decisión presionado por otros actores políticos? En todo caso él es el responsable, pero seguimos confiando en su coincidencia con el sentir generalizado de rechazo a la corrupción y al clientelismo político. Los partidos políticos deben rectificar y tocar al mismo son. Se lo deben a los ciudadanos asesinados, torturados, encarcelados y exiliados. Unámonos alrededor de los principios y valores necesarios para construir una nueva Venezuela. El régimen es quien no investiga a sus corruptos, salvo cuando tienen luchas internas de poder.

Como ( había) en botica: Primero Justicia , Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo enviaron una buena señal al separar e investigar a varios diputados señalados de corrupción gracias a Armando.info. El distinguido venezolano e incansable luchador Gustavo Coronel propone crear un Plan de Educación Ciudadana, es decir una fábrica de ciudadanos activos que prediquen y practiquen los principios y valores de la democracia ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!
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Informe Otálvora: Castrochavismo intenta desplazar a Almagro de la OEA

El Secretario de la OEA Luis Almagro y la entonces canciller de Ecuador María Fernanda Espinosa el 20ABR18 en Washington. Foto: OEA

 

Diario Las Américas

 

Bogotá será la sede de la reunión de los ministros de relaciones exteriores de los países signatarios del Tratado de Asistencia Recíproca Tiar convocada para considerar el “tema Venezuela”. 

Oficialmente se trata de la continuación de la Trigésima Reunión de Consulta celebrada el 23SEP19 en Nueva York cuando “se activó” el Tiar sobre Venezuela.  El encuentro previsto para el 03DIC19 no se realizará en la sede de la Cancillería colombiana sino en un hotel bajo la coordinación de la OEA. El propósito de la sesión en Bogotá es conocer los resultados del trabajo acordado en la reunión de Nueva York en la cual los gobiernos se comprometieron a “elaborar un listado consolidado” de “personas y entidades asociadas al régimen de Nicolás Maduro involucradas en actividades ilícitas de lavado de activos, tráfico ilegal de drogas, terrorismo y su financiación y vinculadas a redes de delincuencia organizada transnacional (…) personas que ejercen o han ejercido como altos funcionarios del régimen de Nicolás Maduro y que hayan participado en hechos de corrupción o violaciones graves a los derechos humanos (…) “a los fines de utilizar todas las medidas disponibles para investigar, perseguir, capturar, extraditar y sancionar a los responsables y disponer el congelamiento de sus activos”. Elliott Abrams, el representante especial del Departamento de Estado de EEUU para Venezuela, adelantó el 27NOV19 que su gobierno espera durante la reunión de Bogotá “adoptar restricciones coordinadas de viaje regional y denegaciones de visa contra varias decenas de funcionarios del régimen de Maduro”.

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El Tiar está integrado por los gobiernos de Argentina, Bahamas, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, EEUU, Guatemala, Honduras, Haití, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Trinidad / Tobago, Uruguay y el gobierno de Juan Guaidó por Venezuela. El saliente gobierno de Uruguay, el único que votó en contra de la activación del Tiar para Venezuela, solicitó su retiro de la organización lo que probablemente será seguido por el nuevo gobierno argentino. La ausencia de México y Argentina, dos de las tres mayores economías latinoamericanas, reducirá el impacto regional del paquete de sanciones contra jerarcas y empresas del régimen chavista.

El 25NOV19 el expreso político venezolano Iván Simonovis, quien opera en EEUU como Comisionado Especial de Seguridad e Inteligencia del gobierno Guaidó, dijo en su cuenta Twitter que los miembros del Tiar “daremos un paso decisivo e histórico para acabar con la exportación de la anarquía en nuestra región. Solo una respuesta proporcional a esta amenaza, evitará el caos en Latinoamérica”. Simonovis no especificó el carácter de esas medidas.

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El nuevo gobierno argentino que tomará posesión el 10DIC19 ya comenzó a entroncar con México su política hacia Venezuela. Alberto Fernandez y López Obrador AMLO son fundadores del Grupo de Puebla.

Anular el reconocimiento a Juan Gauidó y dejar sin efecto las credenciales diplomáticas de la Embajadora de Guaidó en Buenos Aires, formaría parte de decisiones que el gobierno de Alberto Fernández tomaría en las primeras de cambio. Además, la tendencia sería mantener temporalmente a la Argentina dentro del Grupo de Lima (como lo hizo México al llegar AMLO a la Presidencia) pero simultáneamente comenzar a participar del “Mecanismo de Montevideo” creado por AMLO y el uruguayo Tabaré Vázquez, este último todavía permanecerá en su cargo hasta el 29FEB20. Los gobiernos parte del “Mecanismo de Montevideo” no reconocen al “gobierno Guaidó” y propugnan un esquema de negociación entre los “actores” venezolanos.

Aun si tomar posesión de la Presidencia, Fernández envió a un representante para que participara en el encuentro del “Mecanismo de Montevideo” realizado el 15NOV19 en Ciudad de México, donde se congregaron el Secretario de Exteriores mexicano   Marcelo Ebrard con su colega uruguayo Rodolfo Nin Novoa además de representantes diplomáticos de Barbados y Trinidad y Tobago en nombre del Caricom. El enviado argentino fue Gustavo Béliz, exministro kirchnerista y quien según los rumores bonaerenses ocuparía un alto cargo en el gobierno de Alberto Fernández. En su declaración del 15NOV19 el Mecanismo de Montevideo rechazó la invocación del Tiar para Venezuela y reiteró su oferta para un proceso de diálogo entre “todos los sectores” en Venezuela. Alberto Fernández, igualmente, ya sostuvo un encuentro con el uruguayo-español Enrique Iglesias quien actúa en calidad de representante especial de la Unión Europea para Venezuela, con quien discutió el tema de “una salida negociada” para la crisis venezolana.

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Muchos ya dan como un hecho que el próximo ministro de relaciones exteriores argentino sería el exgobernador de Buenos Aires Felipe Solá. En declaraciones para Luis Novaresio del 25NOV19, Solá aseguró que en Venezuela “si hay libertad de expresión”, dijo que la “democracia en Venezuela está en dudas” y “que es una democracia un poco extraña” aunque aclaró que “yo no vivo allá”. El “tema Venezuela” fue tratado entre los gobiernos saliente y entrante en Argentina a propósito del listado de mandatarios a los cuales el Ministerio de Relaciones Exteriores envió invitación oficial para presenciar el cambio de mando el 10DIC19. Nicolás Maduro no fue incluido en el listado oficial de las invitaciones transmitidas a mediados del mes de noviembre y el 28NOV19 circuló en los medios de Buenos Aires la versión sobre la decisión final de Fernández, transmitida a la cancillería de Macri, en el sentido de no extender convite a Maduro.

Felipe Solá se ha referido a una diplomacia “no ideologizada” que impondrá el gobierno de Fernández, curiosamente la misma expresión usada por el gobierno brasileño de Jair Bolsonaro para definir su propia diplomacia. Por cierto, el 27NOV19 desde Manaos, Bolsonaro dejó saber que mantendrá una “relación pragmática” con el nuevo gobierno kirchnerista de Argentina. La delegación brasileña a los actos de toma de posesión en Argentina será de bajo nivel encabezada por el Ministro de la Ciudadanía Osmar Terra dejando entrever un muy probable enfriamiento en las relaciones entre Brasilia y Buenos Aires.

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La elección del Secretario General de la OEA es un tema que se ha estado debatiendo sigilosamente entre las cancillerías del Continente ya desde finales del año 2018 y de manera intensa y casi pública en los recientes meses. En marzo del 2020 los miembros de la OEA deberán pronunciarse entre la reelección de Luis Almagro o la escogencia de otro Secretario. Los gobiernos de Colombia, Costa Rica, EEUU, Ecuador y Brasil ya han adelantado su posición favoreciendo un segundo mandato de cinco años para el uruguayo Almagro.

Aparte del rechazo que Almagro genera en gobiernos izquierdistas como los de Nicaragua, Suriname o San Vicente y Granadinas, existe la percepción generalizada de que el actual Secretario General podría reunir los dieciocho votos necesarios para continuar en el cargo. Almagro, tras los resultados electorales en Uruguay que favorecieron a Luis Lacalle Pou, podrá contar con el voto de su país que le era negado por el gobierno saliente de Tabaré Vázquez.

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El 27NOV19 aparecieron dos candidaturas para rivalizar con Almagro. Ese día en el Palacio de Torre Tagle, sede de la cancillería peruana, los embajadores de los países miembros de la OEA acreditados en Perú fueron congregados para un inusual encuentro con el presidente Martín Vizcarra. El mandatario peruano informó que su gobierno presenta a consideración el nombre del embajador Hugo de Zela Martínez para la Secretaría General de la OEA. Zela Martínez, quien actualmente representa al Perú ante el gobierno de EEUU, fue el Jefe del Gabinete del Secretario General de la OEA durante el segundo mandato del chileno José Miguel Insulza. La candidatura de Zela Martínez aspira a ser presentada como una opción en caso de que se polarice la elección entre los amigos y de Almagro y los no pocos gobiernos que han dejado saber su animosidad ante la gestión y el estilo de Almagro.

Mientras el gobierno peruano mostraba su ficha, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa mediante una entrevista con la agencia EFE confirmó el 27NOV19 su aspiración al cargo que ocupa Almagro. Espinoza fue Ministra de Relaciones Exteriores y de Defensa durante el gobierno del izquierdista Rafael Correa y repitió como canciller durante los primeros días del gobierno de Lenin Moreno desde donde logró ser electa para presidir la Asamblea General de la ONU del año 2018. Vinculada personalmente con el gobierno sandinista de Nicaragua, Espinoza sería la candidata de la izquierda continental en un abierto frente anti-Almagro para lo cual dice contar con el respaldo de “muchos de los países del Caribe y otros países del continente”. La postulación de Espinoza fue previamente anunciada por el representante de Antigua y Barbuda en la OEA, el embajador, sir Ronald Sanders, quien aseguró que el Caribe, que equivale a más de una decena de votos, respaldaría a Espinoza. La ecuatoriana no cuenta con el respaldo del gobierno de su país el cual mantiene su decisión de votar por la reelección de Almagro. Espinoza estaría lanzando su candidatura con el visto bueno de los gobiernos de Cuba y de Nicolás Maduro, ninguno de los cuales vota en la OEA.

La Asamblea General de la OEA para elegir al nuevo Secretario General está convocada para el 20MAR20.

 

@ecotalvora 

El jueves pasado los estadounidenses celebraron, como todos los últimos jueves de noviembre, el Día de Acción de Gracias. Una tradición que los lleva a todos a casa, mucho más que cualquier otra fiesta. Me gusta esa costumbre de dar las gracias, porque la gratitud nos ennoblece.

En estos momentos cuando los venezolanos nos hemos vuelto tan escépticos, cuando dudamos de todo y de todos y el pesimismo nos arropa, sería bueno que encontráramos razones para agradecer, como parte de una “terapia de aguante” hasta que este régimen caiga. Voy a empezar yo, pero con la idea de que ustedes se unan y hagan sus propios agradecimientos:

Doy gracias por mis hijas. Porque están sanas, tienen amor y son felices. Porque son mujeres echadas pa´lante (me horrorizan las mujeres inútiles, moscas muertas y víctimas). Doy gracias por los padres que tuve. Porque tengo sus ejemplos de decencia presentes cada día de mi vida. Por la educación que me dieron, que me permitió ser independiente. Doy gracias por mi pareja, porque estoy con el amor de mi vida. Doy gracias por el papá de mis hijas, porque él tiene la mitad del crédito del éxito de ellas. Doy gracias por mis hermanos, porque están bien y estamos unidos. Doy gracias por mis amigas, porque los momentos con ellas son todos de compañerismo, solidaridad y cariño. Doy gracias por las personas que me han tendido la mano cuando lo he necesitado porque nunca esperaron nada a cambio. Doy gracias por quienes han ayudado a mis hijas. Doy gracias por mi trabajo, porque amo lo que hago. Por mis empleadores y clientes, porque confían en mí. Doy gracias por mis alumnos, fuentes de tantas satisfacciones.

Doy gracias por haber nacido en Venezuela. Amo este país con toda mi alma. Doy gracias por este clima maravilloso, por el Ávila, por el azul claro de nuestro cielo y el azul profundo de nuestro mar. Por el verde eterno. Doy gracias por la gente de mi patria porque me encanta por su desenfado, su alegría y su creatividad. Doy gracias por la música, por los chocolates y por mi cámara de fotos, mis mayores aficiones. Doy gracias porque existen el optimismo, el amor y la esperanza. Y doy gracias porque lo único material en esta lista es el chocolate. Eso me demuestra una vez más que lo más importante en mi vida, no tiene precio.

@cjaimesb

De los dineros del Estado venezolano se ha enriquecido casi toda la llamada clase política venezolana. Ha hecho lo mismo que la casi todos los grandes empresarios venezolanos, quienes se desarrollaron a partir de los grandes negocios con el Estado. No es extraño que así haya ocurrido, pues en Venezuela la riqueza, luego del advenimiento del petróleo, ha sido casi exclusivamente estatal.

Si analizamos desde 1958, en los dos momentos de gran acumulación ocurridos se han fortalecido los capitales existentes y se dio paso a nuevos grupos burgueses: los identificados con Carlos Andrés Pérez y recientemente los generados alrededor de Hugo Chávez Frías y sus herederos. Nada nuevo sobre la tierra.

En el caso de la corrupción, que involucra la dilapidación y sustracción de recursos públicos por parte de los funcionarios, con participación privada, los mecanismos instrumentados en este largo período fueron alrededor del control (¿descontrol?) de cambios y de los contratos de importación con el gobierno. Nada diferencia a las administraciones adeco copeyanas y chavecistas en esta materia.

Ambas actuaron en el mismo sentido, tanto en la instrumentación de un modelo económico basado nada más en la producción de combustible fósil sin mayor valor agregado, como en el reparto de las riquezas generadas por la vía de la adjudicación de divisas y de los contratos. Otras explicaciones son simple cháchara.

Era entonces muy fácil saber lo que iba a ocurrir con los partidos opositores de la Asamblea y su dirigencia, una vez autoproclamado Guaidó como doble presidente, de la Asamblea y de la República, con el respaldo total del gobierno estadounidense.

Su acceso a los activos venezolanos en el exterior, CITGO entre ellos, y al financiamiento gringo de todas sus actividades políticas, sin control de nadie y con el beneplácito de una parte de la población venezolana, necesariamente tenía que conducir a la entronización de la corrupción como actividad fundamental de esta “clase” política. Así lo dije desde el mismo momento que se habló de “ayuda humanitaria” y de asumir el control de CITGO. “Zamuros cuidando carne”, pensé.

Por todo eso, no me extrañó la francachela del diputado Superlano en Cúcuta, ni que le hubieran robado 250 mil dólares destinados a la ayuda humanitaria, hechos reseñados públicamente por la prensa y confirmados por Calderón Berti en su informe. Tampoco me sorprendí de que unos rateros designados por Guaidó hubieran hecho negocitos, con el dinero destinado a mantener a los militares venezolanos sedicentes en Cúcuta. Un periodista conocido, serio hasta donde sé, llegó a increparme y casi a defender estas atrocidades exigiéndome pruebas, cuando lo que hice fue denunciar hechos que requerían una investigación y deducir que ésta sería la conducta de toda esa mafia de politiqueros corruptos. Ahora tiene las pruebas.

Otro tanto pasó luego con los bonos que fueron legalizados por la propia AN que los había declarado ilegales. Y luego vino CITGO y la designación ilegal de su directiva y su manejo discrecional por la banda de Guaidó. Pero no contentos con esto, con el mayor cinismo posible designaron como Procurador Especial para defender CITGO al abogado utilizado por la empresa que nos la quiere arrebatar.

Prevaricación se llama eso y es penado en todos los países del mundo. Pero aquí, callan todos los líderes opositores y muchos de sus seguidores, abogados algunos que en el pasado enfrentaban este tipo de depravaciones. Y allí está el señor Hernández, protegido y actuando en los futuros grandes negocios de la reconducción de la deuda y los empréstitos, que ya saborean.

Nada me extrañó entonces la destitución de Calderón Berti luego de su informe, persona a quien no conozco ni tengo cerca política ni ideológicamente, pero cuyas declaraciones son más que claras para quienes quieran ver. No es el Fiscal General de Maduro quien lo dice; es un hombre de ellos mismos y a confesión de parte, relevo de pruebas. No me equivoqué entonces al vaticinar todo este desastre. Ni al decir, como hoy repito, que si son éstos quienes van a salvar al país, Dios salve a Venezuela.             

Humano Derecho #146 con Rossy Liccioni y Zulay Muñoz miembros de Dosis de Amor

¿Cómo inicia Dosis de Amor?, ¿Cómo ha evolucionado la Organización?, ¿Qué significa ser paciente oncológico en Venezuela? Estos y otros temas los estaremos conversando con Rossy Liccioni y Zulay Muñoz miembros de Dosis de Amor, una fundación sin fines de lucro abocada en apoyar a pacientes oncológicos, esta iniciativa surge aproximadamente 3 años cuando la fundadora de “Dosis de Amor”, es diagnosticada con cáncer, esta experiencia la impulsó ayudar a muchas personas que pasaban por esta difícil enfermedad, desde entonces sigue comprometida con la fundación y con todas las personas que ha ayudado.

“El cáncer no es una batalla, es una conquista hacia la vida”.

En la primera pausa musical escucharás el tema “No somos nada” de Reincidentes seguido del tema “Tiempo Salvaje” de Radio Crimen, y finalmente escucharás el tema “El poder del Hambre” de Boicot; estas son las pausas musicales que escucharás para este Humano Derecho #146. 

En esta oportunidad contaremos con Génesis Zambrano (@medicenmouzo) y Luis Serrano (@Akaluisserrano) como presentadores, quienes les estarán haciendo la suplencia a @fanzinero y @MelanioBar. Somos la radio web show semanal que mezcla la buena música con gente que ayuda a gente. Transmitido por diferentes plataformas del país, es producido por RedesAyuda y Provea. Más contenido en www.humanoderecho.com

 

Sacudirle a Venezuela la cultura caudillista, la del capataz político, costó mucho a la democracia, entre 1959 y 1999. Deja, sin embargo, resabios, en las cúpulas del partidismo, tanto que resucita al apenas iniciarse el siglo XXI, pero con una desviación perversa.

El general Juan Vicente Gómez, andino y acotado, cuya impronta como déspota de un gobierno de letrados marca la primera mitad de nuestro pasado siglo, hecha los dientes mirando a las montañas. Mira hacia el cielo y sabe de límites, como el permanecer en el poder hasta que Dios mande. Pero respeta, por ende, los sacramentos, las formas de urbanidad, las reglas que curan contra el caos social y aseguran la amistad civil.

No se muda de Caracas a Maracay sin antes asegurarse que se ha reformado, para ello, a la Constitución. Y al concluir cada mandato no permanece siquiera un minuto más en el ejercicio del poder. Lo traslada al presidente de la Corte Federal o al del Consejo de Gobierno, mientras sale por una puerta e ingresar por la otra para juramentarse.

Ese andamiaje de ataduras o acotamientos ha saltado por los aires. Su disolución actual ocurre a la luz del día, más por la jactancia de ensoberbecidos que por deberes de transparencia; pues hasta se forjan fraudes a la legalidad o se falsifican documentos a conveniencia, como el de la muerte de Hugo Chávez o los que expide como baratijas la inefable Sala Inconstitucional.

El poder se ejerce a trompicones, en abierta colusión con la ilegalidad y la indecencia. Modela conductas y mentes bajo clara inspiración cubana, a lo largo de las últimas dos décadas. Aplana, incluso, la sobriedad característica de nuestra tradición caudillista.

 

¿A cuenta de qué viene esta perorata?

Leo recién la carta de despido de nuestro embajador en Colombia, Humberto Calderón Berti, hombre de Estado y reconocida trayectoria. En el pasado maneja con probidad y experticia al país petrolero que somos, y hasta preside a la OPEP. Su adversario político, Carlos Andrés Pérez, incluso le nombra Canciller de la República para atenuar la crisis democrática que se lo engulle.

La remoción de un diplomático es normal en el oficio, si se sabe hacer y con tacto. Ninguna relación hace con los cambios rutinarios de la burocracia. Me deja estupefacto, así, la razón que se alega en el caso de Calderón: el cambio de la política exterior por el encargado presidencial. Obvia, el redactor de tan insólita carta, que tal política es de Estado y no de gobierno, es de base constitucional y esencia permanentes. Es inmodificable, salvo en sus énfasis, exceptuándose al régimen usurpador de Nicolás Maduro.

Mal cabe el argumento obsecuente que algún parlamentario avanza, para decir que en democracia no hay empleos públicos por derecho, como lo pretendiera Evo Morales en Bolivia. ¡Y es que obvia el mal ejemplo de sus pares, atornillados como propietarios de partidos – piezas de museo – desde hace dos décadas y algo más, en algunos casos! Son los resabios a los que aludo, matizados por la ruptura corriente de los cánones para la convivencia sana y el respeto ajeno.

Lo ocurrido con Calderón es muy serio, salvo para los narcisistas digitales. Se ha comprometido a la nación y al prestigio del mismo gobierno parlamentario de Juan Guaidó. Trastorna los esfuerzos para la solución de la tragedia que lleva a cuestas Venezuela. No se midieron las incidencias sobre el gobierno ante el cual estaba acreditado, Colombia, que al paso sufre de manera gravosa al clan narco-criminal que tiene como vecino.

 

Cuando se decide nombrar a un embajador, no se olvide esto, antes de hacerlo el gobierno que le acredita consulta al gobierno de destino, al que le envía los antecedentes del candidato. Ha de ser aceptado por éste y de allí que se le dé o no el plácet. Su remoción concita, inevitablemente, iguales efectos bilaterales que han de cuidarse.

Pero vuelvo al principio, al desenfado en los modos que, si bien es propio de la fluidez dentro del llamado ecosistema imperante, no puede llegar a tanto como lanzar sobre la ruleta a los asuntos vitales del Estado; sobre todo si se admite que el cese de la usurpación planteada en Venezuela ha de implicar un cambio de mentalidad, no una simple modificación de políticas públicas o de titularidades de cargos que se asignan a discreción de un conciliábulo clientelar.

En mi larga proximidad al espinoso mundo de la diplomacia, durante cuatro décadas de enseñanza y varios años de servicio exterior e internacional, dos aprendizajes me acompañaron. Los dejo a beneficio de inventario. No son consejos, pues no los doy a quien no me los pide.

El país perdió y vio achatado su territorio, o sufre de agresiones por potencias extranjeras, más por los desplantes y la falta de sensatez de algunos de nuestros gobernantes, sobre todo de los parlamentarios, que por obra de nuestras debilidades nacionales.

 

Desde cuando puse mi primer pie en la Casa Amarilla – era un estudiante menor de edad – y voy al encuentro del canciller de Venezuela, Ignacio Iribarren Borges, firmante del Acuerdo de Ginebra que destruyen los errores a mansalva del chavismo, entendí el compás del ambiente y de sus procederes casi vaticanos. Tanto que, en 1979, el presidente Luis Herrera, metafóricamente me los explica cuando ejerzo como Vicecanciller provisional de otro gran veterano, José Alberto Zambrano Velazco: “La política exterior, querido Asdrúbal, no da votos, los quita todos cuando se yerra o se la hace depender de los enconos”.

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La economía está completamente distorsionada y para darse cuenta de eso no hace falta un postgrado en Harvard. Pasamos de años de controles e intervencionismo estatal a un drástico proceso de “liberalización”, que nadie hubiese imaginado hace un par de años. Hablo de liberalización entre comillas porque desde el régimen nadie ha salido a explicar de qué se trata todo esto. Todo lo contrario, parecieran haberse desaparecido para dejar que el mercado al que antes trataban de aplicar sus arcaicas reglas, haga su trabajo.

Para que sean los comerciantes y empresarios que sobreviven a la debacle que no solo fijen los precios sino que implanten una dolarización de facto que lejos de ser criticada desde el poder es calificada de “positiva” por el propio usurpador de Miraflores.

Es que ni a los dogmáticos se les escucha ya. Aquellos que se decían defensores del “legado” de Chávez y que para quienes la reforma era “traición”, hoy guardan silencio sepulcral al ver que más del 50% de las transacciones comerciales en el país se realizan en la moneda americana yankee “mesma”. Se callaron o los callaron, nadie sabe, nadie supo. Lo cierto es que no se les escucha ni el susurro.

Ni hablar de la llamada superintendencia de “precios justos”, la temible institución inquisidora que recorría mercados, centros comerciales y empresas bajando santamarias, confiscando mercancía y hasta metiendo presos gerentes. Eso se acabó y de la época donde aquí no se podía nombrar el dólar paralelo, pasamos a los tiempos del BlackFriday.

La burbuja en que se sumerge la economía venezolana acrecienta las ya marcadas diferencias entre la población que tiene acceso a dólares y quienes no. Las remesas se hacen cada vez más insuficientes para una familia que hace un año alcanzaba comer un mes con cien dólares y que hoy esos mismos cien dólares a duras penas le puedan durar un par de días.

 

Se crean especies de castas y los privilegios se hacen cada vez más evidentes. En las zonas más maginalizadas crecen los execrados del socialismo y lo que se anuncia es un canibalismo social superior a los tiempos de mayor impunidad del chavismo.

El desastre que se llama madurismo constituye una catástrofe que debe ser detenida lo más pronto posible. Cualquier otra discusión no solo es accesoria sino que no representa las prioridades de la gente, que demás está decir, está hastiada de todo y de todos. Urge actuar lo antes posible y enderezar el rumbo. Que no nos hagan pensar que esta burbuja es permanente, es tan débil que en cualquier momento explota y está en nosotros evitar lo que podrían ser graves consecuencias para el país.

@BrianFincheltub

El avance de las ideas, ha dado con cuestiones fundamentales que han puesto al descubierto causas y efectos de situaciones cuya movilidad se ha dado al borde de susceptibles y perceptivas realidades. Sus análisis han derivado en crudas sacudidas económicas, sociales y políticas que, en buena forma, han captado la atención de estudiosos y fisgones de las sociedades actuales. 

En consecuencia, ha habido más que un cambio de las metodologías que indagan la dinámica de los movimientos toda vez que buscan encauzar al mundo por nuevos caminos. Que si rupturas o reacomodaciones de civilizaciones que devinieron en rigurosas modificaciones o readecuaciones de valores que terminaron animando la deserción de la moral, la ética. Asimismo, de la ideología como fundamento de razones que apuestan a la convivencia humana.

La desesperación, sumada a la angustia propia de problemas fluctuantes o irresueltos, ha sido factor de desarreglo económico, social y político en el fragor de realidades sumidas en conflictos generados por la ingobernabilidad creada como resultado de graves imprecisiones al momento de elaborar y tomar decisiones de fuerte impacto. Muchas fueron desavenencias de consideraciones, producto éstas de ideales que no cuajaron ni tampoco terminaron en buena lid.

Una de las ideas que resultaron en craso fracaso, fue la de “socialismo” cuyo terreno de experimentación, la extinta Unión de República Socialistas Soviéticas, URSS, terminó desapareciendo bruscamente de la ecuación política internacional. En contraste con la idea de “desarrollo”, la de “socialismo”, no tuvo el realce que su ductor Carlos Marx, había imaginado. Particularmente, luego de que el gobierno de cual nación servida a manera de “caldo de cultivo” dispusiera del poder en manos de individuos para quienes la condición de “obrero” fuera argumento suficiente para asumir el papel de estadista. 

La idea de “socialismo” quiso forzarse a congraciarse con realidades –muchas de las cuales, no fueron consideradas como variables de la relación estimada entre la idea de “progreso” inconsistentemente argumentada en la perspectiva política, y la de “desarrollo”. Ésta tampoco finalizada en cuanto su estructuración sociopolítica. 

 

Peor aún fue la idea de “socialismo del siglo XXI”, cuya delineación fue pautada a la sombra de elementos cualitativos que comprometen la determinación del hombre (latinoamericano) en su medio de producción y en la óptica que configura su capacidad de consumo, de ingreso, formación. Y sobre todo, su motivación al logro. vista la misma como palanca de empuje a su vida económica, política y social.

Es decir, el esbozo del mentado y manoseado “socialismo del siglo XXI”, no consideró la naturaleza humana en medio de lo que las necesidades e intereses del hombre -supuestamente considerado como sujeto plural de dicha doctrina- proyectarían de cara a las realidades por las que debía transitar quien habría de habitar el entorno y contorno socialista. 

Por tan mayúscula razón, el “socialismo del siglo XXI” no pudo articularse con fuentes que le habrían permitido la construcción del mundo que, teoréticamente, se planteó. Así quedó relegado y luciendo como meras palabras o frases de invitación, todo lo que debía exaltarse desde el enfoque de lo que refiere la organización productiva y las relaciones sociales entre instancias de toda naturaleza.

De manera que la arrogancia estructurada en forma de preceptos que responden al usurero “socialismo del siglo XXI”, no pudo ni siquiera convenir con la creencia de la continua perfectibilidad del hombre en los mayores y mejores ámbitos de la vida económica, social y política. Más aún, siguió errando cuando trató de exhortar su criterios como práctica cotidiana del hombre y vincularlos a la política, la moralidad, el pensamiento, las libertades y una continua refinación de sus gustos y costumbres. Tanto como con su cultura y su sentido de afirmación familiar.  

Evidentemente, no es posible conseguir razones que tiendan a hacer consistente y firme la idea de “socialismo del siglo XXI”. Menos si tal idea, busca exportarse como sistema político-económico que a juicio de sus proyectistas, podría “soportar la responsabilidad del desarrollo económico y social” de cuantas naciones se adhirieran (bobaliconamente) a su causa de estupidez ilustrada. 

 

Ni hablar de los costos que su implantación contrajera, con el cuento manido de “(…) darle poder a los pobres”,. Por donde se esto vea, compromete peligrosamente todo imaginario que juegue a la idea de implantar tan rapaz ideario político. Más, cuando por delante  está el hecho de evitar su enfermizo contagio. Aunque ello no sería un problema de teoría económica, ni tampoco de sensibilidad o carencia de motivaciones. Sería un problema de sobrevivencia.

Particularmente, sólo al imaginar que la civilización de esta parte del mundo, pueda caer en la fauces de lo que suena a “socialismo del siglo XXI”. Y es precisamente, lo que caracterizaría situarse, aunque por escasos segundos, más allá del “socialismo del siglo XXI”.