La fiebre del esquisto, la roca sedimentaria de querógeno – complejo orgánico que se descompone térmicamente y produce crudo y gas –  está propagándose en todo el planeta y todos los días se están sumando más y más hallazgos de gran importancia. Luego de los grandes yacimientos encontrados en de la parte central de Estados Unidos, principalmente en los estados de Pensilvania, North Dakota, Texas y Luisiana y en el  desierto de Negev en Israel ( ver el artículo “El avance de Israel” del  12 de febrero), donde se calcula que los yacimientos arrojarían unos 250 mil millones de barriles de crudo, el turno es de California y Australia.

En California la Energy Information Administration  (EIA) del mismo estado acaba de anunciar el hallazgo de un  yacimiento de por lo menos 25 mil millones de barriles de gas y petróleo en el subsuelo de la  Formación Rocosa de Monterrey, ubicada a escasos 100 kilómetros al norte de Los Angeles que contribuye al constante aumento de las reservas comprobadas de petróleo y gas de esquisto de los Estados Unidos aumentando la esperanza de que dentro del año 2020 Washington no tendrá más que importar petróleo.

Pero lo más extraordinario es el anuncio oficial del gobierno de Australia confirmando el mayor descubrimiento de hidrocarburos  esquísticos de la historia mundial en el sur del país en la que se conoce como la cuenca de Arckaringa a unos 730 kilómetros al noroeste de Adelaida y 620 kilómetros al sur de Alice Springs.


Coober Pedy centro de operaciones del Arckaringa Basin

Estudios geológicos llevados a cabo por el gobierno australiano la Agencia Internacional de Energía (IEA) y la empresa Linc Energy de la ciudad de Brisbane, Australia, propietaria de la mayoría de las 274.500 hectáreas de la cuenca, proyectan que sus reservas suman el astronómico número de 233 mil millones de barriles con un valor de US$ 30 billones, es decir 30 seguido por 12 ceros.

A estos dos últimos hallazgos hay que añadir yacimientos confirmados en una docena más de países que incluyen a Canadá, Rusia, Estonia, Nigeria, Venezuela y Brasil algunos de los cuales  ya  han dado comienzo a la fase de explotación y a un número creciente de países que han iniciado exploraciones convencidos que sus subsuelos también podrían atrapar “bolsas” de hidrocarburos cuya  explotación resolvería gran parte de  sus problemas económicos.

La Comisión de Energía Europea  considera que todos los países miembros de la Comunidad deberían intentar encontrar hidrocarburos esquísticos: “la inversión necesaria para explorar esta posibilidad es mínima en comparación al provecho que derivaría su hallazgo…. Al fin y al cabo la energía es el insumo más costoso de la cadena de producción industrial del cualquier nación.”

El experto norteamericano de economía petrolera el Dr. Kent Moore, consejero de varios países entre los cuales los Estados Unidos, Rusia y China, afirma que a raíz de  los recientes gran hallazgos esquísticos arriba mencionados ya  se debería dejar de identificar lo derivado como producto de “fuentes de energía alternas” y ser considerados como parte integral de la producción general mundial de hidrocarburos.

Al mismo tiempo advierte que el mundo energético está cambiando radicalmente en donde la Organización de Países Exportadores de Petróleo  (OPEP)  ya ha perdido el control del mercado mundial así como ha disminuido la dependencia absoluta de las fuentes de hidrocarburos tradicionales y nuevos países y nuevas fuentes están jugando un papel siempre más importante.

De hecho, Washington admite abiertamente que ha emprendido una campaña con el fin de convencer a la India y a China que no necesita ni deberían depender solamente de crudo y de gas  proveniente de Iran.

” A esta altura,” concluye Moore “deberíamos rediseñar el mapa energético mundial y muchos países deberían tomar en consideración a nuevos proveedores.”

A la luz de estos cambios está claro que casi todos los gobiernos están rediseñando sus estrategias energéticas a la vez que nuevos actores que cambiarán el panorama político económico están irrumpiendo en el escenario mundial.

 por Tony Bianchi

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