Hace unas semanas Samsung informó que no esta en sus planes la elaboración de tablets con Windows RT, al preguntar sobre la razón de esta decisión Samsung no vaciló en decir que se debía al poco interés demostrado en la Surface, la tablet de Microsoft.

Pero para Microsoft, los resultados de las ventas de su tablet fueron los esperados: un millón de unidades vendidas. Aunque inicialmente Microsoft admitió que esperaban colocar dos millones de unidades para la época de Navidad.

Las bajísimas ventas se deben a una serie de factores que deben considerarse, especialmente el hecho de que Microsoft decidió, inicialmente, vender la tablet exclusivamente en sus tiendas. El otro factor es que la Surface no está disponible a nivel mundial, sino en un número selecto de países. En la presentación de Microsoft Venezuela, se nos informó que no había fecha alguna para la llegada de la Surface a nuestro país, cosa que pasa en la gran mayoría de los países.

Esta semana se anunció la inclusión al catálogo de la Surface Pro, un hito esperado por algunos entusiastas de la marca de Bill Gates, ya que la tablet no cuenta con el sistema operativo RT sino una versión modificada de Windows 8, lo que la hace más compatible con otros productos que corren Windows 8 y más atractiva para aquellos que quieren replicar la experiencia exacta de su monitor.

Durante estas vacaciones fue impresionante ver el grandísimo esfuerzo publicitario de Microsoft por seducir a su audiencia. En numerosos centros comerciales de Estados Unidos se encontraban puestos de venta acompañados de representantes de ventas y demostraciones de su producto. Mientras observábamos colas en tiendas de dispositivos y tecnología con usuarios interesados en comprar tablets de Android o las largas colas en las tiendas de Apple, los vendedores no lograban vender ni una de las tablets, por más de que estuviesen incluidas impresoras gratis o promociones juegos de Xbox.

El problema de la Surface va más allá de todo esto, Microsoft tiene en sus manos un producto y un sistema operativo que parece no agradarle del todo a su base de usuarios y si estos no están felices, sus productos no se venderán con facilidad.

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