La casa del comando de campaña de Falcón también saltó la talanquera

Propiedad de un empresario judío, el cuartel general del candidato presidencial siempre estuvo ligado al diputado Ismael García, quien la alquiló en su paso por Podemos, Avanzada Progresista y Primero Justicia

@pppenaloza

Si la casa donde opera el comando de campaña de Henri Falcón hablara, las cosas que diría. Fiel reflejo de la camaleónica política venezolana, el domicilio sirvió al chavismo, luego pasó a la oposición y hoy recibe en su seno al candidato que pretende derrotar al presidente Nicolás Maduro en las elecciones del 20 de mayo.

La residencia tiene dos pisos, un amplio jardín, al menos ocho cuartos en su planta principal y está ubicada en el cruce de la avenida Gloria con la avenida El Empalme, en la urbanización El Bosque del municipio Chacao. Para más señas, está al frente de la verde sede del partido socialcristiano Copei, a pocos metros del Club Social Chino y del edificio de la patronal Fedecámaras.

Muchos la identifican como “la casa de Ismael García”. La edificación ha cambiado de color –literalmente- siguiendo la estela del controvertido diputado. La vivienda se tiñó de vinotinto para acoger a la dirección de Podemos, durante la gestión del legislador como secretario general de esa organización del Polo Patriótico.

Luego, mudó a anaranjado, convertida en la cuna de Avanzada Progresista (AP), partido que en sus orígenes fue conformado por Falcón, García y un puñado de antiguos dirigentes podemistas, incluido el joven Miguel Pizarro. Posteriormente, se vistió de amarillo Primero Justicia (PJ), cuando el parlamentario del estado Aragua se separó del exgobernador del estado Lara y se unió a Julio Borges, Tomás Guanipa y Henrique Capriles. Tras su abrupta salida de PJ, el asambleísta quedó en el limbo partidista y el ancho muro de la casa se tornó blanco independiente.

Sin embargo, García aclara que no se trata de su propiedad. Dice que el dueño es el empresario de origen judío Ariel Abadi, quien ahora estaría afincado en Ecuador. El diputado afirma que no tiene la cantidad de dinero suficiente para adquirirla, pero cuenta que sí la alquiló en distintas etapas de su carrera y le facilitó el contacto a Falcón para que ahora la utilice como su cuartel general en Caracas.

La dueña

Una testigo de excepción confirma la versión del legislador aragüeño. Su nombre es Maritza Wílchez, una barranquillera que llegó a Caracas el 14 de agosto de 1969. Casi la mitad de sus 73 años de existencia los ha vivido en esta quinta, donde se instaló en 1986 para trabajar como conserje. Mientras los líderes políticos arreglan el país en la planta baja, ella y su sobrino de 33 años se acomodan en la segunda sin mayores inconvenientes. “Ellos la alquilan conmigo adentro”, resume la peculiar transacción.

En esa residencia funcionó la embajada de Bolivia, después alojó a una familia y más tarde la compró Abadi. Wílchez narra que allí estaban las oficinas de las corporaciones Seconaca y Agrofood, relacionadas con la venta de productos agropecuarios y equipos eléctricos. Ambas compañías habrían quebrado, empujando a la casa hacia el abismo. “Durante un tiempo estuvo bastante descuidada”, admite.

Un trabajador de una tienda vecina comenta que “esa casa estuvo por muchos años totalmente abandonada. Parecía un rancho, una casa de pueblo. La fachada era de un color mostaza horrible. Lo único que tenía en pie y aún mantiene es la mata de mango del patio, esa sí ha estado toda la vida”.

Impulsado por el ascenso de la revolución, Podemos tomó el domicilio. Ajena a la diatriba política, Wílchez describe aquella época en estos términos: “Podemos fue un partido bonito hasta que se dividieron”. El divorcio entre García y Didalco Bolívar provocó el episodio más rocambolesco que recuerde la conserje. “El día que iban a poner el backing decorado para la fundación de Avanzada Progresista, un grupo de personas con Didalco al frente vino supuestamente a invadir la casa. Amenazaron y quisieron tumbar la puerta, pero al final los que salieron corriendo fueron ellos”, relata.

La velocidad de los saltos de García confundía hasta a Wílchez, quien además tiene problemas visuales. “Ellos pintaron la quinta con los colores de Primero Justicia, pero el día menos pensado cambió todo, duró muy poquito y se fueron. No supe nada. Ahora la está usando Avanzada Progresista, ya veremos hasta cuándo”.

Si Falcón corona su sueño, el 10 de enero será el nuevo inquilino de Miraflores. ¿Cambiaría Wílchez su casa por un palacio? “¡Nooooo!”, responde con una sonrisa la conserje, que de inmediato advierte: “si me piden que me vaya, tienen que pagarme todo el tiempo que tengo aquí”.

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