humor archivos - Runrun

humor

Vive como un mendigo, baila como un rey, por Juan Eduardo Fernández “Juanette”

Ilustración de Alexander Almarza, @almarzaale

@SoyJuanette

Si hay algo que me enseñó la pandemia es que debemos darnos algunos gustos mientras podamos. Y una de mis grandes pasiones, además de la comedia, ¿saben cuál es? Leer libros de comedia. Soy muy admirador del humor español, desde los tiempos del Hostal Royal Manzanares, pasando por La hora chanante y, obviamente, por Buenas noches y buena fuente.

Así que cuando supe que Ignatius Farray, “El loco de las coles” de La hora chanante y protagonista de El fin de la comedia había sacado un libro, enseguida supe que lo tenía que comprar. Ustedes se preguntarán ¿qué dificultad hay en comprar un libro? Pues, si vive en Venezuela o Argentina, traer un libro desde España es sin duda una proeza.

Pero como “querer es poder”, me enfrenté al coronavirus, al cepo cambiario y cometí la locura de comprar la biografía de Ignatius Farray. No me arrepiento. Nacho, como me enteré que le llaman sus amigos, es el cómico más transgresor de España. Para que se entienda bien, es como Migue Granados (para los argentinos) o José Rafael Guzmán (para los venezolanos).

Pasaron 30 días desde que hice la compra, y Correos Argentinos me entregó Vive como un mendigo y baila como un rey en tiempo y forma. Y desde que abrí el libro ya no pude parar de leer; en serio les digo que hace mucho no encontraba un libro tan atrapante. (Desde Alcatraz)

Vive como un mendigo y baila como un rey para mí es el primer libro de autoayuda para comediantes. Allí se explican emociones muy recurrentes en los cómicos, como la soledad, la melancolía y, por supuesto, el bullying escolar; en nuestra época no se llamaba así, sino “desaparece de aquí, gordito”.  

En este libro, que fue producto del encierro por la pandemia, Ignatius Farray nos presenta a Nacho, un chico canario (de las islas Canarias, no es que sea un pájaro o se lo crea), que era visto como “el distinto”; ese compañero “raro” que todos conocimos alguna vez, y que a través del humor pudo contar, a través de Ignatius, lo que no se atrevía a decir Nacho.

Para que se entienda mejor, Ignaitus es para Nacho lo que era Tony Clifton para Andy Kaufman; si no sabe de qué hablo, deje de leer ahora mismo y busque la película de Milos Forman Man on the moon, el protagonista es Jim Carrey.

A través de sus páginas Ignatius te habla. ¡¡Sí, te habla!! Es como el Señor Miyagi, que te va dando lecciones no solo de comedia, sino de vida, en cada una de las páginas. Pero ¿cuál es la más grande de todas?

“Vive como mendigo y baila como un rey” que para mí significa: lo material es importante, tener un techo, comida y salud. Pero la verdadera riqueza está en ser feliz haciendo lo que a uno le gusta.

También te enseña que la constancia y la fe en uno mismo, sin importar lo que te digan o pase a tu alrededor, es el único motor que necesitas para alcanzar cualquier meta o sueño que te propongas.

Bueno ahora los tengo que dejar, pues llegó la hora de ponerme mis medias de colores, irme a una plaza, abrir el libro e invocar a Ignatius Farray para que me susurre sus lecciones de vida.

Hasta la semana que viene 😉

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Notas de voz maleducadas, por Reuben Morales

Ilustración de Alexander Almarza, @almarzaale

@ReubenMoralesYa

Una nota de voz es como un hotel. La misma puede perder estrellas según el mal gusto y la poca consideración de quien las envíe. Y como ya todos nos hemos convertido en ese guardia de seguridad de los ’80, que hablaba por radio de onda corta todo el día; entonces ya tenemos el oído entrenado para sentar un precedente de cuáles son los tipos de notas de voz más maleducadas de la historia:

 LAS QUE DIVAGAN

Son enviadas por personas que se creen Platón o Jean Paul Sartre cuando graban la nota de voz. Comienzan a vacilar entre teorías, jurando que todos disfrutamos de sus procesos de “Eureka” para encontrar la idea que quieren decir. Estos son los mismos que, al viajar, hacen la maleta una hora antes de salir al aeropuerto y esperan que el guardia de seguridad disfrute de ver esa ensalada de ropa limpia mezclada con ropa sucia. El ejemplo más claro que tengo de este caso es el de un amigo que comenzó a grabar una nota de voz en el 2017 para contarnos la trama de la canción Los pollitos dicen y aún no la ha terminado de grabar.

 LOS QUE HABLAN CON OTRA PERSONA

Suelen ser personas que no tienen mucho trabajo, pero quieren hacerte creer que están ocupadísimos y muy demandados. Entonces te envían la nota de voz, pero tienen tan poco tiempo en su agenda, que deben compartir la misma entre hablarte a ti y hablarle al chofer del autobús que les está cobrando el pasaje (pero le hablan en inglés solo para hacerte creer que están haciendo importantes negocios con ejecutivos de Hong Kong).

 LOS QUE PASAN LA BARRERA DEL MINUTO

Estos son el equivalente a la visita que llega a tu casa sin avisar, cuando no te has duchado, tienes ganas de ir al baño, sueño, no tienes nada que ofrecer en la nevera y además te dicen que se quedarán en tu casa aprovechando el wifi mientras baja el tráfico. La mejor manera de vengarse de ellos es grabarles una nota de voz de todos los episodios de Yo soy Betty, la fea… pero la versión rusa… y sin traducción.

 LOS MANDADORES PRECOCES

Son como los anteriores, pero la nota de voz de más de un minuto la dividen en quinces notas de voz corticas. Y ojalá la señal sea buena, porque si está en una zona de poca cobertura, las notas de voz llegan desordenadas y luego toca armar ese rompecabezas sonoro. Estas son personas dignas de amar cada vez que te dicen: “Pero búscalo en la conversación, que yo te lo envié en una nota de voz”.

 LOS QUE MASTICAN

El que inventó la frase “No se habla con la boca llena”, seguro fue Nostradamus cuando tuvo una visión futurista de lo que sería el escuchar notas de voz de personas chasqueando sus labios mientras grababan un mensaje. Si un talento tienen estos seres, es el de generarnos una experiencia sensorial mucho más rica de la que podría generarnos la mejor sala de cine 4D del mundo. De hecho, la otra vez conocí a una persona que desarrolló una parálisis facial luego de escuchar una nota de voz de alguien que comía avena con leche bañada en arequipe.

Estos son los tipos de notas de voz más maleducados de la historia. Sin embargo, falta la nota de voz más maleducada de todas. Las que envían aquellas personas que tienen la dicha de mezclar todas las categorías anteriores en un solo mensaje. Si esas personas fuesen un hotel, de seguro serían un motel de una estrella, a la orilla de una carretera donde no hay mucha cobertura y te llegan notas de voz desordenadas para entretenerte con el mejor hobby de todos: armar el rompecabezas sonoro de quince notas de voz corticas de menos de cinco segundos cada una.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

#Top10Humor | Formas de incentivar la producción de leche en Venezuela, por Víctor J. Ochoa S.
El reciente aumento en el precio de la leche pasteurizada es insuficiente para cubrir los costos de producción de leche en Venezuela.

 

@Victor_8a

10. Pedir a los enchufados que despeguen de la teta del Estado.

9. Decomisar todo el arequipe que venga de Colombia.

8. Crear el Plan “Merengada Segura”.

7. Misión “Cencerro Adentro”.

6. Nuevo compañero para ”Cheverito”… “Becerrito”.

5. Nuevo programa de concursos de Tves: “Aprieta y mama”

4. Diosa Canales y su campaña “tetero seguro”.

3. Nombre código de Andrés Velásquez: “Cuartico e ‘leche”.

2. Publicación de la Revista “Ubre-Bikini”.

1. Nuevo secretario de la MUUUUUUUD… “Le-Chúo” Torrealba.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

¡La comedia salva!, por Juan Eduardo Fernández “Juanette”  

Ilustración de Alexander Almarza, @almarzaale

@SoyJuanette

Esta es una columna muy especial para mí. No es que las otras no lo hayan sido, pero es que justo el 17 de noviembre estoy celebrando 5 años de mi primera presentación en este hermoso camino que es la comedia.

Sé que Reuben Morales un día me dirá: “Ya deja de agradecerme tanto que te metiera en esto. Por favor no lo hagas más porque estoy cansado… la próxima vez que lo hagas te bloqueo de WhatsApp, Instagram, Facebook y hasta de Tinder (aclaro que Reu no es mi match jajaja). Pero aquí voy: gracias Reuben por meterme en este maravilloso mundo que me cambió la vida para bien.

Recuerdo perfectamente cuando tomé la decisión de meterme de lleno en la comedia. Yo venía escribiendo tímidamente algunos artículos satirizando noticias para no volverme loco, pues en esa época trabajaba en un periódico y veía todo lo terrible que pasaba no solo en el mundo, sino en mi país, por lo que necesitaba, sin duda, algo de humor para hacer catarsis.

Todo ocurrió un martes, cuando en la extinta Cadena Capriles organizaron un evento en el auditorio para celebrar el Día del Periodista. Se trataba de un show de stand op donde tres comediantes nos harían reír por casi una hora. El espectáculo se llamaba “Lo demás es monte y culebra”, y estaban bajo la producción de Greisis. Y los artistas eran Franchutte, Jairo “Guitarreao” y Reuben Morales. La verdad no paré de reír. Pero además del show, lo que más disfruté fue la manera en la que se conectaron mis hoy colegas con el público.

En ese entonces, en ese espacio maravilloso que fue la Redacción Única o “La RU”, se vivían tiempos de polarización extrema; ya se conocía que la empresa sería vendida a un empresario ligado al gobierno y eso nos tenía a muchos algo preocupados; mientras que otros estaban muy felices (no tenían idea de lo que vendría después).

Durante los 45 minutos de show, todos nosotros, chavistas, opositores, magallaneros, caraquistas y hasta los de los Tiburones no reímos juntos. Gracias a ese show comprendí que hay dos cosas que pueden unir a una sociedad resquebrajada: el deporte y el humor. Y como no me gusta hacer ejercicios, opté por la segunda.

Después de la presentación me acerqué a saludar a Reuben, a quien conocía porque una vez fui a entrevistar a Laureano Márquez. Y él, que era su productor y guionista, me recibió. También felicité a Jairo y a Fran por sus actuaciones; y hasta les pedí una foto. Luego de eso Reuben me invitó a participar de su taller Aprendo Stand Up. Con ello me cambió la vida.

Me inscribí sin pensarlo y comencé mis clases en la sede del Hogar Croata, ubicado en Chacao, en el este caraqueño. Ahí conocí a grandes personas que, como yo, estaban buscando darle un giro a su vida o tal vez simplemente expresarse mejor y perder el miedo escénico.

Cuando llegué a la primera clase estaba muy nervioso, hasta me cuestioné si hacía lo correcto. Estando en la puerta del Hogar Croata vi un letrero que decía “Clases de Stand Up”, así que me armé de valor y traspasé esa reja que dictó un antes y un después.

Con el taller de Reuben estuve varios meses. Conocí a Judy Carter, Lenny Bruce, Pryor, Chacovachi, y a Guillermo Selci (quien después se convertiría en mi amigo). Aprendimos de todo, desde cuál es el mejor micrófono para hacer stand up, cómo sacar el mic del pie, hasta a escribir una rutina cómica. Por primera vez en años estaba volando, me sentía invencible.

Podría decir que la comedia es mi lugar seguro, ese espacio ideal donde soy feliz y de donde no me quiero ir jamás.

No puedo dejar de recordar que tenía mucho miedo la primera vez que me subí al escenario; pero sin embargo eran más las ganas que el miedo. Lo más cumbre es, que después de 5 años, me sigue dando terror cada vez que subo.

Finalmente se vino la graduación, que era nada más y nada menos que en Teatrex El Bosque, un gran teatro en Caracas. Se trataba de una muestra donde personas desconocidas pagarían una entrada para vernos. Estaba temblando, pero cuando escuché la primera risa lo dejé fluir y descubrí que jamás podré dejar de hacer comedia.

Tengo recuerdos hermosos no solo del show, sino del ambiente que se respiraba detrás del escenario, donde todos nos dábamos ánimo, y reinaba la camaradería. Y una de las cosas que le agradezco a la vida fue que tanto papá como mamá estuvieron ahí y se rieron mucho.

Luego de la muestra hicimos otra función al día siguiente, 18 de noviembre 2015, y fue un llenazo total. De ahí nos fuimos a una arepera en Las Mercedes donde todos los comediantes que nos presentamos agarramos el producto de nuestra presentación e hicimos una gran fiesta. Ahí me puse triste, porque había terminado ¿Qué haría ahora?

Afortunadamente Reuben me llamó y me reclutó para su grupo de guionistas de humor, al que finalmente terminamos llamando “Comedy Factory”, aunque todos sabemos que en realidad debió llamarse “Pan y Nestea”. ¿Por qué? Pues porque escribíamos en El Real Past de Las Mercedes y siempre pedíamos varias cestas de un pan de sémola delicioso que vendían y varias jarras de Nestea.

De Pan y Nestea les cuento otro día. Solo quería usar este espacio para festejar mi llegada a este maravilloso mundo, que ciertamente está lleno de sacrificios, horas de soledad, de escribir y borrar, de probar chistes y que nadie se ría; pero también de grandes triunfos. Tal vez no se gane mucha plata, pero saber que todo lo malo que te pasó a ti, luego de ser pasado por el tamiz del humor, le alegró el día a una persona, y capaz hasta evitó que se suicidara, es el mejor pago del mundo.

Así que feliz aniversario Juanette, y deseo que vuelvan pronto las presentaciones para que disfrutes de lo que más te gusta.

¡Gracias a la comedia por salvarme!

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

#Top10Humor | Ideas rechazadas para resolver el problema de gasolina en Venezuela, por Víctor J. Ochoa S.

@Victor_8a

10. Nombrar gerente del El Palito a una empanadera de la zona.

9. Refinar los polvos del Sahara.

8. Exigir a los emigrantes que retornan una cantimplora de combustible.

7. Convertir los carritos de chichas en gasolineras móviles.

6. La Villa del Cine rueda el largometraje Conductores en la búsqueda de la gasolina perdida.

5. Evo nos envía… no, disculpen, Evo ya no cuenta.

4. Daniel Ortega nos… no, ese tampoco cuenta.

3. Importamos desde Irán vehículos con motores de un camello de fuerza.

2. Nuevo combustible ecológico “Cafenoil”.

1. Ya que no sale agua por los chorros, que Hidrocapital mande gasolina mientras tanto.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

El re-nacimiento, por Juan Eduardo Fernández “Juanette”  

Ilustración de Alexander Almarza, @almarzaale

@SoyJuanette

Podría decirse que tengo dos cumpleaños, uno lo celebro el 28 de junio de 1979 y el otro el 7 de noviembre de 2016. La primera fecha corresponde a mi nacimiento, ocurrido en esa provincia española que está en el centro de Caracas y que se llama “La Candelaria”; la otra fecha tiene que ver con mi llegada a Buenos Aires, la ciudad donde renací.

Y es que nosotros los argentinos le anteponemos “re” a cualquier verbo o adjetivo para magnificarlo, eso es porque somos un pueblo grandioso. Y digo somos porque desde chico siempre me conecté de alguna manera con este país. Desde entonces aprendí a quererlo como mío.

Antes de continuar y que comiencen a acusarme de traidor, apátrida y cualquier otro insulto que tengan a bien dejarme en mi Twitter @soyjuanette (también es mi Instagram), quiero aclarar que no dejé de querer a Venezuela ni lo haré nunca, porque es la tierra que me vio nacer y el lugar en donde guardo mis recuerdos. Pero bueno, amo a la Argentina también. Soy así, un pibe de corazón grande.

Retomando… (vieron que le metemos “re” a todo) les contaba que siento un gran amor por Argentina, porque mi primer mundial fue el de México 86, donde fuimos campeones del mundo, y como niño obviamente le vas al ganador. Desde entonces hincho por la selección.

Pero además mi padre también tiene un poco de culpa de mi amor desmedido por esta tierra. Recuerdo (acá no voy a tirar lo de “re”, ya es un montón) que a mi papá le gustaban mucho las películas de Carlos Gardel, y de vez en cuando pescábamos en el canal 8, cuando era de todos los venezolanos, Mi Buenos Aires querido.

Otra anécdota que sin duda ayudó a la formación de mi gen argentino ocurrió cuando era niño. Papá tenía una casita en “San Antonio de Cua”, un caserío en los Valles del Tuy ubicado a 45 minutos de Caracas, donde cosechaba mango, yuca, ciruelas, entre otras cosas. Resulta que antes de llegar, había un bar frente a la plaza del pueblo donde parábamos para que papá y algún tío se refrescaran (metí otro “re”, ya van dos en este párrafo) con una cerveza, mientras yo tomaba una malta “Maltín Polar”. En ese lugar había una rocola que solo tenía discos de Gardel. Pero además el dueño tenía un busto de Carlitos (Gardel, no el de los panqueques) en la barra.

Ir a ese lugar se convirtió en parte de nuestro itinerario cada fin de semana. Y obviamente papá, que era un tipo reconversador, se hizo amigo de este señor que no hablaba como nosotros, es decir, en lugar de pollo decía “pocho”, y a mí no me decía carajito sino “pibe”. Ariel se llamaba y nos contaba cómo era su ciudad, cómo era Buenos Aires. La describía grande, con edificios que parecían castillos y donde había librerías y teatros por doquier. A través de él conocí a Borges, Cortázar, y Sábato. A Quino lo conocí más o menos por esos años, pero en la casa de mi tía Delia, mientras revisaba la biblioteca de mi primo… (Si quiere saber más le invito a leer mi columna “Lo que Quino nos dejó”).

Ya un poco más crecido, me topé en los pasillos de ingeniería de la UCV, donde a veces iba a comprar algún libro, con esa maravilla que fue, es, y será Les Luthiers. Pero además en esos mismos pasillos descubrí la música de Charly, Soda y Spinetta; y tiempo después de Fito. Así aprendí a querer nuestro rock, el rock argentino del que soy refan.  

Luego, como a los 20 años, en el Festival de Cine de la Habana, conocí el cine argentino, es decir, nuestro cine argentino; y quedé refascinado: Hombre mirando al sudeste, El mismo amor la misma lluvia, Nueces para el amor fueron mis primeras tres pelis argentinas. Pero además pude presenciar una conferencia y hasta tomar un mojito con Eliseo Subiela; y también estaba otro director más joven, que años después se ganaría un óscar: Juan José Campanella.

Luego tuve la oportunidad de viajar a Buenos Aires. Recuerdo que aquel primer viaje fue un flash; todo lo que me había contado Ariel era cierto, sin duda me enamoré a primera vista. Luego de ese viaje me quedó claro que -no sabía cómo ni cuándo- yo terminaría viviendo aquí.

Ahora estoy escribiendo esto con una gran emoción, porque ya pasaron 4 años del día en que renací, porque la migración es eso: un nacimiento o más bien un renacimiento. Lo bueno de volver a empezar es que tienes la oportunidad de tomar las cosas que te funcionaron en el pasado, descartar lo que no te sumó nunca y, a partir de ahí, atreverte a ser la persona que realmente quieres ser.

En Caracas dejé mis recuerdos más preciados y un nombre como periodista. Pero ese Juan que vino hace 4 años se regresó a Caracas en ese mismo avión; ahora en Buenos Aires vive otro Juan, más feliz, más valiente y hasta más gracioso.

Bueno, espero les haya gustado y emocionado mi columna, porque la escribí con mucho cariño para eso. Y también para que me regalaran algo por mi renacimiento jajaja.

Hasta la próxima semana.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Lo que callan los venecos, por Reuben Morales

Ilustración de Alexander Almarza, @almarzaale

@ReubenMoralesYa

Hay un secreto que guarda todo aquel veneco que haya emigrado a un país de Latinoamérica. Es el secreto para ganar cualquier discusión con algún nacional de esa nueva patria que le alberga. Supongamos que dicho veneco se mudó a Colombia. La discusión entre el colombiano y él sería así:

C: ¿Y por qué se vino, parce?

V: Porque la situación en Venezuela está muy dura.

C: ¿Pero sí es verdad todo lo que dicen las noticias?

V: ¡Hasta peor!… Lo que pasa es que en los medios no sale todo por el tema de la censura.

C: ¡Igualito que acá! Todos los medios están comprados.

V: Bueno, pero es que allá te pueden hasta meter preso o desaparecer por decir algo que incomode.

C: Uy, ¿y qué le cuento de acá, hermano?

V: Bueno, pero al menos acá tienen buen internet para revisar otras páginas de noticias.

C: ¿¿Buen internet?? Métase en un plan de 30 meguitas para que vea. ¡Eso es una tortuga!

V: Allá el internet promedio no llega ni a un mega.

C: ¿Qué habla? Sí acá hay niños que ni pueden acceder a la teleeducación porque no tienen internet.

V: Pero al menos siguen estudiando. Allá han tenido que dejar la escuela y emigrar.

C: Vea, ¿pero por qué salen tantos venezolanos todos los días?

V: Es que la vida allá está sumamente cara. El salario no alcanza ni para hacer mercado. Menos para pagar un alquiler.

C: ¡Como acá! ¡Gane usted un sueldo mínimo a ver cómo vive!

V: ¡Acá al menos comen! Allá tú dejas de ver a alguien unas semanas y después te lo encuentras con diez kilos menos.

C: ¿De qué habla? Váyase a las comunas más pobres para que vea lo que es bueno.

V: Pero acá al menos tienen salud. Allá los hospitales no tienen nada.

C: Pida usted una cita acá en el sistema de salud y espere a ver cuándo lo atienden. ¡Son meses para que le den una cita! Se muere usted ahí esperando.

V: Bueno, pero al menos no se enferman tanto. Allá no puedes ni tomar agua. O te llega sucia por la tubería o no te llega. La tienen racionada en todo el país.

C: ¡Ay, hermano!… Retrásese un día acá en el pago del agua para que vea. ¿Y qué le cuento de La Guajira colombiana? ¡Esa gente allá parecen camellos!
V: Pero al menos tienen electricidad. No como en Venezuela, que hay apagones en todo el país y a veces, en varios estados a la vez.

C: ¿Y usted cómo cree que era Colombia en los ’90? Vea que hasta por esos apagones salió uno de los programas de radio más famosos: “La Luciérnaga”.

V: Ah, sí, yo lo escuché el otro día en mi celular. ¡Ah, que ésa es otra! Al menos acá uno puede caminar con el celular por la calle.

C: ¿Y usted cree que está en Suiza, hermano? Camine por el centro de noche para que vea cómo lo chuzan.

V: ¿Aquí roban con cuchillo? ¡Qué delicia! Allá en Venezuela roban con pistola. ¡Y ruega que no te maten!

C: Ay, papito, infórmese sobre los carteles, la guerrilla y los paracos y después hablamos, ¿sí?

V: ¡Ah, es que ése es otro tema! ¡El narcotráfico! Venezuela ya se convirtió en un narcoestado que ahora vive más de la droga que del petróleo.

C: Ay, hermano, ¿pero si esta es la fábrica del mundo?

V: Bueno, sí… Pero al menos aquí se respira cierta estabilidad. Hay elecciones cada cuatro años y la gente elige a quien quiera.

C: ¿A quién quiera? ¿Y usted quién cree que monta a los presidentes acá? ¿El voto popular? No, papá, son las mismas familias que siempre se reparten el poder. Si usted supiera lo corruptos que son los políticos colombianos.

V: ¡Claro que lo sé! Precisamente queremos devolver a uno. Ya tenemos más de veinte años de chavismo.

C: Y aquí más de veinte de uribismo.

V: Bueno, hermano, pero hagamos algo: Si la cosa está tan mal aquí en Colombia, le regalo las llaves de mi casa en Venezuela. Apartamento amoblado con carro y todo.

C: ¡Uuuuy, no hermano!… Tampoco ofenda… ¿Sumercé se volvió loco? Aquí al menos hay trabajito y uno no pasa hambre. Deje así.

¿Ven?… He ahí el secreto que esconde todo veneco para ganar cualquier discusión en su nuevo país. Saber que en Latinoamérica la disputa la gana… quien lo haga peor.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

#Top10Humor | Señales de crisis en el sector del calzado, por Víctor J. Ochoa S.

@Victor_8a

10. Crean la Misión “Vuelvan Alpargatas”

9. ¿Qué será la vida de Jesse Tacón?

8. El bistec se está poniendo duro como una suela.

7. Dicen que el gobierno está perdiendo la tapita.

6. Apresan a la banda “Los Chancletúos”.

5. Le están dando “chola” a las parlamentarias.

4. Nombre código del que te conté: “Lengua e´zapato”.

3. Crean la Misión “Pata Pelá”.

2. Reparten un millón de pares de zapatos de Manacho.

1. La pura realidad… El Socialismo en Venezuela… no calza.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es