Luis Miguel Colmenares, autor en Runrun

El deporte como oportunidad para reconstruir Venezuela, por Luis Miguel Colmenares

LA AGUDA CRISIS QUE HA AFECTADO a Venezuela durante los últimos años no ha sido impedimento para el surgimiento del talento en distintos rubros. Los deportistas son unos de los más notables.

Por sólo mencionar algunos nombres de 2018: Jhonatan Vegas se mantuvo entre los mejores golfistas del mundo en el PGA, Goyito Estrada ganó por novena vez el Campeonato Mundial de Windsurf, Josef Martínez fue campeón, ganador del Balón de Oro y rompió el récord de más goles (en una temporada) en la historia de la MLS, Yulimar Rojas resultó campeona del mundo bajo techo y al aire libre en la especialidad de triple salto, la selección masculina de Básquet ganó su pase al Mundial de China, Ronald Acuña fue elegido Novato del Año en la MLB, entre decenas de jugadores que se destacaron a nivel internacional.

Pero en el deporte actual ya no basta solo con tener talento para triunfar. La industria del deporte se está constituyendo como una de las más grandes y es, a su vez, una de las más competitivas gracias al enorme caudal de capital económico y profesionales calificados que se suman constantemente.

Según la firma KPMG, se estima que el valor del mercado global de la industria del deporte es de USD 700 billones anuales. Estados Unidos maneja un poco más del 10%, con un valor destinado a la industria para 2019 que ronda los USD 75 billones.

En eventos deportivos, América Latina representa el 6% del mercado a nivel mundial, aproximadamente unos USD 4,5 billones, de los cuales USD 4 billones provienen del fútbol.

Todo esto está sucediendo hoy y las principales potencias no pretenden quedarse a un lado lado ante este fenómeno. Solamente en China se estima que la industria deportiva llegue a representar entre el 1.5% y 2% del PIB para 2025,  el equivalente a USD 813 billones.

Solo para plantearles una referencia, durante los diez años del boom petrolero más largo en la historia de Venezuela (2004-2014), la industria del petróleo obtuvo ingresos cercanos a los USD 700 billones. Esa cifra es inferior a la que espera producir China en un solo año en su industria deportiva.

El deporte hoy va más allá de los jugadores. Los países desarrollan ecosistemas conformados por empresas de consultoría, organización de eventos, medios de comunicación, formación de talentos, constructores de instalaciones deportivas, empresarios, fondos de inversión, equipos, federaciones, organizaciones, equipamiento, gestión, productos de nutrición, salud, tecnología, turismo deportivo, indumentaria, entre muchas otras que conforman la industria más pujante de nuestra historia contemporánea.

Esto sin haber mencionado los eSports, que para el 2020 se espera que en el mercado global generen más de USD 1,5 billones en ingresos, con una audiencia de más de 600 millones de fans. Y aunque pareciera que esta industria es casi inexistente en Venezuela, el país ha contado con jugadores destacados como Diego “Quas” Ruiz y Alberto “Crumbz” Rengifo, quienes han llegado a formar parte de los mejores equipos del mundo.

Siendo esta la oportunidad de mercado que existe, a pesar de tener una industria en condiciones precarias en nuestro país, tenemos talento y lo hemos demostrado. Invertir en escuelas a edades tempranas, formar profesionales en el ámbito, rescatar y desarrollar complejos deportivos, construir una estructura robusta que nos permita tener una industria estable y sustentable en el tiempo, son algunas de las muchas tareas que tenemos para hacer crecer esta industria prometedora.

Sabemos que el encuentro por recuperar nuestro país ha sido desgastante, seguimos en tiempo extra y puede que vengan los penales. Pero hoy luchamos más unidos que nunca, ya que por primera vez en muchos años el país cuenta con un buen cuerpo técnico, un equipo compenetrado y un solo modelo de juego. Se llama Venezuela y apuesta al progreso.

 

@lmsportsbiz

Un proyecto para el fútbol Latinoamericano, por Luis Miguel Colmenares

 

Por muchos años, Latinoamérica ha sido reconocida como una potencia en el fútbol. Selecciones como Argentina, Brasil han sido claramente dominantes en los mundiales y continúan siendo exportadores de algunos de los mejores futbolistas del planeta. Sin embargo, tener los mejores jugadores no es garantía de éxito hoy en día, si no se tiene un proyecto que le brinde confianza y seguridad a las selecciones nacionales.

El último mundial fue un golpe muy duro al ego de los latinoamericanos, la primera fecha fue una muestra de lo que se venía, sólo Uruguay ganó su primer partido; sobre la hora del encuentro. La pasión, la suerte, el fanatismo, los cantos y lo pintoresco del juego parece no ser suficiente en este nuevo mundo.

La garra que caracteriza a los latinos fue claramente demostrada por Uruguay, sin embargo, no fue suficiente y quedó afuera en cuartos de final, al igual que Brasil quien sufrió su falta de contundencia e hizo maletas en esa misma instancia.

Argentina fue la crónica de una muerte anunciada, un equipo que llegó al mundial clasificándose en las últimas fechas, con un entrenador que declaró en su libro que ¨odia planificar¨ demostró su escasez de ideas y falta de organización para ser aplastada por la selección francesa en octavos de final.

Colombia planificó un último partido altamente defensivo, conservador, carente de ataque, esperando apelar al azar de los penales, quedó fuera con Inglaterra en octavos de final. Perú que no llegó con grandes expectativas ganó uno y perdió dos, de repente mereció algo de suerte, pero la suerte cada vez demuestra ser más amiga de las selecciones que se preparan más.

Pudiésemos revisar que hizo Bélgica, Francia, Croacia, cualquiera que investigue va a conseguir sustento en internet sobre los proyectos que iniciaron hace varias generaciones, que hoy les dieron esos resultados merecidos basados en un trabajo de fondo. Eso nos serviría de guía, pero más allá de tener una guía y unas instrucciones de uso, se necesita convicción y preparación para cambiar la realidad del fútbol latinoamericano y eso pasa por aceptar lo que está mal para poderlo cambiar.

Los países necesitan proyectos de país y proyectos para sus selecciones, acá algunos puntos que considero deberían ser abordados en todos los países de la región.

 

¿Qué debe hacerse en Latinoamérica para que cada país construya su propio proyecto?

 

1.- Contar con un equipo de proyectos profesional:  

Ningún equipo permitiría que su delantero fuese un ingeniero exitoso que es aficionado al fútbol, de forma contradictoria es común encontrar como los responsables de los proyectos a exfutbolistas exitosos, pero de una forma u otra, aficionados a la gerencia. No es un tema personal, es una realidad, es simplemente evidente que una persona que se ha especializado en una disciplina particular, tiene mayor probabilidad de éxito con respecto a otra que lo logro en otra área.

El equipo de proyectos es esencial, y debe ser un equipo de conocedores de varias áreas, integrado por futbolistas, ingenieros, técnicos, doctores entre otra cantidad de profesiones, y donde todos mediante un acuerdo de voluntades se comprometen en hacer lo mejor en su puesto para alcanzar un objetivo común que es el triunfo de su selección y el avance del deporte en su país.

El director del proyecto debe ser un Gerente de Proyectos Deportivos específicamente, que conozca los principios de la gerencia de proyectos, las necesidades del deporte, las condiciones del ambiente y cuenten con herramientas para integrar los elementos necesarios que permitan encontrar las soluciones a los problemas existentes.

2.- No más Mesías.

No pueden continuar las apuestas a las individualidades. Ese reflejo de nuestras sociedades mesiánicas, donde sólo un hombre puede arreglar el país, sólo DT puede arreglar el fútbol y sólo un 10 puede ganar los partidos, es un lenguaje obsoleto que nos genera daño, ya que el resultado es uno solo, el fracaso.

El bien común debe reinar sobre el protagonismo del DT, el presidente de la Federación, el 10, e incluso el presidente de la República, el bien del equipo y el éxito del mismo es el bien mayor por el que todos deben involucrarse.

3.- Definir el tiempo:

Los proyectos tienen un inicio y un fin, por muy exitoso que sea un proyecto debe tener un tiempo máximo, donde luego pueda venir un equipo de relevo que trabaje sobre lo hecho, mejorando lo que ha funcionado y optimice lo que se pueda mejorar. La generación de relevo es un tesoro que se esconde en Latinoamérica.

4.- Recursos:

Los recursos en los proyectos siempre son limitados, bien sea dinero, equipos o personal, hay que tener claro que jamás se cuenta con recursos ilimitados y que la solución es saber integrar de la mejor forma los recursos que se tengan y no escudarse en las excusas de que no se tiene dinero o alguna ayuda extra, para eso existe el ingenio y la experiencia de los profesionales, para optimizar los recursos y lograr el éxito de los proyectos.

5.- Recursos tecnológicos

La tecnología llegó para quedarse en el deporte, es vital que los equipos cuenten con herramientas tecnológicas para enfrentar a sus rivales, los equipos deben contar con profesionalización para manejar esas herramientas. Esto es una gran oportunidad de comenzar un nuevo camino y debe hacerse bien desde el principio, buscando siempre trabajar con profesionales y empresas certificadas.

Las empresas de maletín, los vendedores no profesionales, los aventureros del deporte deben mantenerse al margen para evitar que el virus de la informalidad continúe socavando las bases de una industria tan importante como lo es el fútbol en nuestros días.

6.- Identificar los Stakeholders (interesados):

Los stakeholders son las personas u organizaciones que participan o tienen intereses en el proyecto, este es un punto esencial a tomar en cuenta en el deporte latinoamericano en general, ya que la mayoría cree que el fútbol se arregla solo con los futbolistas y esto es un error inmenso, algunos Stakeholders son:

  • Los padres: Los atletas antes de llegar a ser profesionales y a una escuela de fútbol, salen de una familia donde los padres tienen una alta influencia en ellos, la familia es pieza fundamental en la formación de los futuros futbolistas.
  • Los dueños de escuelas y entrenadores: No puede esperarse que una selección sea profesional si en sus bases nadie es profesional, eso es como esperar llegar a ser Ingeniero sin pasar por un pregrado y un bachillerato.
  • Los aficionados: La violencia y las mafias que benefician a un grupo pequeño generan un daño desproporcional al alejar a las familias de los estadios, la influencia de personas que sólo velan por sus intereses por encima de los de la organización es algo que debe comenzar a trabajarse de forma progresiva.
  • Las federaciones y gobiernos: El fútbol es un reflejo de la sociedad, para cambiar nuestras sociedades el fútbol nos presenta una oportunidad única de mejorar nuestros países a través de las bases de este deporte, gobierno y federación deben trabajar alineados.
  • Las Instituciones educativas: Colegios, Universidades, deben relacionarse con los atletas de forma especial, esto no quiere decir que brinden beneficios, pero sí deben ayudar en la formación de estos jóvenes que suelen tener excesivas cargas de responsabilidad sobre sus hombros.

Entre los stakeholders también se encuentran grupos negativos que deben neutralizarse, como:

  • Inexpertos en áreas claves: Los toderos deben desaparecer, es bien sabido que el fútbol latinoamericano presenta el mismo fenómeno que se repite en todos los sectores de nuestras sociedades, unos pocos saben lo que se tiene que hacer pero nadie quiere tomar las decisiones poco populares y hacer los cambios. Latinoamérica cuenta con excelentes profesionales en fútbol, economía, marketing,  política, tecnología, estadísticas, entre otras áreas, pero también cuenta con unos seres únicos, que se autoproclaman ¨especialistas¨ en todas los sectores, solo que decidieron no poner a prueba su talento en una universidad y prefieren continuar de forma empírica haciendo daño al rededo

Los países que comiencen a pensar en un proyecto serio, deben saber que sus frutos serán vistos al menos para el mundial del 2030, el cortoplacismo no va de la mano con los proyectos sólidos.

De celebrarse como se espera el mundial del 2030 en Argentina, Uruguay y Paraguay, si los países latinoamericanos no realizaron los cambios necesarios, seremos testigos de un mundial dominado por europeos y asiáticos, en donde Latinoamérica seguirá siendo reconocida por unos fanáticos que cantan muy bonito y se visten con muchos colores, pero no precisamente por el éxito en sus selecciones.

Es momento de darle seriedad a nuestro fútbol y nuestro deporte en general, la profesionalización en la industria deportiva es inminente, este camino beneficiará a los países que aborden de forma organizada esta transición y continuará afectando a quienes sigan aplazando la entrada de los profesionales por mantener e incorporar a improvisadores de profesión como responsables.

 

@lmcolmenares

Dic 18, 2014 | Actualizado hace 5 años
La plata no lo es todo por Luis Miguel Colmenares

Bolívares

 

La política de Venezuela durante los últimos años se ha concentrado abiertamente en la distribución de la riqueza, no ha importado si es de forma equitativa o desigual, lo único importante ha sido que todos tengan plata (sobre todo, los que no hayan tenido antes). La gran mayoría de la población venezolana lejos de molestarse, se encantó con ese discurso tan acertado, que se distribuya el petróleo, que venga la plata para todos, esa parecía ser la solución.

Ese mismo discurso se imparte en la juventud de otra forma, cuando algunos “sabios” imparten consejos como que, a la hora de elegir su carrera universitaria, deben elegir alguna carrera que de plata, no pueden estudiar lo que les guste, en el mundo actual no se hace de tripas corazones. ¿Para qué estudiar medicina, química, educación, filosofía, entre decenas de carreras que son tan mal pagas? mejor es meterse a comerciante, a cambiar dólares, a contrabandear, a hacerse amigo de uno bien pesado o simplemente a dedicarse a cualquier actividad que de plata sin mucho trabajo.

Gran parte de los “empresarios” que han amasado fortuna en la última década, gritan sin escrúpulos, que Venezuela es un país para hacer plata. Estamos claros que no hay condiciones sencillas para producir, ya que la escasez de materia prima, de repuestos, de dólares para importar, trabas para registrar nuevos negocios, controles, regulaciones, entre muchas otras variables, dificulta la sobrevivencia de los negocios productivos, así que eso de producir e invertir es para locos, aquí las condiciones están dadas es para hacer plata a corto plazo, con negocios financieros, comisiones, sobreprecios o reventa de bienes regulados, ahí es donde esta lo bueno.

Miles de venezolanos rasparon sus cupos electrónicos y de viajeros, los más hábiles lo hicieron con los suyos y los de los demás, otros afortunados agarraron SICAD, SITME, CADIVI, otros compran todo lo que consiguen a precios regulados y lo revenden al precio real para redondearse, ya que el sueldo no alcanza.

La inmensa torta del petróleo venezolano de más 1.000.000.000.000 $ (un millón de millones de dólares) que ingreso en la última década, parece que se ha repartido. Ahora, la pregunta simple que se haría cualquier animal silvestre para sobrevivir, ¿Se guardó un pedazo para la época de escasez? ¿Alguien aprendió a hacer torta?

En mi familia, muchas veces escuche esa lección de que la “plata no lo es todo” y jamás la vi tan contundente como la he visto en los últimos días en Venezuela. A todos los que tanto querían la plata y la hicieron, les pregunto ¿de qué les sirve? Si algún familiar o amigo murió en manos del hampa; si no hay nada que comprar; si gran parte de la familia y amigos están fuera del país y no hay seres queridos con quien compartir; si alguien cercano sufrió o sufre una enfermedad y no hay medicamentos para atenderlo; si no puede salir de su casa en las noches por temor a todo lo que en la calle sucede, si no puede dormir ni estar tranquilo mientras sus hijos salen, si no tiene cara para ver el desastre en el que convirtió a un país noble, ¿Qué todo le dio? ¿De qué les sirve la plata?.

A los que se quedan en este país por convicción y amor al mismo, siempre tengan presente que Venezuela es una oportunidad. A la mayoría que se equivocó y actuó mal, ojalá hayan aprendido que la riqueza no se reparte si no se produce, que la plata es una consecuencia del trabajo, de la disciplina, de la innovación y la creatividad; a todos esos que tienen sus bolsillos llenos con una moneda devaluada, aprendan, que la plata no lo es todo.

 

@lmcolmenares