Director de la UEC muestra un barril de  óxido de uranio

Luego de desarrollar la fracturación hidráulica, el sistema que  permite penetrar las capas de esquisto que separan la superficie de los grandes yacimientos de crudo y de gas que hasta hace poco no se podían alcanzar, los texanos están aplicando el mismo principio para aumentar la explotación de óxido de uranio (U3O8) el polvo amarillo conocido como yellowcake  usado  como combustible para reactores nucleares y para fabricar bombas atómicas.

A parte de la razón económica – el barril de óxido de uranio de 248 kilos vale $50.000 – los Estados Unidos dependen más de las importaciones de uranio que de de las importaciones de petróleo y su producción de uranio ha bajado de 20.000 tonelada por año a principio de los años 80 a  2.000 toneladas por año en el 2012.

Aun más preocupante es el hecho que este año se agotará la existencia de uranio extraído de obsoletas armas nucleares rusas que  Moscú le ha vendido a Washington a lo largo de 20 años y Norteamérica   tiene que adquirir lo necesario para alimentar sus 104 plantas nucleares que  producen el 20 por ciento de la electricidad de  Estados Unidos. El Kazakstán con su producción de 18.000 tonelada por año, el Canadá con 8.000 toneladas y Australia con 5.500 toneladas podrán reemplazar a Rusia pero los Estados Unidos se verán obligados a competir en este mercado con la China que  está construyendo 26 plantas nucleares adicionales a sus existentes 15 y ha planeado construir 100 otras.

Uranium Energy Corporation (UEC) de Texas, la empresa precursora del sistema de facturación hidráulica de uranio, que todavía no tiene rivales, considera que su tecnología marca el comienzo de una nueva era en la explotación del uranio y piensa que a corto plazo podrá suplir gran parte del óxido de uranio que necesita Estados Unidos que producirá solamente de sus yacimientos de Texas.

Según Harry Anthony, Jefe de Operaciones de la UEC, el proceso de fracturación hidráulica para el uranio es muy similar al del fracking para petróleo y gas de esquisto. Los equipos de UEC penetran los estratos subterráneos debajo de terrenos de haciendas y una vez encontradas las arenas de uranio inyectan agua oxigenada para disolverlas y extraerlas en forma líquida. Finalmente esta  es evaporada quedando el polvo amarillo del óxido de uranio que llena los barriles de este preciado producto, sustancia que puede ser manipulada sin ningún riesgo porque el óxido emana radiación alfa que fácilmente rechazada por nuestra piel.

Pero  su continua inhalación o el consumo de agua contaminada por el óxido de uranio causa serios problemas a los riñones, al hígado y finalmente puede generar cáncer, y aquí es cuando empiezan los problemas ambientales y de salud para su explotación.

Mientras que en la región de la capa de esquisto de Eagle Ford, cerca de la frontera con Méjico, la fracturación hidráulica  y la inyección de  agua arenosa y de productos químicos donde origina  la extracción de gas y petróleo ocurre a 3.000 metros de profundidad, el proceso de fracking de uranio de UEC en la zona de Goliad al sur de San Antonio, ocurre solamente entre 150 y 300 metros de profundidad al mismo nivel  de los yacimientos acuíferos.

El abogado Jim Blackburn de Houston, que está demandando a la UEC por cuenta de los residentes de Goliad acusa:
” Tenemos la certeza que  este proceso contamina los cursos acuíferos del subsuelo… se trata de una contaminación premeditada que suelta uranio así como otros elementos químicos  que existen en las arenas.”
Por otro lado Harry Anthony afirma que las aguas ya están contaminadas encontrándose  el uranio y el radón  muy cerca de los acuíferos, ” al extraer el agua y reinyectando agua meno contaminada estamos eliminando gran parte de su radioactividad y gradualmente las aguas que servirán a  futuras  generaciones serán mucho mas potables.”

Hablando de generaciones, estos importantes yacimientos de uranio han existidos desde hace 45 millones de años luego que  docenas de volcanes esparcidos en el Oeste de Texas y Nuevo México cubrieran el campo con una gruesa capa de ceniza  con alto contenido de  uranio y otros minerales. Los geólogos afirman que  al extinguirse muchos de los volcanes, una parte de esta capa, especialmente  el polvo amarillo del óxido, fue disuelto por las lluvias y terminó en el Golfo de México, pero la otra parte sobrevivió los aluviones y se consolidó en mineral solido al contacto con el gas natural del subsuelo convirtiéndose en el mayor yacimiento de uranio de los Estados Unidos.

Mientras las perspectivas económicas de la zona son muy alentadoras porque involucran grandes ganancias, la explotación de uranio en Texas ofrece la casi total  solución del abastecimiento de óxido de uranio para los Estados Unidos y al mismo tiempo brinda un importante aumento del potencial laboral, persiste la sombra del problema ambiental y la queja general de los agricultores locales que afirman que le están dañando el agua y sin agua no pueden cultivar.

Pero hace menos de un mes la UEC recibió de la máxima autoridad ambiental de Estados Unidos la Environmental Protection Agency  (EPA)  una ” exención acuífera”  que prácticamente representa el permiso de explotación del uranio sin restricciones.  Inmediatamente  la compañía alquiló 10.000 hectáreas adicionales alrededor de Goliad y ha anunciado que antes de finales de año duplicará su producción de óxido de uranio.

Es difícil pensar que los hacendados de Texas puedan ganarle la batalla a la UEC y a una EPA que es obviamente influenciada por el Gobierno de los Estados Unidos aunque muy posiblemente terminen recibiendo suficiente garantías que tanto la UEC como las autoridades federales encontrarán un sistema para proteger sus fuentes de agua para la agricultura.

Pase lo que pase, lo cierto es que una vez más Texas y los Estados Unidos han inventado y están desarrollando otra tecnología de vanguardia que lo consolida como líder mundial en el campo energético.

Por Tony Bianchi